A LOS QUE SON APTOS

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INTRODUCCIÓN

Lectura: 1 Timoteo 5:17-25.
Oración
Adorno: Un término que se ha popularizado en las últimas décadas es el concepto de enchufismo, y créalo o no, es una palabra que aparece en el Diccionario de la Lengua Española. El enchufismo se refiere al favor o beneficio que una persona recibe gracias a su conexión con otra persona que está en puestos de autoridad o poder.
Hay muchas palabras similares que describen algún tipo de enchufismo, por ejemplo, nepotismo, favoritismo o simplemente parcialidad. Esto hace que una persona reciba un beneficio o incluso sea designada a un cargo, no basado en su competencia para el mismo sino en su relación con quien toma la decisión.
Otra forma de ver el enchufismo, es cuando una persona logra librarse de las consecuencias de sus acciones por su conexión con alguien en autoridad. Recientemente, en los
Este favoritismo y parcialidad pueden verse en muchas áreas de la vida, desde la política, las empresas, y por supuesto, también en la iglesia. No es poco común que veamos conductas discriminatorias o preferenciales a ciertos miembros de las iglesias. Hay quienes caen en el error de dar un trato preferencial a quienes diezman o sirven con mayor compromiso en la congregación.
Argumento: “Los buenos ancianos cuidan de la iglesia al discernir quiénes son aptos para el oficio pastoral

DISCRIMINAR (1 Timoteo 5:21)

Pablo comienza recordándole a Timoteo nuevamente que toda su vida y ministerio están delante de Dios. Todo lo que el joven pastor es y hace ocurre en la presencia de Dios, es decir, no hay aspecto de la vida de Timoteo que le sea oculto a Dios. Y no solo la vida de Timoteo, sino la de toda la iglesia de Éfeso. No es causal que en varias oportunidades dentro de la misma carta el apóstol haga mención esta realidad. Todas nuestras vidas son vividas en presencia de Dios. Tal como dice 2º Crónicas 16:9»Porque los ojos del Señor recorren toda la tierra para fortalecer a aquellos cuyo corazón es completamente Suyo…” Asimismo, Pablo le recuerda al joven Timoteo y la iglesia en Éfeso que toda su vida y ministerio ocurren ante los ojos de Dios. Por eso, cada vez que la frase “delante de Dios” aparece en 1 Timoteo es para afirmar que la acción que se lleva a cabo es agradable a Dios y es conforme a su voluntad.
1 Timoteo 2:3 cuando habla de cómo la iglesia debe interceder por los gobernantes, Pablo afirma en el versículo 3 “Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador,
1 Timoteo 5:4 al mencionar que los hijos y los nietos deben cuidar de las viudas en su propia familia, Pablo nuevamente afirma en el versículo 4 “… porque esto es agradable delante de Dios.
Más adelante, en 1 Timoteo 6:13–14 cuando anima a Timoteo a mantenerse fiel al Señor también usa la misma frase “Te mando delante de Dios, que da vida a todas las cosas, y de Cristo Jesús, que dio testimonio de la buena profesión delante de Poncio Pilato, que guardes el mandamiento sin mancha ni reproche hasta la manifestación de nuestro Señor Jesucristo,
De esta misma manera, Pablo ahora dirigiéndose al joven pastor para darle instrucciones sobre cómo debe llevar a cabo la disciplina en la iglesia, específicamente, cuando esta disciplina es aplicada a otros pastores y ancianos, le insiste en que este aspecto de su ministerio también es ejercido delante de Dios. Esto quiere decir que Dios mismo es testigo de cómo la iglesia lleva a cabo el debido proceso de juicio que requiere la disciplina eclesial. Y, tal como vimos el domingo pasado, nuestro Dios, el Dios de la Biblia es un Dios que juzga justamente, que no discrimina ni hace acepción de personas, ni se deja llevar por apariencias ni tiene favoritismos. Por tanto Timoteo como designado por Dios para liderar su iglesia debe aplicar la misma justicia con la que Dios juzga todas las cosas. Timoteo debe evitar cualquier parcialidad o favoritismo en los casos de disciplina
Por esta razón, en 1 Timoteo 5:21 nuestro texto de esta tarde vemos que Pablo le dice “Te encargo solemnemente en la presencia de Dios [es decir, delante de Dios] y de Cristo Jesús y de Sus ángeles escogidos, que conserves estos principios sin prejuicios, no haciendo nada con espíritu de parcialidad.
Dios mismo es testigo de cómo las iglesias llevan a cabo este proceso de disciplina eclesial. Así que Pablo encarga a Timoteo que lleve a cabo esta responsabilidad solemne con la conciencia de que está delante de Dios.
