¿Quién es Jesús?
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Mateo 16:15
Mateo 16:15
Queridos hermanos, es un privilegio estar juntos en este lugar para reflexionar sobre una de las preguntas más profundas e importantes que jamás se hayan formulado. En Mateo 16:15, Jesús plantea una pregunta directa y personal a sus discípulos: "Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?" Esta no es una pregunta cualquiera; es el fundamento de nuestra fe, el eje central de nuestra relación con Dios y el tema que define nuestra eternidad.
Hoy, el Señor nos invita a responder esta misma pregunta. No desde el conocimiento prestado ni desde las opiniones populares, sino desde una revelación personal y bíblica. Mientras muchos en el mundo tienen ideas diversas acerca de quién es Jesús —un profeta, un maestro, un líder espiritual, la segunda persona de la Trinidad—, nosotros iremos a la Escritura para comprender Su verdadera identidad.
A través de este mensaje exploraremos cómo Jesús es el único Dios verdadero manifestado en carne. Veremos cómo Él cumple las profecías del Antiguo Testamento, cómo revela al Padre, y cómo su vida, muerte y resurrección nos muestran la unicidad de Dios de manera gloriosa.
Que esta palabra nos lleve a una convicción más profunda y a un compromiso más firme con la verdad: Jesús no es la segunda persona de la trinidad, Él es el mismísimo Dios hecho hombre. Por eso, al responder a esta pregunta, recordemos que nuestra respuesta define no solo nuestra fe, sino también nuestra vida eterna.
Bueno, vamos a ir a la palabra del Señor porque tengo unas cuantas escrituras para compartir hoy con ustedes, porque quiero que usted vea que lo que voy a predicar no es del segundo capítulo de mi imaginación, no es filosofía, no es simplemente teología. Es Biblia. Y eso es para mí importante porque nuestro tema de hoy es: ¿QUIÉN ES JESÚS?
Vamos a ir atrás hacia el origen de lo que podemos llamar de alguna manera la verdadera religión. Yo sé que, a los creyentes, esa palabra “religión” no les agrada mucho, pero es la palabra que se adapta a nuestro primer paso a través de las escrituras, estoy remontándonos al monte Sinaí, donde Dios se revela a Moisés y le da mandamientos. Y este es el mandamiento más fundamental que Dios le ha dado.
Puede verlo en su pantalla, yo sé que aparecen notas musicales.
Es el idioma hebreo que se lee de derecha hacia izquierda. Y para que usted pueda pronunciarlo conmigo, ahí le doy un poquito de ayuda. Decimos SHEMA ISRAEL, ADONAI ELOHEINU, ADONAI EJAD. Eso es Deuteronomio 6:4 en el idioma original. Ese es el mandamiento que Dios le dio a Moisés y le dijo dile esto a la gente. Pero usted me preguntara “hermano Valdo ¿Qué significa esto?” y le respondo no es otra cosa que “Oye Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor uno es”.
Los pueblos alrededor tenían muchos dioses, tenían dioses paganos, tenían ídolos, tenían estucos, tenían otros de oro, de plata, de madera. Pero cuando Dios se revelo a Israel, el Dios verdadero que creó los cielos y la tierra se revela a su pueblo, dice “así dirás a los hijos de Israel Oye Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor uno es”. Es conocido como el SHEMA JUDÍO, porque la primera palabra de toda esta oración, de todo este mandamiento es la palabra hebrea SHEMA, y esta palabra significa OYE, pero significa mucho más que eso, en el hebreo original significa también ESCUCHA y también significa ATIENDE y PONLO POR OBRA.
Aquí creo que muchos pueden comprender perfectamente la palabra SHEMA con el siguiente ejemplo, ustedes como padres cuando le dicen o les decían a sus hijos “recojan los juguetes y vayan a bañarse para dormir” y ellos respondían “ya voy mama/papá” ¿Qué quiere decir ese Shemá? Quiere decir oye, escucha, atiende, obedece. Cuando le decimos a un hijo haz esto y no lo hace, no me estás haciendo caso, no me estás obedeciendo. El responde tú no me diste mandamiento, solo me dijiste algo. Ese algo que escuchaste es el mandamiento: “oye Israel, escucha a Israel, entiende Israel, obedece a Israel. El Señor nuestro Dios, el Señor uno es”.
