¿Cómo tratar a los falsos maestros?
En el versículo 10 Juan expone una aplicación práctica de cómo defender la verdad:
I. No Proveas Hospitalidad a los Falsos Maestros
La hospitalidad para maestros itinerantes era común en aquel tiempo (cp. Lc. 9:1–6; 10:1–12)
Era precisamente a personas tan compasivas y bien intencionadas como esta dama a quienes los falsos maestros buscaban (cp. 2 Ti. 3:6); puesto que se suponía que las iglesias estaban protegidas por ancianos que eran maestros diestros en la Palabra (1 Ti. 3:2; Tit. 1:9), estos habrían sido menos susceptibles a las mentiras propagadas por los engañadores. Después de establecerse en hogares, los falsos maestros esperaban finalmente meterse en las iglesias. Esto podría parecerse mucho al modo en que hoy día la falsa enseñanza invade de modo insidioso los hogares cristianos por medio de televisión, radio, internet y literatura.
II. Evitar participar en Sus Malas Obras
Chairein (bienvenido) significa “regocijarse”. Este era un saludo cristiano común que transmitía el gozo que los creyentes tenían en presencia unos de otros. Sin embargo, aquí se trata de una afirmación de solidaridad totalmente inadecuada para los falsos maestros, quienes no tienen parte en la verdadera o genuina comunión cristiana. A tales emisarios de Satanás se les debe desenmascarar y rechazar, no afirmarlos ni recibirlos con alegría.
No debemos darles una base de operaciones desde nuestra casa, ni debemos “recibirlos” como amigos o compañeros de trabajo por la verdad del evangelio. Hacerlo sería “participar en sus malas obras”
La Iglesia no puede ayudar o apoyar impunemente que esos villanos espirituales hagan lo que sea con tal de que los reconozcan como cristianos. Aquel que hace eso, incluso realizando algo al parecer tan inofensivo como darles la bienvenida, participa en las malas obras de estos individuos ayudándoles a promover sus engaños.
III. Priorizar la Comunión Verdadera
El apóstol aún tenía mucho que enseñarle, pero no quería hacerlo por medio de papel (papiro) y tinta (lit., “negro”, una referencia a tinta hecha de agua, carbón y resina de goma). Él esperaba visitarla y hablar cara a cara con la mujer. El texto griego literalmente reza “boca a boca”, una expresión idiomática comparable con la locución castellana “frente a frente”. En Números 12:8 Dios declaró que hablaba “cara a cara” con Moisés. La frase revela el corazón pastoral de Juan; él anhelaba tener una conversación personal con esta influyente dama cristiana con el fin de seguir instruyéndola en la verdad.
