LEMA 2025: CRECIENDO EN FE
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INTRODUCCIÓN
INTRODUCCIÓN
Hoy es el primer domingo del 2025, los domingos como comunidad es el tiempo que apartamos para congregarnos con el propósito que conocer más a Dios y seguirle.
Tanto el pastor Eleazar y yo, estuvimos orando y meditando en cual podría ser el lema de este año. el lema del año pasado fue “en su presencia” y como Iglesia la idea era en todo momento a deleitarnos, a gozarnos a permanecer, en definitiva a habitar en la presencia de Dios, hoy revelaremos nuestro lema para este año 2025:
CRECIENDO EN FE.
Hay un llamamiento para la Iglesia este año y es a crecer en la fe que hemos puesto en Jesús ¿cómo ha sido tu 2024?,
¿hubo crecimiento en tu vida espiritual?
Lo claro es que no podemos quedarnos así.
¿Habéis recibido regalos esta Navidad? Imaginad que el rey de España, don Felipe VI mediante el real decreto os promete el regalo más grande: una casa perfecta, hecha a medida de vuestros sueños. Sin embargo, hay una condición: no podéis verla ni entrar en ella inmediatamente, pero está garantizada para vosotros, para disfrutarla por siempre. ¿Creeríais en esa promesa? ¿Esperaríais con fe?
Este escenario nos introduce al lema de este año: Creciendo en Fe.
En 2 Corintios 5:1-7 Pablo nos habla de la esperanza de una "casa eterna", algo mucho más valioso que cualquier regalo terrenal. Nos llama a vivir una vida guiada por fe, no por lo que vemos o sentimos en el presente.
Porque sabemos que si nuestra casa terrenal, esta tienda temporal, se deshace, tenemos un edificio de parte de Dios, una casa no hecha de manos, eterna en los cielos. Pues en esta tienda gemimos deseando ser sobrevestidos de nuestra habitación celestial; y aunque habremos de ser desvestidos, no seremos hallados desnudos. Porque los que estamos en esta tienda gemimos agobiados, porque no quisiéramos ser desvestidos, sino sobrevestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida. Pues el que nos hizo para esto mismo es Dios, quien nos ha dado la garantía del Espíritu.
Así vivimos, confiando siempre y comprendiendo que durante nuestra estancia en el cuerpo peregrinamos ausentes del Señor. Porque andamos por fe, no por vista.
Hoy quiero compartir 3 aspectos que nos recuerdan y nos ayudan a crecer en fe.
1. RECOBREMOS NUESTRO LLAMADO.
1. RECOBREMOS NUESTRO LLAMADO.
Pablo nos recuerda que, como creyentes, tenemos un llamado claro: vivir por fe, ¿Cómo podemos vivir con fe? La Biblia nos lo muestra apuntando a dos cosas , el Gran Mandamiento (amar a Dios y al prójimo) y la Gran Comisión (hacer discípulos). Pero, ¿cómo recobramos este llamado en un mundo que nos distrae constantemente?
a) Amor a Dios: Nuestra relación con Dios debe ser la prioridad. Todo lo que hacemos debe estar enfocado en amarlo y glorificarlo. En otras palabras, recobrar nuestro llamado tiene que ver con glorificar a Dios en todo momento y lugar.
b) Amor al prójimo: Demostramos nuestra fe al servir y amar a los demás como Jesús nos amó
»Un mandamiento nuevo os doy: que os améis los unos a los otros. Como os he amado, amaos también vosotros los unos a los otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tenéis amor los unos por los otros.
c) Hacer discípulos: Nuestra misión es llevar el evangelio a otros, compartiendo la esperanza que tenemos en Cristo.
Evaluemos cómo estamos viviendo nuestro llamado. ¿Estamos andando por fe, confiando en las promesas de Dios, o por vista, basándonos en lo que el mundo nos ofrece?
