DESAZTE DE LA CAPA

Sermon  •  Submitted   •  Presented
0 ratings
· 1,121 views
Notes
Transcript

Jesús sana al ciego Bartimeo

Marcos 10:46–52 RVR60
Entonces vinieron a Jericó; y al salir de Jericó él y sus discípulos y una gran multitud, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando. Y oyendo que era Jesús nazareno, comenzó a dar voces y a decir: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí! Y muchos le reprendían para que callase, pero él clamaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí! Entonces Jesús, deteniéndose, mandó llamarle; y llamaron al ciego, diciéndole: Ten confianza; levántate, te llama. El entonces, arrojando su capa, se levantó y vino a Jesús. Respondiendo Jesús, le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dijo: Maestro, que recobre la vista. Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y en seguida recobró la vista, y seguía a Jesús en el camino.

Aquella mañana…

La ceguera en los tiempos bíblicos era una total tragedia. Por un lado; al ser ciego prácticamente era un excluido de la sociedad, no podía trabajar y tenía que depender de las personas para trasladarse, y lo más corriente es que los ciegos se dedicaran a la mendicidad.
Hasta tal punto la ceguera era trágica, que los padres de Bartimeo ni se preocuparon de ponerle un nombre al nacer.
Bar-Timeo (ןבַּר טִמָּאִי) en arameo significa “hijo de Timeo”. Marcos decide explicar a sus lectores que desconocen el arameo que el nombre es un patrónimico, compuesto por el prefijo arameo Bar, que significa hijo, y el nombre griego Timeo.
Aquel día Bartimeo se levantaría como cada mañana y se arreglaría para salir a mendigar, como todos los días.
Buscaría a tientas en su mesa con la esperanza de encontrar algún trozo de pan que echarse a la boca y así poder mitigar el hambre que le traía el nuevo día.
Cuántas veces nos levantamos desganados, cansados, con la esperanza de que el día no sea tan malo como ayer…
Mientras esperaba a su “lazarillo” (aquel niño que todas las mañanas lo acompañaba a la puerta de la ciudad y que por la tarde lo volvía a traer a casa), terminó de vestirse calzándose sus viejas sandalias, colocándose su capa y aquel turbante que había heredado de Timeo, su padre.
Las quejas por lo “poco” que tenemos, o lo usadas que están las cosas, o que no tenemos el último modelo de…
Luego fue llevado por las calles que llevaban a la puerta de la ciudad mientras su mente aceptaba un día más su destino con su compañero, también ciego, que mendigaba junto a él cada día.
Vamos a nuestro lugar de trabajo o centro de estudios compadeciéndonos a nosotros mismos porque no vivimos una vida cómoda y holgada…
Por otro lado, la ceguera física era vista como una señal de maldición espiritual, normalmente adjudicada a la errática teología de la retribución que decía que Dios trataba a las personas basándose en cómo se comportaban. es decir: si una persona sufría un accidente o nacía deforme, sordo o ciego entonces esa persona o sus padres habían hecho algo malo delante de Dios. Recordemos el pasaje en:
Juan 9:1–3 “1 Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. 2 Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego? 3 Respondió Jesús: No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él.”
También hoy existen muchas víctimas de creencias que relacionan nuestro presente con nuestro pasado, o aún peor, con el de nuestros antecesores…
Cuando Bartimeo escuchó a una multitud que salía de la ciudad en dirección a Jerusalén estuvo atento, quizás pensó que se trataba de algún personaje importante que le podría dar una buena limosna.
Nuestras expectativas casi nunca alcanzan el verdadero plan de Dios para nuestras vidas…
Pero entonces llegó a sus oídos que era Jesús y se dirigió a él como “Hijo de David” a pesar de que habría oido de él que era hijo del carpintero, o que era de Nazaret, o que era un maestro, lo llamó de una manera que solo se podía asignar al Mesías prometido.
Bartimeo era ciego de los ojos, pero no del alma, reconoció en Jesús al Salvador y, a pesar de que muchos le reprendían para que callase, clamó a él desde su necesidad animado por la esperanza de que obtendría el milagro.
La bendición de Dios es más que una fortuna. Enriquece, y no agrega aflicción con ella.
Charles Spurgeon

Bartimeo clama a Dios…

Bartimeo no dejó de clamar pese a las voces que le decían que callase.
Pero ¿porqué le decían que se callase?
Si vemos unos versículos antes, concretamente en el versículo 22, leemos que los discípulos al ver cómo Jesús se dirigía de forma determinada (iba delante) hacia Jerusalén, donde ya les había anunciado que sería entregado a muerte: ellos estaban asombrados por esta determinación de Jesús y a la vez le seguían con miedo. Cuando Bartimeo comienza a llamar a Jesús “Hijo de David” estaba anunciando que este era el Mesías, y los que seguían a Jesús temían que ante esta proclamación provocase una revuelta contra ellos.
Cuantas veces intentamos “defender” a Dios…
Pero Bartimeo no callaba. Él estaba determinado a ser escuchado por Jesús, pues tenía la fe de que conseguiría su milagro.
¿De qué manera el clamor de Bartimeo nos enseña a ser más perseverantes en nuestras oraciones?
¿Cómo podemos reconocer las voces que nos disuaden de acercarnos a Jesús, como los que reprendían a Bartimeo?
Salmo 34:17–18 RVR60
17 Claman los justos, y Jehová oye, Y los libra de todas sus angustias. 18 Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; Y salva a los contritos de espíritu.

