ESTÁ BIEN LLORAR
Está Bien NO estar Bien • Sermon • Submitted • Presented
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· 14 viewsLa verdad de que Dios tiene el control no significa que ya no nos lamentemos por nuestros sufrimientos derivados de vivir en un mundo roto. La verdad de que Dios tiene el control y que todas las cosas obran conjuntamente para nuestro bien (Rom 8:28) no niega la experiencia de lamentarse o llorar. No significa que todo vaya a ser fácil y tranquilo.
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INTRODUCCIÓN:
INTRODUCCIÓN:
¡Hola mis amados hermanos, el Señor les bendiga en gran manera esta mañana! Es para mí, nuevamente, un privilegio poder estar aquí con ustedes compartiendo un valiosa enseñanza de la Palabra de Dios.
Hoy vamos a continuar con nuestro tercer tema de esta serie de enseñanzas llamada ESTÁ BIEN NO ESTAR BIEN. Y antes de empezar quiero recordar los dos temas anteriores. Estuvimos hablando sobre el primero que se llama:
Está bien estar Desanimado/Deprimido: y aquí estuvimos hablando sobre…
La importancia de predicar sobre los salmos de lamento o lamentación.
Dijimos que de los 150 salmos que tiene el salterio hay 59 Salmos de Lamento, en Comparación a 41 de Alabanza y 17 de Himno o cancionero, 10 de Realeza, 9 de Sabiduría, 8 de Agradecimiento y 6 de Confianza.
Hablamos de varios personajes que vivieron momentos de desanimo como Moisés, Elías, los salmistas y hasta el mismo Señor Jesucristo.
Y también de cómo muchos de nosotros estamos rotos. Luego el segundo tema, ¿recuerdan cómo se llama?:
Está bien estar triste: y estuvimos aprendiendo de…
Que en la vida del ser humano tenemos al menos tres étapas o épocas, ¿recuerdan? Hablamos de un periodo de tiempo de:
Normalidad, donde las cosas van bien en nuestras vidas.
De tormenta, cuando todo cambia de un momento a otro.
De Vuelta a la Normalidad, donde pasa la tormenta y todo vuelve a la calma.
¿Recuerdan que les hable del barco en el mar? También hablamos sobre cómo el Hijo de Dios, Cristo estaba triste. Vimos varios pasajes de cómo él expreso tanto sus emociones de tristeza como otras que son inherentes a la naturaleza humana.
Y vimos también cómo reaccionamos cuando la tristeza nos golpea a cada uno, por medio de varios Salmos y qué siempre hay más de una respuesta en esos momentos.
Bueno, los que toman nota, probablemente recuerden mejor los puntos que vimos en cada mensaje, y sobre todo, sí esos apuntes los han repasado días después.
Ahora, hoy voy a estar hablando sobre el tercer tema que se llama: ¡ESTÁ BIEN LLORAR! Personalmente es un tema que me confronta, pues no soy un hombre de llorar mucho, o incluso a veces pienso que soy insensible ante algunas circunstancias particulares.
Miren la siguiente imagen. ¿Reconocen ese cuadro? [Cuadro la noche estrellada]
El famoso pintor Vincent van Gogh estuvo acompañado por un profundo sufrimiento mental a lo largo de su vida. Sin embargo, en su obra 'La Noche Estrellada', a menudo se interpreta que hay un sentido de paz y regocijo en medio del caos. Su arte se convirtió en una expresión de su dolor, mostrando que no solo es permitido llorar, sino que también podemos crear belleza a partir de nuestras luchas, transformando el dolor en una forma de alabanza a Dios.
Así que, con todo lo que he dicho hasta el momento, a modo de introducción, vamos a empezar con el primer punto de nuestra enseñanza. (pueden seguir la presentación que ven en pantalla con cada título, y los pasajes que vamos a estar leyendo. Recuerden anotar la cita bíblica como referencia y en casa pueden profundizarlas).
El primer punto se llama…
I. ¿POR QUÉ NO LLORAMOS?:
I. ¿POR QUÉ NO LLORAMOS?:
Son muchas las situaciones que pueden producir en nosotros el llanto, ¿verdad? Por ejemplo, un golpe, un fractura de hueso, una lesión muscular, un robo, una enfermedad y también, a demás de algo físico, los dolores del alma, del corazón. Pensemos en una relación rota, una traición, un engaño, o la perdida de un ser querido, el luto.
Estás situaciones anteriores, y muchas más, son razones por las que naturalmente hemos llorado. Ahora, hoy en día, para los cristianos, y particularmente en ciertos grupos la práctica de llorar por alguna de estas situaciones se puede considerar inapropiada.
