Tres Cuadros de Gracia

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Introducción

¿Qué podrían tener en común, una magnate de la alta costura, una esclava endemoniada, y un servidor público en el sistema de prisiones?
Fácilmente podríamos decir que estos personajes no tienen nada en común.
Vienen de diferentes trasfondos socioeconómicos.
Su habilidad adquisitiva es muy diferente.
Su estilo de vida es demasiado diferente.
Estos son los personajes que Lucas presenta en Hechos 16:11-40.
En este pasaje Lucas, como si fuera el maestro artista, pinta tres cuadros de gracia - cuadros maravillosos en los cuales se ve desplegada la bendita gracia de Dios.
…y todo lo hace para mostrar que nadie está fuera del alcance de Dios.
Hoy vemos:
Primer cuadro de gracia
Segundo cuadro de gracia
Tercer cuadro de gracia

Primer cuadro de gracia

Los misioneros han llegado a Filipos. Lucas nos dice:
Hechos de los Apóstoles 16:12 NVI
12 De allí fuimos a Filipos, que es una colonia romana y la ciudad principal de ese distrito de Macedonia. En esa ciudad nos quedamos varios días.
Recordemos que nuestros misioneros (Pablo, Silas, Timoteo, y Lucas) están en una misión - llevar el evangelio de Jesús a los gentiles.
Ahora han llegado a Filipos.
Lucas nos recuerda lo importante que es esta ciudad - es una colonia romana en la región de Macedonia.
Sucede que esta ciudad fue conquistada por Felipe de Macedonia y por tanto se le dio el nombre Filipos.
Fue en este lugar que fueron capturados y ejecutados los asesinos de Julio César.
En el 42 a.C., fue hecha colonia romana lo cual le dio varios privilegios especiales a sus residentes:
Pagaban menos impuestos que el resto del imperio romano.
Sus residentes recibieron la ciudadanía romana y por tanto todos los derechos que conllevan este privilegio.
Muchos de los residentes de Filipos eran soldados veteranos que se trasladaron a esta ciudad para gozar los privilegios de esta ciudad.
Pues es a este lugar donde han llegado nuestros misioneros - a un lugar donde la gente sentía mucho orgullo nacional por ser Filipenses - verdaderos ciudadanos romanos.
Notemos que Lucas no menciona que Pablo hubiese entrado a alguna sinagoga en Filipos.
Es más, la misma historia no registra la existencia de alguna sinagoga antigua en Filipos.
Es muy probable que no habían suficientes judíos (10 mínimos) para formar una sinagoga.
Por eso Pablo se dirige a la orilla del rio y no a una sinagoga:
Hechos de los Apóstoles 16:13 NVI
13 El sábado salimos a las afueras de la ciudad, y fuimos por la orilla del río, donde esperábamos encontrar un lugar de oración. Nos sentamos y nos pusimos a conversar con las mujeres que se habían reunido.
Es en este lugar donde vemos el primer cuadro de gracia - a las orillas del río entre un grupo de mujeres que se ha reunido.
Hechos de los Apóstoles 16:14–15 (NVI)
14 Una de ellas, que se llamaba Lidia, adoraba a Dios. Era de la ciudad de Tiatira y vendía telas de color púrpura. Mientras escuchaba, el Señor le abrió el corazón para que respondiera al mensaje de Pablo.
15 Cuando fue bautizada con su familia, nos hizo la siguiente invitación: «Si ustedes me consideran creyente en el Señor, vengan a hospedarse en mi casa.» Y nos persuadió.
Entre el grupo de mujeres hay una que aparece como el enfoque principal de este cuadro de gracia.
Su nombre: Lidia - tal vez se llamaba Lidia o venía de un pueblo llamado Lida; ambos son válidos.
Su profesión: vendedora de telas de púrpura. La tela púrpura era muy costosa ya que el proceso para extraer la tinta de un molusco marino.
Algunos historiadores nos dicen que los reyes se vestían con telas de púrpura. La tinta que se usaba para teñir lelas valía más que tres veces su peso en oro.
Así que concluimos que Lidia era una empresaria; pero no cualquier empresaria sino persona bastante prospera en su economía.
Su religión: adoraba a Dios. Este término se refiere a aquellos gentiles que no se habían convertido al judaísmo pero que tenían algún interés por el Dios de Israel. No eran conversos pero simpatizaban con la religión de los hebreos.
Así que en Lidia vemos una mujer que tiene su vida completamente resuelta.
Es una mujer libre - no es esclava.
Es una mujer con bastante poder económico - tiene una empresa prospera y su hogar es lo suficientemente grande como para recibir a los misioneros en su hogar y para que se reuniera la iglesia naciente (vv. 15 y 40).
¿Qué más podría necesitar esta mujer?
Lo tiene todo.
Aparentemente no le hace falta nada.
Miles de personas podrían envidiar su situación.
Es un Bill Gates, Carlos Slim, David Vélez, Juan Carlos Escotet, etc.
Ella está en el lugar donde llegan los misioneros.
Recordemos que ellos están compartiendo el mensaje acera de Jesús.
Los misioneros están predicando que Jesús vino al mundo para vivir una vida perfecta y así dar su vida en sacrificio por muchos pecadores.
Jesús vino para lavar nuestra alma de nuestros percados.
Jesús vino para quitar nuestra culpa ante Dios.
Jesús vino para librarnos del juicio de Dios.
Así que uno podría esperar que una mujer como Lidia no tendría necesidad de este mensaje - pero nos damos cuenta que aun una mujer como Lidia está desesperadamente necesitada de este mensaje.
Notemos en el v. 14 como la Biblia dice que mientras ella escuchaba - Dios “le abrió el corazón para que respondiera al mensaje de Pablo.”
Algo había en las palabras del predicador que capturó su atención.
No sabemos si ella anteriormente escuchó acerca de Jesús.
Lo que si sabemos es que en este día Dios obró un milagro en su vida - de pronto ella sintió convicción de pecado, sintió la realidad de sus faltas ante Dios, y creyó que el sacrificio de Jesús era suficiente para concederle el perdón.
Dios abrió su corazón y le concedió la salvación.
La decisión de esta mujer no fue una emoción, no buscó de Dios porque tenía alguna necesidad; entregó su vida a Dios por completo y se identificó con Jesús mediante el bautismo.
Hechos de los Apóstoles 16:15 NVI
15 Cuando fue bautizada con su familia, nos hizo la siguiente invitación: «Si ustedes me consideran creyente en el Señor, vengan a hospedarse en mi casa.» Y nos persuadió.
A partir de ese momento ella se puso a disposición de sus nuevos hermanos en Cristo y les abrió la puerta de su hogar.
Notemos como la hospitalidad viene a ser un fruto de su nueva vida en Cristo.
Los creyentes abrimos nuestro hogar para compartir con otros lo mucho que hemos recibido de parte de Dios.