Eso es lo más fundamental de todo, debería ser la piedra angular de toda teología. Es de nuestra teología, pero no de otras teologías.
¿Está conmigo?
Ahora, note lo que continúa diciendo “*he puesto definitivamente ahí y a propósito las letras YHWH es el nombre de Dios en el original hebreo. Y lo he dejado así porque quiero, quiero que usted que entre en su conciencia. Nuestra biblia va a decir Jehová, otras biblias dicen Yahvé, pero es lo que llaman el Tetragrámaton, son cuatro letras del nombre sagrado de Dios en el antiguo testamento. Y hay un propósito por el cual lo he dejado así* tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas” Ahora note, “estas palabras que yo te mando hoy” es un mandamiento, no es solamente decir “yo creo en Dios”. Esto es lo que separa a los judíos de todos los de todas las demás naciones, porque imagínese un judío que reciba esta verdad y diga, pero también los amalequitas tienen su dios y también los filisteos adoran a dios, creo que todos adoramos al mismo Dios. Y Dios estaría gritando desde el cielo diciendo “NO, Oye Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor uno es”.
Por eso dice “estas palabras que yo te mando hoy estarán sobre tu corazón y las repetirás a tus hijos y hablarás de ellas estando en tu casa y andando por el camino y al acostarte y cuando te levantas…” ¿Cuándo fue la última vez que usted habló de la unicidad de Dios de esa manera? ¿Cuándo fue la última vez que usted se gozó tanto en esta verdad de que estamos adorando al único Dios verdadero que creó cielos y tierra, que no se puede callar? Esa es la mejor noticia.
Sabe que los judíos toman este mandamiento tan literalmente que tienen unas cajitas de cuero y adentro ponen el SHEMA y lo atan aquí en el cuello y se lo ponen aquí en la frente antes de orar, y dos veces por lo menos al día tienen que repetir el SHEMA “Shemá y Israel, Adonai Eloheinu, Adonai Ejad”. Lo toman literalmente y ese es el mandamiento de Dios. Tenemos que escribirlas en los postes de tu casa y en tus puertas. Hoy sería vamos a imprimir stickers y los vamos a poner en todo lado, cada cuaderno que tengo, mi computadora debería tener un sticker que dice SHEMA ISRAEL. Estoy hablando que Dios con este mandamiento está diciendo quiero que se vuelvan fanáticos del SHEMÁ. Y Dios tiene un propósito en esto, déjeme decirle, esto no es simplemente teología etérea ahí medio filosófica que pues quién sabe cómo va a aplicar a mi vida. No, no, no, no. Usted para el final de este mensaje, Dios mediante, se van a dar cuenta que es sumamente importante.
Continuemos entonces dice este Dios en Éxodo 20:3 “no tendrás dioses ajenos delante de mí”. La palabra para ajenos aquí es el hebreo AJER, significa otros, algo ajeno, algo extraño, algo que no corresponde. “No tendrás otros dioses delante de mí. No te harás imagen ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas ni las honrarás”. Note, no se puede inclinar usted ante nada que no sea el Dios verdadero. Es una rebelión en contra de Dios honrar a algo que no sea el Dios verdadero. Dice “porque yo soy el Señor tu Dios, fuerte, celoso”. Puede que en algún momento alguien le pregunte “¿por qué es que el Dios de los cristianos no quiere que nadie adore a otros dioses? ¿Por qué es tan celoso?” Y usted puede responderle no es porque está inseguro de sí mismo, es por amor. Porque él no quiere que perdamos tiempo clamando algo que no es real cuando él está con los brazos abiertos esperándonos a nosotros. El es celoso. No quiero que mis criaturas estén adorando algo que también es una criatura. Quiero que adoren al Creador. Porque solo en él podemos realmente realizarnos, solo en él obtenemos lo que nuestra alma anhela y de otra manera esta alma va a estar siempre vacía, vamos a ir de religión en religión, de iglesia en iglesia, aquí y allá y nada llenara ese vacío.
Isaías 44:24 dice así “Así dice Jehová, tu Redentor, que te formó desde el vientre: Yo Jehová, que lo hago todo, que extiendo solo los cielos, que extiendo la tierra por mí mismo”.
