Colaboradores de Dios, 1 Corintios 3:5-9
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1.0 Título
1.0 Título
"Colaboradores de Dios"
2.0 Texto del Sermón
2.0 Texto del Sermón
1 Corintios 3:5–9 “¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor. Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento. Y el que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor. Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios.”
3.0 Acerca del Texto
3.0 Acerca del Texto
Este pasaje nos enseña sobre el privilegio y la responsabilidad de trabajar en el Reino de Dios.
Pablo explica que cada creyente tiene un papel único en la obra de Dios, pero el crecimiento y los resultados vienen exclusivamente de Él.
Dios nos llama a ser colaboradores en Su plan redentor, no como competidores ni como dueños del trabajo, sino como siervos fieles que trabajan juntos para Su gloria.
4.0 Propósito del Sermón
4.0 Propósito del Sermón
Animar a los creyentes a reconocer el privilegio de ser colaboradores en el Reino de Dios, motivándolos a utilizar sus dones espirituales, asumir responsabilidades en la iglesia, y trabajar unidos para la obra de Dios con humildad y alegría.
5.0 Declaración del Discurso
5.0 Declaración del Discurso
Somos llamados a trabajar en el Reino de Dios como colaboradores fieles, reconociendo que todo don y fruto espiritual proviene de Su gracia, y que nuestra labor tiene valor eterno cuando es hecha para Su gloria.
6.0 Objetivo del Sermón
6.0 Objetivo del Sermón
Inspirar a la congregación a asumir un papel activo en la iglesia, comprendiendo que Dios les ha equipado con dones para servir, y que trabajar en Su obra es un privilegio y una muestra de nuestra fe y gratitud hacia Él.
7.0 Introducción
7.0 Introducción
Queridos hermanos, qué bendición es estar con ustedes hoy, en este hermoso lugar donde se siente el amor de Dios reflejado en sus vidas y comunidades.
En nuestra vida cotidiana, sabemos lo que significa trabajar en equipo.
Tal vez en el campo, en la familia o en el hogar, todos necesitamos unirnos para alcanzar un objetivo común.
Pero, ¿sabían que también somos llamados a trabajar juntos en un propósito eterno, como colaboradores de Dios?
Dios, en Su misericordia, nos ha dado el honor de participar en Su obra, no porque nos necesite, sino porque quiere incluirnos en Su plan.
Hoy reflexionaremos sobre lo que significa ser colaboradores de Dios, entenderemos cómo Él nos equipa con dones, y cómo podemos asumir nuestras responsabilidades espirituales con gozo y humildad.
Al terminar, espero que cada uno de nosotros pueda decir: "Gracias, Señor, por permitirme ser parte de Tu obra."
8.0 Desarrollo del Sermón
8.0 Desarrollo del Sermón
8.1 Los dones de Dios en la Iglesia
8.1 Los dones de Dios en la Iglesia
Dios, en Su gracia, ha derramado dones espirituales sobre Su iglesia para que cada creyente tenga un papel importante en Su obra.
Estos dones no son para exaltación personal, sino para el servicio y edificación del cuerpo de Cristo.
Cada uno de nosotros ha recibido algo especial, y nuestra responsabilidad es usarlo con fidelidad, sabiendo que somos instrumentos en Sus manos.
1 Pedro 4:10 “Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.”
Romanos 12:6–8 “De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría.”
Efesios 4:11–12 “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,”
En el Talmud Bavli (Pirkei Avot 4:1) se dice: "¿Quién es sabio? Aquel que aprende de todos. ¿Quién es fuerte? Aquel que domina sus pasiones. ¿Quién es rico? Aquel que está contento con lo que tiene." Esto nos recuerda que los dones de Dios no se miden por nuestra fuerza o sabiduría, sino por nuestra disposición de usar lo que tenemos para Su gloria.
8.2 Cada uno a su labor
8.2 Cada uno a su labor
Dios nos ha colocado en Su cuerpo con un propósito específico. No todos hacemos lo mismo, pero cada tarea es importante. Al reconocer y respetar los dones de los demás, trabajamos en unidad y armonía para la gloria de Dios.
1 Corintios 12:4–7 “Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo. Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.”
Colosenses 3:23 “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres;”
Mateo 25:21 “Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.”
El Midrash Rabá (Números 12:1 “María y Aarón hablaron contra Moisés a causa de la mujer cusita que había tomado; porque él había tomado mujer cusita.” ) enseña: "Cada miembro del pueblo de Israel tiene una misión única. Así como las ramas de un árbol no compiten entre sí, sino que juntas dan fruto, así cada uno debe cumplir su función sin envidia ni orgullo."
8.3 La obra es de Dios
8.3 La obra es de Dios
El crecimiento espiritual, la salvación y los frutos de la fe vienen de Dios. Nosotros somos siervos, instrumentos en Sus manos, y debemos confiar en Su poder y gracia para que Su obra avance.
Filipenses 2:13 “porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.”
Salmo 127:1 “Si Jehová no edificare la casa, En vano trabajan los que la edifican; Si Jehová no guardare la ciudad, En vano vela la guardia.”
Juan 15:5 “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.”
En el Talmud Bavli (Berajot 64a) se dice: "El hombre siembra, pero es Dios quien hace crecer. Todo esfuerzo humano es en vano sin la bendición del cielo."
8.4 Colaboradores de Dios
8.4 Colaboradores de Dios
Ser colaboradores de Dios es un privilegio y un honor. Él nos ha confiado Su obra, no porque nos necesite, sino porque nos ama y quiere que participemos en Su plan eterno.
2 Corintios 6:1 “Así, pues, nosotros, como colaboradores suyos, os exhortamos también a que no recibáis en vano la gracia de Dios.”
Efesios 2:10 “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.”
Hebreos 6:10 “Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún.”
El Midrash Tanjuma (Toldot 8) dice: "Dios podría haber creado todo sin ayuda, pero quiso compartir Su obra con el hombre, para que el hombre pudiera encontrar propósito en Su servicio."
9.0 Conclusión
9.0 Conclusión
Para cerrar, quiero compartir un Maaseh del Midrash Rabá (Éxodo 35:29 “De los hijos de Israel, así hombres como mujeres, todos los que tuvieron corazón voluntario para traer para toda la obra, que Jehová había mandado por medio de Moisés que hiciesen, trajeron ofrenda voluntaria a Jehová.” ):
"Cuando el pueblo de Israel trajo ofrendas para construir el Tabernáculo, cada uno dio según su capacidad, y nadie fue excluido. Dios dijo: ‘Aunque Yo no necesito vuestra ayuda, al participar, os hacéis partícipes de Mi gloria.’"
Hermanos, este Maaseh nos enseña que aunque Dios no necesita nada de nosotros, Su invitación a ser colaboradores en Su obra es un acto de amor y gracia. ¿Estás dispuesto a responderle hoy? Que podamos todos decir: "Señor, aquí estoy. Envíame a mí."
Amén.
