Libres de la angustia
Sermon dominical • Sermon • Submitted • Presented
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· 25 viewsLos creyentes son animados por las promesas fieles del cuidado amoroso de Dios y por el ejemplo, apoyo y las oraciones de otros creyentes. La esperanza del cielo les ayuda a soportar.
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Contexto
Contexto
Tenemos aqui a uno de los profetas mayores, Jeremías, quien sirvio a Dios durante 40 años como vocero del Señor, quien tenia que anunciar los mensajes de Dios para su pueblo. Las veces que hablo nadie escucho, fue firme y claro en sus mensajes exhortando a que debian actuar dada la condición de pecado de la nación, pero nadie se movió. Muy por el contrario, Jeremias sufrio mucho, pobreza, muchas privaciones, rechazo, odio, etc por compartir sus profecías. Encarcelado, encerrado en una cisterna, rechazado por sus vecinos, compatriotas, reyes, sacerdotes, amigos, etc. Estuvo totalmente solo, lamentandose y llorando por la triste realidad de su pueblo.
El costo de obedecer a Dios
El costo de obedecer a Dios
Vemos en este pasaje a Jeremías, luego de haber profetizdo destrucción sobre Juda, como el sacerdote Pasur, lo encarcela dejandolo en el cepo toda la noche. Esto provocó la queja de Jeremías contra Dios.
Hay situaciones en nuestra vida que podemos enfrentar, y que si no estamos bien firmes en el Señor, podrán derribarnos o llevarnos a decisiones terribles.
El aliento del amor de Dios
El aliento del amor de Dios
El cuidado del Padre
El cuidado del Padre
El Señor es como un padre con sus hijos,
tierno y compasivo con los que le temen.
Ver también 2 Co 1:3; Jn 17:11; Sal 86:17; Jn 16:27; Is 50:10; Ro 8:32; Jn 17:15; Is 64:8–9; Lc 18:6–7
La comprensión compasiva de Jesucristo
La comprensión compasiva de Jesucristo
Debido a que él mismo ha pasado por sufrimientos y pruebas, puede ayudarnos cuando pasamos por pruebas.
Ver también He 7:25; Is 40:11; Is 61:1; Is 42:3; He 4:15; Lc 4:18; He 12:3; Jn 14:27; Ro 8:35–39; Jn 16:22; Is 53:5
El consuelo del Espíritu
El consuelo del Espíritu
Y yo le pediré al Padre, y él les dará otro Abogado Defensor, quien estará con ustedes para siempre. Me refiero al Espíritu Santo, quien guía a toda la verdad. El mundo no puede recibirlo porque no lo busca ni lo reconoce; pero ustedes sí lo conocen, porque ahora él vive con ustedes y después estará en ustedes.
Ver también 1 P 4:14; Ro 5:5; Ro 8:26; Lc 11:13; Gl 5:22–23; Ef 3:16
Las promesas de Dios
Las promesas de Dios
Sal 119:50; Ro 8:28; 2 Co 12:9
Ver también Mt 6:31–33; 1 P 5:10; Is 41:10; Flp 4:7; Ro 15:4; Is 43:2–3
El estímulo de la confraternidad de los creyentes
El estímulo de la confraternidad de los creyentes
Ejemplos del pasado
Ejemplos del pasado
Por lo tanto, ya que estamos rodeados por una enorme multitud de testigos de la vida de fe, quitémonos todo peso que nos impida correr, especialmente el pecado que tan fácilmente nos hace tropezar. Y corramos con perseverancia la carrera que Dios nos ha puesto por delante.
Ver también Sal 102:17–18; Jr 20:11; Flp 4:11; He 11:25–26; Stg 5:10–11
El apoyo de otros creyentes
El apoyo de otros creyentes
Así que aliéntense y edifíquense unos a otros, tal como ya lo hacen.
Ver también Job 42:11; Rt 2:13; Hch 28:15; Ro 16:4; 2 Co 7:6–7; Flp 4:14; Col 4:11; 1 Tes 2:11–12; 1 Tes 4:18; 2 Ti 4:9; 2 Ti 4:11; Flm 13; He 10:25
El estímulo de mirar hacia adelante
El estímulo de mirar hacia adelante
La seguridad de la victoria
La seguridad de la victoria
Claro que no, a pesar de todas estas cosas, nuestra victoria es absoluta por medio de Cristo, quien nos amó.
Ver también Ro 16:20; 1 Co 15:25; 1 Tes 4:16–17; 1 Co 15:55–57; 1 Co 15:20
La esperanza de gloria
La esperanza de gloria
Sin embargo, lo que ahora sufrimos no es nada comparado con la gloria que él nos revelará más adelante.
Ver también Is 65:17; 2 P 3:13; Ap 21:1–4; Ap 7:16–17; 2 Tes 1:6–7; Job 19:25–26; 2 Co 4:17–5:1; Jud 24–25