Perdónenme tengo que hacer un paréntesis aquí ya que una de las primeras cosas que escuchamos cuando decimos que hay un solo Dios, nos dicen, pero en Génesis 1:26 Dios dijo “Hagamos al hombre a nuestra imagen”. Eso quiere decir que había por lo menos tres. Yo digo ¿no ha leído Isaías 44 24? Porque Dios dice que lo hago todo, que extiendo. Entonces díganlo conmigo. Solo dígalo otra vez, solo codéelo al que está a su lado y dígale “Dios estaba solo”. El que está solo no está acompañado y el que está acompañado no está solo. Si había tres creando todo, Dios está mintiendo en esta escritura. Ahora déjenme preguntarle, ¿Dios miente? Entonces si estaba solo con razón en Génesis 1:27 dice “y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó”. Y cuando creó esa imagen, creó un solo hombre. ¿Por qué? Porque Dios es un solo Dios. Perdóneme, si hubieran estado tres creando todo, hubieran criado trillizos porque era la imagen de Dios. Si Dios es tres, la imagen tiene que ser tres. Pero la imagen fue solo uno y Adán era su nombre. ¿Por qué? Porque Dios es uno. Extiendo solo los cielos. Extiendo la tierra por mí mismo. Quiere decir, no necesito ayuda de nadie. Soy el único dios verdadero, el creador de cielos y tierra. Este dios prometió y dijo: “Yo soy el Señor tu Dios desde la tierra de Egipto; no conocerás, pues, otro dios fuera de mí, ni otro salvador sino a mí” Oseas 13:4. Aquí tenemos dos opciones o Dios está diciendo la verdad en cada una de estas escrituras o tenemos el Dios más mentiroso que existe. Y no sería Dios si fuera mentiroso. Entonces tienen que ser verdad. No conocerás otro dios. No tendrás otro salvador.
Luego tenemos una hermosa revelación en Isaías 35:2 donde Dios está prometiendo y dice “Ellos verán la gloria de Jehová, la hermosura del Dios nuestro. Fortaleced las manos cansadas, afirmad las rodillas endebles. Decid a los de corazón apocado: Esforzaos, no temáis; he aquí que vuestro Dios viene con retribución, con pago; Dios mismo vendrá, y os salvará”. Yo no sé si alguien aquí llegó con un corazón apocado, con un corazón afligido, con preguntas acerca del futuro, con una enfermedad, un dolorcito en un lado. Déjeme decirle algo, fortalezca esas manos cansadas, afirme esas rodillas endebles. Yo sé que a veces se nos dobla, yo sé que a veces no podemos con la carga que está sobre nosotros, pero esforzaos, no temáis, he aquí que vuestro dios viene con retribución, con pago, Dios mismo vendrá y os salvará.
Entonces la pregunta es ¿Dios va a venir a este mundo? ¿Cómo vamos a reconocerle? Y el Señor nos da señales aquí y nos da señales allá. En Isaías 52:6 dice “Por tanto, mi pueblo sabrá mi nombre por esta causa en aquel día; porque yo mismo que hablo, he aquí estaré presente” Oh Aleluya. La promesa de Dios nunca era que va a mandar un segundo o va a mandar un junior o mandar un ángel. No señor, este Dios es un Dios de amor. Este Dios es un Dios que realmente le importa su creación y dice cuando es tiempo de salvarlos, yo mismo voy a descender, cuando es tiempo de agarrarlos en mis brazos, yo mismo los levantaré. Nadie los puede arrebatar de mi mano, dice el Señor. He aquí estaré presente.
Dice ahí donde leímos “sabrán mi nombre” pero ya hemos visto ese nombre sagrado YHWH, ese es el nombre que los judíos ni siquiera hoy en día quieren pronunciar. Por eso es que cuando van a leer el SHEMA no dicen Yahvé Ejad, dicen Adonai Ejad. No dicen Yahweh es uno, dicen el Señor es uno. Entonces cada vez que lo van a pronunciar van a sustituirlo por Adonai. Y los judíos ortodoxos de hoy ni siquiera quieren pronunciar Adonai pues entienden que Adonai también es el nombre de Dios, entonces ellos dicen HaShem, que significa EL NOMBRE, así de sagrado es ese nombre.
