Ser antes que hacer

Siervos para su gloria   •  Sermon  •  Submitted   •  Presented
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Ser antes de Hacer

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Queridos hermanos antes de comenzar quisiera dar un breve ejemplo:

No se si han puesto atención alguna ves , en nuestros hijos,sobrinos etc, cuando quieren abrocharse los zapatos por si solos ?. Se han dado cuenta que sin saber hacerlo o haber aprendido, insisten, insisten y insisten en hacerlo solos. Sin duda ese niño trata de hacer una tarea cuando aun no tiene el desarrollo psicomotor para realizarlo. Algo de eso tiene que ver con la rebeldía, la autonomía y la autosuficiencia, que pasan a ser grandes piedras de tropiezo para nosotros;La impaciencia siempre ha caracterizado al ser humano y, mientras Dios nunca parece estar de prisa, nosotros no queremos detenernos.Tendemos a servir lo antes posible, pues prestar un servicio nos hace sentir útiles. Lamentablemente, servir antes de estar listo no solo nos puede llevar al error, sino también a la deformación del carácter cuando nos enorgullecemos. El autor de Eclesiastés nos recuerda que hay un tiempo señalado para todo, y hay un tiempo para cada suceso bajo el cielo (Ecl. 3:1) y que Dios ha hecho todo apropiado a sutiempo (Ecl. 3:11).
Eclesiastés 3:1 RVR60
Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.
Eclesiastés 3:11 RVR60
Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin.
Texto a estudiar para el día de hoy.
Hechos de los Apóstoles 6:2–3 RVR60
Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas. Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo.

1Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su h

Introducción:
El contexto del pasaje citado más arriba es el crecimiento repentino de la iglesia y un liderazgo que necesitaba delegar tareas que ya no podían continuar haciendo dadas sus múltiples obligaciones. La tarea a ser realizada era relativamente simple: servir mesas y distribuir el pan entre los hermanos, lo cual pudo haber incluido al final celebrar la Cena del Señor, como acostumbraba hacer la iglesia primitiva con frecuencia. Y sin embargo, para una tarea tan sencilla como esa, los apóstoles establecieron ciertos criterios relacionados al carácter de las personas que irían a servir. Podemos ver en una acción tan simple como la de servir mesas la importancia que tiene «ser antes de hacer›. Este es uno de múltiples ejemplos que encontramos a lo largo de la revelación bíblica.

Primera parte

Queridos hermanos y amigos que me escuchan, tenemos que tener mucho cuidado y leer una y otra ves el pasaje que estamos analizando.
Muchas beses se saca fuera de contexto la palabra del Señor y se entiende cualquier cosa menos lo que el Señor nos quiere enseñar. Por ejemplo esto de las mesas, es importante saber a que mesas se refería en esos tiempos. Miren vallan conmigo a Mateo 21:12
Mateo 21:12 RVR60
Y entró Jesús en el templo de Dios, y echó fuera a todos los que vendían y compraban en el templo, y volcó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas;

Hechos 6:1–4

1En aquellos días, como creciera el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que las viudas de aquéllos eran desatendidas en la distribución diaria. 2Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas. 3Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo. 4Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra.

En este texto biblico leido el Señor deja claramete establecido el orden de como se tienen que hacer las cosas. En orden. todo se hace de forma santa. Es para el Señor.
Punto 2
Nuestra llegada a la familia de Dios.
La Biblia habla detalladamente de cuán profundo fue el impacto de la caída de Adán sobre la integridad de la imagen de Dios en el hombre. Nuestra mente quedó entenebrecida, nuestro corazón endurecido y nuestra voluntad esclavizada. Sin embargo, la Biblia no hace un recuento de cómo cada núcleo familiar caído afecta el desarrollo de los miembros de dichos núcleos.
Si alguien no está listo para dirigir su propio mundo, mucho menos lo estará para dirigir el mundo de otros a su alrededor. No nos engañemos a nosotros mis-mos. El apóstol Pedro y los demás apóstoles pensaron que estaban listos para tomar de la copa que el Señor Jesús tomaría, y pocas horas después todos lo abandonaron. La muerte y resurrección del Maestro fueron dos eventos que terminaron de prepararlos para la tarea.
Veamos algunas de las manifestaciones que ponen en evidencia nuestra inmadurez emocional y espiritual:
1 Corintios 3:1-3.

