Malaquias 1:9 Orad pues
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Malaquias 1:9 Orad pues
Malaquias 1:9Ahora, pues, orad por el favor de Dios, para que tenga piedad de nosotros. Pero ¿cómo podéis agradarle, si hacéis estas cosas? dice Jehová de los ejércitos.[1]
Illus. Malaquias 1:6-8. No están haciendo lo que Jehová demanda de ellos- Jehová los bendiga Monte Horeb.
Si la oración no es cuestión de herencia natural, de medio ambiente, o de temperamento, esto significa que tenemos la capacidad de elegir vivir una vida de oración fructífera. Amados hermanos dependen totalmente de nosotros que nuestra vida de oración se enaltecida o se reduzca a nada. Si la oración es una rutina aburrida, una práctica ocasional, o un ejercicio por circunstancias, entonces es una cuestión de elección personal. Como un plato de comida- si no le gusta la chanfaina no se la coma- pero tiene que comer, tiene que orar de un modo u otro. Amen En otras palabras, la oración es una cuestión del ejercicio consciente de su propia voluntad. Por eso, la práctica de la oración es un mandamiento, que a puesto a nuestra capacidad de obedecerlo voluntariamente. Una y otra vez, la Biblia nos indica la oración como práctica que el Señor espera de nuestra parte;
Mt. 5:44; Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; 45 para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.
1 Ts. 5:17; 17 Orad sin cesar. 18 Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús
Stg. 5:16 Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho. 17 Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses. 18 Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto.
. Hay, pues, una relación directa entre oración y obediencia. Juan dice: 21 Amados, si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos en Dios; 22 y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él. 23 Y este es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos a otros como nos lo ha mandado. 24 Y el que guarda sus mandamientos, permanece en Dios, y Dios en él. Y en esto sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado. (1 Jn. 3:21–24)[2]
El creyente no debe esperar a que cambien las circunstancias para comenzar una vida de oración. La vida de oración no debe depender cuando vienen emociones, para encontrar impulso y elevarse así a un nivel superior. La vida de oración no debe depender del contacto con alguna personalidad, algún gran líder cristiano, que la inspire y anime. El amor del Padre, la gracia del Hijo y el poder del Espíritu Santo son la mejor inspiración para la oración. El creyente tiene en el Padre a su gran Interlocutor en la oración; en Cristo a su gran Maestro de oración; y en el Espíritu Santo a su gran Tutor de oración. Además, tiene en la Palabra de Dios a su gran Libro de texto para la oración.
“¿Qué debo hacer entonces? Pues orar con el espíritu, pero también con el entendimiento”
(1 Co. 14:15). ¿Qué, pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento.
Hay que poner a Dios primero amado pueblo de Dios-
Edilerman A Molina 1/16/25 Monte Horeb Whatsapp