2. PARA CRECER ES VITAL RENUNCIAR AL PECADO.
2. PARA CRECER ES VITAL RENUNCIAR AL PECADO.
Los corintios luchaban con diversas formas de pecado que obstaculizaban su crecimiento espiritual. Para crecer en fe, también debemos identificar y renunciar a todo lo que nos aparta de Dios.
Inmoralidad sexual: Hoy, como en la antigua Corinto, la pureza sexual sigue siendo un desafío. Debemos buscar la santidad en todas nuestras relaciones
.Orgullo: El orgullo puede manifestarse en la autosuficiencia y la resistencia a depender de Dios. Crecer en fe requiere humildad.
Idolatría: Cualquier cosa que ocupe el lugar de Dios en nuestras vidas es una forma de idolatría. Nuestra fe debe estar centrada únicamente en Él.
Falsas doctrinas: Es vital basar nuestra fe en la verdad de la Palabra de Dios, evitando las enseñanzas que distorsionan el evangelio.
Seis cosas aborrece Jehovah,
y aun siete abomina su alma:
Los ojos altivos,
la lengua mentirosa,
las manos que derraman sangre inocente,
el corazón que maquina pensamientos inicuos,
los pies que se apresuran a correr al mal,
el testigo falso que habla mentiras
y el que provoca discordia entre los hermanos.
Reflexionemos sobre qué aspectos de nuestra vida necesitan ser entregados a Dios para permitir que nuestra fe crezca.
3. APUNTEMOS A LO ETERNO/APUNTEMOS A JESÚS.
3. APUNTEMOS A LO ETERNO/APUNTEMOS A JESÚS.
El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda la creación; porque en él fueron creadas todas las cosas que están en los cielos y en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, dominios, principados o autoridades. Todo fue creado por medio de él y para él.
Jesús le dijo*: ¿Tanto tiempo he estado con vosotros, y todavía no me conoces, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo dices tú: «Muéstranos al Padre»?
Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que tan fácilmente nos enreda, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe; quien por el gozo que tenía por delante sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios.
Amar como Jesús: Su amor es incondicional. Estamos llamados a amar de la misma manera.
Perdonar como Jesús: El perdón es esencial para reflejar a Cristo. Él nos perdonó completamente, y debemos hacer lo mismo con los demás.
Reconciliar como Jesús: Jesús nos reconcilió con Dios. Nuestro llamado es ser agentes de reconciliación, llevando paz y unidad a donde vayamos.
Al apuntar a lo eterno, nuestras prioridades cambian. Vivimos no para las cosas temporales, sino para la gloria de Dios.
Conclusión
Conclusión
Para cerrar, quiero compartir la historia de George Müller, un hombre conocido por su extraordinaria fe en Dios. Müller dirigió varios orfanatos en Inglaterra durante el siglo XIX. Lo notable es que nunca pidió donaciones directamente a las personas ni expresó sus necesidades financieras a nadie excepto a Dios, confiando en la oración y la provisión divina.
En una ocasión, en uno de sus orfanatos, no había nada para desayunar. Los niños estaban sentados en sus mesas, esperando la comida. George Müller les pidió que inclinaran sus cabezas y dieran gracias por lo que estaban a punto de recibir, confiando en que Dios proveería. Mientras oraban, llamaron a la puerta. Era el panadero local, que, sin saber de la necesidad, había horneado pan extra esa mañana porque sintió que debía hacerlo. Poco después, un lechero cuya carreta se había roto cerca del orfanato ofreció toda la leche, ya que no podía continuar su viaje.
George Müller vivió por fe, no por vista. Su vida es un testimonio poderoso de lo que significa confiar en Dios para todo, incluso en las situaciones más inciertas. Su fe constante y su vida de oración inspiraron a miles y demostraron que Dios es fiel para proveer.
Desafío final: Como George Müller, os animo a confiar plenamente en Dios, andar por fe y ver cómo Su mano obra en cada aspecto de nuestras vidas. Que este sea el año en que crezcamos en fe, aferrándonos a las promesas de Dios y reflejando Su amor y gracia a todos los que nos rodean.
