LA UNIÓN MÍSTICA

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La unión del creyente con Cristo

La carta a los efesios es la carta que por excelencia se le conoce como el banco de la fe, esto debido a que a lo largo de la epístola una y otra vez se encuentra la oración: “En Cristo”, “En Él”, “En el Amado”, etc. Sin embargo una de las doctrinas que pocas veces he escuchado ser predicadas y cuando son predicadas como que no toman la seriedad y profundidad del asunto es la doctrina de la Unión con Cristo, o como la conocían los reformadores: la unión mística. Para los puritanos y los reformadores, esta doctrina fue esencial porque en Roma esta doctrina ni siquiera se mencionaba, estaba sepultada, En nuestros tiempos si se predican, creo que todos aquí alguna vez hemos escuchado alguna predicación de Efesios enfocada a la unión con Cristo, pero creo que el enfoque a veces al que lo avientan los predicadores es a las bendiciones que tenemos en Cristo; y por supuesto que es necesario saberlas, profundizarlas y meditarlas y con un corazón lleno de gratitud alabar a Dios, pero se olvida mucho el enfoque que yo considero principal: Lo que la unión mística causa en el individuo y cómo se comporta Dios y cómo son los afectos de Dios para con el que está unido a Cristo.
A manera de introducción, ¿Qué es la unión mística?
Es complicada condensarla porque es muy amplia, pero para que tengan una idea, puedo condensarla a esto:
La unión con Cristo tiene su fundamento o inicio en la elección del Padre antes de crear todas las cosas, en la eternidad pasada, Dios nos conoció, nos amó y nos unió a Cristo antes de todas las cosas: Efesios 1:4 , y tendrá su consumación en la parusía cuando Dios nos de cuerpos nuevos y eternos. De manera que el creyente disfruta de todas las esferas de la salvación gracias a la unión con Cristo. Disfrutamos de la justificación porque estamos en Cristo, disfrutamos de la adopción porque estamos en Cristo, disfrutamos del amor de Dios porque estamos en Cristo, disfrutamos de su perdón porque estamos en Cristo, y así podría continuar con todas las esferas de la salvación que convergen en esto: estamos en El Amado. 1 Corintios 6:11 “Y esto erais algunos de vosotros; pero fuisteis lavados, pero fuisteis santificados, pero fuisteis justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios.” La unión con Cristo es ser tratados por Dios como Cristo mismo, disfrutar de las bendiciones del Padre como Cristo mismo las disfruta, Dios disfrutando de su propio trabajo y bendición y repartiéndola a los pobres en espíritu, los afectos de Dios son movidos a nosotros como a su Hijo, es que Dios hermanos, no nos va a tratar de manera que no trate a Cristo, ni va a sentir de otra manera para con nosotros que no sea como se siente respecto a su Hijo.
Ahora, aquí hay que hacer una diferenciación, esto solo es disfrutable en tanto que el individuo esté en Cristo, es aquí que la gracia especial y la gracia común se separan, en cuanto a que como menciona Berkhof:
Teología Sistemática IV. La unión mística

Las primeras pueden ser recibidas y gozadas solo por aquellos que están unidos con Cristo, mientras que las segundas pueden ser y son disfrutadas también por quienes no contados en Cristo y por tanto no son uno con Él. Cada bendición espiritual que reciben los creyentes fluye hacia ellos desde Cristo. De ahí que Jesus, al hablar del Paráclito venidero, podía decir a Sus discípulos: «Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber», Juan 16:14

Juan Calvino dice:
Institución de la religión cristiana, Volúmenes I–III CAPÍTULO I: LOS BENEFICIOS DE CRISTO PUESTOS A NUESTRA DISPOSICIÓN POR LA OPERACIÓN SECRETA DEL ESPÍRITU

mientras estemos sin Cristo y separados de él, nada de lo que sufrió e hizo por la salvación de la raza humana es lo que menos nos beneficia. Para comunicarnos las bendiciones que recibió del Padre, debe ser nuestro y habitar en nosotros

En otras palabras, una de las razones por las cuales el impío no puede conocer a Dios, ni pueden llegar a disfrutar a Dios y sus promesas y bendiciones, es porque no están unidos a Cristo, como Jesús dijo: no creen porque no son de mis ovejas. Nadie conoce al Padre sino el Hijo a quien lo da a conocer. Dios nos ha dado a conocer a Cristo porque nos conoció Él en la eternidad, por el puro afecto de su voluntad, porque Él quiso, nada más, nada menos.
