CONECTADOS PARA HACER DISCÍPULOS

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“Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres” (Mateo 4:19) Aquellos pescadores reconocieron que seguir a Jesús valía más que cualquier otra cosa. En Él encontraron a alguien por quien valía la pena dejarlo todo. Aceptaron su llamado y se convirtieron en los primeros discípulos de Cristo. La Biblia nos habla con claridad sobre la importancia del discipulado, y la gran comisión de Jesús es: “Vayan y hagan discípulos... ” (Mt. 28:19-20). Pero surge la pregunta: ¿qué significa ser un discípulo? ¿Cuáles son las características de un verdadero discípulo? ¿Soy yo realmente un discípulo? Y, además, ¿cómo se forman discípulos? El plan CONECTADOS, impulsado por la Iglesia, en la Unión Peruana del Sur, responde justamente a estas preguntas.

¿Qué es el plan CONECTADOS?

Es un programa de discipulado basado en la estructura de la Escuela Sabática, diseñado para formar discípulos a través de tres pilares fundamentales: Comunión, Relación y Misión, integrados en seis indicadores clave.

¿Quién es un discípulo?

Un verdadero discípulo es alguien que vive en constante comunión con Dios mediante el estudio diario de la Biblia y la oración. Además, se relaciona con sus hermanos y amigos participando activamente en su Unidad de Acción (UA) y Grupo Pequeño (GP). También es alguien comprometido con la misión, dando estudios bíblicos y llevando a otros hacia el bautismo. Finalmente, un discípulo es fiel y obediente a Dios en todos los aspectos de su vida. Con esto en mente, te pregunto nuevamente: ¿Eres tú un discípulo de Cristo? ¿Estás viviendo en comunión, relación y misión? En esta reflexión exploraremos cómo el plan CONECTADOS se fundamenta en la Biblia y cómo su implementación nos permite cumplir con la misión que Dios nos ha encomendado.
Propósito del mensaje:
Mostrar que el plan CONECTADOS nos proporciona una visión clara para cumplir la misión de hacer discípulos que vivan en comunión con Dios, se relacionen unos con otros y participen activamente en la misión que el Señor nos dejó.

I. COMUNIÓN, LA BASE.

“Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho”. (Jn 15:7). Cuando pensamos en la construcción de una casa o un edificio, lo primero que viene a la mente es la base que lo sostiene. De igual manera, la vida de todo discípulo debe estar firmemente fundamentada en una buena base. La Biblia nos enseña: "Buscad primeramente el reino de Dios, y todo lo demás vendrá por añadidura" (Mt. 6:33). Un creyente que comprende esta verdad hace de su comunión con Dios la prioridad absoluta de su vida. Jesús mismo afirmó: “Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queráis, y os será hecho” (Jn. 15:7). Pero ¿cómo permanecemos en Jesús?
1. Orando cada día. Una vida victoriosa es imposible sin la oración. La oración es el aliento del alma; sin ella, nuestra vida espiritual languidece y muere. Elena G. White escribió: “La oración diaria es tan esencial para el crecimiento en la gracia, y aun para la misma vida espiritual, como el alimento lo es para el bienestar físico” (Mensajes para los jóvenes, p. 113)
Además, ella señala: “La oración es el aliento del alma. Es el secreto del poder espiritual. No puede ser sustituida por ningún otro medio” (La oración, p. 15).
Descuidar la oración es invitar al fracaso. Elena de White advierte: “Sin oración constante y vigilancia diligente, corremos el riesgo de volvernos indiferentes y desviarnos del camino correcto” (La oración, p. 337)
Ahora te pregunto: ¿Cómo está tu vida de oración? ¿Cuánto tiempo dedicas a orar cada día?