Pero ese nombre es el que Dios reveló en Éxodo 3 a Moisés. Moisés dijo “Señor, quién les diré que me envió cuando fuere a Egipto para sacar a tu pueblo” Y respondió Dios a Moisés “Yo soy el que soy” y dijo “así dirás a los hijos de Israel yo soy me envió a vosotros” Dios dijo “yo soy” y además dijo Dios a Moisés “así dirás a los hijos de Israel Yahweh el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob me ha enviado a vosotros”. Entonces note, memorícese ese Dios verdadero, el Dios de Abraham es el gran yo soy, el Dios de Isaac es el gran yo soy, el Dios de Jacob que llega a ser Israel es el gran yo soy, no es el yo fui, es el yo soy. Dios permanece por los siglos de los siglos, ese es su nombre.
¿Pero entonces por qué es que hoy domingo hay iglesias por todo lado reuniéndose y estamos cantando canciones y alabanzas e himnos a un nombre llamado Jesús? ¿Qué es lo que ha sucedido? ¿Pero debería sorprendernos que Jesús es el nombre más conocido?
Ahora déjame decirle algo y esto va hacer la gran diferencia. Por alguna razón no apreciamos las verdades que Dios nos revela. Pero algunos piensan todos creen más o menos igual, entonces ya sea que usemos el nombre de Jesús o digas Dios, tal vez no es tan importante. Si usted lee su biblia usted nunca diría algo así porque el nombre de Dios es supremamente importante.
Pero el ángel les dijo “no temáis porque aquí os doy nuevas de gran gozo que será para todo el pueblo que os ha nacido hoy en la ciudad de David un salvador que es Cristo el Señor”. ¿Cómo es que se anuncia un nuevo salvador si Dios dijo no conocerás otro salvador?
¿Es más, cómo es que Mateo reporta que vienen unos magos del oriente y dicen dónde está el rey de los judíos que ha nacido? “Porque su estrella hemos visto en el oriente y venimos a adorarle”. Recuerden no tendrás dioses ajenos delante de mí, no te inclinarás, ni les honrarás dijo Dios. Pero aquí hay algunos que vienen buscando al rey de los judíos y al entrar en la casa vieron al niño con su madre María y postrándose lo adoraron y abriendo sus tesoros le ofrecieron presentes oro, incienso y mirra. ¿Que está sucediendo?
USTED VERÁ A TRAVÉS DE LA ESCRITURA QUE CUANDO LA GENTE QUIERE ADORAR A UN SIMPLE HOMBRE, ESE HOMBRE NO VA A ACEPTAR ESA ADORACIÓN.
Nos dice Hechos 10 que Cornelio, un hombre piadoso, cuando Pedro entró, salió Cornelio a recibirle y postrándose a sus pies adoró. Un ángel se había aparecido a este hombre Cornelio y le dijo “Ve a traer a Pedro”. Entonces no sé cuál era su pensamiento, pero quizá decía Cornelio sea quien sea este Pedro es alguien demasiado importante. Pensando esto se postra ante él y le adora, pero Pedro le levantó diciendo “Levántate pues yo mismo también soy hombre. No adoras a hombres”.
El apóstol Juan en el libro de Apocalipsis recibe grandes revelaciones de un ángel y nos dice la escritura en el capítulo 22 “Yo Juan soy el que oyó y vio estas cosas y después que las hube oído y visto me postré para adorar a los pies del ángel que me mostraba estas cosas”. Fue tan gloriosa la revelación que está anonadado y está dice me voy a postrar. ¿Quién sabe quién es este ángel? Pero el ángel me dijo, dice “Mira no lo hagas porque yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas y de los que guardan las palabras de este libro”. Y note esa instrucción “adora a Dios”. Los hombres piadosos dicen no me adores. Los ángeles dicen no me adores.
