Despojándonos del viejo hombre

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La vida nueva en Cristo es demostrada en el fruto, en la nueva manera de vivir.

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Despojándonos del viejo hombre

Efesios 4:22–30
22 En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, 23 y renovaos en el espíritu de vuestra mente, 24 y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. 25 Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. 26 Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, 27 ni deis lugar al diablo. 28 El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad. 29 Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. 30 Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.

Introducción

Es fácil decir soy cristiano, hablar como cristiano, vestirse como cristiano, pero otra cosa muy distinta es ser un verdadero cristiano nacido de nuevo, más aun cuando no nos ven o no nos conocen.
El Señor hablando de la hipocresía y la falsedad declara: Mateo 7:16–1816Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? 17Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. 18No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos.
La verdadera conversión es una transformación total de manera de pensar, lo cual se evidencia en la manera de actuar, hablar y tratar a los demás.
El Señor Jesús le dice a Nicodemos: Juan 3:3Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.
El nuevo nacimiento es interior y se evidencia en lo exterior. Se cambia primero lo interior para que sea evidente en lo exterior y no al revés.
Para nacer de nuevo debe haber arrepentimiento, reconocer que somos pecadores y que necesitamos de Cristo. De lo contrario no habrá conversión.
El apóstol Pablo presenta algunas actitudes y malas costumbres que debemos evitar si es que hemos nacido de nuevo.
Si renunciamos a ellas, estaremos muriendo al viejo hombre y naciendo a uno nuevo.

Hablar verdad

Efesios 4:25Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros.
El cristiano nacido de nuevo ha renunciado a la mentira o la falsedad.
No tiene necesidad de mentir porque no tiene nada que ocultar su vida es una carta abierta al mundo: 2 Corintios 3:2Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas por todos los hombres;
Quien acostumbra a mentir es porque tiene pecados que quiere ocultar.
La marca que identifica a los que non son hijos de Dios es la mentira: Juan 8:44Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.
No existe mentira pequeña o grande, blanca o negra, la mentira es un pecado que esclaviza al hombre.
La persona que es mentirosa pierde credibilidad, y de ninguna manera refleja a Cristo, no hay fruto de fidelidad: Gálatas 5:22Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe.
Hablar verdad es fruto que identifica a los nacidos de nuevo.
Somos responsables de nuestras palabras, por tanto, debemos ser prudentes para hablar: Efesios 4:29Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.
Es necesario hablar verdad unos con otros porque somos miembros del mismo cuerpo, la iglesia de Jesucristo.

El auto control contra la ira

Efesios 4:26-27Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo.
El carácter es una de las áreas de nuestra vida que es más difícil de rendir. Pues esta controlada por el orgullo, la indignación.
Per el problema no es enojarse, el problema es dejar que el enojo nos controle
Cuando el orgullo nos domina, no podremos controlar el enojo, pero si Cristo tiene el control, entonces tendremos dominio propio.
El enojo no obra la justicia de Dios: Santiago 1:19–20Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; 20porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.
No se ponga el sol sobre nuestro enojo, pues de lo contrario estaríamos dándole lugar al diablo y sembrará resentimiento, amargura y odio.
Las armas eficaces contra el enojo son el amor, la paciencia y la comprensión.
Todos somos falibles y propensos a fallar, por tanto, debemos considerarnos unos a otros,
Si somos ofendidos, debemos perdonar. Pues así como somos ofendidos, también nosotros ofendemos.

La honestidad

Efesios 4:28El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad.
Robar es un pecado que no se mide de acuerdo al valor del bien robado, sino a la intención del corazón. Es lo mismo robar un alfiler que robar un banco.
Como cristianos somos llamados a ser honestos, a reflejar el carácter de Cristo.
Debemos trabajar NO ROBAR para nuestros sustento: 2 Tesalonicenses 3:10Porque también cuando estábamos con vosotros, os ordenábamos esto: Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma.
Pablo nos exhorta a trabajar, si lo hacemos Dios nos bendice para suplir nuestras necesidades y compartir con el que padece necesidad.
La codicia es un pecado estimulado por el mundo, la carne y Satanás para incitar al hombre a robar. Se convence de que tiene necesidad de algo que realmente no necesita.
No solamente se le roba al prójimo, también se le roba a Dios: Malaquías 3:8¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas.
En los diez mandamientos tenemos estas prohibiciones:
8vo mandamiento: Éxodo 20:15No hurtarás.
10mo mandamiento: Éxodo 20:17No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.
Quien persiste en robar no tiene lugar en el reino de los cielos: 1 Corintios 6:10ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.

Conclusión

Por tanto Pablo nos exhorta a esforzarnos y renunciar a esa vieja naturaleza de pecado todos los días, y renovarnos del nuevo hombre: Efesios 4:23-24y renovaos en el espíritu de vuestra mente,y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.
Transformamos nuestra mente cambiando los pensamientos viejos con La Palabra de Dios.
A la vez que conocemos la Palabra de Dios, debemos esforzarnos para ponerla en práctica. Esforzarnos en la oración de acciones de gracia, adoración e intercesión.
Comprometernos en el servicio a la obra de Dios, de esta manera estaremos vistiéndonos continuamente del nuevo hombre creado según Dios.
El primer paso es entregando su vida a Cristo, pues sin Él no podemos hacer ninguna de estas cosas: Juan 15:5Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.
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