Esto es especialmente cierto si el fallecido es un creyente, más aún si es un pastor o un líder prominente. Sentimos que no necesitamos llorar. Razonamos que ahora está con el Señor y por lo tanto se encuentra en un estado más bendito. Entonces, ¿por qué llorar?
Cuando estamos con seres queridos que todavía no son creyentes, queremos mostrarles que estamos bien porque somos cristianos. Incluso, en estos días, es común ver que los servicios funerarios son utilizados por los cristianos como oportunidades para evangelizar y testificar.
Voy a dar dos respuestas a la pregunta del primer punto de nuestra enseñanza: ¿por qué no lloramos?
1) Por una aplicación general de algunos pasajes de las Escrituras:
1) Por una aplicación general de algunos pasajes de las Escrituras:
Creo que una gran parte de la razón proviene de cómo entendemos ciertos pasajes del Nuevo Testamento. Estos pasajes, tomados por sí solos como afirmaciones generales, pueden significar que ya no hay necesidad de llorar, o que se deben aplicar a cada situación de nuestra vida, sin importar cuál sea.
Los más importantes son los pasajes que enseñan que Dios tiene el control y que es bueno en todo momento. Si Dios tiene el control y es bueno, ¿por qué lamentarse cuando uno sufre una calamidad, un accidente o incluso la pérdida de un ser querido? Hemos leído que nuestros sufrimientos nos fortalecen (Stg 1:2-4) y que Dios obra en todas las cosas para nuestro bien (Rom 8:28). O también como dice: 1 Tesalonicenses 5:18
18 den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús.
Entonces, estos y muchos pasajes más, se nos han enseñado y exhortado a que deben usarse en todo momento y circunstancia; los generalizamos y se los citamos a otros hermanos, o incluso para nosotros mismos en un momento de duelo, de enfermedad, de tristeza, de depresión, y nos exigimos que no podemos o no debemos expresar tal sentimiento o emoción, porque está muy mal a los ojos de Dios.
Un segundo punto es:
2) Por el mandamiento de regocijarnos en el Señor siempre:
2) Por el mandamiento de regocijarnos en el Señor siempre:
Creo que casi todos aquí estamos familiarizados con el pasaje del apóstol Pablo en Fil 4:4
4 Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!
Entonces, ¿por qué tenemos que lamentarnos? Incluso se puede llegar a pensar que o tal vez se nos ha llegado a enseñar, que si no nos regocijamos, en realidad estamos pecando.
Además, también encontramos pasajes que nos dicen que los que sufren a causa de la persecución deben gozarse. ¿No nos dijo Jesús que lo hiciéramos? en Mateo 5:11-12
11 »Bienaventurados serán cuando los insulten y persigan, y digan todo género de mal contra ustedes falsamente, por causa de Mí. 12 »Regocíjense y alégrense, porque la recompensa de ustedes en los cielos es grande, porque así persiguieron a los profetas que fueron antes que ustedes.
Eso es lo que hacían Pablo y Silas en Hechos 16:25:
25 Como a medianoche, Pablo y Silas oraban y cantaban himnos a Dios, y los presos los escuchaban.
Mientras estaban en la cárcel, cantaban himnos.
Pero tengo algunas preguntas:
¿La verdad de que Dios tiene el control y que obra en todo para el bien de los que son llamados por Él y le aman significa que ya no tendremos que lamentarnos?
¿Es un signo de fe débil llorar la pérdida de nuestros seres queridos?
¿Significa el mandamiento de "regocijarse siempre en el Señor" que no debe haber más llanto?
Cuando las personas son perseguidas a causa de su fe, ¿es malo que lloren?
Pero permítanme ser claro: estoy de acuerdo en que la alegría/gozo ocupa un lugar central en la vida de fe; es una cualidad importante de un cristiano en crecimiento. Es el fruto del Espíritu Santo (Gal 5:22-23). Como hemos visto antes, la enseñanza cristiana tradicional sobre la alegría/gozo y la confianza en Dios en cualquier situación se basa en las Escrituras.
Pero también vemos en el Nuevo Testamento que el mismo Apóstol Pablo que nos manda alegrarnos en el Señor, también nos anima a
15 Gócense con los que se gozan y lloren con los que lloran.
Nos exhorta a "llevar los unos las cargas de los otros”, como dice:
2 Lleven los unos las cargas de los otros, y cumplan así la ley de Cristo.
y a "confortarnos mutuamente”, como lo dice:
11 Por tanto, confórtense los unos a los otros, y edifíquense el uno al otro, tal como lo están haciendo.
Esto significa que, aunque Pablo ordena a los cristianos que se regocijen siempre, entiende que habrá momentos en los que tendrán que lamentarse.