Pero hermanos yo conozco un hombre que al encontrarse con Jesús y luego de ser sanado, Jesús le dijo “¿Crees tú en el Hijo de Dios?” El hombre respondió: “¿Quién es, Señor, para que crea en él?” Entonces Jesús le dijo: “Pues le has visto, y el que habla contigo, él es.” ¿Qué hizo este hombre después de escuchar esas palabras? Declaró: “¡Creo, Señor!” Y lo adoró. Lo impactante aquí es que Jesús no lo corrigió. No le dijo: “No me adores a mí, adora solo a Dios.” No, Jesús aceptó esa adoración, mostrando que Él es digno de recibirla, porque Él es Dios manifestado en carne. ¿Hay gente que está adorando a este Jesús en este lugar?
En otra oportunidad cuando llega a la ciudad de los Gadarenos, un endemoniado viene y se posa ante él. ¿Jesús, has venido a atormentarnos antes de tiempo? ¿Quién es este hombre que tiene potestad sobre los demonios mismos y caen postrados ante él? ¿Quién es este hombre que sana al ciego y ese ciego que ya puede ver viene y se postra ante él y le adora? ¿Quién es este hombre que cuando sana 10 leprosos viene uno corriendo, un samaritano y comienza a dar gloria a Dios delante de este hombre llamado Jesucristo? ¿Jesús, quién es este hombre que camina sobre las aguas, que despierta a una niña muerta como si hubiera estado simplemente tomando una siesta? ¿Quién es este Jesucristo? ¿Por qué tal exaltación? Por tanto, mi pueblo sabrá mi nombre por esta causa en aquel día porque yo mismo que hablo, estaré presente.
Todo judío dice “pero conocemos su nombre, su nombre en hebreo se deletrea YOD HE VAV HE. Sabemos ese es el nombre de nuestro Dios”. Pero ahí está la clave, escúcheme, ahí está la clave. Póngame atención, no se me desconecte. Porque en el nombre de Dios del Antiguo Testamento está la clave de su identidad en el nuevo Testamento. En el hebreo antiguo, conocido como el proto sinaítico, eran como pictogramas. Es decir, cada símbolo, cada una de esas letras representaba cosas. Usted ha visto tal vez los jeroglíficos de los egipcios donde tienen unas rayas así onduladas y eso quiere decir agua, como las ondas del mar, y tienen una cabeza de un buey. Llega a ser la letra ALEF, pero para ellos eso es buey.
Entonces en el hebreo antiguo:
YOD parece como una mano y ese era el significado que ellos creían.
HE significa mirar o mirad.
VAV era un clavo o una estaca y eso significaba.
HE nuevamente significa mirar o mirad.
Entonces cuando uno mira el nombre de Dios escrito en ese hebreo antiguo que posiblemente Moisés utilizó cuando escribió el Shemá, dice SU MANO MIRAD EL CLAVO MIRAD. Y cuando mires su mano y mires el clavo, tú sabes que ese es el Dios de Israel. YOD HE VAV HE su mano mirad, el clavo mirad.
Con razón cuando crucificaron al maestro, los romanos tenían la costumbre de poner la causa de la crucifixión escrita encima de la persona. Si era un asesino, el letrero encima del crucificado diría asesino. Si era un rebelde en contra de Roma, eso es lo que ponían. Si era sedición, eso es lo que ponían. Cualquier crucificado tenía que llevar su causa para que todo el mundo pueda ver la vergüenza de esos hombres que eran crucificados desnudos y la gran ofensa que habían cometido en contra del gran imperio romano. Asesino, ladrón, sedicioso.
Pero cuando crucificaron al maestro, dice Escribió también Pilato un título que puso sobre la cruz, el cual decía JESÚS NAZARENO, REY DE LOS JUDÍOS. ¿Qué clase de causa es esta? No fue homicida, no fue ladrón. Murió porque fue acusado de ser el rey de los judíos. Todos morían por algo que habían hecho. Todos morían por un pecado contra el imperio romano. Un solo hombre murió por causa de su identidad. Él era el rey de los judíos.
Muchos de los judíos leyeron este título. ¿Por qué es importante eso? Que había gente de todas las naciones viviendo en Palestina en ese tiempo. Roma se encargó de eso. Pero muchos de los judíos leyeron ese título porque el lugar donde Jesús fue crucificado estaba cerca de la ciudad y el título estaba escrito en hebreo, en griego y en latín. Entonces un título sobre la cruz en hebreo decía “Yeshúa HaNotzri W’Melej HaYehudim”.
