Aquí estoy, envíame a mí, Isaías 6:6-8
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1.0 Título:
1.0 Título:
"Aquí estoy, envíame a mí"
2.0 Texto del Sermón:
2.0 Texto del Sermón:
Isaías 6:6–8“Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas; y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado. Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí.”
3.0 Acerca del Texto:
3.0 Acerca del Texto:
El profeta Isaías es purificado mediante un carbón encendido tomado del altar celestial, símbolo de la gracia que perdona pecados.
En este contexto, Isaías escucha el llamado de Dios y responde con disposición: “Aquí estoy, envíame a mí.”
El pasaje refleja cómo Dios transforma a los pecadores en instrumentos para Su obra, y cómo la disposición del corazón es crucial en el servicio al Señor.
4.0 Propósito del Sermón:
4.0 Propósito del Sermón:
Inspirar a la iglesia a reconocer la gracia de Dios en sus vidas y responder con disposición al llamado de Dios, asumiendo con humildad y gozo el servicio en Su Reino.
5.0 Declaración del Discurso:
5.0 Declaración del Discurso:
Cuando somos tocados por la gracia de Dios, nuestra vida es transformada, y respondemos con gratitud, diciendo como Isaías: "Aquí estoy, envíame a mí."
6.0 Objetivo del Sermón:
6.0 Objetivo del Sermón:
Animar a los cristianos a reconocer el privilegio de servir a Dios.Llamar a los incrédulos a responder al evangelio y recibir la salvación.Invitar a los creyentes a asumir responsabilidades en la obra del Señor.
7.0 Introducción
7.0 Introducción
Queridos hermanos y hermanas, qué privilegio es estar hoy aquí con ustedes, en este lugar donde se respira el amor por Dios y la esperanza que solo el evangelio puede dar.
Quiero comenzar recordando algo que vivimos en nuestras comunidades: todos sabemos lo que es trabajar duro, cuidar de nuestras familias y enfrentar los desafíos de cada día.
En medio de nuestras jornadas, ¿alguna vez han escuchado a alguien pedir ayuda? Tal vez un vecino llamando para levantar una cosecha, o un amigo necesitando apoyo en un momento difícil.
Pues bien, hoy les quiero hablar de un llamado mucho más importante: el llamado de Dios. Él sigue buscando hombres y mujeres que digan: "Aquí estoy, envíame a mí."
Esta frase tan poderosa la dijo el profeta Isaías cuando Dios lo llamó. Isaías estaba dispuesto a servir, a trabajar en la obra de Dios con todo su corazón. Ahora, hermanos, permítanme hacerles una pregunta: si hoy Dios les preguntara, "¿A quién enviaré?" ¿Qué le responderían ustedes?
Esta tarde reflexionaremos juntos sobre el privilegio de ser llamados por Dios, y cómo podemos responder con un corazón dispuesto. Vamos a caminar a través de Su Palabra y recordar que, como Isaías, también nosotros podemos ser transformados por Su gracia y usados para Su gloria, aquí en Tucta y en cualquier lugar donde nos llame. ¿Están listos para escuchar el llamado de Dios? ¡Amén!
8.0 Desarrollo del Sermón:
8.0 Desarrollo del Sermón:
8.1 El gozo de la gracia de Dios (Isaías 6:6-7)
8.1 El gozo de la gracia de Dios (Isaías 6:6-7)
El perdón de pecados es la obra principal de la gracia de Dios.
Como Isaías, quien fue purificado con un carbón encendido, nosotros hemos sido limpiados por la sangre de Cristo, lo que nos capacita para servirle con gozo y libertad.
La gracia no solo nos salva, sino que nos habilita para llevar a cabo la misión de Dios.
1 Juan 1:7 “pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.”
Romanos 5:1 “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo;”
2 Corintios 5:17 “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.”
El Midrash dice: "Cuando el hombre es perdonado, su corazón se llena de gozo, pues el Eterno lo restaura al estado de Adán antes del pecado." (Midrash Tehilim 32:2).
Este gozo es un motor para cumplir la voluntad de Dios.
8.2 Los preparativos de Dios para nuestra salvación
8.2 Los preparativos de Dios para nuestra salvación
Desde la eternidad, Dios trazó el plan de salvación mediante Jesucristo.
Todo el Antiguo Testamento apunta hacia el sacrificio redentor de Jesús, mostrando que nuestra salvación no es un accidente, sino parte de un propósito eterno.
Efesios 1:4 “según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él,”
Hebreos 9:26 “De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado.”
