La obra de la Trinidad en la Salvación en el hombre

1era Epístola de Pedro  •  Sermon  •  Submitted   •  Presented
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Introducción
Invocación: Salmo 119:40 “Yo anhelo Tus preceptos; Vivifícame por Tu justicia.”
Lectura del Texto: 1 Pedro 1:1-2
1 Peter 1:1–2 NBLA
Pedro, apóstol de Jesucristo: A los expatriados, de la dispersión en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, elegidos según el previo conocimiento de Dios Padre, por la obra santificadora del Espíritu, para obedecer a Jesucristo y ser rociados con Su sangre: Que la gracia y la paz les sean multiplicadas a ustedes.
Propósito: Explicar como el Dios Trino obra en la salvación
Exposición Doctrinal
Contexto:
Receptores:
Como podemos leer en el principio de la salutación, Pedro escribe a los “expatriados”, esto nos indica una posibilidad de a quien va dirigida la carta: los expatriados que bien podrían ser los judíos que habían creído en Cristo y que, por la persecución tanto judía como romana, habían sido expulsados de Judea.
Por otra parte, no solo los judíos cristianos fueron perseguidos durante ese tiempo, sino también los cristianos gentiles. Encontramos fuertes evidencias de que esta carta pudo haber sido escrita para cristianos gentiles, tales evidencias las encontramos en 1:18 y 4:3.
Por último Pedro usa la palabra “peregrinos” en 1:17 y 2:11, lo que nos recuerda que el cristiano es un peregrino y extranjero en esta tierra, tal como nuestro Señor lo mencionó en su oración: Juan 17:14 “»Yo les he dado Tu palabra y el mundo los ha odiado, porque no son del mundo, como tampoco Yo soy del mundo.”
En la carta a Diogneto 5 se dice lo siguiente acerca de los cristianos: Residen en sus propios países, pero sólo como transeúntes; comparten lo que les corresponde en todas las cosas como ciudadanos, y soportan todas las opresiones como los forasteros. Todo país extranjero les es patria, y toda patria les es extranjera.
Así que, podríamos concluir que esta carta es dirigida a cristianos, y que estos se deben entender peregrinos y extranjeros en esta vida.
Autor: Sabemos que está carta es atribuida tradicionalmente a Pedro el apóstol, principalmente porqué en la salutación, el autor se identifica así mismo como Pedro, apóstol de Jesucristo, no existe debate alguno, como con otras cartas, acerca de la autoría de esta carta.
Lugar y fecha:
Pedro dice estar en Babilonia, esta podría ser una palabra clave, hay 3 posibilidades para la “dicha” ubicación: (1) un puesto de avanzada militar en Egipto, (2) Mesopotamia, actual Irak, en la ciudad literal de Babilonia, (3) Roma. Esta última es la mas aceptable, ya que, Pedro al igual que Juan, están comparando a Roma con Babilonia, ya que el imperio babilónico había expulsado a los judíos de Jerusalen, así Roma ahora estaba expulsando a los cristianos.
Pedro indica que Marcos estaba con él cuando esta carta fue escrita (5:13), sabemos por otras referencias, como en la carta de Colosenses 4:10 “Aristarco, mi compañero de prisión, les envía saludos. También Marcos, el primo de Bernabé, (acerca del cual ustedes recibieron instrucciones. Si va a verlos, recíbanlo bien).” que Marcos estaba con Pablo en Roma mientras el estaba preso, así que esta es una evidencia mas del lugar de su autoría.
Lo mas probable es que esta carta se haya escrito después del libro de Hechos y antes del 68, año en el que fue el martirio y muerte del apóstol.
Exposición del Texto:
1 Pedro 1:1 “Pedro, apóstol de Jesucristo: A los expatriados, de la dispersión en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, elegidos”
Estamos frente a una carta muy importante, estamos hablando de uno de los apóstoles que vieron a nuestro Señor cara a cara, y no cualquier apóstol: estamos hablando del apóstol que fue el primero en ser llamado (Mateo 4:18), el que caminó con Jesús en el agua, el primero en reconocer que Jesús es el Hijo de Dios; también el que le negó tres veces y finalmente, quien en su restauración vio por segunda vez el milagro de una pesca milagrosa. Después de la resurrección del Señor, fue quien, lleno del Espíritu Santo predicó el evangelio ante una gran multitud, sanó a un cojo a la puerta del Templo de Salomón; quien padeció los primeros azotes por causa del Señor, quien vio a un ángel que lo sacó de prisión… en fin, estamos hablando de Pedro, el apóstol.
¿Y por qué he dicho todo esto? pues porque normalmente se citan mas los evangelios, el libro de Hechos y las cartas Paulinas, y nos olvidamos de la importancia y la riqueza en las otras cartas apostólicas, dicho por el hermano Samuel Perez Millos: Nos olvidamos continuamente de estas cartas y nos quedamos con un entendimiento mediano de otras tantas.
