¿Por que seguir orando a pesar del fracaso y la aflicción?
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Nueva Biblia de las Américas Capítulo 4
14 Teniendo, pues, un gran Sumo Sacerdote que trascendió los cielos, Jesús, el Hijo de Dios, retengamos nuestra fe. 15 Porque no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino Uno que ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado. 16 Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna.
Bosquejo:
Bosquejo:
A- Retener la fe.
B- Un glorioso fundamento para retener la fe.
C- Ya que tenemos tal sumo sacerdote, acerquemonos.
A- Retengamos la fe.
A- Retengamos la fe.
Ya hace casi un mes que estamos con la lectura publica en este precioso libro. Es por ello que, solo me tomare unos minutos para dar algunos datos del contexto que nos sirva para trazar puentes entre los destinatarios originales y nosotros.
Lo primero que podemos ver es que a lo largo de todo el libro la idea es mostrar a Cristo como supremo. La biblia de Estudio Holman nos dice: “El autor queria exaltar a Jesucristo y manifiesta este deseo mediante el uso sistematico y repetitivo de la palabra griega kreitton, que significa más noble, superior, mejor. Por ejemplo, en nuestro pasaje de hoy, los sumos sacerdotes que ministraban en el AT, era sobra de Cristo, como también, una prefigura del único sumo sacerdote: Cristo. Pero, probablemente (como señala la biblia de Estudio de Carson) los destinatarios de esta carta querían volver a los rudimientos antiguos, es decir, union a nuestro texto, volver a los sumo sacerdotes y sacerdocios antiguos, y no a Cristo como el unico sumo sacerdote perfecto.
Lo segundo que podemos observar, es que el autor les recuerda de como soportaron aflicciones con anterioridad, por ejemplo, en Hebreos 10:32–33 “32 Acuérdense de los primeros tiempos, cuando recién aprendían acerca de Cristo. Recuerden cómo permanecieron fieles aunque tuvieron que soportar terrible sufrimiento. 33 Algunas veces los ponían en ridículo públicamente y los golpeaban, otras veces ustedes ayudaban a los que pasaban por lo mismo”. Capaz, alguno de los que están aqui escuchandome puedan identificarse con ellos. Capaz alguno fue puesto en riduculo en su colegio, universidad, trabajo, familia, etc.
En ultimo, lugar, y con que are mi mayor enfasis, eran personas que probablemente, querian abandonar la carrera de la fe: Hebreos 10.39: Pero nosotros no somos de los que se apartan de Dios hacia su propia destrucción. Somos los fieles, y nuestras almas serán salvas. Sproul nos dice lo siguiente: “sujetos al sufrimiento y a la verguenza por confesar a Jesús, despojados de las instituciones familiares y visibles de la religión judia organizada y confundids por el caracter oculto de la gloria de Jesús, los lectores originales estaban tentados a apartarse de la fe, a caer en la incredulidad, y asi abandonar su peregrinación hacia el reposo de Dios y la ciudad de Dios”. Para ver esto, observemos el contexto de nuestro pasaje:
4.1-2: 1 Todavía sigue vigente la promesa que hizo Dios de entrar en su descanso; por lo tanto, debemos temblar de miedo ante la idea de que alguno de ustedes no llegue a alcanzarlo. 2 Pues esta buena noticia —del descanso que Dios ha preparado— se nos ha anunciado tanto a ellos como a nosotros, pero a ellos no les sirvió de nada porque no tuvieron la fe de los que escucharon a Dios.
4.11: Entonces, hagamos todo lo posible por entrar en ese descanso, pero si desobedecemos a Dios, como lo hizo el pueblo de Israel, caeremos.
Es en este contexto que el autor les dice: “retengamos la fe”. El sentido de “retengamos” es el de: “mantenerse aderido”. Entonces el autor les esta diciendo que ellos permanezcan firmemente comprometido a la fe que tienen.
Ahora bien, al igual que a ellos, Dios nos dice lo mismo a nosotros: Retengan su fe.
Niños (capaz citar algunos de los que esten presentes) si ustedes creyeron en Cristo como su salvador, Dios les dice: sigan creyendo a pesar de la burla que les hagan en el colegio.
Adolecentes, Dios les dice: sigan creyendo y no abandone su fe a pesar que sus compañeros los carguen con su deseo de ser santos para Dios.
Jovenes, Dios les dicen: sigan permaneciendo firmemente en la fe que tienen a pesar que en sus trabajos o estudios los hagan a un lado porque son creyentes.
Esposos, Dios les dice a ustedes tambien, sigan creyente en la fe que tienen a pesar de que su esposa no quiera abrazar la fe de ustedes.
Esposas, Dios les dice: sigan, sigan, sigan a pesar de que sus esposos les causen mucho daño a raíz de la fe que tienen.
Hermanos y hermanas, Dios los anima a que sigan confiando a pesar de que la enfermedad que tienen les hace que su día a dia sea con mucho dolor y angustia.