Los principios a los que hace referencia Pablo, son los principios descritos en los versículos 19-20, donde leemos que Timoteo no debe admitir ninguna acusación contra un anciano a menos que hayan dos o tres testigos. El punto de Pablo aquí no es el número de testigos en sí sino el debido proceso que la Escritura establece para juzgar y confrontar el pecado. Si un anciano es acusado de una conducta inapropiada con una mujer, aunque sea un solo testigo, este hecho debe ser investigado a fondo puesto que la naturaleza de la acusación es grave y trae un gran reproche sobre el nombre de Cristo.
De modo que, el punto del apóstol no es el número de personas que deben testificar sino el justo juicio y la investigación de los hechos que se debe realizar. Una acusación contra un anciano no debe ser dada por verdadera sin antes haber un proceso de investigación que permita confirmar si en efecto hay un pecado.
Recordemos amados, que la razón para esto, es el hecho de que el trabajo pastoral depende de la doctrina y del estilo de vida que este pastor tenga. Si un mecánico de coches miente es altanero, abusivo o no es hospitalario, sino que es borracho, puede seguir siendo mecánico sin ningún problema. Sin embargo, un hombre que no tenga un testimonio de vida irreprochable, ya no está calificado para el ministerio pastoral. Por tanto, una acusación, aunque sea falsa, afectará negativamente el ministerio de cualquier pastor. Por eso, en 1 Timoteo 3:7 se nos dice que el anciano “Debe gozar también de una buena reputación entre los de afuera de la iglesia, para que no caiga en descrédito y en el lazo del diablo.” Timoteo debe asegurarse que cualquier acusación esté respaldada por hechos claramente observables y no simple opiniones o preferencias personales.
Al mismo tiempo, una vez se confirma la conducta pecaminosa por parte de este anciano o su desviación del evangelio, entonces la iglesia debe actuar de una forma imparcial y justa. Es decir, no se debe discriminar ni positiva ni negativamente cuando se trata de la disciplina en la iglesia, especialmente, cuando esta disciplina se aplica a los pastores.
Pablo usa dos palabras para reforzar el mismo mensaje desde dos perspectivas:
Prejuicio, que tiene que ver con una idea preconcebida de alguien, es decir, cuando sin necesidad de conocer bien los hechos o a la persona, tenemos una opinión negativa de ella. Si tenemos algún prejuicio contra alguien, estaremos más dispuestos a aceptar o dar por verdadera cualquier acusación contra esa persona sin conocer realmente los hechos. En otras palabras, ya pensamos mal acerca de esa persona, por tanto, cuando alguien nos llegue con alguna acusación -aunque sea falsa- ésta va a confirmar en nuestra mente lo que ya pensamos acerca de este creyente.
Parcialidad, que tiene que ver con la inclinación de favorecer a alguien. Es decir, por mucho que nos digan algo negativo de una persona, jamás aceptaríamos tal acusación. Mi opinión no es objetiva sino que está sesgada por la buena opinión o la relación que tengo de la persona. En el mundial de fútbol los árbitros que dirigen el partido siempre son de una nacionalidad diferente a la de los países que se enfrentan ¿Te imaginas a un brasileño siendo árbitro en un Brasil - Argentina? No sería objetivo, no sería imparcial.
Pablo quiere asegurarse que Timoteo sea justo tanto para lo bueno como lo malo. Es decir, quiere que juzgue bien los hechos y aplique la reprensión pública si verdaderamente es necesaria.
Pocas cosas son tan peligrosas para una iglesia que tolerar la impiedad de sus líderes. Por el contrario, una iglesia sana y bíblica se caracteriza por un deseo de santidad y piedad. El amor por Cristo lleva a la iglesia a querer vivir de una forma digna del llamamiento que ha recibido de su Salvador.
Y ese amor y celo por la santidad de Dios nos llevará en algunos casos a denunciar y reprender a aquellos que insisten en pecar, y esto debe hacerse sin discriminación alguna. Especialmente a los pastores.

DISCERNIR (1 Timoteo 5:22-25)

Sin embargo, la corrección debe ser el último recurso. La verdadera lucha por la santidad en la iglesia comienza con el establecimiento de ancianos que vivan en santidad y temor de Dios. De forma que, una vez que hemos visto cómo debemos reaccionar ante los pastores que insisten en pecar, y que no debemos llevar a cabo estos principios de manera parcial o discriminatoria, lo que Palabra de Dios nos muestra a continuación es cómo prevenir el llegar a este punto.
Idealmente, una iglesia no debería estar ejerciendo la disciplina eclesial todo el tiempo. Si es así, entonces algo está fallando tanto en su proceso de membresía como en su proceso de establecer ancianos. Una mala elección puede llevar a la necesidad de reprensión.
De modo que, Pablo instruye al joven Timoteo sobre esto en el resto de nuestro pasaje: 1 Timoteo 5:22-25.
LAS PRISAS
Este texto nos muestra distintos aspectos que Timoteo debía tener en cuenta al momento de establecer ancianos.