Así mismo, dado a que desde la eternidad pasada estamos en Cristo, su vida aquí en la tierra no es la excepción, estamos unidos a Él aún cuando Él estaba aquí llevando a cabo la vida perfecta al Padre, por eso cuenta como si hubiéramos sido nosotros los que cumplimos la ley a la perfección, los que obedecimos al Padre a la perfección, porque ya estábamos en Él, como dijo Pablo e Gálatas 2:20 “Con Cristo he sido crucificado, y ya no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en mí; y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo por fe en el Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.” Y es que en el griego, la idea es que el cuerpo de Pablo esta sobrepuesto, todo lo que pudimos haber hecho para agradar a Dios al máximo ya lo hicimos en Cristo, por eso las obras que hacemos debajo del cielo ya son extras que tendrán más recompensa de la que ya tenemos en Jesús. Todas nuestras oraciones y alabanzas de labios son aceptadas por el Padre porque vivimos como el deseaba en Cristo. Y se entiende que no estábamos presentes, pero estábamos presentes en Cristo en los pensamientos de Dios. Él nos vio en su Hijo. Por eso toda la esfera de la salvación converge en esta doctrina, porque todas las bendiciones espirituales como la santificación, etc que ya mencionamos, ya las llevamos a cabo en Cristo. Por eso Romanos 6 dice que ya morimos y resucitamos, Dios ya nos mató en Cristo, y por eso mismo cuando Cristo ascendió a los cielos, nosotros también lo hicimos con Él, porque estamos unidos a Él, por eso Efesios 1:3 dice que estamos en los lugares celestiales, no es principalmente por una cuestión cronológica como he escuchado a algunos hermanos enseñar, que estamos en tiempo presente futuro, y aunque eso es cierto, estamos sentados con Cristo ya porque estamos unidos a Él, y cuando Él ascendió, nosotros también con Él; por eso Dios no puede sentir hacia nosotros otra cosa que no sea amor, compasión, misericordia, gozo, gracia, porque ya no hay motivos para que Él se aire contra nosotros porque estamos en Cristo y ya nos mató en la cruz, y así mismo ya ascendimos en Él. Por eso no solo no tiene sentido, es insultante a la obra de Cristo y a la persona de Dios llegar a pensar que cuando pecamos se enoja o desea lastimarnos o castigarnos, porque ya hizo todo eso con nosotros en Cristo, sino que su reacción es entristecerse. Y es aún blasfemo no llegar a reconocer que Dios no nos distingue de entre los impíos, aún cuando pecamos recurrentemente en nuestra torpeza.
Hay matices de la unión mítica que es necesario conocer y meditar:
A) Matices de la unión mística:
1. LA UNIÓN FEDERAL DE CRISTO CON AQUELLOS QUE EL PADRE LE HA CONCEDIDO, EN EL CONSEJO DE REDENCIÓN. En el consejo de paz Cristo voluntariamente tomó sobre sí mismo ser Cabeza y Fiador de los elegidos, destinados a constituir la nueva humanidad y como tal establecer su justicia ante Dios pagando el castigo por sus pecados y mediante rendir obediencia perfecta a la ley y así asegurar su derecho a la vida eterna. En aquel pacto eterno el pecado de Su pueblo fue imputado a Cristo, y Su justicia fue imputada a ellos. Esta imputación de la justicia de Cristo a Su pueblo en el consejo de redención suele ser representada como una justificación desde la eternidad. Es por eso que alguno teólogos puritanos concebían una justificación pasada, pero en nosotros, no experimentamos esa justificación hasta que Dios nos atrae a Él. Es como, en la mente de Dios ya somos justos, santos, perfectos, etc; pero de este lado del cielo, que nacemos en pecado y en otro tiempo estábamos lejos de Dios, era necesario que experimentáramos toda la salvación.
