La mesa que compartes con el Señor
No le des al enemigo un sitio en tu mesa • Sermon • Submitted • Presented
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Cada persona elige como vivir su vida.
La sociedad puede proponer estilos de vida, la comunidad puede empujar a vivir de cierta manera, los amigos y los vecinos pueden opinar o criticar… Pero finalmente cada persona elige, cada uno determina lo que lleva en su interior y cuáles van a ser los valores que van a dar lugar a sus decisiones y sobre los que se va a apoyar.
Hay muchos que se quedan con lo que parece bien, con lo que hace la mayoría, con lo que muchos proponen.
Unos pocos llegan a una experiencia única, que solo algo más allá de este mundo puede producir.
Eso es lo que hemos encontrado en Jesús los que le seguimos.
Salmo de David.
Jehová es mi pastor; nada me faltará.
En lugares de delicados pastos me hará descansar;
Junto a aguas de reposo me pastoreará.
Confortará mi alma;
Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.
Aunque ande en valle de sombra de muerte,
No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo;
Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores;
Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.
Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida,
Y en la casa de Jehová moraré por largos días.
Entre los muchos pasajes que hay en la Biblia, unos pocos se destacan y llegan a ser conocidos por la mayoria de las personas. A veces sucede por las razones equivocadas, pero de todas maneras son conceptos muy populares.
Este pasaje es uno de ellos.
El Salmos 23 es la manera magistral en que David expresó como se manifestaba su relación con Dios, esa relación a la que accedemos al creer en Jesús. David pudo entender como su relación Dios se podía comparar con su profesión como pastor de ovejas.
Analicemos cuidadosamente lo que dicen las palabras de este famoso salmo.
Jehová es mi pastor; nada me faltará.
Jehová...
David va a hablar de Dios, y se refiere a Él por su Nombre, Jehová. Hay varias traducciones bíblicas que aquí se refieren a “El Señor”. Podríamos decir que esa traducción es correcta, ya que sabemos a quién se está refiriendo el salmista, pero “Jehová” es la traducción literal, lo que dice el original.
Como decíamos, David va a hablar de Dios. Su nombre, Jehová, surgió del momento en que llamó a Moisés para que le sirviera para traer liberación al pueblo de Israel que estaba bajo esclavitud en Egipto. Dios le estaba proponiendo a Moisés que fuera a su pueblo, Israel, pero Moisés tenía dudas.
Dijo Moisés a Dios: He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé? Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros. Además dijo Dios a Moisés: Así dirás a los hijos de Israel: Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros. Este es mi nombre para siempre; con él se me recordará por todos los siglos.
El nombre Jehová representa el nombre divino YHWH que aquí se relaciona con el verbo hayah, ser.1
1 Reina Valera Revisada (1960) (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998).
El nombre de Dios, la manera en que Él se identifica, es tremendamente importante. Él es el Gran Yo Soy. Cierra los ojos y escucha esta frase con la que Dios se presenta: Yo Soy. Ese es el Dios de quien David estaba hablando, el Poderoso, el Creador, el que tiene toda la autoridad y todo el dominio.
...es…
Dios es la esencia misma de la existencia. Es el propio Dios que se reveló a sí mismo en Jesús.
No se trata de que Dios “haya sido”, ni de que “será”, sino de que es.
Nuestro Dios, el mismo Dios al que se dirigía David en sus oraciones, siempre es. Es por eso que se presenta como Yo Soy (no “Yo era” o “Yo seré”). Él es el eterno, que no está limitado a un tiempo específico, sino que siempre es.
...mi...
Aquí es donde entra el aspecto personal de la relación con Dios. Jesús, el Buen Pastor, el Gran Yo Soy, es, y no solo es, sino que es algo en relación conmigo, referido a mí.
A esta partícula de nuestro lenguaje le llamamos “pronombre posesivo”. Es la palabra que utilizamos cuando nos vamos a referir a algo que nos pertenece o que tiene un vínculo particular con nosotros.
David quería referirse a Dios en la relación particular que tenía con él No estaba hablando de Dios en referencia a otras personas. Tampoco habla de Dios en su relación con todos.