Vamos ahora con el segundo punto…
II. JESÚS LLORÓ:
II. JESÚS LLORÓ:
¿Por qué nos avergonzamos de llorar? ¿Por qué nos avergonzamos de llorar cuando a nuestro Maestro mismo no le importó que la gente le viera o le oyera llorar por la muerte de su amigo Lázaro? "Jesús lloró", nos dice la Biblia en Juan 11:35
35 Jesús lloró.
Hay algo en estas dos palabras -en este versículo- que llama nuestra atención. Juan 11:35 es el versículo más corto de la Biblia. Quizá el que puso los números a los versículos de la Biblia sabía que tenía que hacer una pausa cuando leyó esas dos palabras. Quizá sintió algo.
Incluso en el Antiguo Testamento se presenta a Dios como alguien que sufre (miremos lo que dice Os 11:8
8 »Oh, Israel, ¿cómo podría abandonarte? ¿Cómo podría dejarte ir? ¿Cómo podría destruirte como a Adma o demolerte como a Zeboim? Mi corazón está desgarrado dentro de mí y mi compasión se desborda.
y también en Nm 14:11
11 y el Señor dijo a Moisés: –¿Hasta cuándo va a seguir menospreciándome este pueblo? ¿Hasta cuándo van a seguir dudando de mí, a pesar de los milagros que he hecho entre ellos?
El profeta Jeremías no temía derramar lágrimas. Posiblemente era porque conocía el dolor de Dios. Sólo quien sabe llorar puede comprender el corazón de Dios.
Si es así,
¿por qué no hay espacios de luto en nuestras iglesias?, o ¿por qué tenemos tan pocos espacios para el llanto cuándo alguien está pasando por una situación difícil?
Es importante que consideremos abrir esos espacios para los hermanos.
Las exhortaciones son importantes y muy necesarias aquí en el culto, en el estudio del miércoles, en las vigilias; del mismo modo, es importante y muy necesario tener un espacio para acompañar a los que lloran, los que lleguen a estar de luto, los que sufren, los que están solos, los que están en depresión, desánimo y tristeza.
Vamos con el tercer punto…
III. EL LLANTO FORMA PARTE DEL PROCESO DE RESTAURACIÓN:
III. EL LLANTO FORMA PARTE DEL PROCESO DE RESTAURACIÓN:
Si no lloramos adecuadamente nuestro sufrimiento, no habrá restauración. Por eso encontramos mucho llanto en la Biblia. Incluso el macho alfa del rey David lloró, ¡y mucho!
Miremos algunos salmos que él escribió:
4 A gritos pido ayuda al Señor, y él me contesta desde su monte santo.
Normalmente oímos a las mujeres clamar en voz alta o lamentarse. Pero que un hombre clame o grite en voz alta, eso es raro. Aquí encontramos a David haciendo precisamente eso. En sus siguientes oraciones, le oímos llorar de nuevo.
Salmo 5:2
3 atento a mis gritos de auxilio, rey mío y Dios mío. ¡A ti te suplico,
Y miremos dos pasajes más:
1 Oh Señor, oye mi ruego pidiendo justicia; escucha mi grito de auxilio. Presta oído a mi oración, porque proviene de labios sinceros.
Y
2 Dios mío, clamo de día y no me respondes; clamo de noche y no hallo reposo.
“Los hombres no lloran", oímos a menudo. Quizá sea una de las razones por las que mueren de infarto más hombres que mujeres.
Incluso tras la muerte de un ser querido, un hombre, sobre todo si es el mayor de la familia, no llorará. Hará todo lo posible por mantener la "compostura". Siente que debe infundir valor al resto de la familia. Así que retiene las lágrimas en su interior.
David no retiene sus lágrimas; las deja fluir. Pero más que eso, llora al Señor. Esto es muy importante. Mucha gente llora hoy en día, pero sienten que lloran solos, sin nadie que escuche su llanto. David llora, llora; pero sabe que no está solo. Sabe que el Señor le escucha.
Por eso se dirige al Señor: "Clamo al Dios Altísimo" (Sal 57:2, NTV).
Y mientras David derrama su corazón ante el Señor, algo sucede en su interior que le permite mirar dentro de su problema. Reúne el valor suficiente para afrontar su situación. Su visión se aclara cuando sus ojos se lavan con lágrimas.