Hermanos, creyentes, hijos de Dios, que esta semana, o la semana pasada, o la anterior, lucharon con el desanimo de haber fracaso una vez mas en su carrera de la fe, y ese desanimo les hizo pensar en querer abandonar, Dios les dice: Hijos, sigan corriendo. Sigan abrazando la fe. Sigan pegados a mis promesas.
B- Un glorioso explicación para retener nuestra fe.
B- Un glorioso explicación para retener nuestra fe.
Ahora bien, no quiero (y tampoco es el motivo del autor de Hebreos) darles un mensaje motivacional, porque, a no tener un algo firme, de seguro mañana vamos a volver a luchar con todas estas cosas o otras que no he mencionado. Es por ello, que el autor pone un glorioso fundamento ante el animo de mantener la fe: Porque hay un sumo sacerdote que puede compadecerse de nosotros. Hermanos, Cristo, nuestro Sumo sacerdote, es alguien que se compadece. Pero, antes de ir a ese punto, veamos otros.
Lo primero que podemos ver es que “tenemos” un Sumo sacerdote. En esta pequeña palabra, capaz que pasamos muy rapido en nuestra meditación, encontramos una joya preciosa que se puede ver reflejada en el himno “pertenezco a Cristo”, que mas de una vez hemos cantado: “Yo soy de Cristo y mio también es Él”. Esta pequeña, pero potente palabra, esconde la idea de que con este sumo sacerdote tenemos una relación cerca, tan cercana, como la de un hermano (Hebreso 2.11-12). Este sumo sacerdote es tu hermano.
Lo segundo que quiero que veamos es que Él “trascendió” los cielos. Cristo traspaso el cielo. El escritor FF Bruce nos comenta: “lo que se enfatiza aquí es su trascendencia; él ha sido “hecho más sublime que los cielos” como se nos dice más adelante en la epístola (cap. 7:26), o, como se expresa en Ef. 4:10: él “subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo”. Es porque ha sido tan exaltado en lo alto que es un “gran” sumo sacerdote; aquí está ya el contraste implícito (que se ve en detalle explícito más adelante) entre él y los sumos sacerdotes terrenales de la línea de Aarón, cuyo privilegío más alto era pasar una vez por año a través del velo interno hasta el lugar santísimo, en un santuario material y temporario, a fin de aparecer por unos pocos minutos delante de Dios a favor de su pueblo”. Hermanos, Cristo es mayor que ellos. Cristo vive constantemente en la presencia de Dios. Pero, Hermanos, recordemos, es nuestro hermano. Si, nuestro hermano mayor es el gran sumo sacerdote que no se acerca una vez al año en la presencia de Dios. No, el esta constantemente en la presencia de Dios.
Lo tercero que quiero que observemos es que nuestro hermano, el sumo sacerdote, se compadece de nuestras flaquezas. Aqui me gustaria que nos quedemos por toda la noche. No solo esta. Sino todas las noches. Que nos metamos a nadar y nos perdamos en esta hermosa verdad.
Tal vez, pensas que esta palabra es la misma palabra que nos describe a un Jesús que sus entrañas se doblan al ver algo (splanchnizomai). Como, por ejemplo: Lucas 7.12-13 (NTV) 12 Cuando Jesús llegó a la entrada de la aldea, salía una procesión fúnebre. El joven que había muerto era el único hijo de una viuda, y una gran multitud de la aldea la acompañaba. 13 Cuando el Señor la vio, su corazón rebosó de compasión. «No llores», le dijo. Pero, quiere decirles que no esa esa misma palabra. Aqui el autor decidio colocar la palabra Sympatheo que quiere decir: “compartir y entender los sentimientos”. Hermano, ¿escuchaste? Tu hermano, el sumo sacerdote, Cristo que traspaso los cielos: comparte y entiende tus sentimientos. Si.
Niños, Cristo entiende tus sentimiento cuando tus compañeros te cargan por creer en Dios.
Adolecentes, Cristo entiende tus sentimientos cuando tus compañeros te cargan por querer ser santo.
Jovenes, Cristo los entienden cuando en sus trabajos o estudios lo quieren dejar a un lado por ser creyente.
Esposos, Cristo entiende tus sentimientos cuando tu esposa no quiere vivir tu fe.
Esposas, Cristo las entienden cuando reciben el daño de sus esposo.
Hermanos y hermanas, Cristo entienden sus sentimientos ante la enfermedad que no cesa en sus vidas.
Hermanos y hermanas, Cristo entienden sus sentimientos cuando una vez mas estan angustiados por no poder vivir la vida cristiana como anhelan.
Iglesia, Cristo nos entiende.
Si, Cristo entiende nuestra flaquezas. Es decir, nuestras incapacidades.
Como yo soy muy limitado con mis palabras y reflexión, me gustar leerles lo que un hermano escribió sobre este pasaje (es extenso, lo se, pero vale la pena creamen):
“Todas nuestras intuiciones nos conducen a pensar que Jesús está con nosotros, de nuestro lado, presente y ayudando, cuando la vida va bien. Este texto dice lo contrario. Es en «nuestras debilidades» que Jesús se compadece de nosotros. La palabra traducida «compadecerse» está compuesta del prefijo que significa «con» unido al verbo «padecer». «Compadecerse» aquí no es tener lástima. Es una profunda solidaridad, como solo la pueden mostrar los padres a los hijos. De hecho, es más profundo que eso. En nuestro dolor, Jesús está dolido; en nuestro sufrimiento, siente el sufrimiento como propio, aunque no lo sea; no porque Su divinidad esté amenazada, sino porque Su corazón se siente atraído por nuestra angustia. Su naturaleza humana toma nuestros problemas de manera integral. Su amor no puede ser retenido cuando ve a Su pueblo sufrir.
