Santiago 5:7-12 - El problema de la Impaciencia

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Introducción

Hay tres cosas que distinguen los niños:
Impaciencia
Quejas
Inconstancia
Son de esperarse esas carateristicas durante el crecimiento y madurez mental, pero al esto manifestarse en lo espiritual, estos son síntomas de una desmejoría o un empobrecimiento espiritual. en pocas palabras completa inmadurez espiritual.

Contextualización

El libro de Santiago nos llama a la madurez espiritual, evidenciada en la perseverancia, la acción y la dependencia total de Dios.
- En el capítulo 1, aprendemos que las pruebas son oportunidades para crecer en paciencia y carácter, mientras confiamos en Su sabiduría.
- El capítulo 2 enseña que la fe viva se manifiesta en obras que glorifican a Dios, reflejando un compromiso práctico con la justicia y el servicio.
- En el capítulo 3, el control de la lengua y la búsqueda de sabiduría divina son señales de un corazón transformado.
- El capítulo 4 nos exhorta a vivir en humildad, resistiendo al diablo y dependiendo de la soberanía de Dios.
- Finalmente, en 5:1-6, se nos advierte contra el materialismo y la injusticia, resaltando que un creyente maduro practica la misericordia y la generosidad.
A lo largo de estos capítulos, Santiago nos muestra que la madurez espiritual es integral, abarcando nuestro carácter, nuestras acciones y nuestra relación con Dios, especialmente en medio de pruebas, tentaciones y aflicciones.
Y ahora no es la excepción
Santiago 5:7-12
7Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía. 8Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca.
9Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no seáis condenados; he aquí, el juez está delante de la puerta. 10Hermanos míos, tomad como ejemplo de aflicción y de paciencia a los profetas que hablaron en nombre del Señor. 11He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo.
12Pero sobre todo, hermanos míos, no juréis, ni por el cielo, ni por la tierra, ni por ningún otro juramento; sino que vuestro sí sea sí, y vuestro no sea no, para que no caigáis en condenación.
Los últimos dos pasajes, son dos fuertes exhortaciones:
A no depender de nosotros mismo, nuestras habilidades y nuestros planes. 4:13-17
No depender de ninguna posesión material. 5:1-6
Pues alguien ensimismado y materialista, vive envuelto en:
Impaciencia
Quejas
Inconstancia
Factores con los cuales, Santiago nos invita a no convivir, pues en Cristo somos y tenemos, mucho más de lo que en verdad podemos llegar a ser y tener por nuestras propias fuerzas en este mundo.

Cuando vivimos en impaciencia vivimos en incredulidad.

7Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía. 8Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca.
Somos impacientes y siempre lo seremos
Y si siempre lo seremos, seámoslo por la razón correcta: ¡Que Él regrese ya!
El regreso de Jesucristo, es la mayor virtud de paciencia que debemos cultivar en nosotros.
Seamos pacientes, tengamos paciencia, practiquemos la paciencia como un hábito piadoso.
Mira al labrador que espera el fruto, espera las lluvias, esto me muestra que la pacienciencia y la fe, están ligadas la una a la otra.
Y si es así, significa que la impaciencia está vinculada a la incredúlidad.
A esto se refiere el afirmar nuestros corazones, fortalecer nuestra fe con la paciencia.
Aprende a esperar entonces, a aguardar.
Cumple tu rol y tu trabajo, como el labrador, levántate, siembra y aguarda las lluvias.
Paciencia no es flojera o una excusa para ser vago, paciencia es dependencia y confianza.
Paciencia es la acción de esperar, estando seguros que sea cual sea la respuesta de Dios, la aceptamos sin reclamos ni quejas.

Cuando vivimos en quejas vivimos en condenación.

9Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no seáis condenados; he aquí, el juez está delante de la puerta. 10Hermanos míos, tomad como ejemplo de aflicción y de paciencia a los profetas que hablaron en nombre del Señor. 11He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo.
La impaciencia nos orilla a quejar.
A estar descontentos e insatisfechos.
Mirando la paja enojo ajeno e ignorando la viga que tienes frente a ti.
Olvidando que mientras con un dedo apuntas, tres te apuntan.
Que con la misma medida con la que mides serás medido, y como tratas serás tratado.
La impaciencia de la incredulidad nos aisla con comparaciones de tal forma que nos martiriza, haciéndonos pensar que somos los únicos que hemos sufrido en esta vida.
Olvidando que al rededor del mundo hubieron y hay personas que de verdad la pasaron y la pasan mal, y que por su paciencia, vieron resultados beneficiosos a su fe.
Y finalmente en el peor de los casos nos hacen quejar hasta de Dios.
Nos hace olvidar que Dios se mostro compasivo y misericordioso.
Y nos hace dudar de que Dios estará para nosotros en el futuro, haciendonos indecisos e inseguros ante la incertidumbre de la inconstancia.

Cuando vivimos en inconstancia vivimos en condenación.

12Pero sobre todo, hermanos míos, no juréis, ni por el cielo, ni por la tierra, ni por ningún otro juramento; sino que vuestro sí sea sí, y vuestro no sea no, para que no caigáis en condenación.
Nuestra impaciencia nos arrincona la soledad de la quejadumbrez.
Y también tomar compromisos que no nos coresponden.
A prometer y jurar por esta y por aquella, sin estar seguros de nada ni nadie.
A comprometer nuestras palabras y testimonios a la ligera.
La impaciencia nos lanza al abismo de las mentiras. Y Dios las obomina.
Todo es nos conduce a la inconstancia, al galope de potrillo y parada de borrico.
Nos arrastra a la indecisión y arrastra a los nuestros a la incertidumbre de nuestras decisiones.
Poco a poco conduciendonos hacia la oscuridad de la hipocresía, diciendo algo y pensando y haciendo lo contrario.

Conclusión

Las complejidades del mundo nos empujan hacia la impaciencia, la cual alimenta la incredulidad; nos arrastra a la condenación de ser críticos y criticados, y nos encierra en la incertidumbre de la indecisión y la hipocresía.
La impaciencia, está llevando a las personas al infierno, pues es son pacientes en sus esfuerzos para sus logros y victorias personales, tienen mucha paciencia ahorrando moneda a moneda para darle valor y sentido a su vida, pero son completamente intolerantes e impacientes de recibir la salvación de Dios, xq no hay mérito alguno en obtenerla.
Mateo 16:26: ”¿Qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?”
Entendamos que la falta de fe, la incredulidad de nuestra impaciencia, si bien es cierto no nos condena al infierno, nos condena a una vida llena de decisiones miserables y desdichadas.
Santiago 1:4 “Más tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.”
Proverbios 19:2: “El alma sin ciencia no es buena, y aquel que se apresura con los pies, peca.”
Salmos 37:7: “Guarda silencio ante Jehová, y espera en él.”
Nuestra cultura del todo fácil y todo rápido nos está arruinando espiritualmente. Dios trabaja con tiempo y a su tiempo, si nunca esperas por nada y por nadie, con Dios no será así, con él hay dos opciones; o 1. Lo esperas o 2. Lo sigues esperando.
Eclesiastés 3:11: “Todo lo hizo hermoso en su tiempo.”
Isaías 40:31: “Los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas.”
Habacuc 2:3: “Aunque la visión tardare aún por un tiempo, más se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará.”
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