2. Estudiando la Biblia diariamente.

El estudio de la Biblia es otro pilar fundamental para mantener la comunión con Dios. Se ha dicho que cuando oramos, nosotros hablamos con Dios; pero cuando abrimos la Biblia, Dios nos habla con nosotros. Jesús declaró: “Si vosotros permanecéis en mi palabra, verdaderamente sois mis discípulos” (Jn. 8:31). Un verdadero discípulo es aquel que permanece en la Palabra viva. Por eso, te animo a que hagas de la Biblia tu pan de cada día, y no apenas un pastel para ocasiones especiales.
Elena de White también nos recuerda: “Ningún hombre, mujer o joven puede alcanzar la perfección cristiana siendo negligente con la Palabrade Dios” (Consejos sobre la Escuela Sabática, p. 17).
Cuando cultivamos una relación íntima con Dios, no necesitamos esforzarnos por ser buenos cristianos o por realizar buenas obras. Cristo hará su obra en nosotros porque vive en nuestro corazón.
Jesús dijo: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Jn. 8:12).
Aplicación:
El plan CONECTADOS busca fomentar una comunión diaria con Dios. Esto se logra a través de la oración constante, el estudio diario de la Biblia mediante el plan Reavivados por Su Palabra y la Lección de Escuela Sabática. Te invito para que perseveremos juntos en buscar a Dios en la primera hora de cada mañana. Solo tú y Dios saben cómo está tu relación con Él. Quizá al inicio de este año te comprometiste a tener un 2025 diferente, pero ya ha pasado un mes y no has notado cambios. Hoy es el momento de renovar tu compromiso. Te invito a tomar la decisión de buscar la presencia de Dios cada día.

Sugerencias prácticas para fortalecer su comunión con Dios:

• Establece un horario y un lugar fijo para tu devoción. • Mantén los materiales devocionales organizados en ese lugar. • Comienza tu tiempo con Dios orando, pidiéndole que te hable a través de Su Palabra. • Finaliza tu oración intercediendo por las personas a quienes deseas llevar a Cristo. • Utiliza herramientas útiles como la Biblia, Lección, devocionales, lápices de colores, lapiceros, regla, y un cuaderno para tomar apuntes

II. RELACIÓN, EL MEDIO.

“Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón”. (Hech 2:46). ¿Por qué es importante tener un relacionamiento unos con otros? Un verdadero cristiano que vive en comunión con Dios no puede vivir aislado de los demás. Por eso Dios estableció la iglesia como una comunidad de creyentes. La iglesia primitiva es un modelo y ejemplo de cómo debe vivir un discípulo. Después de recibir el Espíritu Santo, los primeros cristianos se reunían para orar, estudiar la Biblia y compartir juntos: “Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones” (Hechos 2:42). Ahora bien, ¿te has preguntado qué sería de nuestra iglesia si no estuviéramos organizados en Grupos Pequeños/Unidades de Acción? Probablemente no seríamos lo que somos hoy. Muchos hemos experimentado grandes bendiciones al ser parte de un Grupo Pequeño, porque juntos nos fortalecemos, nos animamos y crecemos en la fe. Los Grupos Pequeños funcionan en los hogares, y las Unidades de Acción en la iglesia los sábados.
Lamentablemente, aquellos que se resisten a participar en un Grupo Pequeño pronto se desaniman y corren el riesgo de apartarse de la fe. Por eso, te animo a involucrarte activamente en un Grupo Pequeño o una Unidad de Acción. Dios nos llama a vivir en comunión unos con otros para edificar nuestra fe mutuamente.
Aplicación:
El plan CONECTADOS también subraya la importancia de que cada discípulo forme parte de una estructura organizacional, ya sea en un Grupo Pequeño o en una Unidad de Acción. Si hoy Dios está hablando a tu corazón y te encuentras sin un GP que te apoye, te invito a unirte a una comunidad de creyentes. Participa en las reuniones en el templo los sábados y en los encuentros en los hogares los viernes por la noche. No camines solo; crezcamos juntos en comunión y misión.

