ADULAM
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EN ESTE LUGAR ESTÁ LA SOLUCIÓN
PREGUNTA ROMPEHIELOS
David había pasado por mucho en poco tiempo; experimentó una fama heroica inmediata, un matrimonio reciente pero ahora abandonado, peligros con los filisteos, repetidos atentados contra su vida y una desgarradora despedida de la vida cotidiana para vivir como un fugitivo por, quién sabe cuánto tiempo.
Cuando David huyó a Nob, marcó el comienzo de un exilio que duró unos diez años. No se registran todas las experiencias de David en el desierto, pero se ha dado suficiente historia para mostrarnos que fue un hombre de fe y valor.
Desde el momento en que el joven David fue ungido por Samuel para ser el próximo rey, hasta cuando fue proclamado rey en Judá pasaron 15 años. Ayer vimos que al final del capítulo 21 fingió estar loco para salvar su vida.
¡Qué triste espectáculo! ¡El ungido del Señor fingiéndose loco por temor a los hombres! Hasta los mismos apartados por Dios se ven impulsados a actuar insensatamente cuando ponen su confianza en sí mismos en lugar de Dios.
Tan pronto como David perdió su fe en Dios cambió su manera de comportarse, actuaba como un lunático. Un cambio de fe nos conducirá indudablemente a un cambio de conducta.
Por miedo al rey Aquís David huyó hasta la cueva de Adulam.
La soledad con Dios es mejor que la amistad del mundo. Esta decisión fue ricamente recompensada.
David anda escapando como fugitivo. No tiene donde esconderse, así que huye a la cueva de Adulam: Este fue el lugar de refugio de David.
No podía ir a su casa, no podía ir al palacio, no podía ir con Samuel, no podía ir con Jonatán, no podía ir a lugar de los sacerdotes, ni tampoco con los filisteos, enemigos de Israel. Pero pudo ir a una humilde cueva y encontrar refugio.
El nombre Adulam significa refugio, pero la cueva no era el refugio, alguien más lo era. Dios, ,,, Si, Dios quería ser el refugio de David en este tiempo desalentador y en ese lugar árido.
La mayoría de los arqueólogos creen que la cueva de Adulam no estaba muy lejos del lugar donde David derrotó a Goliat, en las colinas de Judá.
David, al observar el paisaje, no podía evitar pensar en lo lejos que había llegado ,,,, de una gran victoria a huir como un criminal, escondido en una cueva.
Estando en ese lugar escribe algunos cantos. Por ejemplo, el Salmo 142 donde dice:
“Con mi voz clamaré a Jehová; Con mi voz pediré a Jehová misericordia. Delante de él expondré mi queja; Delante de él manifestaré mi angustia. Mi espíritu se angustia dentro de mí, tú conoces mi senda.”
“Mira a mi diestra y observa, pues no hay quien me quiera conocer; No tengo refugio, ni hay quien cuide de mi vida.”
Sus clamores de angustia se encuentran tambien en el Salmo 57.
“Ten misericordia de mí, oh Dios, ten misericordia de mí; Porque en ti ha confiado mi alma, Y en la sombra de tus alas me ampararé Hasta que pasen los quebrantos. Clamaré al Dios Altísimo, Al Dios que me favorece. Él enviará desde los cielos, y me salvará De la infamia del que me acosa; Dios enviará su misericordia y su verdad. Mi vida está entre leones; Estoy echado entre hijos de hombres que vomitan llamas; Sus dientes son lanzas y saetas, Y su lengua espada aguda.
En los momentos de crisis Dios nos espera con brazos abiertos, para buscar y encontrar consuelo en Él.
Podemos con toda confianza expresar nuestro sentir, llorar, clamar y refugiarnos en Él, pero también disfrutar su presencia y alabarle con toda el alma.
David sigue escribiendo en ese lugar:
“Te alabaré entre los pueblos, oh Señor; Cantaré de ti entre las naciones. Porque grande es hasta los cielos tu misericordia, Y hasta las nubes tu verdad.”