En primer lugar, Timoteo debía evitar apresurarse o dejarse impresionar por hombres que aspiren al pastorado. En 1 Timoteo 3 encontramos cuáles son los requisitos bíblicos que un hombre debe tener para ser pastor la iglesia del Señor. Como ya hemos comentado en muchas otras ocasiones, la Biblia pone un mayor énfasis en el carácter y el estilo de vida que en los talentos y habilidades de los aspirantes al ministerio.
Sin embargo, en muchas iglesias lo único que se necesita para ser pastor es tener habilidades para comunicar y para dirigir. Tendemos a pensar que un buen empresario podría ser un buen pastor porque sabe comunicar y liderar una organización.
Cuán rápidos somos en dejarnos impresionar por alguien que muestre tales habilidades o cuente con tales experiencias.
Pero la Escritura nos muestra cuáles son los requisitos que Dios establece a aquellos a quienes Él llama a pastorear a su pueblo. Estos requisitos son un carácter irreprochable, y dones que permitan el ejercicio del ministerio.
El deber de Timoteo, y de todos los pastores en las iglesias, es no apresurarse a reconocer o establecer a un hombre como anciano sino llevar a cabo un proceso de evaluación del carácter y los dones del hombre.
A esto se refiere la frase “no impongas las manos sobre nadie con ligereza”, es decir, asegúrate de conoces bien al candidatos antes de que sea reconocido como anciano en la congregación.
LA RESPONSABILIDAD
De esta manera, Timoteo protegería a la congregación pero también a sí mismo. Él debía recordar que Dios le pediría cuenta por la salud espiritual de las almas que había puesto bajo su cuidado. Si Timoteo no era diligente y cuidadoso podría exponer a la iglesia al mal ejemplo de algunos hombres. En muchas maneras, el rol pastoral es como el rol de los padres en el hogar.
Verás, los hijos en el hogar aprenden mucho más por el ejemplo que por las palabras. Como padres es nuestra responsabilidad ser un buen ejemplo en el hogar, pero también velar para que nuestros hijos no sean influenciados por malos ejemplos, para ellos debemos cuidar lo que escuchan, lo que ven, lo que hablamos en casa. Si yo permito que alguien que dice palabrotas entre a mi casa y las diga, es muy probable que mis hijos las comiencen a decir y aunque yo no sea el que dice la palabrota sí seré responsable de exponer a mis hijos a tan mal ejemplo.
Yo seré culpable por negligencia familiar. De la misma forma, Timoteo debe ser diligente al proteger a la iglesia de los malos ejemplos de algunos hombres.
Éste era el problema en la iglesia en Éfeso. Algunos pastores se había alejado de la sana doctrina y llevaban vidas de impiedad siendo malos ejemplos a los creyentes. Pablo lo dejó allí para que corrigiera la doctrina y confrontara el pecado. No es casual que este texto esté después del proceso de disciplina eclesial. Es responsabilidad de este pastor cuidar a su iglesia y sí mismo al no hacerse cómplice del mal ejemplo.
Timoteo sería partícipe del pecado de ellos porque estaría dando su aprobación a un estilo de vida que no es irreprochable.
LA PUREZA
Por eso le exhorta a guardarse libre del pecado. Pablo dice esto en el contexto de la responsabilidad que Timoteo tiene que cuidar de la iglesia. Timoteo debía librarse de la culpa de participar en los pecados de otros por su negligencia. Lo que el texto nos muestra es que la pureza de este joven no solo implicaba su propia vida y ejemplo, sino su aprobación de la conducta de los demás.
Timoteo no debía aprobar ni el estilo de vida ni la mala enseñanza que estos hombres tenían.
Amados, hay una razón por la que los cómplices también son juzgados, porque ellos de alguna manera facilitan el crimen. Esto es lo que Timoteo no debía permitir que le sucediera a él, debía librarse de ser culpable de esto.
Ahora bien, el versículo 23 pareciera no tener relación alguna con el tema. Pareciera que Pablo inserta aquí esta instrucción de la nada. Pero hay dos posible razones para esto. Algunos creen que el afán de Timoteo por ser irreprochable lo habían llevado a prácticas que afectaban su salud física como era beber solamente agua. Después de todo, un anciano no debe ser dado a la bebida (1 Timoteo 3:3).
La segunda razón que algunos comentaristas dan a este texto, es que posiblemente Timoteo estuviese siendo influenciado por las doctrinas de algunos que demandaban la abstinencia de ciertos alimentos (1 Timoteo 4:3), como vemos al inicio del capítulo 4.
Personalmente creo que la más probable es la primera. Es probable que Timoteo en su deseo de querer mantener un buen testimonio y ser un buen ejemplo ante los demás se impusiera a sí mismo hábitos que afectaban su salud. La pureza no debía llevar a Timoteo a ser extremista, sino a ser piadoso.