Sí, Dios nos creó a todos, pero no todos son sus hijos. Sí, Dios tiene autoridad por sobre todos, y existe un solo Dios, pero no todos tienen una relación de reconciliación con Él.
¿Puedes decir que Dios es tuyo? ¿Puedes llamarle “mi Dios”? ¿Puedes reconocer que tienes una relación directa con Él? ¿Puedes afirmar que conversaste con Él esta misma mañana?
...pastor,...
Es interesante que David haya escogido esta manera de ilustrar su relación con Dios. Era la misma relación que él tenía con las ovejas de su padre Isaí.
Como pastor, David percibía algunas cosas que sus ovejas no notaban. Sabía dónde estaban las mejores pasturas para que se alimentaran, conocía el lugar de las fuentes de agua para que saciaran su sed. Podía protegerlas de los ataques y los peligros.
Creo que Jesús pensaba en este Salmo cuando se refirió a sí mismo de esta manera:
El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.
Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen,así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas.
¿Es Jesús tu Buen Pastor? No te pregunto si es “el Pastor de todos”, sino si es el tuyo. Eso solo sucede cuando personalmente aceptas su invitación y le recibes como tu Salvador y el Señor de tu vida. Él no se impone, no abusa de su poder para obrar en tu vida, sino que se acerca con toda gentileza y se ofrece a cuidarte, te invita a que seas parte de su rebaño.
¿Es Jesús tu Buen Pastor?
...nada me faltará.
Si Jesús es tu Buen Pastor, ¿cuánto te faltará?
¡Nada! ¡Nada de nada!
Lo que gana el alma de la persona que se aferra con todo su corazón a la fe en Jesús y la relación con Dios es seguridad.
Vivimos en un mundo inseguro. ¿Quién iba a pensar que en el 2019 una pandemia iba a afectar la vida de muchos a nivel global, y se iba a llevar a muchos? En esta vida son muchas las cosas que no podemos controlar. Somos frágiles.
Por eso necesitamos una fuente de seguridad más poderosa que nosotros. A nosotros se nos rompen los huesos, se nos quebranta la salud, se nos rompe el corazón. Pero podemos contar con la seguridad de Aquel que nos ofrece su cuidado, su dirección y su consuelo, el Buen Pastor.
¿Qué necesitas? Recuerda a Jesús hablando de nuestras necesidades:
Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
No todas las personas tienen esta seguridad. Al contrario, vivimos en un mundo lleno de incertidumbres. Pero Dios quiere ser nuestro Pastor, y asegurarnos que nada nos falta cuando estamos con Él.
¿Conoce Dios los detalles de nuestra existencia? La mayoría de las personas responderían que sí, que los conoce. ¿Le importan? ¿Le importa lo que necesitamos, lo que sentimos?
¡Él nos creó y nos ama! Necesitamos partir de esa convicción.
Creemos en Dios, que nos amó tanto que entregó a su Único Hijo para que estemos en comunión con Él y tengamos vida eterna.
Dios conoce exactamente lo que necesitas, aún mejor que tú mismo.
En lugares de delicados pastos me hará descansar;
Junto a aguas de reposo me pastoreará.
Confortará mi alma;
Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.
Considera lo que dice este salmo que Dios hace con los que somos sus ovejas, con su rebaño.
1. En lugares de delicados pastos me hará descansar;...
1. En lugares de delicados pastos me hará descansar;...
Según estudios recientes, los seres humanos somos más dañados por la falta de sueño que por la falta de alimento. Literalmente, las personas podemos morirnos de cansancio. Así que necesitamos descanso, y nuestro Buen Pastor lo sabe.
Las ovejas son animales delicados, que no comerán cualquier vegetal seco y duro que encuentran en el camino. Necesitan hierbas tiernas. El detalle es que nuestro Creador sabe exactamente qué cosas necesitamos.
¿Qué es lo que te tiene cansado en esta vida? ¿Qué es lo que agota tus energías? Recuerda el llamado:
Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.
