"El Pueblo Escogido de Dios" 1Pedro 2:9-10
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Introducción:
Introducción:
Este pasaje nos recuerda quiénes somos en Cristo y para qué hemos sido llamados. Pedro escribe a creyentes dispersos, enfrentando pruebas, y les asegura su lugar especial en el plan divino. Hoy, esta verdad sigue viva, recordándonos nuestra posición y misión en Cristo.
I. Nuestra Identidad en Cristo (v. 9)
I. Nuestra Identidad en Cristo (v. 9)
"Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios..."
"Linaje escogido"
Exposición: Dios nos eligió antes de la fundación del mundo
Efesios 1:4 “según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él,”
No es por mérito humano, sino por su gracia soberana.
Esta elección implica privilegios y responsabilidades como hijos adoptados por Dios.
Vivamos con gratitud, conscientes de que nuestra identidad no depende de nuestras circunstancias, sino de la elección divina.
No somos cristianos por accidente; Dios nos eligió con un propósito eterno.
Deuteronomio 7:6 “Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra.”
"Real sacerdocio"
Como sacerdotes, tenemos acceso directo a Dios y el deber de interceder por otros
Hebreos 4:16 “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.”
En el Antiguo Testamento, el sacerdocio era exclusivo; en Cristo, es universal para los creyentes.
Sirvamos a Dios con devoción, llevando a otros a su presencia.
"Nación santa"
Significado: Dios nos apartó para vivir en santidad, reflejando su carácter en un mundo caido.
Nuestra vida debe ser diferente, mostrando a otros el carácter santo de Dios.
Levítico 20:26 “Habéis, pues, de serme santos, porque yo Jehová soy santo, y os he apartado de los pueblos para que seáis míos.”
"Pueblo adquirido por Dios"
Significado: Fuimos comprados con la sangre de Cristo, lo que nos hace pertenecer a Dios
1 Corintios 6:20 “Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.”
Vivamos como personas que pertenecen a Dios, mostrando gratitud por su sacrificio.
Tito 2:14 “quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.”
II. Nuestra Misión: Proclamar las Virtudes de Dios (v. 9)
II. Nuestra Misión: Proclamar las Virtudes de Dios (v. 9)
"Para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable."
Proclamar las virtudes de Dios
Nuestra misión es proclamar su grandeza hablar de las obras maravillosas de Dios: su amor, gracia, misericordia y poder.
Cada creyente tiene la responsabilidad de testificar del evangelio, tanto con palabras como con acciones.
Salmo 96:3 “Proclamad entre las naciones su gloria, En todos los pueblos sus maravillas.”
El llamado de las tinieblas a la luz
Tinieblas Representan la ignorancia, el pecado y la separación de Dios
Efesios 5:8 “Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz”
Luz admirable: La luz simboliza la verdad, la vida y la comunión con Dios
Juan 8:12 “Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.”
Aplicación: Recordemos de dónde nos sacó Dios y vivamos como hijos de luz, reflejando su carácter.
Referencia: Colosenses 1:13 - "Él nos libró de la potestad de las tinieblas y nos trasladó al reino de su amado Hijo."
III. Nuestra Transformación: De No Pueblo a Pueblo de Dios (v. 10)
III. Nuestra Transformación: De No Pueblo a Pueblo de Dios (v. 10)
"Vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia."
De no pueblo a pueblo de Dios
Antes: Éramos extranjeros y ajenos a las promesas de Dios
Efesios 2:12 “En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.”
Ahora: Somos parte de la familia de Dios, adoptados como hijos (Gálatas 3:26).
Aplicación: Vivamos con gratitud, recordando que ahora somos ciudadanos del reino celestial.
De no haber recibido misericordia a ser receptores de ella
Antes: Estábamos condenados por el pecado, separados de Dios (Romanos 6:23).
Ahora: Hemos recibido su gracia inmerecida, que nos salva y nos transforma (Efesios 2:4-5).
Aplicación: Extendamos la misma misericordia que hemos recibido a otros.
Referencia: Lamentaciones 3:22-23 - "Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos."
Conclusión:
Conclusión:
Pedro nos recuerda que somos un pueblo especial con una identidad y un propósito claros. Dios nos ha escogido, transformado y enviado para proclamar su gloria. Reflexionemos en nuestra posición como hijos de Dios y vivamos en santidad, gratitud y misión, siendo luz en un mundo lleno de tinieblas.
