¡Somos de los que no retroceden!
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Introducción
Introducción
Nerón - Subió al trono el 54 d.C. Inicia la persecusión el 64 d.C. hasta que se suicida el 68 d.C.
Vespaciano - Sube al trono el 69 d.C. Pone en paz la persecusión hasta el 79 d.C.
Tito, el hijo - Sube al trono el 79 d.C. Continúa la paz hasta el 81 d.C.
Domiciano, el hermano - Sube al trono el 81 d.C. Continúa la paz hasta el 91 d.C., pero hacia el fin de su reinado inicia las persecusiones.
Se permaneció en paz durante 22 años, lo cual es probable que eso haya resultado en un alejamiento espiritual más que en fervor. El fervor espiritual disminuye a mayor medida de paz, al parecer mientras más paz externa menos fervor y vicebersa.
Una multitud increíble de personas procedentes de Grecia y otras comarcas vecinas asistían a estos juegos como espectadores. Los jóvenes más nobles de Grecia actuaban en la competición. En la carrera se señalaba un determinado trayecto que los candidatos habrían de cubrir para adquirir pública fama, y al final del trayecto se erigía un tribunal donde se sentaban los jueces (hombres que, en años anteriores, habían sido ellos mismos competidores que habían obtenido honores olímpicos).
Los vencedores en la carrera de la mañana no recibían sus premios hasta la tarde, pero, se unían al grupo de espectadores y miraban mientras otros proseguían los mismos arduos trabajos que ellos habían llevado a cabo tan honrosamente.
I. Rodéate de un equipo ganador
I. Rodéate de un equipo ganador
“Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos,”
Hay un refrán que resa: “Dime con quién andas y te diré quién eres”. Evidentemente esto es muy cierto, el Proverbios 13:20 (NTV) dice también “Camina con sabios y te harás sabio; júntate con necios y te meterás en dificultades.”
El escritor a los Hebreos nos recuerda que una de las manera de correr bien la carrera cristiana que tenemos es saber muy bien de qué tipo de personas estamos rodeados. Si revisamos el capítulo 11 encontraremos referencias heroicas de personas que supieron correr su vida en fe delante de Dios.
Dos preguntas quiero hacerte:
¿Estás seguro de que las personas con las que te rodeas son el tipo de personas que en tiempos de tu angustia y dolor podrán fortalecer tu fe en el Señor?
¿Estás rodeado de perdedores o ganadores?
II. Libérate de impedimentos
II. Libérate de impedimentos
“despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia”
¿Qué significa estar rodeado de perdedores? Significa que el tipo de personas con los que convives son la clase de personas que no les interesa que su vida esté cargada de pesos que no quieren soltar y llena de pecados que no quieren abandonar. Mantenerte en medio de ellos te hará un completo perdedor, pero ¿Qué significa despojarse de todo peso y del pecado?
Peso
La palabra para “peso” es aquella que habla de estorbos, obstáculos e impedimentos. Es decir, son cosas que tienes en tu vida que no debes llevar ¡Estás en una carrera, suelta eso! (Culpa por un pecado de años, ruptura amorosa, malas decisiones de otros, mala experiencia en algo, miedos, dudas) estos son pesos que no necesitas cargar ¡Suéltalos!
Pecado que nos asedia
La segunda cosa que impedirá que avances en la carrera y la vida que tienes es el pecado. Es todo aquello que sabes que debes abandonar (fornicación, pornografía, celos, desobediencia a los padres, rencor).
Esta frase está acompañada de “asedia” esta palabra habla de “control férreo (duro, hierro)” es decir que hay pecados en tu vida que sabes que te controlan fácilmente y debes ponerle un punto final a eso. No puedes seguir así porque no llegarás más que a la ruina en tu vida.
III. Disciplínate en la paciencia
III. Disciplínate en la paciencia
“con paciencia la carrera que tenemos por delante”
Esta carrera no se trata de rapidez, sino de resistencia. Es una maratón no una carrera de 100 metros. Gana el que persevera.
IV. Enfócate en el Eterno
IV. Enfócate en el Eterno
“puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe”
El término usado para “puestos” menciona no solo mirar, sino concentrarte en mirar algo a lo lejos, si buscas enfocarte en mirar algo a lo lejos entenderás bien la idea. La idea de esto no es tanto mirar, sino concentrar tu mirada en Cristo.
Conclusión
En los Juegos Olímpicos de México en 1968, un corredor tanzano llamado John Stephen Akhwari participó en la maratón. Poco después de la mitad de la carrera, Akhwari sufrió una terrible caída. Se golpeó gravemente la pierna y el hombro contra el suelo. La lesión fue tan seria que algunos sugirieron que abandonara la carrera. Pero él se negó.
Mientras otros corredores cruzaban la meta, y los espectadores ya comenzaban a irse, Akhwari seguía en la pista, cojeando y con la pierna vendada. Horas después de que el ganador había sido coronado, John Stephen Akhwari llegó tambaleándose al estadio. Aunque ya no quedaban muchas personas en las gradas, aquellas que estaban presentes lo recibieron con una ovación.
Cuando finalmente cruzó la línea de meta, exhausto y en dolor, un periodista le preguntó: "¿Por qué no abandonaste la carrera, a pesar de estar tan herido?" Akhwari respondió con palabras que quedarían grabadas en la historia:
"Mi país no me envió a 5,000 millas de distancia para comenzar una carrera. Me enviaron para terminarla."
La vida está llena de caídas y desafíos, pero lo importante no es cuántas veces caes, sino que te levantes y sigas avanzando. Dios no nos llama solo a participar; nos llama a terminar con fidelidad.