…y Jesús le escucha.

Entre todo aquel tumulto de la muchedumbre ruidosa que se dirigía a Jerusalén a celebrar la Pascua, posiblemente cantando salmos, tocando instrumentos y conduciendo el ganado destinado a los sacrificios, Jesús identificó la voz de Bartimeo, se detuvo y mandó llamarle.
No importa el “ruido” de este mundo, Dios siempre está atento a la voz de sus hijos…
Pero cuando Jesús hizo llamar al ciego algo cambió, desapareció el miedo, hasta el punto que ellos mismos animaban a Bartimeo a tener confianza; el Maestro le llamaba.
El modo en que consideramos a Dios lo cambia absolutamente todo. Algunas personas temen a Dios, pero cuando entienden que él es su padre, ese temor desaparece.
Dwight Lyman Moody (Evangelista)

Bartimeo arrojó la capa…

Entonces, arrojando su capa…
La capa era para el ciego su posesión más preciada. No solamente le servía para abrigarse durante las largas horas que pasaba sentado a la puerta de la ciudad mendigando, también era su manta para dormir por las noche; pero aún más importante, era su distintivo como necesitado. La capa lo identificaba a ojos de los demás como un ciego y le servía de manto con el que recoger las limosnas que le daban.
Cuantas cosas nos atan a una vida sin vista, sin luz, sin la verdadera presencia de Dios…
Al desprenderse de ella, Bartimeo no renunció solamente a su posesión más preciada, sino que también renunció a su condición de ciego, así como los demás discípulos habían renunciado a sus oficios por seguir a Jesús, él dio el paso de fe dejando atrás lo único que le daba una cierta seguridad a cambio de la misericordia y el favor de Dios.
Se negó a sí mismo
Nuestra seguridad radica en habitar aparte con Dios.
Charles Spurgeon
¿Qué capas o seguridades estamos dispuestos a dejar atrás para acercarnos más a Dios?
Bartimeo escogió poner a Jesús primero, sobre todas las cosas. Aborreció lo que tenia, lo que era, por seguir a Cristo.

Bartimeo responde al llamado…

Se acercó a Jesús y este le preguntó: “¿Qué quieres que haga por ti?
Jesús conocía perfectamente la necesidad de Bartimeo, pero él quiere que le expresemos nuestras peticiones.
No demos por sentado que “Dios ya lo sabe”. Él quiere oírnos decirlo, así mostramos que verdaderamente dependemos de Él…
Cuantas veces se nos escapa la bendición que Dios por no discernir nuestra verdadera necesidad…
Entonces el ciego no pidió gloria, como lo habían hecho hacía poco Jacobo y Juan, sino que pidió conforme a su verdadera necesidad: que recobrase la vista.
¿Cómo podemos discernir nuestras verdaderas necesidades frente a lo que habitualmente pedimos a Dios?
Él establece como regla que de acuerdo a nuestra fe así nos será hecho, nuestra incredulidad ata las manos de Su omnipotencia.
Charles Spurgeon
Es importante detenerse un momento en la forma en que se dirige a Jesús, le llama ῥαββουνί (Rabboni), mi maestro, un término que se usaba para reconocer a un Rabí como tu maestro. Curiosamente este término solo aparece dos veces en el Nuevo Testamento, una en este pasaje de la curación de Bartimeo y la otra en Juan 20:16 cuando Jesús resucitado se aparece a María Magdalena y ella cuando le reconoce le llama así.
En este momento se desencadena una serie de acontecimientos que describen el proceso de salvación:

Bartimeo recibe la sanidad y la salvación por medio de la fe.

Lucas 18:42 RVR60
42 Jesús le dijo: Recíbela, tu fe te ha salvado.
La salvación es por fe, la sanidad se recibe por fe…
“todo lo que no proviene de fe, es pecado”. En otras palabras, en la mente de Pablo, toda verdadera obediencia es fruto de la fe.
John Piper
¿Cómo podemos aplicar la fe de Bartimeo en nuestra vida diaria, especialmente cuando enfrentamos dificultades?

Bartimeo se convierte en un seguidor de Cristo.

Cuando Bartimeo fue sanado, no solo recuperó la vista, sino que se convirtió en un seguidor activo de Cristo.
¿Sientes que puedes hacer más en tu iglesia?
Identifica un ministerio en tu iglesia donde puedas servir y marcar una diferencia. Esto no solo fortalecerá tu fe, sino que también te conectará con otros. Recuerda, el servicio a los demás no es solo un acto, ¡es una forma de adoración!

Bartimeo glorifica a Dios.

En un mundo donde es fácil caer en la queja y el pesimismo, considera cómo Bartimeo glorificó a Dios al recibir su vista. Sugiero que, cada vez que te enfrentes a un momento negativo en tu vida, busques activamente una forma de alabar a Dios en esa situación. Esto puede, no solo cambiar tu perspectiva, sino inspirar a otros a hacer lo mismo.

El pueblo, al verlo, alababa a Dios.

Lucas 18:43 RVR60
43 Y luego vio, y le seguía, glorificando a Dios; y todo el pueblo, cuando vio aquello, dio alabanza a Dios.
Related Media
See more
Related Sermons
See more
Earn an accredited degree from Redemption Seminary with Logos.