Segundo cuadro de gracia

El segundo cuadro de gracia lo vemos en el caso de una pobre joven endemoniada.
Hechos de los Apóstoles 16:16 NVI
16 Una vez, cuando íbamos al lugar de oración, nos salió al encuentro una joven esclava que tenía un espíritu de adivinación. Con sus poderes ganaba mucho dinero para sus amos.
Los historiadores nos dicen que los griegos creían que los dioses podían poseer a sus sacerdotes/tisas para dar adivinar el futuro.
Muchos de estos adivinos se retorcían y tenían experiencias grotescas/espantosas como si fueran poseídos por un demonio.
En este caso tenemos a una pobre joven esclava.
Su nombre: no lo sabemos.
Su profesión: era una adivina. Esta pobre joven estaba poseída por un demonio que la llevaba a adivinar lo cual traía muchas ganancias a sus amos.
Su estatus: la pobre joven no era ni siquiera ama de sí misma pues era una esclava y por tanto pertenecía a sus amos.
Es más, aunque sus adivinaciones traían muchas riquezas vemos que ella en nada se beneficiaba pues ella vivía bajo el control de sus amos.
Hasta el momento este cuadro es bastante oscuro - parece que esta joven es el completo opuesto a Lidia - la mujer enpoderada, libre, y próspera.
Esta joven no solo es esclava de sus amos sino que es esclava del demonio que la posee.
Ahora, por alguna razón la Biblia dice que cuando se encontró con los misioneros, ella salió tras ellos gritando:
Hechos de los Apóstoles 16:17 NVI
17 Nos seguía a Pablo y a nosotros, gritando: —Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, y les anuncian a ustedes el camino de salvación.
Ella estaba gritando algo verdadero.
Notemos la respuesta de Pablo:
Hechos de los Apóstoles 16:18 NVI
18 Así continuó durante muchos días. Por fin Pablo se molestó tanto que se volvió y reprendió al espíritu: —¡En el nombre de Jesucristo, te ordeno que salgas de ella! Y en aquel mismo momento el espíritu la dejó.
Veamos la molestía de Pablo.
Seguramente él no iba a permitir que la gente lo asociara su trabajo misionero con la adivinación y mucho menos con la explotación de esta jóven.
Es posible que Pablo haya sentido molestia aun con la situación tan miserable / triste / deplorable de esta joven.
Cómo es que estos hombres vivan lucrando con esta pobre mujer indefensa.
Es una mujer que vive en la miseria al estar poseída por un demonio y en lugar de buscar una solución, ellos buscan sacar dinero con la situación tan desafortunada de esta joven.
Así que el cuadro de gracia lo vemos no en la pintura de la joven adivinando a los Filipenses que traen una moneda para saber lo que les depara el futuro.
El cuadro de gracia lo vemos en el momento que Pablo se aferra a la autoridad de Jesucristo - ¡En el nombre de Jesucristo, te ordeno que salgas de ella! Y en aquel mismo momento el espíritu la dejó.
El espíritu maligno no pudo resistir la autoridad de Jesús.
De inmediato el demonio la dejó y la joven fue libre.
Ahora, es cierto que no sabemos que sucedió con la joven a partir de ese momento.
Pero de algo podemos estar seguro - todos en Filipos tenían que reconocer que esta joven jamás volvió a ser la misma por el poder de Jesús de Nazaret.

