A LOS QUE INSISTEN EN PECAR
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INTRODUCCIÓN
INTRODUCCIÓN
Lectura: 1 Timoteo 5:17-25.
Oración
Adorno: Esta semana hemos comenzado un nuevo año, y con cada nuevo año es común establecer nuevos propósito y metas que deseamos alcanzar. Una de las metas más comunes es la de ir al gimnasio. Muchas personas renuevan su compromiso con su salud física al inicio de cada año. De hecho, una noticia de un medio español muy conocido afirma que “la mitad de las nuevas altas en los gimnasios se registran en los meses de enero y septiembre” (El Economista). El reportaje de El Economista reflexiona sobre el hecho de que después de las vacaciones de Navidad la siente nuevamente el deseo de llevar una vida saludable.
Muchos deseamos comenzar a entrenarnos, y para eso buscamos un gimnasio con entrenadores personales que nos ayuden a alcanzar nuestros objetivos. Lo primero que notamos de estos entrenadores de gimnasio, es que ellos mismos están en buena forma, ellos mismo mantienen una rutina de ejercicio y entrenamiento que nos da confianza en ellos y que da credibilidad al gimnasio.
¿Cuál sería tu impresión, si después de Navidad decides apuntarte a un gimnasio y cuando llegas ves que el entrenador tiene la misma panza que tú?
Creo que ninguno de nosotros se apuntaría a un gimnasio donde los entrenadores tengan sobrepeso. El pastor Brian Croft en su libro El Alma del Pastor, hace la siguiente pregunta:
“¿Te gustaría tener un entrenador personal gordo que fume cigarrillos y te diga que te esfuerces mientras las migajas de donas glaseadas le caen por la camisa?”
Creo que todos responderíamos con un rotundo no a esa pregunta. Ninguno de nosotros confiaría su salud a una persona cuya salud física no refleje los mismos principios que nos está enseñando. Si él mismo no sabe cómo cuidar de su propia salud física, ¿cómo podrá ayudarnos a perder esos kilos demás que tenemos? ¿Cómo podrá guiarnos a mejorar nuestra salud física si él mismo no ha caminado por ese camino? Sin duda alguna, este entrenador físico no nos dará confianza porque él mismo no es un ejemplo de una persona saludable.
Pues, déjame decirte que esto mismo ocurre en la iglesia. Verás, los pastores estamos llamados a ser ejemplos del rebaño. En 1 Pedro 5:3 encontramos que los ancianos debemos pastorear el rebaño de Dios “no como teniendo señorío sobre los que les han sido confiados, sino demostrando ser ejemplos del rebaño.”
Esto quiere decir, que los pastores estamos llamados a vivir los principios que enseñamos. Un pastor que enseña el evangelio pero que no ha sido impactado por él, es como ese entrenador de gimnasio que tiene sobrepeso, diabetes y el colesterol alto. Y, de la misma forma que un gimnasio no aceptaría tener entrenadores así, nosotros como iglesia tampoco podemos permitir que nuestros pastores no viven el evangelio.
Esto es lo que Pablo le dice a Timoteo, cuando llegamos al capítulo 5 de la primera carta que el apóstol le escribió al joven pastor, le instruyó sobre cómo la iglesia debía responder al liderazgo pastoral dependiendo del trabajo y el testimonio de los pastores.
Y, es bueno que recordemos las tres D’s que vemos en todo el pasaje, donde Pablo nos enseña que la iglesia debe:
Dar honor a los que gobierna bien.
Disciplinar a los que insisten en pecar.
Discernir sobre los que están calificados.
El domingo pasado vimos la primera “D”, y aprendimos que la iglesia debía dar honor a los pastores que gobierna bien sobre ellos, principalmente a los que trabajan en la predicación y la enseñanza.
Cuando un pastor es fiel al Señor y su Palabra, es digno de un doble honor, es decir digno de la apreciación, el respeto y también la generosidad de la congregación.
La pregunta es, ¿qué pasa si los ancianos, en vez de ser un buen ejemplo, insisten en pecar?
Esto es lo que veremos en esta tarde. De modo que nos enfocaremos en la segunda “D”. La primera, dar honor si gobiernan bien, la segunda, disciplina a los que insisten en pecar.
Así que, nuestro argumento de esta tarde es: “Los pastores que no son ejemplo, deben ser disciplinados.”
