Recuerdo la mañana en que salí de mi habitación después de haber confiado en Cristo por primera vez, y pensé que el viejo sol brillaba con mucha más intensidad que nunca, y pensé que el sol simplemente me estaba sonriendo; salí del Boston Common, y oí a los pájaros en los árboles, y pensé que cantaban para mí. ¿Saben ustedes que me enamoré de los pájaros? Nunca antes me habían interesado; me parecía que estaba enamorado de toda la creación. No sentía ninguna amargura contra nadie, estaba preparado para aceptar en mi corazón a todos los seres humanos.