Tercer cuadro de gracia

El tercer cuadro de gracia lo vemos en la segunda mitad de este capítulo (vv. 19-40).
Ahora que la joven es libre ya no podría traer ganancias a sus amos.
Hechos de los Apóstoles 16:19 NVI
19 Cuando los amos de la joven se dieron cuenta de que se les había esfumado la esperanza de ganar dinero, echaron mano a Pablo y a Silas y los arrastraron a la plaza, ante las autoridades.
Así que Pablo y Silas son arrastrados y llevados ante las autoridades.
La multitud estaba completamente opuesta a nuestros misioneros. Tanto que violaros sus derechos al golpearlos sin el debido proceso de un juicio formal donde se pudieran presentar los cargos y permitirles presentar su defensa.
Hechos de los Apóstoles 16:22–24 (NVI)
22 Entonces la multitud se amotinó contra Pablo y Silas, y los magistrados mandaron que les arrancarons sus ropas y los azotaran.
23 Después de darles muchos golpes, los echaron en la cárcel, y ordenaron al carcelero que los custodiara con la mayor seguridad.
24 Al recibir tal orden, éste los metió en el calabozo interior y les sujetó los pies en el cepo.
Así que nuestros misioneros amanecen en un calabozo húmedo, frio, mal oliente, etc.
Notemos que los oficiales están tomando muy en serio el tenerlos bien custodiados.
Es en este cuadro triste y obscuro que Dios se glorifica en la vida de los misioneros - pero este no es el tercer cuadro de gracia.
Hechos de los Apóstoles 16:25–26 NVI
25 A eso de la medianoche, Pablo y Silas se pusieron a orar y a cantar himnos a Dios, y los otros presos los escuchaban. 26 De repente se produjo un terremoto tan fuerte que la cárcel se estremeció hasta sus cimientos. Al instante se abrieron todas las puertas y a los presos se les soltaron las cadenas.
Nuestros misioneros ensangrentados, heridos, lastimados, etc., elevan sus voces en alabanza a Dios.
Seguramente cantaban los Salmos a Dios.
Salmo 46:1–3 NVI
1 Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia. 2 Por eso, no temeremos aunque se desmorone la tierra y las montañas se hundan en el fondo del mar; 3 aunque rujan y se encrespen sus aguas, y ante su furia retiemblen los montes. Selah
Y de pronto la mano de Dios hizo temblar la prisión de tal manera que las puertas se abren y las cadenas dejan libres a los presos.
El lente se enfoca en el carcelero, en aquel que tenía la obligación de custodiar a todos los presos incluyendo a nuestros misioneros.
Hechos de los Apóstoles 16:27 NVI
27 El carcelero despertó y, al ver las puertas de la cárcel de par en par, sacó la espada y estuvo a punto de matarse, porque pensaba que los presos se habían escapado. Pero Pablo le gritó:
El carcelero despierta por el terremoto, quizá por el ruido de las puertas que se abren y las cadenas que caen al piso.
Pero notemos como Lucas describe la ansiedad, la agonía, la completa desesperación que el carcelero sintió al ver las puertas de la cárcel abiertas.
El carcelero bien sabía las leyes de los romanos - él debía responder por cada uno de los presos.
Si alguno se escapaba, entonces el castigado sería él.
Y en este caso, la situación es desesperante porque no solo están presos los misioneros sino todos los demás que estaban antes que ellos.
Así que en un arrebato suicida el carcelero toma su espada listo para empalarse sobre ella.
De pronto Pablo grita:
Hechos de los Apóstoles 16:28 NVI
28 —¡No te hagas ningún daño! ¡Todos estamos aquí!
Pablo intervino y le aseguró al carcelero que todos estaban allí.
Nadie había escapado.
Hechos de los Apóstoles 16:29–30 NVI
29 El carcelero pidió luz, entró precipitadamente y se echó temblando a los pies de Pablo y de Silas. 30 Luego los sacó y les preguntó: —Señores, ¿qué tengo que hacer para ser salvo?
Este es el tercer cuadro de gracia.
El carcelero encargado de custodiar a nuestros misioneros, el encargado de aplicar los castigos, el encargado de asegurarse que cumplieran su condena - ahora quiere saber que necesita hacer para ser salvo.
Este es el tercer cuadro gracia:
El servidor publico que Dios libró de un acto de suicidio.
Ahora, este hombre quiere lo que tienen los misioneros.
Quiere conocer el camino hacía Dios.
Este hombre había tocado fondo - y en un momento de desesperación pudo ver la bendita mano de Dios encender una luz en medio de la obscuridad / tinieblas de su ideaciones suicidas.
Pablo le responde al carcelero:
Hechos de los Apóstoles 16:31–34 (NVI)
31 —Cree en el Señor Jesús; así tú y tu familia serán salvos— contestaron.
32 Luego les expusieron la palabra de Dios a él y a todos los demás que estaban en su casa.
33 A esas horas de la noche, el carcelero se los llevó y les lavó las heridas; en seguida fueron bautizados él y toda su familia.
34 El carcelero los llevó a su casa, les sirvió comida y se alegró mucho junto con toda su familia por haber creído en Dios.
El hombre creyó en el Señor Jesús junto con toda su familia.
Es tan tierno leer como los misioneros van a su hogar y exponen el mensaje de Jesús a todos - toda la familia ahora cree en Jesús y se identifican con él mediante el bautismo esa misma noche.
Y ahora el carcelero lava las heridas de nuestros misioneros - heridas que seguramente él mismo había causado.
Pero, ahora los vemos unidos entrañablemente por el mismo salvador - Jesús de Nazaret.
Notemos lo que hace unas horas era desesperación, angustia, y muerte, ahora se ha convertido en gran regocijo.