III. MISIÓN, EL FIN.

“Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar” (Mr 3:14). El discipulado no termina con tener una buena comunión con Dios ni solo con reunirse en un Grupo Pequeño. El discipulado se extiende hacia la misión que Cristo nos encomendó. La Biblia dice que Jesús llamó a doce para que estuvieran con Él, pero con el propósito de enviarlos a predicar: “Y estableció a doce, para que estuviesen con Él, y para enviarlos a predicar” (Marcos 3:14). La razón por la que Dios nos ha llamado y ha organizado su iglesia en esta tierra es para que llevemos el mensaje de salvación a quienes aún no lo conocen. Pero ¿cómo podemos cumplir esta misión? Jesús nos dejó una fórmula clara:
1. Parejas Discipuladoras.
La Biblia relata que Jesús envió a Sus discípulos de dos en dos: “Después llamó a los doce, y comenzó a enviarlos de dos en dos; y les dio autoridad sobre los espíritus inmundos” (Marcos 6:7). Si Jesús lo hizo así, lo menos que podemos hacer es seguir Su ejemplo. ¿Por qué de dos en dos? Porque: “Mejores son dos que uno” (Eclesiastés 4:9) “Si uno cae, el otro lo levanta” (Eclesiastés 4:10).
Esta es la fórmula del éxito en la misión: ir en parejas, apoyándose mutuamente en la oración, el estudio de la Biblia y la proclamación del evangelio. Cuando toda la iglesia se compromete con la misión, se prepara para la venida de Cristo, y el resultado es el nacimiento de nuevos discípulos para el reino de Dios a través del bautismo.
2. Bautismos.
También el bautismo es una parte fundamental del discipulado. No hay discipulado verdadero sin el nuevo nacimiento del agua y del Espíritu.
3. Mayordomos fieles.
El discipulado no termina con el bautismo. Un discípulo recién nacido necesita crecer fuerte y saludable en su experiencia espiritual. A medida que crece, debe reconocer a Jesús como el Señor y dador de todo lo que posee. Esta comprensión le lleva a devolver a Dios lo que le pertenece, incluyendo los diezmos y las ofrendas, permitiendo así que el evangelio avance. Una de las razones por las que somos mayordomos fieles es para financiar la misión de hacer discípulos, plantando nuevas iglesias donde hay poca o ninguna presencia adventista
Aplicación:
Ahora te pregunto: ¿Hace cuánto tiempo no das un estudio bíblico? ¿Hace cuánto tiempo no has llevado una persona al bautismo? ¿Eres fiel a Dios con lo que Él te ha dado para seguir predicando el evangelio? Te animo a que este año te involucres en la tarea de dar estudios bíblicos y que decidas ser un mayordomo fiel. El Señor te está llamando. No demores en responder.

CONCLUSIÓN.

Esta mañana hemos reflexionado sobre cómo el plan CONECTADOS nos señala el camino que debemos seguir de manera personal, y nos guía como iglesia hacia nuestro propósito común: hacer discípulos. Nuestra misión no es solo bautizar personas; nuestra tarea es formar discípulos fieles y comprometidos con Cristo, discípulos misioneros que vivan en comunión, relación y misión. Si anhelamos que Jesús regrese pronto, debemos prepararnos para ese día y ayudar a preparar a nuestras familias, amigos y vecinos para ese glorioso acontecimiento.
Llamado:
Hay una cita de Elena G. de White que siempre me impacta profundamente. En El conflicto de los siglos, página 498, ella declara: “Todos los que no son fervientes discípulos de Cristo, son siervos de Satanás” .
La sierva del Señor es clara: o somos discípulos de Cristo o no lo somos; no hay término medio. Hoy te invito a hacer un compromiso firme para este 2025: decide ser un verdadero discípulo. Busca a Dios cada día, en la primera hora de la mañana, mediante la oración y el estudio de su Palabra. Participa activamente en un GP/UA cada semana. Dedica tiempo a dar estudios bíblicos con el propósito de guiar a más personas a los pies de Jesús. No sé cómo está hoy tu relación con Dios. Tal vez has descuidado tu comunión diaria, quizás ya no participas de un GP/UA, o puede que hayas dejado a un lado la misión que Él te confió. Si sientes el deseo de empezar de nuevo, quiero orar por ti. Ven, en el nombre de Jesús. Juntos y CONECTADOS para hacer DISCÍPULO
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