En esta primera parte del verso vemos la intención pastoral de esta carta, Pedro se dirige a los cristianos que se encuentran en la actual Turquía, este mensaje que está dirigido para ellos nos indica la preocupación de Pedro por las ovejas de Cristo, esta preocupación va a ser resaltada mas adelante en 5:1-5. Pedro entonces está cumpliendo responsablemente con la orden que el Señor le encomendó: Juan 21:15-17
John 21:15–17 NBLA
Cuando acabaron de desayunar, Jesús dijo* a Simón Pedro: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?». «Sí, Señor, Tú sabes que te quiero», le contestó Pedro. Jesús le dijo*: «Apacienta Mis corderos». Volvió a decirle por segunda vez: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?». «Sí, Señor, Tú sabes que te quiero», le contestó* Pedro. Jesús le dijo*: «Pastorea Mis ovejas». Jesús le dijo por tercera vez: «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?». Pedro se entristeció porque la tercera vez le dijo: «¿Me quieres?». Y le respondió: «Señor, Tú lo sabes todo; Tú sabes que te quiero». «Apacienta Mis ovejas», le dijo* Jesús.
1 Pedro 1:2 “según el previo conocimiento de Dios Padre, por la obra santificadora del Espíritu, para obedecer a Jesucristo y ser rociados con Su sangre: Que la gracia y la paz les sean multiplicadas a ustedes.”
Según el previo conocimiento de Dios Padre:
Primeramente debemos reconocer que esta porción del verso 2 va unida la ultima palabra del verso anterior: elegidos.
Según Perez Millos este concepto de “elegidos” debemos entenderlo separado del concepto de “predestinación”, no es el caso hablar de este segundo termino, pero si hablaremos del concepto “elegidos”.
El concepto “elegidos” nos recuerda al Antiguo Testamento y al pacto antiguo. En las Escrituras veterotestamentarias leemos que el pueblo de Israel había sido el pueblo elegido. El termino elegido podría indicarnos que hay un propósito para lo que había sido elegido. En el caso de Israel: Para ser un pueblo santo, de reyes y sacerdotes; para adorar a Dios y mostrar su ley a las naciones; para ser luz a las naciones, para que a través de ellos las naciones fueran bendecidas y el Cristo se encarnara, se manifestara y nos salvara. Ahora Pedro, usa esta palabra para referirse al pueblo cristiano, un pueblo elegido, ¿para qué? Pedro indica mas adelante, usando la misma palabra “elegido”: 1 Pedro 2:9 “Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión de Dios, a fin de que anuncien las virtudes de Aquel que los llamó de las tinieblas a Su luz admirable.”
Ahora con respecto a “el pre-conocimiento de Dios Padre”, esta es una frase muy mal entendida, debido a que muchos creen que esto solo es que “Dios conoce el futuro”, este es un verso controversial, usado en muchos debates acerca de la doctrina de la predestinación. Esta frase no indica lo que muchos han creído y enseñado: que Dios, al saber todas las cosas antes de que estas sucedan, vio en la historia de la humanidad a aquellos que creerían en el evangelio y también los que lo rechazarían, y así, en su pre-conocimiento, Dios elegiría a los primeros. Esto es un error y contradicción con el resto de las Escrituras, ya que en Romanos 3 leemos que “no hay quien busque a Dios, no hay quien haga lo bueno”, así pues, esta frase no indica un mero conocimiento previo e indica mas una acción de parte del Padre a “elegirnos” por su gran amor en la eternidad pasada, antes de la creación del mundo.
Por la obra santificadora del Espíritu:
Si bien el padre nos llama sus elegidos, la siguiente parte del verso nos indica el proceso de dicha elección: por la obra santificadora del Espíritu Santo. Es decir, en el plan divino de la salvación, el Padre quien nos predestinó para ser elegidos, ha mandado a Su Espíritu Santo para que obre en nosotros una obra santificadora.
La palabra “santo” indica bíblicamente el ser “apartados” con un propósito, en este caso, el propósito es ser elegidos, el pueblo elegido de Dios el Padre quien los escogió antes de la fundación del mundo. Es el Espíritu Santo quien obra esta santificación.
Para obedecer a Jesucristo:
Ahora expliquemos parte de nuestro entender teológico, la obra santificadora del Espíritu, que obra apartándonos para Dios, es previa a la obediencia a Cristo, en esto entendemos que: La regeneración, esto es, la obra santificadora del Espíritu, es previa a la Fe; de nuevo: La regeneración precede a la Fe.
Y ser rociados con Su sangre:
El padre nos eligió, su Espíritu nos santifica, somos regenerados, procedemos a creer, y ahora recibimos el objeto de su elección: somos rociados por la sangre del cordero, lo cual es el sello de la redención, la muerte ya no tiene obra ni poder en nosotros, el poder del pecado se ha quebrantado; hemos sido elegidos para salvación. Aleluya
Doctrinas:
Peregrinos y Extranjeros: Estamos aquí, pero no somos de aquí, nuestra vida está en Cristo (Colosenses 3:1–4 “Si ustedes, pues, han resucitado con Cristo, busquen las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Pongan la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque ustedes han muerto, y su vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, nuestra vida, sea manifestado, entonces ustedes también serán manifestados con Él en gloria.” ) nuestra ciudadanía es de los cielos (Hebreos 13:14 “Porque no tenemos aquí una ciudad permanente, sino que buscamos la que está por venir.” , Gálatas 4:26 “Pero la Jerusalén de arriba es libre; esta es nuestra madre.” , Filipenses 3:20 “Porque nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también ansiosamente esperamos a un Salvador, el Señor Jesucristo,” )
Elección: Somos un pueblo elegido por Dios, para anunciar sus virtudes, para ser salvados.