Si, David tenía muchas fallas, pero las reconocía y buscaba a Dios en oración y con cantos de alabanza y adoración.
David tenía dilemas, pero en este lugar estaba la solución.
La cueva de Adulam resulto ser el lugar ideal para su renovación espiritual.
En los lugares bajos, en los escondites desolados podemos levantar un altar donde la majestad de Dios se hace presente y aquel lugar se vuelve glorioso.
En este lugar estaba la solución, porque aquí estaba Dios.
No importa el lugar, lo que importa es Su presencia. No importa donde y cómo estés en ese momento.
De pronto lo has perdido todo, pero con el Señor Jesucristo puedes tenerlo todo. Es un todo diferente, pero es un todo suficiente.
La crisis que puedas estar pasando en este momento es tu cueva de Adulam, pero lo genial es que Dios te trajo aquí porque te estaba esperando, no estás solo, no estás sin solución, Dios es tu refugio en la desesperación.
En este lugar está la solución.
Tu cueva de Adulam es donde has tocado fondo, es donde te sientes atrapado. Llegaste allí con mucha frustración, con mucho enojo, con tristeza, con desesperación, con mucha incertidumbre, dolor, quebrantamiento y muchas dudas.
Tu vida está inundada de inquietudes sofocantes, y para desintoxicar tu mente debes llenarla con los pensamientos de Dios, si, con Su Palabra y Su presencia.
Todo puede cambiar si hablas con el Señor y le dices, como dijo David en el Salmo 142 “Escucha mi clamor, porque estoy muy afligido. Saca mi alma de la cárcel, para que alabe tu nombre”.
Tu liberación es para que puedas adorarle y servirle. Lo demás que necesitas será añadido con las riquezas de su gracia.
¿Cuál es tu pena y preocupación en este momento?
Filipenses 4 dice:
Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.
Tus pensamientos asfixiantes serán cambiados por la paz y serenidad de Jesús, quien tiene todo el poder para transformar nuestras vidas y protegernos.
El lugar de renovación para David fue la cueva de Adulam. En lugar de estar en el palacio, disfrutando de la gloria y el honor como un principe, se encontró en un lugar oscuro y solitario.
Pero la cueva representa un espacio donde David pudo buscar a Dios sin distracciones externas.
Muchas veces, en momentos de gran dificultad y aislamiento, las personas se vuelven más introspectivas y buscan la presencia de Dios de manera más ferviente.
Las crisis nos obligan a detenernos y reflexionar sobre nuestras vidas.
Con frecuencia, las personas viven en un estado de autosuficiencia, creyendo que pueden manejar sus vidas sin la ayuda de Dios.
Sin embargo, las crisis y las "cuevas" que enfrentamos nos obligan a confrontar nuestra vulnerabilidad.
En esos momentos de dificultad, podemos reconocer que no tenemos control sobre nuestras circunstancias y que necesitamos a Jesús en nuestras vidas.
Es mucho mejor estar en una cueva con Dios que en un palacio sin Él. La paz y la seguridad que encontramos en el Señor superan cualquier comodidad material.
Quizá nunca habías oído de la cueva de Adulam, pero con toda seguridad has estado ahí muchas veces, simbólicamente hablando
La cueva de Adulam se convirtió en un lugar donde David no solo se enfrentó a sus miedos, sino que también experimentó una renovación espiritual, una nueva visión y la dirección que debía seguir.
Dios le envió regalos y bendiciones mientras estaba en ese lugar.
De hecho esa cueva se convirtió en el centro estratégico de operaciones donde se formó el equipo de hombres guerreros poderosos que David necesitaba.
Llegó a la cueva sólo y salió de allí con un pequeño ejercito, él no lo planificó, no lo buscó, Dios se lo envió.
¿Cómo sucedió eso? Lo veremos mañana, bendiciones.