Escucha bien y detente. Ordénale a tu mente y tu corazón que presten atención a la voz de Dios: Él te quiere hacer descansar. La provisión de su descanso tiene que ver con el lugar o las circunstancias a las que te lleva. Él sabe exactamente lo que le traerá descanso a tu alma.
¿Has observado que en esta frase hace referencia a dos cosas, no solamente a una? Habla de alimentacion y descanso. Habla de provisión y sanidad interior. Habla de SEGURIDAD.
Tu alma necesita descanso. Sea lo que sea que estés enfrentando, Dios quiere otorgarte el descanso y la provisión que necesitas. Quiere alimentar tu alma, y que tu alimentación se produzca en paz y tranquilidad, libre de amenazas, y tal como lo necesitas.
2. Junto a aguas de reposo me pastoreará...
2. Junto a aguas de reposo me pastoreará...
¿No surge en tu corazón un clamor que dice “¡Necesito algo de tranquilidad!”? Seguro que sí.
Y Dios quiere darte esa tranquilidad que solo se encuentra en su presencia.
Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.
Las ovejas no pueden beber de aguas corrientes, de agua en movimiento. Son animales muy sensibles y se asustan fácilmente. ¿Sabes cómo quienes? ¡Como nosotros!
La vida tiene muchas amenazas, y Dios quiere rodearte, una vez más, de SEGURIDAD.
Una vez más, también, lo que Dios ofrece a los que se relacionan profundamente con Él tiene un doble sentido:
a) Nos provee agua, lo que sacia nuestra sed, atiende nuestra necesidad. La referencia al agua habla de nuestras necesidades profundas y urgentes, y Dios quiere proveer para ti.
b) Nos da de beber en un ambiente tranquilo (aguas de reposo). Dios no cubre tu necesidad en un ambiente agitado y peligroso, sino que cubre tu necesidad con calma y paz.
c) Nos pastorea. Él tiene un plan. Sabe lo que está haciendo, aunque nosotros no. Tiene el control. ¿Puedes confiar en que Dios tiene el control de lo que está sucediendo en tu vida? ¡Confía!
3. Confortará mi alma...
3. Confortará mi alma...
Dios quiere atender a la necesidad de tu alma.
La traducción literal de lo que dice aquí es que Dios restaura nuestra alma, o que renueva las fuerzas de nuestra alma.
Las circunstancias de la vida nos producen desgaste. Lo vemos en nuestro cuerpo, que se va desgastando a medida que pasan los años. Pero no es solo cuestión de tiempo, sino del desgaste que nos producen las situaciones que enfrentamos.
Pero Dios quiere restaurarnos, y fortalecernos desde lo más profundo de nuestro ser.
Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día. Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.
El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.
El Señor quiere restaurar, confortar, sanar tu alma. Deja que tus fuerzas se renueven en su gloriosa presencia. Acércate a Él para recargar tus baterías espirituales, desgastadas por los golpes de la vida.
4. Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.
4. Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.
¡Son tantas las ocasiones en las que no sabemos qué hacer! ¿Cuál es la mejor decisión, el mejor camino a seguir? Dios quiere guiarte para que andes en su voluntad.
En esto consiste que Dios sea tu Buen Pastor. Él está dirigiendo tu vida. Lo que está pasando no es coincidencia. Además, puedes confiar que los caminos por los que el Señor te está llevando son sendas de justicia y Él mismo es honrado al hacerlo.
Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.
Dios tiene pensamientos en cuanto a ti, tiene planes.
Sus caminos son sendas de justicia, caminos que nada tienen que ver con el egoísmo y la violencia que se producen en este mundo. Su dirección llevará siempre honra y gloria a su precioso nombre.
¿Qué siente la persona que camina con el Señor? ¿Cómo define su experiencia?
Aunque ande en valle de sombra de muerte,
No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo;
Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores;
Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.
1. Libertad del temor.
1. Libertad del temor.
Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo.
El miedo es una emoción muy negativa y peligrosa. Nos puede llevar a paralizarnos y exponernos a la derrota y el desastre personal. Sin embargo, la persona que desarrolla su vida bajo el cuidado del Buen Pastor puede afirmar sin temor a ninguna duda “No temeré”.