1 De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. 2Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía, 3porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?

Imaginemos por un momento, como quizás ocurrió, que se hubieran seleccionado personas con estas características para servir en la iglesia de Corinto. Esto explica, por lo menos en parte, el caos con relación al uso de los dones del Espíritu, sobre lo cual el apóstol Pablo escribió en los capítulos 12 y 14 de esa misma carta.
La mejor evidencia de la necesidad de crecimiento en el cristiano antes de comenzar a hacer algo para Dios la encontramos en las dos cartas de Pablo a la iglesia de los corintios, como comenzamos a ver en el texto citado más arriba. Iniciemos entonces nuestro análisis de dicho texto: «Así que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo» (1 Cor. 3:1). Aquí Pablo está confrontando a estos hermanos porque aunque ellos eran creyentes no pudo hablarles como a creyentes maduros, sino como a niños inmaduros o personas que estaban aún en el mundo. Notemos cómo Pablo equipara esas dos cosas: carnales y niños. Cuando habla de niños, se refiere a inmadurez más que a inocencia. Su inmadurez emocional y espiritual los hizo reaccionar carnalmente, como si fueran todavía incrédulos.
Pablo continúa:
1 Corintios 3:2–3 “Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía, porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?” .
Mientras estuvo con ellos, los corintios se comportaron como niños. Por tanto, Pablo les dio de beber leche, es decir, les habló de cosas sencillas que pudieran entender. Tiempo después, el apóstol les escribe y envía la carta que hoy conocemos como la segunda epístola a esta iglesia y, aun en esa misiva, encontramos evidencias de su inmadurez. Esta fue una iglesia tan inmadura o tan carnal en sus formas que lo hizo llorar a Pablo (2 Cor. 2:4)

4Porque por la mucha tribulación y angustia del corazón os escribí con muchas lágrimas, no para que fueseis contristados, sino para que supieseis cuán grande es el amor que os tengo

En esa misma epístola, Pablo les ayuda a entender que ninguno de nosotros tiene suficientes razones o la estatura para sentirse orgulloso, porque solo somos siervos de Cristo:
(1 Cor. 3:4-7)

4Porque diciendo el uno: Yo ciertamente soy de Pablo; y el otro: Yo soy de Apolos, ¿no sois carnales?

5¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor. 6Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. 7Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento

Al final, ni Apolos ni Pablo ni nosotros somos nada.
Con la finalidad de puntualizar la importancia del crecimiento que debe darse en nosotros los creyentes, volveremos a citar parte del texto bíblico anterior, pero de la versión de la Biblia conocida como
Nueva Traducción Viviente:
Tuve que alimentarlos con leche, no con alimento sólido, porque no estaban preparados para algo más sustancioso. Y aún no están preparados, porque todavía están bajo el control de su naturaleza pecaminosa. Tienen celos unos de otros y se pelean entre sí.
¿Acaso eso no demuestra que los controla su naturaleza pecaminosa? ¿No viven como la gente del mundo? (1 Cor. 3:2-3, énfasis agregado).
La Biblia utiliza una sola palabra para describir la manera como nosotros crecemos. Y esa palabra es santificación, que describe el proceso progresivo por medio del cual Dios nos hace despojar de las formas de pensamiento y hábitos de vida que caracterizaron al viejo hombre para ir incorporando dentro de nosotros la imagen del nuevo hombre. Esto se produce por el poder santificador del Espíritu Santo, como bien Pablo describe en la Segunda Carta a los Corintios:
(2 Cor. 3:18).

18Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.

En la medida que escudriñamos la Palabra, el Espíritu de Dios va revelando nuestras áreas de pecado y, por medio de la misma acción del Espíritu, nos ayuda a deshacernos de todo aquello que no luce como Cristo. Esta es una acción combinada de la Palabra y el Espíritu de Dios. Por eso oró Cristo de esta forma:
Santificalos en tu verdad; tu palabra es verdad (Juan 17:17).
Punto 3
¿Como llegamos a la familia de Dios?
1.- Llegamos a la vida cristriana, nacidos de nuevo, pero afectados por el pasado.
2.- Necesitamos aceptar que fuimos afectados para apropiarnos de nuestras disfunciones pecaminosas.
3.- Llegamos a la vida cristiana con una cosmovisión mundanal.
4.- Entramos a la vida cristiana con una sobrevalorización de nosotros mismos.
Romanos 12:3 “Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.”
¿Como autoevaluarnos ?
-En la medida en que somos sinceros, podemos, con la ayuda de la Palabra de Dios y del Espíritu de Dios, ir descubriendo las señales de inmadurez en nuestro carácter. A continuación algunas de estas señales:
1.- Una necesidad muy grande de aprobación.
2.- El perfeccionismo.
3.- Los celos.
4.- La condenación frecuente del otro.
5.- El resentimiento y la falta de perdón.
6.- Los arranques incontrolables de ira.
7.- Amar servir, pero por las razones equivocadas.
8.- Dificultad para reconocer el talento de los demás.
9.- Dificultad para controlar la lengua.
10.- Dificultad para seguir relacionándonos de cerca con otros que difieren de nosotros.
11.- Actitud de sospechas hacia los demás.
El testimonio del Antiguo Testamento muestra que alcanzar la madurez y llegar a una posición de siervo toma tiempo. Ahora bien, la realidad es que ninguno de nosotros llegará a ser un Moisés; por tanto, no necesitamos 40 años en el desierto. ¡Gracias a Dios! Pero sí necesitamos tiempo. Y si continuamos revisando la vida de este gran profeta de Dios, notaremos otra forma como Dios muestra que necesitamos un tiempo de preparación y un trabajo en nuestro carácter antes de servir. Cuando Moisés se sobrecarga de trabajo, aparece Jetro, un hombre mayor que él y probablemente con mayor madurez emocional, y le aconseja lo siguiente:
Además, escogerás de entre todo el pueblo hombres capaces, temerosos de Dios, hombres veraces que aborrezcan las ganancias deshonestas, y los pondrás sobre el pueblo como jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez. (Ex. 18:21).
Conclusión:
La Biblia utiliza una sola palabra para describir la manera como nosotros crecemos. Y esa palabra es santificación, que describe el proceso progresivo por medio del cual Dios nos hace despojar de las formas de pensamiento y hábitos de vida que caracterizaron al viejo hombre para ir incorporando dentro de nosotros la imagen del nuevo hombre. Esto se produce por el poder santificador del Espíritu Santo, como bien Pablo describe en la Segunda Carta a los Corintios:
(2 Cor. 3:18).

18Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.

En la medida que escudriñamos la Palabra, el Espíritu de Dios va revelando nuestras áreas de pecado y, por medio de la misma acción del Espíritu, nos ayuda a deshacernos de todo aquello que no luce como Cristo. Esta es una acción combinada de la Palabra y el Espíritu de Dios. Por eso oró Cristo de esta forma:
Santificalos en la verdad; tu palabra es verdad (Juan 17:17).
-Queridos hermanos ,necesitamos ir avanzando en santidad todos los días.
-Debemos buscar la aprobación de nuestro Creador todos los días.
-Debemos ir adquiriendo el carácter de Dios.
-Debemos ir adquiriendo los frutos del Espíritu Santo de Dios.

22Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, 23mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.

Oremos
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