Discerniendo la Verdad en un Mundo de Falsedad
Introducción.
I. Identifica el Problema
II. Mantén los Ojos Abiertos
La Iglesia debe ser vigilante, entendida, incluso desconfiada, porque lo que está en juego es muy importante.
La Iglesia de hoy día tiene un legado que se lo han transmitido, una herencia que debe preservarse a cualquier precio. Los hombres de Dios a lo largo de la historia han predicado, enseñado y defendido el verdadero evangelio, a menudo con gran costo de tiempo, esfuerzo y persecución, incluso hasta el punto de la muerte.
La Biblia enseña que los creyentes serán recompensados en el cielo por su servicio en esta vida (p. ej., Mt. 5:12; 10:41–42; Lc. 6:35; 1 Co. 3:10–15; 4:3–5; 2 Co. 5:10; Col. 3:24; Ap. 22:12).
Aunque la salvación no puede perderse (cp. Jn. 6:37–40; Ro. 5:1; 8:1, 28–39; He. 7:25; 1 P. 1:4), los creyentes infieles podrían perder algunas de las recompensas que la fidelidad a la verdad les habría dado. Juan no quería ver que eso les sucediera a los que amaba y entre los que trabajaba.