Generalmente, el temor tiene que ver con las circunstancias que nos rodean. Muchas veces nos podemos sentir amenazados
Por los demás.
Por la enfermedad.
Por la pobreza.
Por la ansiedad o la depresión.
¡Basta! Con Jesús podemos terminar con todas esas amenazas, porque en nuestra relación con Él encontramos seguridad.
Aunque ande en valle de sombra de muerte vendría a ser la definición de las peores amenazas que nos podrían alcanzar. Es un lugar oscuro, indeseable, lleno de peligros ocultos. Aún en ese lugar tan hostil, el que cree en Jesús puede gritar sin dudar: ¡No temeré!
¿Qué es lo que “no temeré”? No temeré mal alguno.
¿Qué es lo que impide que nos llenemos de temor?
Su presencia: ...porque tú estarás conmigo.
En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.
Él te ama. Su amor es fuente de seguridad. ¡No temas!
2. Aliento.
2. Aliento.
Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
Todos necesitamos aliento. Necesitamos valoración positiva. Necesitamos que alguien nos dé ánimo para seguir adelante.
¿Qué mejor que recibir aliento de quien mejor nos conoce, del que más nos ama?
¿Cómo recibimos aliento? Nos gusta escuchar que nos digan cosas como “No te desalientes, ¡tú puedes!”.
Pero el aliento que recibimos de Dios es diferente. David se refiere a dos herramientas que utilizaban los pastores, la vara y el cayado.
A lo largo del camino, las ovejas escucharían el bastón del pastor apoyarse una y otra vez al caminar, ayudándole a transitar por los diferentes tipos de terrenos. Eso les daría confianza. Era una confirmación de que el pastor estaba allí. De la misma manera, Dios nos da muestras del cumplimiento de su presencia con nosotros. Son detalles que a veces se nos podrían pasar por alto si no prestamos atención, pero que están allí.
Al mismo tiempo, el pastor podía usar la vara para corregir el sendero que una oveja podría tomar equivocadamente. Dios va a utilizar a veces su amorosa disciplina para corregirnos, para evitar que nos aventuremos en caminos peligrosos ajenos a su voluntad. Sí, puede dolernos en el momento, pero será para nuestro bien, para evitar que nos apartemos de Él, la fuente de nuestra seguridad.
Confía en la presencia del Señor contigo, que es la fuente de tu seguridad.
3. Servicio inmerecido.
3. Servicio inmerecido.
Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores.
Jesús nos enseñó por medio de su ejemplo cuando vino para servir, en lugar de ser servido. Y su servicio no terminó con su ministerio terrenal.
Jesús nos sirve hasta el día de hoy, de muchas maneras. David sentía que el Buen Pastor preparaba la mesa para Él (siendo que Él merecía ser servido).
Y lo hacía en presencia de sus angustiadores.
Todos tenemos “angustiadores”. Hay cosas, situaciones y personas que nos hacen sentir mal. A veces, Dios no hace que salgan de nuestra vida, sino que cubre nuestra necesidad, nos sirve y nos atiende ante los ojos asombrados de quienes querrían vernos caer.
Dios quiere que sepas que está proveyendo para ti, contra todo pronóstico y a pesar de las amenazas que puedas recibir.
4. Declaración de exclusividad.
4. Declaración de exclusividad.
Unges mi cabeza con aceite...
Ya debes haber escuchado que para Dios eres especial.
Eso es lo que nos hace diferentes en nuestras relaciones. Un niño pequeño puede conocer a muchas personas, pero siempre logrará distinguir sin lugar a dudas a su mamá. Es especial, diferente. Se vé de cierta manera, se escucha y huele diferente.
De la misma manera, para Dios somos especiales, y nos otorga el privilegio de escogernos, llamarnos y ponernos a su servicio.
De eso se trata la unción, el derramamiento del aceite sobre la cabeza de una persona para que se dedique a una posición de servicio o responsabilidad. Fue lo que Dios hizo con David por medio del profeta Samuel.
Dios quiere hacer por medio de ti algo que no quiere hacer por medio de nadie más. Te capacita y llama para que lo sirvas muy especialmente.