En el Salmo 57:4 David supo plasmar lo que sentía por su situación:
4 Me rodean leones feroces que con avidez devoran a sus presas humanas; sus dientes penetran como lanzas y flechas, y sus lenguas cortan como espadas.
David fue capaz de poner nombre a su situación. Los psicólogos nos dicen que la capacidad de nombrar nuestra lucha es un paso importante hacia nuestra restauración. El uso de imágenes de leones y bestias voraces ayudó a David a expresar lo que sentía por sus circunstancias. Le ayudó a establecer cierto control sobre su situación, porque ahora tenía un "nombre" para ella.
Todos hemos tenido experiencias pasadas que ya no queremos recordar. Quizá porque son demasiado dolorosas. Pero un ejercicio útil es dar un nombre o una descripción a nuestro dolor.
El psicólogo James Whitehead explica “que: El duelo es el trabajo de la pena. Si rechazamos el trabajo del duelo, nuestra pena nos consumirá. Pero cuando lloramos, empezamos a transformar el dolor en sufrimiento: un dolor que enriquecerá en lugar de paralizar".
Fue cuando David desahogó su corazón y se enfrentó a su situación poniéndole nombre cuando experimentó la restauración. En medio de todos sus problemas fue capaz de gritar, lo que dice el versículo 5 y 11. Leamos
Sal 57:5
5 ¡Exaltado seas, oh Dios, por encima de los cielos más altos! Que tu gloria brille sobre toda la tierra.
11 Exaltado seas, oh Dios, por encima de los cielos más altos; que tu gloria brille sobre toda la tierra.
Soportando este mundo caído:
Soportando este mundo caído:
Ahora bien,
En un mundo que rechaza constantemente el gobierno de Dios y su reino, el pueblo de Dios se lamentará inevitablemente. En una sociedad que sigue rechazando a su Creador, nos lamentaremos. Y eso está bien.
De hecho, Jesús llama "bienaventurados" a los que lloran. Mt 5:4
4 »Bienaventurados los que lloran, pues ellos serán consolados.
Miren que son los que lloran los que serán consolados.
Pero, ¿llanto por qué? Mateo 5:4 no dice por qué cosas llora la gente ni cuál es la causa de su llanto. Podemos deducir que el lamento es el resultado del deseo de los creyentes de vivir rectamente en medio de un mundo corrupto y malvado. En su deseo de hacer lo correcto, los cristianos lucharán. Se lamentarán. Serán como "extranjeros residentes"`11`, siempre a contracorriente.
Esa es la experiencia del salmista en el Sal 119:136
136 Torrentes de lágrimas han fluido de mis ojos porque ellos no han guardado tu ley.
También el apóstol Pablo se llena de lágrimas al recordar cómo muchos viven como enemigos del Evangelio. Leamos Flp 3:18
18 Pues ya les dije varias veces y ahora se los repito de nuevo con lágrimas en los ojos: hay muchos cuya conducta demuestra que son verdaderos enemigos de la cruz de Cristo.
Hablando del Pablo llorón. Sí, es el mismo que nos manda "regocijarnos siempre en el Señor". Pero aquí lo encontramos también llorando.
Las Experiencias de persecución nos rompen:
Las Experiencias de persecución nos rompen:
El libro del Apocalipsis nos da una idea de la experiencia de las personas que han sido martirizadas. Claman a Dios:
Leamos Ap 6:9-10
9 Cuando el Cordero rompió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sufrido el martirio por causa de la palabra de Dios y por mantenerse fieles en su testimonio. 10 Gritaban a gran voz: «¿Hasta cuándo, Soberano Señor, santo y veraz, seguirás sin juzgar a los habitantes de la tierra y sin vengar nuestra muerte?»
El grito "¿hasta cuándo?" de Apocalipsis 6 también recuerda el grito similar de los salmos de lamento, como el del Salmo 13:1-2
1 ¿Hasta cuándo, Señor, me seguirás olvidando? ¿Hasta cuándo esconderás de mí tu rostro? 2 ¿Hasta cuándo he de estar angustiado y he de sufrir cada día en mi corazón? ¿Hasta cuándo el enemigo me seguirá dominando?
El pasaje del Apocalipsis nos dice que los creyentes perseguidos también lloran. Los mártires del Apocalipsis claman a Dios por justicia y vindicación. Y está bien. Saben que han sufrido por Cristo; han perdido la vida por él. Y, sin embargo, aquí están clamando a Dios en un grito de lamento.