JUZGANDO JUSTAMENTE - (1 Timoteo 5:19)
JUZGANDO JUSTAMENTE - (1 Timoteo 5:19)
Así que, te invito a leer nuevamente conmigo los versículos del 17 - 19. Tal como comentamos el pasado domingo, Pablo usa el término ancianos en referencia al grupo de hombres encargados de liderar y dirigir la iglesia. Aquellos que han sido investidos con la responsabilidad de guiar al rebaño de Dios.
No se refiere a los ancianos en edad, sino a los lo son de oficio. Es decir, los pastores. Debemos recordar esto en todo el pasaje. Pablo está dando instrucciones sobre cómo responder ante el liderazgo pastoral, especialmente, dependiendo de su testimonio. Como ya hemos observado en repetidas ocasiones, ante un liderazgo pastoral bueno, donde los ancianos gobiernan bien, la iglesia debe responder dando honor. Ésta es la primera “D” del pasaje que vimos el domingo pasado. Dad honor.
La segunda “D” corresponde a la disciplina que los pastores deben recibir cuando no son un buen ejemplo y no se arrepiente de su pecado, por esta razón en el versículo 19 Pablo da a Timoteo un principio para juzgar justamente el testimonio de los pastores. Escucha lo que dice:
1 Timoteo 5:19 “No admitas acusación contra un anciano, a menos de que haya dos o tres testigos.”
Pablo no está diciendo que los ancianos no deben ser acusados o que están por encima del juicio de la iglesia. Sino que está recordando a Timoteo cuál es del debido proceso para hacer un juicio justo en la congregación. Realmente, Pablo no está diciendo nada nuevo, sino que está diciendo que el mismo proceso que se establece en toda la Escritura sea llevado a cabo igualmente cuando se trata de los ancianos.
Esto es de suma importancia, porque los pastores somos llamados a ser irreprochables y a ser ejemplos de la congregación, pero al mismo tiempo, nuestro trabajo muchas veces nos llevará a tomar decisiones que serán poco populares o no serán del agrado de algunos miembros, esto puede generar malestar en algunos casos, y no es poco común para los pastores sean acusados injustamente.
El autor de la carta está haciendo eco del debido proceso que vemos descrito a lo largo de toda la Escritura. Nuestro Dios siempre se ha caracterizado por juzgar justamente todas las cosas.
DIOS JUZGANDO EN EL ANTIGUO TESTAMENTO
De hecho, cuando vemos el primer juicio que se llevó a cabo en la historia de la humanidad en Génesis 3, vemos que Dios no castigo el pecado sin antes llevar a cabo un debido proceso de juicio. Y encontramos este juicio en Génesis 3:8-13. Quiero que vayas conmigo a este texto por un momento.
Génesis 3:8-13 lectura del texto
Piensa en esto, si Dios es omnisciente, ¿por qué hizo todas esas preguntas a Adán? ¿Acaso Dios no sabía que Adán había comido del fruto? ¿Acaso Dios no sabía que Adán se estaba escondiendo porque tenía miedo? ¿Acaso Dios no sabía que Adán y Eva ahora se habían dado cuenta de que estaban desnudos?
Por supuesto que sí. La razón por la que Dios hace este interrogatorio al ser humano es porque quería dejar evidencia de que su juicio era justo y que, en efecto, Adán y Eva eran culpables. Este primer juicio va a ser un principio que veremos en toda la Escritura.
Mira Génesis 4, después de que Caín mata a Able, ¿qué hace Dios? Exactamente lo mismo que en Génesis 3, lleva a cabo un interrogatorio que permita aplicar un debido proceso de juicio, y es así como en Génesis 4:9–10 leemos “Entonces el Señor dijo a Caín: «¿Dónde está tu hermano Abel?» Y él respondió: «No sé. ¿Soy yo acaso guardián de mi hermano?». Y el Señor le dijo: «¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a Mí desde la tierra.”
Nuevamente, Dios ya sabía lo que Caín había hecho, y solo estaba llevando a cabo un juicio donde hubiese un testimonio del crimen de Caín.