El Zohar explica: "El Santo, bendito sea Él, creó el mundo con la Torá como modelo, porque Su deseo era que el hombre pudiera encontrar redención." (Zohar 2:161b).
Esto muestra que desde la creación, Dios tenía en mente nuestra salvación.
8.3 Dios plantea la labor (Isaías 6:8)
8.3 Dios plantea la labor (Isaías 6:8)
El llamado de Dios a Isaías no fue una imposición, sino una invitación.
Dios respeta nuestra voluntad y busca corazones dispuestos.
Él presenta la labor, pero la decisión de servir siempre es voluntaria.
Mateo 9:37–38“Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos.Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies.”
1 Corintios 9:16 “Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!”
El Talmud enseña: "El Eterno no obliga a nadie a servirle, pero Su gloria descansa sobre aquellos que voluntariamente responden a Su llamado." (Berajot 17a).
8.4 El corazón dispuesto agrada a Dios (Salmo 100:2)
8.4 El corazón dispuesto agrada a Dios (Salmo 100:2)
Dios se deleita en un servicio hecho con alegría y humildad.
El corazón dispuesto, más que las habilidades, es lo que hace que el servicio sea agradable a Él.
2 Corintios 9:7 “Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.”
Colosenses 3:23 “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres;”
Salmo 84:10 “Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos. Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios, Que habitar en las moradas de maldad.”
Según el Midrash: "El corazón dispuesto es como un altar, y el servicio hecho con gozo sube como incienso agradable delante del Santo." (Midrash Vaikrá Rabá 3:7).
8.5 Tú, ¿qué le respondes a Dios hoy?
8.5 Tú, ¿qué le respondes a Dios hoy?
8.5.1 Llamamiento al incrédulo
8.5.1 Llamamiento al incrédulo
Presentar los pasos de salvación:
Oír: Romanos 10:17 “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.”
Creer: Marcos 16:16 “El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.”
Arrepentirse: Hechos de los Apóstoles 2:38“Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.”
Confesar: Romanos 10:9–10“que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.”
Bautizarse: Hechos de los Apóstoles 22:16“Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre.”
8.5.2 Llamamiento al cristiano
8.5.2 Llamamiento al cristiano
Ser constantes: 1 Corintios 15:58 “Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.”
Trabajar en la obra: 2 Timoteo 2:15 “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.”
Cuidar la santidad personal: 1 Pedro 1:16 “porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.”
"El que se compromete con la obra de Dios en este mundo, será recompensado con una porción en el mundo venidero." (Pirkei Avot 2:2).
9.0 Conclusión:
9.0 Conclusión:
Hermanos y hermanas, hemos visto hoy cómo el llamado de Dios es un privilegio, no una carga. Desde el profeta Isaías hasta cada uno de nosotros, Dios nos da la oportunidad de servirle con alegría y humildad, no porque seamos perfectos, sino porque Su gracia nos transforma y Su amor nos capacita.
Él no impone el trabajo, sino que lo presenta como un regalo que podemos aceptar con gratitud.
La pregunta final que debemos hacernos es: ¿Qué le responderemos a Dios hoy?
- Si hoy te encuentras lejos de Dios, Él te llama al arrepentimiento y a aceptar Su salvación por medio de Jesucristo.
- Si ya eres cristiano, Dios te llama a renovar tu compromiso, a levantarte y trabajar en Su obra con amor, humildad y disposición. No importa cuál sea tu situación, la respuesta que agrada a Dios es un corazón dispuesto que dice: "Aquí estoy, envíame a mí."
Quiero concluir con una enseñanza de la literatura judía antigua, un Maaseh que ilustra este principio:
En el Midrash Tanjuma (Parashat Noaj 9), se relata:
"Cuando Dios llamó a Noé para construir el arca, Noé respondió con humildad y obediencia. Sin embargo, el Midrash explica que Noé dudó al principio, pensando que otros eran más dignos que él para la tarea. Entonces Dios le dijo: 'Yo no busco al más fuerte, ni al más sabio, sino al que esté dispuesto a caminar conmigo. Al que diga: Aquí estoy, yo iré por Ti.' Noé entendió que la fuerza del siervo no viene de sí mismo, sino del Dios que lo llama."
Así también nosotros, como Noé o Isaías, no debemos preocuparnos por nuestras limitaciones. Dios busca corazones dispuestos, no perfectos. Hermano, hermana, si Dios te llama hoy, responde con fe y humildad: "Aquí estoy, Señor. Envíame a mí." Dios te usará de maneras que ni siquiera imaginas, y tu servicio será un testimonio vivo para esta comunidad y para Su reino.
Amén.
