La gracia y el pecado

La gracia de Dios  •  Sermon  •  Submitted   •  Presented
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La gracia de Dios no es una licencia para pecar; más bien, es un llamado a vivir en santidad y obediencia. Aunque la gracia nos libra de la condenación y del poder del pecado, no elimina nuestra responsabilidad de vivir una vida justa ante Dios. La Escritura deja claro que aquellos que reciben la gracia de Dios están llamados a apartarse del pecado y a caminar en novedad de vida.

Explicación con ejemplo bíblico

En Romanos 6:1-2, Pablo aborda directamente este tema: "¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?"
Pablo responde a la idea errónea de que la gracia de Dios puede justificar una vida de pecado. Explica que, al ser unidos a Cristo, los creyentes han muerto al pecado y deben vivir de acuerdo con esa nueva realidad. El argumento central es que la gracia transforma y empodera, no justifica el pecado.

Versículos que respaldan la enseñanza

Romanos 6:14-15 "Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la Ley, sino bajo la gracia. ¿Qué, pues? ¿Pecaremos, porque no estamos bajo la Ley, sino bajo la gracia? En ninguna manera."
La gracia no es una excusa para el pecado, sino una liberación del poder del pecado.
Gálatas 5:13 "Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros."
La libertad en Cristo no es para satisfacer los deseos pecaminosos.
1 Pedro 2:16 "Como libres, pero no como los que tienen la libertad como pretexto para hacer lo malo, sino como siervos de Dios."
La libertad debe reflejarse en servicio y obediencia a Dios.
1 Juan 3:6 "Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido."
La gracia implica una transformación real en la relación con el pecado.
Efesios 2:8-10 "Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras."
La gracia nos salva y nos llama a buenas obras.
Tito 2:11-12 "Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente."
La gracia no solo salva, sino que instruye en santidad.
Romanos 12:1-2 "Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional."
La respuesta a la gracia es una vida consagrada a Dios.
1 Corintios 6:19-20 "¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios."
La gracia nos llama a glorificar a Dios con nuestras vidas.
2 Corintios 5:17 "De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas."
La gracia transforma completamente al creyente.
Hebreos 10:26-27 "Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados."
Abusar de la gracia al persistir en el pecado tiene consecuencias graves.
Gálatas 6:7-8 "No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna."
La gracia no exime de la responsabilidad de vivir en santidad.
Colosenses 3:5-6 "Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia."
La gracia nos motiva a abandonar el pecado.
1 Juan 2:1 "Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo."
Aunque hay gracia para el perdón, el objetivo es no pecar.

Reflexión final

La gracia no es un permiso para pecar; es un poder transformador que nos capacita para vivir conforme a la voluntad de Dios. Como creyentes, estamos llamados a honrar la gracia de Dios viviendo en santidad y obediencia. ¿Te gustaría profundizar en alguno de estos versículos o explorar su aplicación práctica?
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