Este debido proceso era llevado a cabo por Dios mismo, sin embargo, cuando Dios rescató al pueblo de Israel de Egipto y los llevó al Monte Sinaí, en ese momento Dios les dio su Ley donde estableció el mismo principio de justo juicio, pero que esta vez sería llevado a cabo por Dios a través de su pueblo. Es así como en la Ley de Moisés encontramos:
Números 35:30 “Si alguien mata a una persona, al asesino se le dará muerte ante la evidencia de testigos, pero a ninguna persona se le dará muerte por el testimonio de un solo testigo.”
Deuteronomio 17:6 “»Al que ha de morir se le dará muerte por la declaración de dos o tres testigos. No se le dará muerte por la declaración de un solo testigo.”
Deuteronomio 19:15 “»No se levantará un solo testigo contra un hombre por cualquier iniquidad o por cualquier pecado que haya cometido. El caso será confirmado por el testimonio de dos o tres testigos.”
LA DISCIPLINA EN EL NUEVO TESTAMENTO
Estos textos que vemos en el Antiguo Testamento, son el fundamento para el proceso de disciplina eclesial que se describe en el Nuevo Testamento.
Es así, como en Mateo 18:15-20 el Señor Jesús ratifica el procedimiento bíblico para confrontar el pecado. Lee este pasaje conmigo.
La única diferencia que vemos entre el proceso del Antiguo Testamento y el Nuevo, es que el castigo ya no es la muerte física sino la excomunión de la persona que no se arrepiente. Es decir, la iglesia no apedrea ni ajusticia a nadie, sino que declara que la persona está viviendo como un gentil y por tanto, no se puede afirmar que sea creyente.
Pero, el proceso es el mismo, en primer lugar se confronta el pecado de forma individual, si no se arrepiente el pecador, debe confrontarse delante de 2 o 3 testigos. Y si no se arrepiente, entonces, se lleva a cabo el juicio teniendo a la persona por no creyente.
Algunos podrían argumentar que la iglesia debería ajusticiar a la persona citando Hechos 5, pero en el caso de Ananías y Safira, fue Dios quien los mató, no la iglesia.
EL TESTIMONIO DE LOS PASTORES
De manera que, una de los aspectos de la disciplina en la iglesia es el aspecto correctivo, no es el único, también hay un aspecto formativo en el que se instruye a la congregación en la piedad y santidad que el evangelio produce en el creyente. Pero el que estamos observando en 1 Timoteo 5:19-20, es el aspecto correctivo.
Ahora, Pablo está asumiendo el debido proceso que hemos descrito anteriormente. Es decir, que la confrontación del pecado debe hacerse en primer lugar, de forma personal y si la persona se arrepiente ya se ha logrado el objetivo. Si la persona no se arrepiente, su pecado debe ser confrontado delante dos o tres miembros de la iglesia.
Es en este punto donde Pablo está ahora mismo, y lo que dice a Timoteo es que no debe siquiera admitir ninguna acusación contra un anciano a no ser que hayan al menos dos testigos. La razón de esto, es que la reputación de un pastor no debe ser cuestionada a menos que haya una evidencia real de pecado.
Verás, un ingeniero no tiene que ser un buen esposo para que su trabajo tenga credibilidad. Un abogado no tiene que ser un buen padre para que ganar un caso en la corte. Un maestro de primaria puede ser avaro o mentiroso, y aún así seguir dando clases sin ningún problema. Pero los pastores no, de hecho, a diferencia de cualquier otro oficio, nuestro trabajo depende de nuestro estilo de vida y no de nuestras habilidades.
Por tanto, cualquier acusación, aunque sea falsa, afectará de manera negativa el trabajo y el ministerio de cualquier pastor. Por eso, un pastor que es acusado falsamente, debe salir en su defensa para demostrar su inocencia a fin de que su trabajo y ministerio tengan credibilidad. Por eso Pablo está instruyendo a Timoteo en este asunto.
Ahora bien, el punto de Pablo no es en sí mismo cuántos testigos debe haber para acusar a un pastor. Es decir, si una sola persona denuncia a un pastor por una conducta sexual inadecuada, no se debe desestimar la acusación simplemente porque se trata de una persona la que denuncia. Por el contrario, los pastores estamos llamados a ser irreprochables, es decir, el resultado de nuestra conducta debería ser tal que nadie ponga en duda nuestra devoción a Cristo y nuestra integridad e incluso, cuando pecamos, somos los primeros en confesarlo y arrepentirnos.