2. LA UNIÓN DE VIDA ESTABLECIDA IDEALMENTE EN EL CONSEJO DE REDENCIÓN. En el caso del primer Adán hubo no solo una unión federal sino también una unión natural y orgánica entre él y sus descendientes. Hubo un lazo de una vida común entre él y toda su descendencia, y esto hizo posible que las bendiciones del pacto de las obras, si estás hubieran ocurrido, podrían haber sido transmitidas al organismo completo de la humanidad de un modo orgánico. Una situación de algún modo similar obtenida en el caso del postrer Adán como la Cabeza representativa del pacto de redención. Al igual que el primer Adán, en El Amado, fueron concebidos como un cuerpo glorioso, una nueva humanidad, compartiendo la vida de Jesucristo. Fue en virtud de aquella unión, tal como fue realizada en el curso de la historia, que Cristo pudo decir: «He aquí, yo y los hijos que Dios me dio», Hebreos 2:13
Dios solo ve a dos tipos de hombres: A los que están en Adán y los que están en Cristo, solo existen esos dos grupos.
3. LA UNIÓN DE VIDA REALIZADA OBJETIVAMENTE EN CRISTO. En virtud de la unión legal o representativa establecida en el pacto de redención, Cristo se encarnó como el sustituto para Su pueblo, para merecer todas las bendiciones de salvación para ellos. En vistas de que Sus hijos eran participantes en carne y sangre, «él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre», Hebreos 2:14–15. Pudo obtener la salvación para ellos simplemente porque ya se encontraba en relación con ellos como Fiador y Mediador de ellos, su Cabeza y Sustituto. La Iglesia entera fue incluida en Él como Cabeza de ella. En un sentido objetivo, ella fue crucificada con Cristo, ella murió con Él, ella resucitó de los muertos en Él y fue sentada con Él en lugares celestiales. De esta ya hablé arriba, pero es una extensión pero ahora con la connotación de que aplica a la iglesia.
4. 4. LA UNIÓN DE VIDA EFECTUADA SUBJETIVAMENTE POR MEDIO DE LA OPERACIÓN DEL ESPÍRITU SANTO. Esta unión puede definirse como aquella unión íntima, vital y espiritual entre Cristo y Su pueblo, en virtud de la cual Él es la fuente de su vida y fortaleza, de su bienaventuranza y salvación. Que esta es una unión muy íntima proviene abundantemente de las figuras que son utilizadas en la Escritura para describirla. Es una unión como la de la vid y los pámpanos, Juan 15:5, como el cimiento y la edificación que está encima, 1 Pedro 2:4–5, de un marido y su esposa, Efesios 2:13–22, y de la cabeza con los miembros del cuerpo, Efesios 4:15–16. E incluso estas figuras fallan en dar plena expresión a la realidad. Es una unión que supera el entendimiento. Dice el Dr. Hodge: «La designación técnica de esta unión en lenguaje teológico es “mística” porque trasciende por lejos toda analogía de relaciones terrenales, en la intimidad de su conexión, en el poder transformador de su influencia y en la excelencia de sus consecuencias». En palabras más sencillas, todas las analogías juntas no alcanzan a describir la realidad plena y perfecta de cómo es que estamos relacionados con Jesús, por eso Pablo: en parte conocemos. O como Juan dijo: Aún no se manifiesta lo que somos, y le veremos tal como Él es. Y en otra parte dice Pablo: conoceremos como fuimos conocidos.