Hay algo que los judíos hacen constantemente. Agarran frases completas y le sacan la primera letra de cada palabra y forman otra palabra. Los más grandes rabinos de la historia son conocidos por ese tipo de siglas simplemente. ¿Entonces qué hacen cuando están frente a la cruz donde está el maestro? Agarran la YOD HE VAV HE, agarran la primera letra de cada palabra, por costumbre ellos tomaron la primer letra de cada palabra de esa frase.
Los judíos que estaban mirando de lejos su causa escrita sobre la cruz, lo único que miraron es y lo crucificaron porque él lleva el nombre sagrado. Lo crucificaron porque su identidad es Yahweh de los ejércitos, es el Dios de los judíos, es el Dios del Shemá.
¿Cómo vamos a conocerte, Señor? Tu pueblo sabrá tu nombre. ¿Cómo vamos a reconocer? Mirad su mano, mirad el clavo.
Con razón, después de su resurrección, Tomás no lo había visto todavía resucitado, pero él dijo no puedo creer que él ha resucitado si no viere las marcas de los clavos. Y nos dice en Juan 20 que ocho días después estaban otra vez sus discípulos dentro y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo “paz a vosotros”. Luego dijo a Tomás Pon aquí tu dedo, mira mis manos, mira mis manos, mira mis manos y acerca tu mano, métela en mi costado y no seas incrédulo, sino creyente. Entonces mi hermano cuando miró sus manos y miró la señal de los clavos, entonces respondió y le dijo Señor mío y Dios míos mi Adonai, mi Elohim. Alguien debería darle un aplauso al Señor.
Mas yo soy Yahweh, tu dios, desde la tierra de Egipto. No conocerás, pues, otro dios fuera de mí, ni otro salvador sino a mí. Pero Pablo dice que estamos aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y salvador Jesucristo. Yahweh es Jesús que ha venido para morir por nosotros en la cruz. Nos dijo no conocerás otro dios, pero tenemos un gran Dios. Nos dijo no conocerás otro salvador, pero tenemos un gran salvador. Porque Yahweh de los ejércitos, Jehová de los ejércitos es Jesucristo mismo.
Por eso doblamos rodillas ante el nombre de Jesús. Y no solo nosotros, porque va a llegar el día cuando desde los cielos y hasta lo profundo de la tierra y toda rodilla se doblará y toda lengua confesará que Jesucristo es el Señor para Gloria de Dios Padre. Alábelo que Él vive.
Mi pueblo sabrá. Mi pueblo sabrá mi nombre. Pregunte a sus amigos de la escuela, pregunte a sus amigos del trabajo. ¿Cuál es el nombre de Dios? ¿Crees en Dios? Sí, creo en Dios. ¿Cuál es su nombre? Y usted va a ver la duda en sus ojos. Otros dirá no sé, Jehová. Alguno que otro va a decir Jesús. Pero hay duda, hay duda. Pero Dios dijo mi pueblo no tendrá duda, mi pueblo sabrá mi nombre. Por esta causa en aquel día, yo mismo que hablo, he aquí estaré presente. Y sabe que él está presente en este lugar porque están dos o tres congregados en el nombre de Jesús allí está él en medio de ellos.
Por eso es que alguien aquí que está recibiendo sanidad y ni te habías enterado. Hay alguien aquí que está recibiendo un milagro de Dios. ¿Por qué? Porque estamos exaltando su nombre y cuando clamamos su nombre, él está presente. Alguien grite Jesús. Jesús. Alguien dele un aplauso al que vive por los siglos de los siglos.
Eso que usted siente es el Espíritu Santo. Eso que usted siente es el espíritu de revelación.
¿Alguien se está dando cuenta? Ya sé quién es mi Dios. Andamos un poquito confundido, pero ya me di cuenta. He mirado su mano, he visto la señal del clavo.
¿Ya sabe quién es Jesús? Su pueblo sabe su nombre.
He aquí, una virgen concebirá dar a luz un hijo y llamará su nombre Emmanuel, que traducido es Dios con nosotros. ¿Cómo es posible que hayamos hecho de Jesús una segunda persona de la trinidad cuando Dios está diciendo no es Dios mismo Emmanuel, el Dios con nosotros?