Creo que es importante aclarar cuál es el punto que Pablo está haciendo, que repito no es en sí mismo cuántos testigos debe haber sino el hecho de que cualquier acusación se haga sobre la base de hechos reales y evidencia real de una conducta pecaminosa. Digo esto, porque casos como el de Ravi Zacharias o el de Steve Lawson nos enseñan que hay ciertos pecados que deben ser investigados a la mínima sospecha ya que la naturaleza de esta acusación es tan escandalosa y trae tanto reproche al evangelio que aunque sea medio testigo, debemos prestarle atención.
De modo que, no es tanto cuántos testigos deban haber, sino si hay evidencia real del pecado.
DISCIPLINANDO BÍBLICAMENTE (1 Timoteo 5:20)
DISCIPLINANDO BÍBLICAMENTE (1 Timoteo 5:20)
Ahora bien, ¿qué hacemos si en efecto el testimonio de un pastor ya no es irreprochable, es decir, cuando hemos confirmado su pecado por dos o más testigos? ¿Qué hacemos cuando un pastor insiste en su conducta pecaminosa a pesar de ser confrontado?
Esto es lo que nos dice el siguiente versículo 1 Timoteo 5:20 “A los que continúan en pecado, repréndelos en presencia de todos para que los demás tengan temor de pecar.”
La Biblia nos llama a disciplinar a los que insisten en pecar. La palabra Pablo usa es “repréndelos”, lo que implica una exposición pública y una condena de su pecado. De hecho, el texto mismo nos dice “repréndelos en presencia de todos”.
Este todos, muchos han interpretado que se refiere al consejo de ancianos, después de todo, las acusaciones contra los pastores deben traerse delante del consejo de ancianos. Por eso Pablo le dice a Timoteo no admitas acusaciones, ¿quién no las debe admitir? Timoteo, y por extensión, el consejo de ancianos.
Por esta razón, algunos argumentan que la reprensión pública debe hacerse ante los ancianos.
Sin embargo, creo que Pablo tiene en mente toda la iglesia y no solamente el consejo de ancianos. Pues, la admisión de la acusación ya implica al consejo de ancianos como un todo. Y, aunque éste no fuera el caso, Mateo 18:15-20 nos muestra que en caso de que no haya arrepentimiento, siempre se debe llevar el caso a la asamblea de la iglesia. Por esta razón, tiendo a pensar que Pablo se refiere a un reprensión pública delante de la congregación y no solo ante el consejo de ancianos.
La reprensión implicará el cese de su cargo oficial como pastor y posiblemente la excomunión si finalmente no se arrepiente.
EL OBJETIVO DE LA DISCIPLINA
¿Cuál es el objetivo de todo esto? La respuesta es la piedad. Si una cosa hemos aprendido en toda esta serie es que uno de los temas centrales de 1 Timoteo es la piedad que el evangelio produce en el creyente. Y nuevamente, aquí en el capítulo 5 vemos que el objetivo de la disciplina es la piedad y la santidad que la iglesia debe tener.
Escucha el final de 1 Timoteo 5:20 “A los que continúan en pecado, repréndelos en presencia de todos para que los demás tengan temor de pecar.”
Uno de los efectos que la disciplina eclesial tiene en el resto de la iglesia es que protege a la iglesia de que la extensión del pecado en medio de los creyentes. La disciplina correctiva es parte del juicio que Dios hace por el pecado.
Lo mismo ocurrió en el caso de Ananías y Safira, al final del relato de lo ocurrido con esta pareja, el resultado de la disciplina aplicada por Dios fue temor en toda la congregación. Hechos 5:10–11 “Al instante ella cayó a los pies de él, y expiró. Al entrar los jóvenes, la hallaron muerta; entonces la sacaron y le dieron sepultura junto a su marido. Y vino un gran temor sobre toda la iglesia y sobre todos los que supieron estas cosas.”
Amados hermanos y amigos que nos visitan, sé que para muchos la idea del temor es algo malo. Recuerdo una vez una persona con quien compartía el evangelio me dijo: “¿No es mejor hablar del amor en vez del psicoterror del infierno?”
Pero amados amigos, el temor es algo positivo. De hecho, el temor es lo que muchas veces nos lleva a preservar nuestra vida ¿Te imaginas vivir sin temor a los ladrones o los ocupas? ¿Te imaginas vivir sin temor de lo carteristas que andan en Madrid? ¿Te imaginas a vivir sin temor a los peligros que hay en la vida? El temor nos ayuda a evitar las cosas que atenten contra nuestra vida.