No hay riqueza más grande que ser vistos y amados por Dios como el ve y ama a Cristo, apropiate de esta verdad en tu propia vida. A veces no tenemos idea de cuanto Dios nos ama, de cuanta paciencia esta dispuesto a dar, cuanta gracia y cuanta misericordia, cuanto de sí mismo está dispuesto a dar y dio, a su propio Hijo, ¿cómo no nos dará juntamente con Él todas las cosas? Perdón, gozo, paciencia, benignidad, pidamosla de su mano y nos la dará más abundantemente de lo que sabemos pedir como dice Efesios.
B) Errores de la unión mística:
1. ERROR RACIONALISTA. Debemos evitar el error del racionalista que identificaría la unión mística con la unión de Cristo como el Logos con la creación entera o con la inmanencia de Dios en todos los espíritus humanos.
2. ERROR MÍSTICO. Otro error peligroso es el de los místicos que entienden la unión mística como una identificación del creyente con Cristo. Según esta postura hay en esta una unión de esencia, en la que la personalidad de uno es simplemente mezclada en la del otro, de modo que Cristo y el creyente no permanecen como dos personas distintas. Incluso algunos luteranos fueron a tal extremo. Un extremista no vaciló en decir: «Yo soy Cristo Jesús, la Palabra viviente de Dios; yo los he redimido por medio de mis sufrimientos sin pecado».
3. EL ERROR SOCINIANO Y ARMINIANO. Otro extremo se encuentra en las enseñanzas de los socinianos y los arminianos, que representan la unión mística como una unión meramente moral, o una unión de amor y simpatía, como la existente entre un maestro y sus alumnos o entre amigos. Tal unión no implica ninguna interpenetración de la vida de Cristo y la de los creyentes.
4. EL ERROR SACRAMENTAL. Otro error que debe evitarse es el de los sacramentalistas, representados por la Iglesia católica romana y por algunos luteranos y episcopales de la iglesia alta. Hace de la gracia de Dios algo sustancial, de lo que la Iglesia es depositaria, y lo cual puede transmitirse en los sacramentos; y pierde completamente de vista el hecho de que los sacramentos no pueden efectuar esta unión porque ya la presuponen.
Aplicaciones:
A) Aplicación individual
Una de las aplicaciones más amplias de la doctrina de la unión con Cristo es que gracias a esta unión es posible la imitatio christi, la imitación de Cristo. No solo por obligación moral, sino que esta puede ser una realidad en nuestras propias vidas, podemos imitar el carácter de nuestro Dios, podemos pedir al Padre que forme a su Hijo en nosotros y ciertamente lo hará. Sin embargo, aquí hay una fuerte exhortación, dado que debemos imitarlo y estamos en Él y Él en nosotros, desobedecerlo es exponerlo a vergüenza pública: hebreos 6:6. Y creo que esto es lo más fuerte de todo, es como si intentáramos llevar a Cristo a pecar cuando caemos en tentaciones, pero de nuevo, no te desanimes, es necesario que corramos pacientemente, algunos llegaremos lastimados, otros no tanto, pero ciertamente eso no hace que el sentir y el afecto del Padre a Cristo cambie, y como estás en Él, tampoco hacia ti. Así mismo hay un cambio ontológico en el individuo, ya no es más pecador, es santo y justo, aunque tenga una naturaleza aún que le inclina a pecar.
B) Aplicación grupal:
Teología Sistemática (D. La importancia de la unión mística)
Finalmente, la unión de los creyentes con Cristo establece la base para la unidad espiritual de todos los creyentes y en consecuencia para la comunión de los santos. Son animados por el mismo espíritu, son llenos con el mismo amor, se sostienen en la misma fe, se comprometen en la misma batalla, y están ligados por el mismo objetivo. Juntos están interesados en las cosas de Cristo y Su Iglesia, de Dios y Su reino. Y esta misma aplicación se amplia al respeto que debemos tenerle a los hermanos, aunque no estemos de acuerdo con ellos o veamos las deficiencias de su carácter, faltarles el respeto a ellos es faltarselo a Jesús mismo porque ellos también están unidos a Él. Por eso Pablo exhorta constantemente a cierta conducta entre ellos, y como dijo en alguna parte: Hagan el bien a todos, mayormente a los de la fe.
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