Predestinación: Antes de la fundación del mundo, en Cristo ya Dios nos había elegido.
Santificación: La obra del Espíritu Santo que opera mucho antes de que podamos creer, apartándonos para Dios y obrando en nuestro corazón para poder creer y obedecer la ley de Dios.
Regeneración: Un cambio en nuestro corazón para entonces poder obedecer la Ley de Cristo (Jeremías 31:33–34“«Porque éste es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días», declara el Señor. «Pondré Mi ley dentro de ellos, y sobre sus corazones la escribiré. Entonces Yo seré su Dios y ellos serán Mi pueblo. »No tendrán que enseñar más cada uno a su prójimo y cada cual a su hermano, diciéndole: “Conoce al Señor”, porque todos Me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande», declara el Señor, «pues perdonaré su maldad, y no recordaré más su pecado».” )
Redención: La sangre de Cristo nos limpia de todo pecado (Colosenses 1:14 “en quien tenemos redención: el perdón de los pecados.” , 1 Juan 1:7 “Pero si andamos en la Luz, como Él está en la Luz, tenemos comunión los unos con los otros, y la sangre de Jesús Su Hijo nos limpia de todo pecado.” )
Aplicación Práctica
Aplicaciones Generales:
En la película “El violinista en el tejado”, el protagonista principal, Tevie, un judío del siglo 19 hace la siguiente reflexión al enterarse de que la policía rusa los piensa amedrentar para, eventualmente expulsarlos de su comunidad, Tevie dice: “Querido Señor, ¿es esto necesario? si, yo entiendo que somos Tu pueblo elegido, pero, de vez en cuando ¿podrías elegir a otros?”
Pareciera así que nosotros, los cristianos, su pueblo elegido, ahora gozamos del privilegio de ser perseguidos, así como los primeros cristianos que fueron perseguidos y expatriados, expulsados de sus comunidades solo por adorar al Dios verdadero. Pero esta primera parte de la carta de Pedro, solo la salutación, nos recuerda algo importante: Dios el Padre nos eligió, ¿por qué? por su amor con el que nos amó, solo por eso, le causa placer amarnos (Efesios 1:3–5 “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo. Porque Dios nos escogió en Cristo antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de Él. En amor nos predestinó para adopción como hijos para sí mediante Jesucristo, conforme a la buena intención de Su voluntad,”)
Tengamos pues esta confianza ante las adversidades, que Dios el Padre nos ha elegido
Aplicaciones Específicas:
Ya que Dios nos ha elegido:
¿Cómo debe vivir el pueblo de Dios?
¿Hay normas divinas que me enseñan como comportarme como un elegido de su pueblo?
Advertencias y Exhortaciones:
1 Pedro 1:16 “Porque escrito está: «Sean santos, porque Yo soy santo».”
Colosenses 3:1–3 “Si ustedes, pues, han resucitado con Cristo, busquen las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Pongan la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque ustedes han muerto, y su vida está escondida con Cristo en Dios.”
Conclusión
Resumen:
Hemos sido elegidos por Dios el Padre
El Espíritu Santo obra en nosotros la santificación, la cual es la regeneración y luego continua en nosotros, transformando nuestro corazón para inicialmente creer en Cristo y luego continuar obedeciendolo.
Cristo en respuesta a nuestra fe nos rocía con su Sangre para el perdón de nuestros pecados
Llamado a la Acción:
Hermanos, si así vivimos, entonces seremos su especial tesoro, en Cristo ya tenemos acceso a las buenas obras que Dios demanda de nosotros, apartémonos del pecado y vivamos para Dios, como está Escrito:
Romanos 7:4–6 “Por tanto, hermanos míos, también a ustedes se les hizo morir a la ley por medio del cuerpo de Cristo, para que sean unidos a otro, a Aquel que resucitó de entre los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios. Porque mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas despertadas por la ley, actuaban en los miembros de nuestro cuerpo a fin de llevar fruto para muerte. Pero ahora hemos quedado libres de la ley, habiendo muerto a lo que nos ataba, de modo que sirvamos en la novedad del Espíritu y no en el arcaísmo de la letra.”
Hebreos 12:1–2 “Por tanto, puesto que tenemos en derredor nuestro tan gran nube de testigos, despojémonos también de todo peso y del pecado que tan fácilmente nos envuelve, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, quien por el gozo puesto delante de Él soportó la cruz, despreciando la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios.”
Oración de Cierre:
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