LOS REGALOS DE DIOS

Sermon  •  Submitted   •  Presented
0 ratings
· 194 views
Notes
Transcript

INTRODUCCIÓN

Varios son los regalos de Dios para con nosotros. Pero veremos 4 de ellos!

EL REGALO DE SU FIDELIDAD

La fidelidad de Dios es una parte integral de su naturaleza.
Números 23:19 “Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. El dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?”
Dios es fiel a su nombre y su carácter.
2 Timoteo 2:13 “Si fuéremos infieles, él permanece fiel; El no puede negarse a sí mismo.”
La fidelidad de Dios se conoce a través de promesas cumplidas.
2 Pedro 3:9 “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.”
La fidelidad de Dios es revelada a los fieles.
Hebreos 10:23 “Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió.”

EL REGALO DE SU PRESENCIA

Esta es la clave para poder comprender lo que es el avivamiento. Debemos tener una conciencia abrumadora de la presencia de Dios. En el avivamiento la presencia de Dios viene a ser una experiencia palpable, tangible.
La presencia de Dios era familiar a muchos de los grandes líderes del Antiguo Testamento y la frase “el semblante de Dios”, bien traducido como “la presencia de Dios”, ocurre con frecuencia. En Éxodo 33:14–16 Dios promete que su presencia iría con los israelitas, y Moisés insiste tanto sobre el asunto, que rehúsa salir si Dios no mantiene su promesa.
La presencia de Dios es parte del Evangelio pero el hombre ha perdido esa presencia a causa de su pecado.
Adán se escondió de la presencia de Dios, y Caín “salió de delante de Jehová” (Gn. 4:16).
La salvación es Dios restaurando su presencia.
Tenemos que recordar que la presencia de Jesús sobre la tierra no terminó con la muerte.
Cuando murió, la muerte dio paso a la vida. Jesús resucitó de la muerte (1 Corintios capítulo 15). Vivo él dejó la tierra. No obstante, al partir, el Señor Jesús no nos dejó sin su presencia. Él promete estar con nosotros siempre hasta que el mundo llegue a su final.

EL REGALO DE SU ESPÍRITU

El Espíritu Santo está involucrado vez tras vez en los relatos de la Navidad.
Juan el Bautista fue «lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre» (Lucas 1:15, RV).
El mueve, llena y se revela a Elizabet (Lucas 1:41), a Zacarías (Lucas 1:67)
Durante el ministerio de Jesús la influencia del Espíritu es continua.
Jesús bautizaría con el Espíritu (Lucas 3:16) y es llenado del Espíritu en su bautismo (Lucas 3:22).
Vuelve del Jordán «lleno del Espíritu» (Lucas 4:1).
Retorna de su tentación «en el poder del Espíritu» (Lucas 4:14).
El Espíritu es el espíritu de la misión. La misión de Jesús se inaugura debido a que el Espíritu está sobre él (Lucas 4:18), y el descenso del Espíritu potencia a los discípulos para su trabaio misionero (Hch. 2:17). Su regalo es para nosotros.

EL REGALO DE SU HIJO

Dios le ha dado a toda la raza humana un regalo más fabuloso que cualquiera que podamos recibir. Nuestros pecados nos han separado de Dios y nos han dejado sin poder pagar el castigo. Porque, al final de cuentas, ¡el castigo por el pecado es la muerte eterna! Pero Jesucristo fue el regalo de Dios para nosotros. Él pagó el castigo por nuestros pecados. La muerte de Cristo en lugar nuestro nos garantizó vida eterna con él ahora y para siempre.
Por más fantástico que sea ese regalo, no te será de provecho si no lo abres.
Piénsalo: Las buenas nuevas no son buenas nuevas hasta que respondes a ellas.
Confiar en Jesús es la forma de abrir el regalo de Dios y disfrutar de sus beneficios. Hemos abierto el regalo de Dios en el momento cuando admitimos que necesitamos a Cristo y el perdón que él brinda.
Juan 1:12 lo expresa de esta manera: “Pero a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio derecho de ser hechos hijos de Dios”.
Dios envolvió su más preciado regalo en la persona de su Hijo y lo envió al mundo. Juan dice: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).

CONCLUSIÓN

Dios te envió un regalo increíble. ¡No te olvides de abrirlo!
Related Media
See more
Related Sermons
See more
Earn an accredited degree from Redemption Seminary with Logos.