Una fe que, liberando, esclaviza
El misterio del Evangelio • Sermon • Submitted • Presented
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· 14 viewsObjetivo: Demostrar que la esclavitud en Cristo es la única forma de lograr nuestra verdadera libertad
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Introducción
Introducción
Este domingo celebramos el milagro de la Encarnación
Hemos explorado cómo el Evangelio apunta a lo eterno
Este será un sermón expositivo.
La corrupción del pecado
La corrupción del pecado
Una ley santa que rige al ser humano contaminado por el pecado
Porque mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas que eran por la ley obraban en nuestros miembros llevando fruto para muerte.
Ley implica posibilidad pero no permiso para desobedecer
El pecado nos impulsa a pasar de la posible rebeldía a una real rebeldía
El pecado necesita la ley para poder contradecirla
La ley no puede contrarrestar al pecado, sólo señalarlo
Romanos 7:7–12 (RVR60)
¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Pero yo no conocí [la posibilidad del] pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás.Mas el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, produjo en mí toda codicia; porque sin la ley el pecado está muerto [no tiene a quien contradecir]. Y yo sin la ley vivía en un tiempo; pero venido el mandamiento, el pecado revivió y yo morí [como castigo de la ley]. Y hallé que el mismo mandamiento que era para vida, a mí me resultó para muerte; porque el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, me engañó, y por él me mató. De manera que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno.
La ley es Santa y Pura ¿Quién tuvo la culpa entonces? Yo
El antiguo régimen genera culpa, miedo y deuda
¿Luego lo que es bueno, vino a ser muerte para mí? En ninguna manera; sino que el pecado, para mostrarse pecado, produjo en mí la muerte por medio de lo que es bueno, a fin de que por el mandamiento el pecado llegase a ser sobremanera pecaminoso. Porque sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido al pecado.
Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena.
La ley refleja el carácter santo de Dios
Pecado: Corrupción del orden de Dios en la Creación produciendo destrucción y muerte
Sin no hubiera orden, el pecado no tendría a dónde ir
El hombre esclavizado
El hombre esclavizado
La incongruencia de su proceder
Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago.
Un drogadicto no se quiere drogar, pero ya no puede dejarlo
Su grito de angustia es espantoso
Ceder a a la tentación se siente como liberarse de una opresión
Pero el camino del pecado va hacia la muerte
La lucha contra el pecado nos lleva a la vida
De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí. Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí.
Hay una voluntad corrompida por el pecado
Es una voluntad que quiere agradar a Dios, pero no puede
Lo malo no soy yo ¡Yo necesito ser libre!
Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí. Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. ¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?
Romanos 7:25 (RVR60)
[…] Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado.
Luchar contra el pecado es como luchar contra la gravedad
Necesitamos una liberación de tales leyes
El evangelio que, liberando, esclaviza
El evangelio que, liberando, esclaviza
Una nueva realidad. La lucha aún persiste pero ya no en nuestras fuerzas y términos
Romanos 7:4 (RVR60)
Así también vosotros, hermanos míos, [para la ley ya están muertos] mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios.
Una persona no puede ser juzgada dos veces por su mismo crimen
Ante la ley, ya hemos sido juzgados
Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra.
Ya no estamos en una sala de juicio, hay un nuevo paradigma
El régimen del Espíritu
Conclusión
Conclusión
Una santa esclavitud
Romanos 8:37–39 (RVR60)
[…] Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.
Hoy celebramos la encarnación de la salvación
Escatología. Somos peregrinos y extranjeros.