En agosto del 2023 un joven francés llamado Remi Lucidi que se dedicaba a grabar videos para las redes sociales mientras escalaba edificios, rascacielos y cualquier estructura sin ningún tipo de seguridad perdió la vida al caer del piso 68 de un edificio en Hong Kong. EL joven influencer se dedicaba a caminar por el borde de los edificios con su móvil grabando su “hazaña”. A cualquiera que veía sus videos se le paralizaba el corazón, pero no a Remi, él no tenía ningún tipo de temor. Hasta que perdió la vida.
El temor nos aleja de aquello que puede acabar con nuestra propia vida.
A veces no sentimos temor de ciertas cosas porque no entendemos la seriedad del peligro al que nos enfrentamos. Esto pasa con los niños. Mis hijos no son tan conscientes de los peligros que existen en la vida, por eso es mi trabajo protegerlos y advertirles.
Es cierto que el temor puede ser usado para manipular y controlar a las personas, pero el temor del que habla la Biblia es el temor sano que nos aleja de aquello que pone nuestra vida en peligro. Y no hay nada más peligros para el ser humano pecador que enfrentarse a un Dios Santo y Justo. Si un criminal teme ser capturado por la policía, ¿cuánto más no deberíamos temer los hombres en nuestro pecado al enfrentarnos a un Dios Bueno, Justo y Santo?
Conexión con el evangelio Amado amigo, si te encontraras en un gran peligro de muerte, ¿no te gustaría que te advirtiéramos de ello? Todos nosotros por igual íbamos en un camino que conducía a la muerte, pero Dios en su gracia nos hizo entender la realidad de nuestro pecado y las terribles consecuencias a la que éste nos llevaba. Asimismo, nosotros hoy queremos advertirte del grave peligro del pecado en tu vida.
Pero Dios ha establecido un camino para que tú y yo podamos librarnos de este mal. Este camino es su Hijo Jesús. Él ha muerto en la cruz para pagar la sentencia que tú y yo merecemos, y para que su vida de perfecta obediencia fuera contada a nuestro favor. Por eso, el llamado del evangelio es ven a Cristo en arrepentimiento, reconociendo que eres pecador y necesitas de su perdón, y en fe, confiando en que solo Cristo puede reconciliarnos con Dios. Éste es el llamado del evangelio. Si esto es algo que deseas hacer, me encantaría hablar contigo al final del culto.
De modo que, la disciplina eclesial debe producir en nosotros un temor reverente que nos lleve a alejarnos del pecado. Cuando la iglesia ve que el pecado es confrontado, produce en nosotros un deseo santo de alejarnos del pecado. Si el pecado de los pastores es tolerado, entonces no tardará mucho en corromperse el resto de la congregación. El pecado entonces se esparce como un cáncer infectando y corrompiendo todo lo que toca.
EL TESTIMONIO DE LA IGLESIA
Ahora bien, ¿por qué es esto importante? Bueno, como hemos comentado, el trabajo pastoral no depende tanto de las habilidades sino del estilo de vida que los ancianos tienen. De la misma forma que un entrenador gordo no tendrá mucho éxito en atraer gente a su gimnasio, así un pastor que no viva lo que predica traerá reproche sobre el evangelio en vez de hacerlo atractivo para el mundo.
De hecho, no es casualidad que dentro de los requisitos para ser anciano Pablo haya incluido que su testimonio ante el mundo sea bueno.
1 Timoteo 3:7 “Debe gozar también de una buena reputación entre los de afuera de la iglesia, para que no caiga en descrédito y en el lazo del diablo.”
Una cosa es cierta, amados, la gente puede no estar de acuerdo con los pastores, puede no creer en el evangelio pero si respetarán la integridad que los pastores muestran en su vida pública y privada. Cuando vemos la caída de un líder de la iglesia, ¿cuánto reproche trae eso al evangelio? Pero cuando los líderes de la iglesia viven lo que predican, cuando son íntegros, honestos, santo y llenos de amor, esto da credibilidad al mensaje del evangelio.
Pero, no solo en la evangelización y proclamación del evangelio al mundo perdido, sino en liderar la iglesia. El ser ejemplo de los creyentes es lo que permitirá al pastor poder predicar la Palabra de Dios de manera más efectiva.