LAS OBRAS
Por sobre todas las cosas, Timoteo debía aprender a discernir quiénes estaban calificados para el ministerio pastoral. Tiene que haber una evaluación del carácter y el testimonio.
Hace unos días leí sobre el proceso de membresía en la iglesia pastoreada por Charles Spurgeon. Una de las etapas era asignar a un miembro de la iglesia que visitaba el lugar de trabajo y el vecindario del solicitante a la membresía. El investigador preguntaba a los compañeros de trabajo y a los vecinos de esta persona cómo era su vida y qué opinión tenían de su testimonio. Preguntaban si sabían que era creyente, cómo trataba a sus hijos, a su esposa o a sus compañeros de trabajo.
¿Te imaginas? ¿Que para ser miembro de esta iglesia enviemos a alguien a que le pregunte a los que interactúan contigo cada día cuál es tu testimonio? No cabe duda de que la razón por la que el ministerio de Charles Spurgeon impactó a tantas personas es por su deseo de ser bíblico.
Si éste era el proceso de membresía, ¿cuál crees que sería el proceso para establecer pastores?
Timoteo debía llevar a cabo una evaluación profunda y cuidadosa del carácter de aquellos hombres que estaban siendo considerados para el ministerio pastoral.
Esto no siempre es fácil amados hermanos, hay hombres que claramente no están calificados. Estos son fáciles de identificar. Son a los que Pablo se refiere en el versículo 24.
1 Timoteo 5:24–25Los pecados de algunos hombres ya son evidentes, yendo delante de ellos al juicio;…
Sus pecados van delante de ellos, es decir, está claro que no están calificados. Nadie pensaría que estos hombres podrían ser considerados para el ministerio. Pero otros son mucho más difíciles de identificar.
Es posible que haya hombres que tenga apariencia de piedad y que a primera vista no pareciera haber nada malo en su carácter. Estos son aquellos a quienes Pablo se refiere en la segunda parte:
1 Timoteo 5:24–25… pero a otros, sus pecados los siguen
Su apariencia de piedad va delante de ellos pero su conducta tarde o temprano saldrá a la luz.
Por eso, apresurarse a reconocer a alguien como pastor no es bueno, porque no dará tiempo a evaluar verdaderamente el carácter de este hombre.
APLICACIONES:
Los pastores debemos ser sabios y diligentes en cuidar de la iglesia, y esto implica un discernir bien a quienes son aptos para ser ancianos. La salud espiritual de la congregación depende en gran medida de ello.
¿Cómo hacemos esto de una forma práctica?
Tener un criterio bíblico para el liderazgo: La razón por la que estamos estudiando 1 Timoteo es porque la iglesia debe crecer en su entendimiento de lo que es el ministerio pastoral. Si no tenemos un criterio bíblico para evaluar el ministerio pastoral, entonces no lo podremos hacer de forma correcta. Estas llamadas cartas pastorales no son solo para los pastores sino para toda la iglesia ¿Cómo sabrás qué debes esperar de los líderes de la congregación si no lo estudias en la Escritura?
No nos dejemos impresionar: Por la experiencia o las habilidades de un hombre. Debemos evaluar verdaderamente el carácter. Alguien puede hablar muy bien y tener grandes habilidades gerenciales y aún así no estar calificado para el ministerio. Una de las cosas que he aprendido es que el conocimiento no implica madurez cristiana. Una persona puede saber mucha teología y conocer mucha Biblia y ser muy inteligente pero eso no lo califica para ser pastor. El conocimiento no implica madurez, cualquier puede leer una teología sistemática y comenzar a tener un vocabulario bíblico extenso. Eso no significa que la persona viva piadosamente, la madurez es el fruto del Espíritu.
Seamos pacientes: A veces nos dejamos llevar por la necesidad en vez de por lo que dice la Palabra de Dios. La presión de querer tener ancianos nos puede llevar a equivocarnos si no elegimos bien. Debemos ser pacientes y dar tiempo a que una persona sea evaluada. Una de las cosas que aprendí en mi experiencia laboral es que siempre es mejor dar una promoción tardía a tener que hacer luego un despido porque la persona no cumple con las expectativas. Asimismo, para una iglesia es mejor no tener pastores que tener pastores que sean malos ejemplos. Seamos pacientes en esperar para evaluar correctamente a los hombres y no nos dejemos llevar por la presión.
Participa del proceso: Si bien la responsabilidad última es de los pastores, no es menos cierto que la iglesia debe estar involucrada. De hecho hoy tenemos una gran oportunidad de poner este texto en práctica.
Amados hermanos, que el Señor nos ayude a ser una iglesia diligente y bíblica que no juzga las cosas parcialmente sino que discierne según las Escrituras el testimonio de los demás.
Amén?
Oremos,
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