Conclusión

¿Se da usted cuenta lo que quiere decirnos Dios?
En cada uno de estos personajes vemos como Dios mostró su gracia.
La grande empresaria tenía todo pero no tenía a Dios.
La pobre joven miserable vivía como esclava de sus amos y de un demonio.
El servidor publico en un arrebato de desesperación pudo haberse suicidado e ir a una eternidad de condenación.
…pero, Dios intervino en cada una de sus vidas mostrando que Dios alcanza a grandes y pequeños, a gente ilustre y gente humilde, a gente obrera y gente con una profesión.
Todo ser humano tiene necesidad de Dios.
Por tanto, usted no es diferente a estos personajes.
Usted necesita a Dios.
Usted necesita creer en Jesús.
Usted necesita confesar sus pecados, clamar a Dios pidiendo perdón, y creer que en Jesucristo usted puede encontrar la salvación de su alma y la vida eterna.
A nosotros que ya hemos tenido ese encuentro con Dios - es un buen día para recordar nuestro propio cuadro de gracia cuando fuimos alcanzados por la gracia de Dios.
Recordemos y demos gracias a Dios porque un día a Dios le plació salvarnos.
…y es que esto es la Iglesia de Jesús:
Hechos de los Apóstoles 16:40 NVI
40 Al salir de la cárcel, Pablo y Silas se dirigieron a la casa de Lidia, donde se vieron con los hermanos y los animaron. Después se fueron.
Un grupo de personas que han probado la gracia de Dios que se reúnen para dar gracias a Dios por su amor y misericordia con cada uno de nosotros; y que se reúnen también para que Dios siga repitiendo esta obra de salvación entre los que aun no le conocen.