BUENOS CIMIENTOS QUE TRANSFORMAN

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INTRODUCCIÓN

Hoy faltan muchas mujeres aquí por causa de Aglow. Hombres tranquilos que pronto volverán con la ayuda de Dios.
Los hombres que estamos aquí y las mujeres, el remanente que ha quedado, necesitamos algo muy importante. Necesitamos ser transformados cada día a la imagen de Jesús. ¿Hay cosas que aun necesitan ser transformadas en tu vida?
Sabes para que eso ocurra necesitamos la ayuda del Espíritu Santo, por nuestras fuerzas podemos hacer poco.
Necesitamos tiempo diario con Dios a solas, tiempo aprendiendo su palabra para saber que Dios quiere de nosotros, para saber quien y como es Dios.
Si no lo hacemos solamente tenemos una religión, pero no una relación con Dios. La religión no cambia a nadie, el que cambia desde nuestro interior es Dios, por medio de esa relación íntima, personal e intransferible. Así podrás vivir por fe y con fe.
¿Donde está fundada tu vida?
LOS CIMIENTOS

24 Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. 25Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. 26Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; 27y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.

Jesús en su sermón del monte dijo muchas cosas, dio muchas instrucciones para la vida diaria conforme al corazón del padre.
El final del sermón termina con estos versículos.
Eres un hombre prudente?
Comentario Bíblico Contemporáneo: Estudio de toda la Biblia desde América Latina Los discípulos y la obediencia a la enseñanza de Jesús (7:24–27)

Al final, lo que Jesús espera de sus discípulos es que pongan en práctica su enseñanza. Esta no consiste en conceptos abstractos o fantasías creadas, sino en mandamientos, orientaciones y preceptos que indicaban el camino de un estilo de vida que se conforma con la voluntad de Dios. La enseñanza de Jesús mostraba la dirección, abre la puerta a la vida en abundancia que él encarnó y para la cual él vino al mundo (ver

Comentario Al Nuevo Testamento EL ÚNICO CIMIENTO ESTABLE (Mateo 7:24–27)

El autor de Proverbios le dejó una sugerencia para Su alegoría: «Cuando pasa el torbellino, el malo no permanece, pero el justo está establecido para siempre» (

25 Cuando lleguen las tormentas de la vida, arrasarán con los perversos;

pero los justos tienen un cimiento eterno.

Comentario Al Nuevo Testamento EL ÚNICO CIMIENTO ESTABLE (Mateo 7:24–27)

En Palestina el constructor tenía que tener previsión. Había muchos valles que en verano parecían arenales agradables, pero que en invierno eran el lecho de furiosos torrentes. Podía ser que alguien estuviera buscando dónde construirse la casa; vería ese huequecito arenoso agradablemente protegido, y pensaría que era el lugar ideal. Pero, si no era hombre previsor, a lo mejor construía su casa en el lecho seco de un torrente; y, cuando llegara el invierno, se le desintegraría la casa. Hasta en un lugar ordinario sería tentador empezar a construir en un terreno arenoso y nivelado, sin tener que preocuparse de profundizar hasta encontrar la roca; pero de esa manera el desastre acechaba a corto plazo.

Solo una casa cuyo cimiento sea firme podrá resistir la tormenta; y solo una vida cuyos cimientos sean estables podrá superar la prueba. Jesús demandaba dos cosas

Estamos profundizando en nuestra vida espiritual, o nos estamos conformando con vivir en lo superficial?
Profundizar es madurar, querer cada día lo nuevo de Dios, no estancarnos en lo de siempre.
Profundizar es decir si a su voluntad en todo aquello que el nos demanda.
Profundizar es vivir una vida de obediencia. Si Dios te ha estado hablando últimamente en algo que has de hacer o cambiar y lo haces esto te llevará al siguiente nivel de profundidad. La obediencia es lo que te lleva a ser transformado, y entonces entrarás en otra dimensión con Dios.
Comentario Al Nuevo Testamento EL ÚNICO CIMIENTO ESTABLE (Mateo 7:24–27)

