El Gran Sumo Sacerdote

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Texto: Hebreos 4:14–5:10
Introducción: ¡Buenos días! Hoy exploraremos la gloriosa verdad de que Jesucristo es nuestro Gran Su
mo Sacerdote.
Hebreos 4:14 declara: "Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión."
Este mensaje nos ofrece ánimo, esperanza y una invitación a acercarnos a Dios a través de Jesucristo.
De este pasaje aprendemos que Cristo es:
Un Gran Sumo Sacerdote
Un Sumo Sacerdote Comprensivo
Un Sumo Sacerdote Calificado
1. Un Gran Sumo Sacerdote (Hebreos 4:14) A lo largo de la historia, las personas han buscado sacerdotes para interceder entre ellos y Dios. Incluso en las religiones falsas, el hombre siente la necesidad de alguien que interceda. Pero ningún sacerdote terrenal puede satisfacer completamente esa necesidad. Solo Jesucristo, el Hijo de Dios, puede ser verdaderamente nuestro Gran Sumo Sacerdote.
Grande en su Posición: Jesús "traspasó los cielos" (v. 14). Los sacerdotes terrenales solo podían entrar al Lugar Santísimo del templo una vez al año, pero Jesús entró al mismo cielo y ahora está sentado a la diestra de Dios. Su obra está terminada, y Su intercesión es eterna.
Grande en su Persona: Jesús es tanto completamente humano como completamente divino. Su nombre humano, Jesús, nos recuerda Su simpatía y Su identificación con nuestras luchas. Su título divino, "Hijo de Dios," lo eleva por encima de cualquier sacerdote que haya existido. Por esto, se nos llama a "retener nuestra profesión." La palabra "profesión" significa confesión: nuestra fe en Jesucristo. No vacilemos, sino que aferrémonos a Él como nuestra única esperanza.
2. Un Sumo Sacerdote Comprensivo (Hebreos 4:15-16) No solo es Jesús grande, sino también comprensivo. El versículo 15 dice: "Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado."
Entiende Nuestras Tentaciones: Jesús enfrentó las mismas tentaciones raíz que nosotros: comodidad, popularidad, poder y ganancia personal. Pero nunca pecó (Mateo 4:1-11). Su victoria sobre el pecado lo califica para ayudarnos a vencerlo.
Entiende Nuestras Aflicciones: Jesús fue difamado, incomprendido, rechazado, perseguido y traicionado. Si alguna vez has sido acusado falsamente, rechazado por tus seres queridos o burlado por tu fe, recuerda que Jesús ha caminado ese camino y siente tu dolor. Por Su comprensión, se nos invita a “acercarnos confiadamente al trono de la gracia” (v. 16). Esto no es arrogancia, sino confianza. Podemos acercarnos a Dios con seguridad, sabiendo que recibiremos misericordia y hallaremos gracia para el oportuno socorro.
3. Un Sumo Sacerdote Calificado (Hebreos 5:1-10) El capítulo 5 nos muestra que Jesús no solo es grande y comprensivo, sino que también está calificado de manera única para ser nuestro Sumo Sacerdote.
El Sacerdocio Requiere un Nombramiento Divino: En el Antiguo Testamento, nadie podía hacerse sacerdote por sí mismo. Incluso grandes reyes como Saúl y Uzías fueron castigados cuando intentaron asumir el papel de sacerdotes. Solo aquellos llamados por Dios podían servir. Jesús fue designado por Dios como “sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec” (v. 6). Esto significa que Su sacerdocio es eterno y superior al sacerdocio levítico.
El Sacerdocio Requiere Compasión: Los sacerdotes terrenales debían tener compasión de los ignorantes y extraviados porque ellos también eran débiles. Jesús, aunque sin pecado, experimentó todo el espectro del sufrimiento humano. Él sabe lo que es ser probado, tentado y estar en agonía.
El Sacerdocio Requiere Sacrificio: Los sacerdotes terrenales tenían que ofrecer sacrificios por sus propios pecados antes de interceder por otros. Pero Jesús, el Hijo de Dios sin pecado, se ofreció a Sí mismo como el sacrificio perfecto por nuestros pecados.
Aplicación: Salvación a través de Nuestro Gran Sumo Sacerdote El sacerdocio de Jesús no es solo un concepto teológico, sino el fundamento de nuestra salvación. Hebreos 5:9 dice: "Y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen."
Provee Perdón: Como nuestro Sumo Sacerdote, Jesús ofreció Su propia sangre en la cruz para expiar nuestros pecados. Romanos 5:8 nos recuerda: "Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros."
Provee Acceso a Dios: El velo del templo se rasgó cuando Jesús murió, simbolizando que ahora podemos acercarnos directamente a Dios a través de Él. Juan 14:6 dice: "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí."
Provee Vida Eterna: El sacerdocio de Jesús garantiza la salvación eterna para todos los que confían en Él. Hebreos 7:25 declara: "Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos."
Conclusión: Tenemos un Gran Sumo Sacerdote: Jesucristo, el Hijo de Dios. Es grande en posición, comprensivo en Su compasión y único en Su calificación para salvarnos. Hoy, si nunca has confiado en Jesús como tu Salvador, Él está listo para perdonar tus pecados y llevarte a la presencia de Dios. Acércate confiadamente al trono de la gracia y recibe misericordia y ayuda en tu momento de necesidad. Retengamos nuestra confesión, acerquémonos a Él diariamente y regocijémonos en la salvación eterna que nos ofrece nuestro Gran Sumo Sacerdote.
Invitación: El altar está abierto. Si necesitas salvación, perdón o fortaleza en tus pruebas, ven a Jesús. Él está esperando para interceder por ti y darte la victoria. ¿Confiarás en Él hoy?
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