Acepta ese llamado y reconoce la posicion que solamente Él te da.
5. Satisfacción y abundancia.
5. Satisfacción y abundancia.
...mi copa está rebosando.
Dios te quiere dar todo lo que necesitas y más.
Algunos de nosotros hemos pasado algún tipo de necesidad en la vida. A veces las necesidades pueden haber sido materiales, pero también las hay emocionales y espirituales. El salmista ya declaró que cuando Jehová es nuestro pastor nada nos falta, y aquí lo reafirma.
Escucha como se siente pronunciar esta frase: mi copa está rebosando.
¿Está rebosando tu copa?
Vuelve a considerarlo. A veces nos parece que nos falta algo, que otros tienen más, que vemos muchos problemas. Espera, vuelve a considerar tu situación y mira la provisión de Dios.
Dios es quien atiende tu necesidad, y hará sobreabundar.
Así, con todas estas riquezas de la gracia de Dios, es que se siente la persona que recibe a Jesús en su vida para que sea su Buen Pastor.
Sí, Dios quiere ser nuestro refugio, nuestra fuente de aliento y provisión, nuestra fuente de seguridad.
¿Te sientes seguro?
¿Qué va a pasar mañana?
¿Puedes estar confiado?
¡Él es la Roca de los Siglos, y jamás falla!
Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado. Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos.
¿Qué va a pasar en el futuro?
David podía reconocer lo que iba a suceder todos los días de su vida. ¿Puedes asegurar lo mismo?
Anda, repítelo:
Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida...
Estos verbos sí están en futuro, reconociendo lo que nosotros no podemos controlar, que es el día de mañana.
Puedes repetirlo y apropiarte de esta verdad:
Y en la casa de Jehová moraré por largos días.
Una de estas bendiciones es para los días de nuestra vida terrenal, y otra para la eternidad.
Deja que Dios, el Buen Pastor, Jesús nuestro Salvador, sea tu fuente de seguridad presente, futura y eterna.
Ahora, volvamos a considerar esta verdad por un momento más.
Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores.
Dios ha tenido la delicadeza de invitarte a su mesa. No solamente eso, sino que se ha tomado el trabajo de preparar una mesa para dos, para ti y para Él.
Por favor, imagina ese momento, ese evento especial, tú y Él compartiendo ese momento tan especial.
¿Disfrutarías este tiempo con el Señor o irías a un drive-thru con Dios?
¡Es muy diferente! Estamos hablando de ese momento disfrutable en el que los que comparten la mesa se miran a los ojos y allí se producen las conversaciones más profundas, con mayor significado y que provocan más resultados.
¿Te das cuenta de que por no tener tus prioridades en orden te podrías estar perdiendo el privilegio de disfrutar de tu intimidad con Dios?
Sentado a la mesa con el Señor, ¿estarías pendiente de tu celular y sus notificaciones, dejándote atrapar por la curiosidad por lo que pasa en tus redes sociales o cuáles podrían ser las últimas noticias? ¿O dedicarías toda tu atención a Dios, quien lo creó todo pero se ha dignado a apartar este momento para ti y Él a solas?
Ahora, ¿has observado el “detalle” de que esta comida ocurre “en presencia de mis angustiadores”?
Sí, los problemas no se han ido, están allí a tu alrededor. Los motivos de preocupación, angustia o tristeza siguen estando allí. Dios quiere que sepas que a pesar de lo que ocurre, te duele y te preocupa tú puedes disfrutar de su compañía, su Palabra, su cuidado. A Él le importas.
Lo que sucede a veces es que siendo que Dios ha preparado todo esto para nosotros, somos capaces de hacerle un lugar (incómodo, inadecuado, innecesario, fuera de lugar) para nuestro enemigo y su influencia.
Es tiempo de que valoremos lo que Dios ha hecho y está haciendo en nuestra vida, en especial nuestra relación con Él.
Dios te ha invitado a su mesa. No permitas que ninguna otra cosa en tu vida te robe el privilegio de disfrutar de su presencia.
Ahora, tú decides.