Demandaba que las personas hicieran. El conocimiento sólo llega a ser pertinente cuando se traduce en acción. Es perfectamente posible sacar sobresaliente en un examen de ética cristiana, y sin embargo no ser cristiano. El conocimiento debe convertirse en acción; la teoría debe materializarse en la práctica; la teología debe convertirse en vida. No tiene mucho sentido ir al médico, a menos que se esté preparado a hacer lo que nos diga. No tiene mucho sentido acudir a un experto, a menos que se esté preparado a poner en práctica su consejo. Y sin embargo hay miles de personas que escuchan la predicación de Jesucristo todos los domingos, y que tienen suficiente conocimiento de lo que Jesús enseñó, y sin embargo se esfuerzan poco o nada en ponerlo en práctica. Si queremos ser seguidores de Jesús en algún sentido que merezca ese título, debemos oír y hacer.

¿Hay alguna palabra que incluya oír y hacer? Sí la hay, y es obediencia. Jesús demanda nuestra obediencia implícita. Aprender a obedecer es la cosa más importante de la vida.

Yo no soy un experto en cimentación, pero busque información acerca de eso.
La cimentación es una de las fases más importantes de un proyecto de construcción porque se relaciona con la capacidad de resistencia de la edificación ante posibles movimientos de tierra.
Si la cimentación de una casa o un edificio no se hizo de forma adecuada, es probable que cualquier evento pueda causar un derrumbe o rotura de las paredes y techos de la edificación.
Y, aunque existen diferentes tipos de cimentación con diversas características, el objetivo de todas es conectar los elementos estructurales y distribuir las cargas generadas por el peso para estabilizar la edificación.
Por lo tanto, si usted va a construir cualquier edificación, sea una vivienda, un edificio o una fábrica, es vital que realice un correcto plano de cimentación para el proyecto.
La cimentación es un conjunto de elementos estructurales formados por concreto, cabillas y rocas que, una vez solidificados, tienen el objetivo de 
soportar el peso de la estructura y transmitir las cargas que recibe desde la parte superior del edificio hacia el suelo.
Los cimientos son importantes porque soportan la estructura, le dan fuerza y la mantiene unida  ante cualquier eventualidad física que se genere en el entorno.
En lo espiritual es igual, cuando vivimos en obediencia, buscando cada día el rostro de Dios, venciendo lo que nos esclaviza y no nos deja avanzar tendremos cimientos sólidos ante cualquier prueba, estaremos fuertes en Dios y tendremos familias unidas e iglesias fuertes y unidas.
También son importantes porque garantizan que las personas que habiten dentro de la edificación permanezcan seguras, libres de cualquier accidente estructural que ponga en riesgo sus vidas.
Asimismo, la estructura de cimentación se encarga de dar estabilidad al edificio o casa. Para lo cual, es de vital importancia prestar atención al tipo de terreno.
Por ejemplo, en zonas donde los vientos son muy fuertes y crean fuerzas de empuje considerables, los cimientos ayudan a darle resistencia y estabilidad a la edificación.
Cuando nos centramos en buscar a Dios, en obedecerle, tenemos estabilidad en nuestras casas, en nuestros matrimonios, con nuestros hijos, y aunque vengan tormentas, problemas, no caeremos.

CIMIENTOS POR LA OBEDIENCIA

Estamos fundados sobre la roca cuando obedecemos las palabra de Jesús.
Ahora bien, porque hay aún cosas que nos cuesta obedecer?
Algunos llevamos años en el Señor y tenemos caracteres que cambiar, cosas que Dios nos dice y no obedecemos, sino miramos a otro lado o decimos ya mañana lo haré.
Pasando tiempo con Dios, seremos transformados, porque el nos dará el poder para cambiar. El nos dará el poder para obedecer, y esa obediencia hará que estemos fundados sobre la roca. Entonces vendrá lo que sea y estaremos firmes.
Hombres de Dios, tenemos que ser ejemplos para nuestros hijos, para los jóvenes, para esta sociedad. Basta ya de escusas. Tomemos la posición y la autoridad que Cristo ganó para nosotros.
Quizás pienses es que no soy capaz de dejar ciertas cosas. Pide ayuda a una persona madura para que te ayude. No es ninguna vergüenza pedir ayuda, reconocer tu debilidad será lo que haga posible la ayuda que tu necesitas para ser un vencedor, para que tu vida y tu familia esté fundada sobre la roca.