Habrán momentos que lloraremos sirviendo al Señor:
Habrán momentos que lloraremos sirviendo al Señor:
Servir al Señor y hacer su voluntad no es ciertamente fácil; implica grandes sacrificios. Y habrá momentos en los que lloraremos. Lloraremos.
El apóstol Pablo nos cuenta cómo sirvió al Señor con lágrimas: Hch 20:19
19 He servido al Señor con toda humildad y con lágrimas, a pesar de haber sido sometido a duras pruebas por las maquinaciones de los judíos.
Y también en 2 Co 2:4
4 Escribí aquella carta con gran angustia, un corazón afligido y muchas lágrimas. No quise causarles tristeza, más bien quería que supieran cuánto amor tengo por ustedes.
Las lágrimas aquí no significan explícitamente que Pablo estuviera de luto. Pero como apóstol y pastor misionero, Pablo nos está diciendo que él mismo ha pasado por mucho sufrimiento.
Además de todo esto, Pablo nos cuenta cómo su preocupación por las iglesias le producía a menudo ansiedad, como lo dice en 2 Co 11:28
28 Además de estas y otras cosas, cada día pesa sobre mí la preocupación por todas las iglesias.
Así, de diversas maneras y a menudo como resultado de nuestro esfuerzo por servir al Señor en un mundo roto, lloraremos. Lloraremos por la pérdida de nuestros seres queridos. Lloraremos por la injusticia y el mal en nuestro mundo. Lloraremos por nuestras experiencias de persecución. Lloraremos por momentos de enfermedad, depresión, desánimo y tristeza en diferentes épocas de nuestras vidas. ¡Y está bien!
Vamos a entrar a unas conclusiones y un par de aplicaciones prácticas…
CONCLUSIONES:
CONCLUSIONES:
Nuestras vidas deberían estar marcadas por la alegría. Pero hay veces en que nos encontramos en el extremo opuesto: llorando, agonizando, llorando, lamentándonos, gimiendo. Sin embargo, lo sorprendente es que nuestro Dios está con nosotros incluso en los lugares oscuros y solitarios. De la misma manera que el Espíritu nos ayuda en nuestras debilidades cuando no sabemos cómo orar, el Espíritu también permanece con nosotros en nuestras luchas por encontrar nuestro camino hacia la alegría y la paz.
La verdad de que Dios tiene el control no significa que ya no nos lamentemos por nuestros sufrimientos derivados de vivir en un mundo roto. La verdad de que Dios tiene el control y que todas las cosas obran conjuntamente para nuestro bien (Rom 8:28) no niega la experiencia de lamentarse o llorar. No significa que todo vaya a ser fácil y tranquilo.
A menudo, Dios lleva a cabo sus planes a través de situaciones difíciles y desafiantes en nuestras vidas, como lo ha hecho con los hombres y mujeres de antaño, desde el AT, pasando por el NT y los 20 siglos de historia de la iglesia cristiana que lleva en el mundo hasta hoy.
APLICACIONES PRÁCTICAS:
APLICACIONES PRÁCTICAS:
Es comprensible que en medio de las luchas diarias como el estrés, la ansiedad o las dificultades financieras o de salud, te sientas abrumado. Para encontrar un balance, establece un tiempo diario de oración y lectura de la Biblia que te permita regocijarte en el Señor, incluso en medio de problemas. Al final de cada día, escribe tres cosas por las que estás agradecido; esto te ayudará a enfocarte en la bondad de Dios en tu vida y a cultivar una actitud de regocijo a pesar de las circunstancias.
Si enfrentas momentos de desánimo en el trabajo, intenta practicar el 'tiempo de gratitud' cada mañana. Dedica unos minutos para recordar y escribir dos o tres bendiciones de tu trabajo. Al comenzar tu día reconociendo lo bueno, le abres la puerta a la alegría y al regocijo, lo que puede ayudarte a enfrentar los desafíos con una perspectiva más positiva.
Frente a situaciones laborales que te causen estrés y tristeza, establece un 'momento de oración' diario en el que tomes un descanso para reconocer la presencia de Dios. Usa este tiempo para entregarle tus preocupaciones, pidiendo dirección y claridad. Recuerda que tu valor y éxito no dependen del trabajo, sino de tu identidad como hijo de Dios.
Considera unirte a un grupo de estudio bíblico en casa que se enfoque en enfrentar las pruebas y dificultades. La palabra de Dios es un poderoso apoyo, y estudiar juntos puede proporcionar amistad y consejo. Prepara una comida especial para compartir y crea un ambiente donde todos se sientan cómodos para hablar sobre sus luchas y apoyarse mutuamente.
Vamos a orar…