Y dará a luz un hijo y llamará su nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados. ¿No dijo mi pueblo sabrá mi nombre? Sí, y su pueblo sabe su nombre. Pero hermano, su nombre era Yahweh. YOD HE VAV HE. ¿No entiendo qué está sucediendo? ¿Es que usted no sabe que Jesús viene del hebreo Yeshua? Y Yeshua significa literalmente Yahweh salvador. Es el mismo nombre del Dios del Antiguo Testamento. Pero ahora nos dice que ese Dios ha venido y se ha convertido en nuestro salvador.
El Corán de los musulmanes llama a los judíos y a los cristianos el pueblo del libro. Y tenemos el libro, la Biblia. ¿Pero usted sabe que llaman los profetas del Antiguo Testamento a la iglesia? El pueblo del nombre. Lea los profetas del Antiguo Testamento y Dios dice que llamará de las naciones a todos aquellos llamados de mi nombre, aquellos sobre los cuales mi nombre es invocado. ¿De que está hablando? Está hablando de que cuando tú te arrepientes de tus pecados y eres bautizado en el nombre de Jesús, está siendo bautizado en el nombre de Dios todopoderoso. Ÿ y de ahí en adelante llevas ese nombre en tu vida. El pueblo del nombre.
Y espero que por eso ahora te des cuenta porque el Hermano Branham nos decía “NADA CON DENOMINACIONES”, que yo sé que hay denominaciones e iglesias que cantan los mismos cánticos y que dicen que aman a Jesús también. ¿Pero ahora te das cuenta? No somos iguales. Podemos usar las mismas palabras o palabras similares, pero no somos iguales, SOMOS EL PUEBLO DEL NOMBRE.
Mire la biblia mi hermano, hay gente que está invocando el nombre de Jesús que ni siquiera le conocía. Hay unos hijos de un tal Esceva y dice que hay un endemoniado y ellos le hablaron al endemoniado diciendo “te mandamos, te conjuramos por Jesús, el que predica a Pablo”. Y el demonio agarra y responde “yo sé quién es Jesús y conozco a Pablo. ¿Pero ustedes quiénes son?” No eran del nombre, hay diferencia.
Pero cuando Pedro mira un cojo de nacimiento dice en el nombre de Jesús, levántate y anda. Ese se levanta y anda. ¿Por qué? Porque es parte del pueblo del nombre.
¿Puede cualquiera decir Jesús? Sí, Hollywood lo dice todo el tiempo y no de buena manera, pero hay un pueblo llamado de su nombre. Hay un pueblo cuyo nombre de su Dios ha sido invocado sobre ellos en las aguas del bautismo, nos ha dado una identidad que nadie nos puede quitar.
Con razón Jesús tenía ese ego hasta más allá. Cuando le preguntan ¿tú has visto a Abraham? Él le dice de cierto, de cierto os digo, antes que Abraham fuese, yo soy. Tal vez alguien está diciendo Jesús no sabía gramática porque ¿antes que Abraham? Abraham vivió más como 2000 años antes que Jesús. Entonces debería decir yo, yo fui antes de Abraham. Antes que Abraham fuese, yo fui. Jesús no dijo yo fui, él dijo yo soy. Porque quiere llevarnos a Éxodo, capítulo tres. Así dirás a los hijos de Israel yo soy me envió a vosotros. Él está diciendo yo soy el gran yo soy.
Felipe le dice Señor, muéstranos el Padre y nos basta. Y Jesús le dice ¿tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. Como pues dices tú, muéstranos el Padre.
Ha habido gente que nos ha dicho estamos hablando que si la unicidad, que si la Trinidad, que es un Dios, que son no tres personas en uno. Quién sabe que ahora cuando lleguemos al cielo vamos a saber. Ahí cuando llegue al cielo, yo le voy a preguntar “Jesús, muéstrame al Padre”. Perdóneme, mi amigo, porque sus esperanzas se van a derrumbar. Porque si usted llega al cielo y le dice Señor Jesús, qué bueno, por fin te veo con mis ojos. Muéstrame al Padre. ¿Él va a decir hey, tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me has conocido? El que me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo te atreves a pedir muéstranos el Padre?