Por eso, la disciplina es esencial, porque protege el testimonio de la iglesia y la efectividad del liderazgo.
RESTAURANDO AL PECADOR ARREPENTIDO
De modo que, el primer objetivo de la disciplina es proteger el testimonio de la iglesia al infundir un temor en la congregación que nos lleve a alejarnos del pecado a la luz del juicio de Dios a través de la iglesia.
Pero no es el único, otro objetivo es el llamado que se hace al pecador a que se arrepienta de su pecado y sea restaurado. La exposición pública ante la congregación se hace con el objetivo de advertir al ofensor sobre su mal testimonio y las consecuencias del pecado. Si se arrepiente, puede ser restaurado.
Ahora bien, en el caso de los pastores, dado el impacto de su vida sobre el evangelio, hay ciertos pecados que no permitirán que el pastor sea restaurado a su posición de liderazgo, puede ser restaurado como creyente y miembro de la iglesia, pero es posible que su conducta no le permita regresar a su posición de anciano aunque se haya arrepentido.
Tal es el caso de los pecados sexuales en la vida de los creyentes. Y no tendremos mucho tiempo para profundizar en este tema, pero la restauración se verá de forma diferente dependiendo del caso.
CONCLUSIONES FINALES
Así que, 1 Timoteo 5:17-25 nos muestra cómo debemos responder al liderazgo pastoral en la iglesia. El domingo pasado vimos que:
A los que gobiernan bien en la iglesia, se les debe dar honor.
A los que insisten en pecar, se les debe disciplinar.
La pregunta es, ¿cómo aplicamos esto como iglesia?
APLICACIONES
APLICACIONES
Entiende la implicación del evangelio: La buenas nuevas no quiere decir gracia sin arrepentimiento. De hecho, el evangelio demanda arrepentimiento, y el arrepentimiento significa un abandono del pecado. Una persona que no odia su pecado es muy probable que no entienda el evangelio correctamente y que no haya nacido de nuevo. Debes entender como creyente, y especialmente si eres pastor o deseas el pastorado, debes entender que el evangelio implica un cambio en tu estilo de vida. La iglesia debe ver evidencias de arrepentimiento antes de restaurar a una persona que está en un proceso de disciplina. Otra implicación es el Señorío de Cristo en tu vida. Si Cristo es tu Señor debes vivir en obediencia a Él.
Entiende la importancia de la membresía bíblica: Y hay dos aspectos que quiero enfatizar de la membresía bíblica, en primer lugar, el llamado a sujetarnos al liderazgo espiritual. Los ancianos, aunque estén en posición de liderazgo, seguimos sujetos al consejo de ancianos. Verás, yo como pastor no puedo actuar de manera independiente de Peter, pues ambos conformamos el consejo de ancianos, y esperamos pronto añadir a un tercer miembro a este consejo. Ningún pastor está por encima del consejo de ancianos, la misma sumisión que tienen los creyentes a los pastores es la que los pastores tenemos al consejo de pastores. Y en segundo lugar, es el llamado de la Escritura.
Entiende que el discipulado es para todos: Esto incluye a los pastores. Todos necesitamos instrucción y corrección. Los pastores también necesitamos aprender y ser discipulados. En mi caso, han habido hombres de esta congregación que me han ayudado en mi caminar con Cristo, e incluso con quienes he podido compartir cosas acerca de mi matrimonio o de mis finanzas, y de muchas otras áreas de mi vida.
Lee los documentos oficiales de la iglesia: También una buena manera de aprender a cómo aplicar la disciplina es leer los documentos oficiales de nuestra iglesia. Todo aquel que es miembro tiene acceso a una copia de la Constitución de la Iglesia. Este es un documento legal que explica todo acerca de la identidad y el funcionamiento de nuestra congregación, incluyendo proceso de disciplina y baja de ancianos cuando estos ya no cumplan los requisitos bíblicos.
Evita rumores o acusaciones falsas: Nada atenta más contra el testimonio y la unidad de la iglesia que las falsas acusaciones, el chisme o los comentarios con la intención de dañar a alguien, especialmente a los pastores.
Que el Señor nos ayude a tener ancianos que gobiernen bien, siendo ejemplos de la congregación y que nos libre de tener un corazón endurecido o hipócrita, predicando un mensaje que no vivimos.
Amen? Oremos.