El escritor de Hebreos nos toma de la mano y nos conduce a lo más profundo del corazón de Cristo, mostrándonos la identificación sin límites de Jesús con Su pueblo [...]
Sin embargo, la verdadera sorpresa en Hebreos 4:15 es la aclaración de por qué Jesús está tan cercano a Su pueblo y sufre con él. Ha sido «tentado» (o «probado», como también puede ser traducido) «según nuestra semejanza», no solo eso, sino «en todo». La razón por la que Jesús se solidariza tanto con nosotros es porque nuestras dificultades no son exclusivamente nuestras. Él también las vivió. No es solo que Jesús pueda aliviarnos de nuestros problemas, como un médico que nos receta medicamentos; también significa que, antes de que llegue cualquier alivio, Él está con nosotros en nuestros problemas, como un médico que ha padecido la misma enfermedad.
Jesús no es Zeus. Fue un hombre sin pecado, no un superhéroe sin pecado. Se levantaba con el cabello despeinado. Tenía granos a los trece años. Nunca habría aparecido en la portada de una revista («no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo», Isa. 53:2). Él vino como un hombre normal a los hombres normales. Sabe lo que es estar sediento, hambriento, ser despreciado, rechazado, avergonzado, abandonado, incomprendido, acusado falsamente, sofocado, torturado y asesinado. Sabe lo que es estar solo. Sus amigos lo abandonaron cuando más los necesitaba; si hubiera vivido hoy, hasta el último seguidor de Twitter y amigo de Facebook lo habría eliminado al cumplir los 33 años… a Él, que nunca dejará de ser nuestro amigo. [...]
Cuando la relación se vuelve áspera, cuando los sentimientos de inutilidad te inundan, cuando parece que la vida nos está pasando de largo, cuando sentimos que nuestra única oportunidad de ser importantes se nos ha escapado de las manos, cuando no podemos lidiar con nuestras emociones, cuando el viejo amigo nos decepciona, cuando un miembro de la familia nos traiciona, cuando nos sentimos profundamente incomprendidos (en resumen, cuando el mundo caído nos presiona y nos hace querer tirar la toalla), allí, justo allí, tenemos un Amigo que sabe exactamente cómo se siente esa prueba y se sienta junto a nosotros y nos abraza. Se compadece.
Solemos pensar que cuanto más difícil se vuelve la vida, más solos estamos. A medida que nos hundimos en el dolor, nos hundimos aún más en el sentimiento de abandono. La Biblia nos corrige. Nuestro dolor nunca supera lo que Él mismo ha experimentado. Nunca estamos solos. Esa pena que sientes tan única fue experimentada por Él en el pasado y ahora la vive también en el presente.
Si estás en Cristo, tienes un amigo que, en tu dolor, nunca te dará un sermón desde el cielo. No puede soportar mantenerse a la distancia. Nada puede detenerlo. Su corazón está demasiado unido al tuyo”. [Fin de la cita]
Entonces, ya que tenemos tal sumo sacerdote, acerquémonos.
Entonces, ya que tenemos tal sumo sacerdote, acerquémonos.
Hermano, hermana, llegas a una reunion mas de oración. Dios sabe como estas. Dios sabe cuales son tus sentimientos. Dios sabe como esta tu mundo interior. Dios conoce cada rincon de tu corazon y tu mente. Conoce todas las veces que quisiste tirar la toalla. Conoce tu angustia a causa de tu enfermdad. Conoce tu sentimiento de soledad. Conoce las angustia que causa tu esposo o esposa inconverso. Conoce el maltrato que recibis en el colegio, la universidad o el trabajo. Conoce todo de vos. Conoce todas tus derrotas espirituales. Conoce cada dia que no oraste, no leiste, no luchaste por ser mas santo. Conoce cada pecado que has comedito. Conoce que debilidad que tenes. Cristo conoce todo. Y justamente, que conozca experiencialmente todo eso, hace que pueda entender cada sentimiento tuyo. Si hermano y hermana, Cristo te comprende. Es por ello que, tu hermano mayor, tu sumo sacerdote que vive en la presencia de Dios, Jesús el hijo de Dios, Aquel que se hizo hombre y experimento cada uno de tus sentimientos te grita en este momento desde el cielo: Así que acerquémonos con toda confianza al trono de la gracia de nuestro Dios. Allí recibiremos su misericordia y encontraremos la gracia que nos ayudará cuando más la necesitemos. IBM Quilmes corramos en este momento al trono de Dios y derramemos nuestros corazones como hermanos a nuestro hermano mayor mayor y a nuestro padre celestial.