John Carroll dijo esto si Jesús no es Dios, entonces Jesús ha perpetrado el más grande acto de robo de identidad en la historia del mundo. Deberían a alguien arrestarlo porque tiene complejo de Yahweh. Tiene complejo de Jehová. No, mi hermano, no es un complejo, es una identidad. Él sabe quién y vino a revelarse a nosotros. Vino a mostrarse al mundo. Era invisible. Me voy a ser visible. Soy omnipresente. Me voy a localizar en un cuerpo, soy inmortal, me voy a ser mortal. ¿Por qué? Porque quiero salvar a mi pueblo de sus pecados.
El apóstol Pedro hablando con el Sanedrín cuando lo estaban a punto de azotar, lo metieron a la cárcel, pero aún así él no dejó de hablar de este Jesús, y les dijo “este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo. Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres, en que podamos ser salvos”. En ningún otro. Y no hay otro nombre.
Hay gente dice ustedes son los solo Jesús, como si fuera un insulto llamarme del nombre de Jesús, como si Jesús fuera una cosa poca y solo Jesús. No, no, no. Somos todo Jesús. Oramos en el nombre, alabamos en el nombre, bautizamos en el nombre, echamos fuera demonios en el nombre, porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres en que podamos ser salvos.
Para terminar, acompáñenme, remontémonos al final de todas las cosas, al libro de Apocalipsis, en el capítulo 5, dice “Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones, que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza. Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos. Los cuatro seres vivientes decían: Amén; y los veinticuatro ancianos se postraron sobre sus rostros y adoraron al que vive por los siglos de los siglos”. Y adoraron al que vive por los siglos de los siglos. No hay más. No hay más, mi hermano. Cuando todo esto se consuma, nadie va a estar en desacuerdo. Todos van a tener que doblar rodillas ante el señor Jesucristo. Hitler va a estar ahí, y Mahoma va a estar ahí, y Buda va a estar ahí, y Trump va a estar ahí, y Biden va a estar ahí, y Castro va a estar ahí, y Marx va a estar ahí, y Darwin va a estar ahí, y Madre Teresa y Confucio van a estar ahí y todos y cada uno van a estar postrados sobre sus rostros, sus rodillas dobladas, las manos levantadas, quieran o no, Jesús es el Señor. Los que lo negaron y los que batallaron en contra de él, los que lo odiaron, pero también los que lo amaron, vamos a estar en la presencia de él diciendo Santo, Santo, Santo es el Señor Dios todopoderoso, el que era y el que es y el que ha de venir, el Todopoderoso.
PONGANSE DE PIE
Pero qué hermoso que nosotros hayamos ya llegado y podamos simplemente confesarlo hoy con todo mi corazón y con toda mi alma y con todas mis fuerzas despertar en la mañana y decir el “Shema Israel el Señor nuestro Dios, el señor uno es”. Si, esa es la parte judía, es fundamental, nunca se ha cambiado, pero ahora le voy a añadir y su nombre es Jesús, el Señor nuestro Dios, el Señor uno es y su pueblo hoy conoce su nombre, su nombre es Jesús.
En la revelación que han recibido algunos acá, una vez más voy a invitarte y con tus ojos espirituales mires una vez más esa colina Gólgota, a ese calvario, mires a ese hombre colgado allí y mires la causa escrita encima de él, una vez más te des cuenta YOD HE VAV HE, mirad su mano mirad el clavo, y saber que él es tu Dios colgado por tus pecados en una colina que él creó, una cruz hecha de un árbol que él hizo crecer. El sol esconde su rostro avergonzado de lo que las criaturas están haciendo con su creador y se oscurece al mediodía y cuando la última gota de su sangre cae y toca la tierra, el mundo mismo se estremece y hay un terremoto. Y en el templo donde solía habitar este Dios, el velo se parte de arriba abajo. Dios ya no habita en ese templo, Dios está habitando en un templo de carne, en una cruz. Si tú no sabías su nombre, Dios está invitando hoy a que seas parte del pueblo de su nombre. Este altar está abierto si alguien quiere venir y postrarse a los pies del cordero.
Oh si, espero el día cuando millones de millones se unan al coro angelical ángeles y seres humanos confundidos en esa multitud corazones ardiendo por pasión del que está sentado en ese trono eres digno de recibir la honra, la gloria al imperio, la alabanza.