LA ARENA ES PARA LA PLAYA

No fundes tu casa, tu vida sobre arena. No estás seguro sobre ella. Cuando vengan los vientos, las tormentas, no quedará nada de ella. Y no será por culpa de Dios, porque el ya nos advirtió. La desobediencia solo traerá el desastre.
Poner buenos cimientos, excavar hasta encontrar la roca. Buscar cada día de Dios, en un devocional diario, obedecer lo que nos susurra el E.S al oído
Si lo hacemos, seremos transformados hasta ser como Jesús. Dejemos de titubear.
Si una persona vive según los principios del Sermón del Monte, el mundo le llama un
insensato; Jesús le llama prudente. El mundo considera que un hombre prudente es alguien
que vive por vista, que vive para el presente y que vive para sí mismo; a tal persona Jesús lo
califica de insensato.
Los dos constructores tienen en común que levantan sus viviendas en
un valle que contiene el lecho de un río. Durante la estación seca este lecho está seco, o casi
tan seco que no ofrece peligro para ninguna de las casas. Hasta aquí todo está muy bien.
¿Verdad que así ocurre con la gente, incluyendo a los que estaban oyendo el discurso de
Cristo o a los que en el día de hoy lo leen, que hay un gran parecido superficial?
Sin embargo, esencialmente, ¡cuán radical es el contraste entre los dos constructores! El
primer constructor es sensato. Es previsor. Calcula que la estación seca no durará. Pronto los
cielos se oscurecerán, y las legiones aladas de la tormenta llegarán. La casa se verá inundada
por las lluvias, azotada por los vientos, y, a menos que se tomen las debidas precauciones,
será arrastrada por la creciente, por el turbulento aluvión. Así se prepara para el peligro
inminente. Antes de edificar la casa saca la tierra suelta, cava hasta encontrar la roca (cf. Lc.
6:48). Ensegiuda pone el fundamento sobre la roca.362 El necio no hace nada por el estilo.
Levanta su casa sobre la arena suelta, como si jamás fuera a dejar de brillar el sol.
El día de la prueba llega. Llega para las dos casas. Cae la lluvia sobre la casa y la azota,
ciertamente encima del techo. Es una de esas terribles tormentas que en esta región los
vientos repentinos traen desde el Mediterráneo. Hay chaparrón tras chaparrón. Como
resultado, el lecho del río ya no está seco. Comienza a llenarse de agua, primero es un
arroyuelo, sin profundidad y lento; luego es un torrente profundo, rápido, furioso, que
amenaza los soportes mismos de las paredes, cualquiera que sea aquello sobre lo que está
puesta la casa. Y todo el tiempo el fuerte viento occidental aporrea y golpea la parte superior
y especialmente los muros.
Así también para todo oidor del evangelio, sea sensato o necio, ciertamente va a llegar la
prueba o crisis. Viene en diversas formas: prueba (Gn. 22:1; libro de Job), tentación (Gn.
39:7–18; Mt. 26:69–75), luto (Gn. 42:36; Job 1:18–22; Lc. 7:11–17; Jn. 11:1ss), muerte (Hch.
7:59, 60; 9:37), y en el contexto presente (nótese v. 22: “en aquel día”) especialmente el día
del juicio. Su llegada no se puede impedir. A veces llega con dramática prisa (Mt. 24:43; 25:6;
1 Ts. 5:2).
¿Cuál es el resultado de esta prueba? La casa del hombre sensato no cae. Nótese el juego
de palabras: “el viento golpeaba (literalmente, cayó sobre) contra esa casa, pero no cayó”. Las
aguas torrentosas que la amenazaban no pudieron moverla (Lc. 6:48). Resistió a los
tumultosos chaparrones. Aguantó la enorme fuerza de la embestida del aluvión. Desafió cada
ataque furioso. Cuando se hubo acabado completamente la fuerza de la tormenta, allí estaba
la casa, sin que ninguno de los elementos de la naturaleza le hubieran hecho daño. Razón:
¡había sido edificada sobre la roca!
Por otra parte, casi no necesitó un esfuerzo especial la furiosa corriente para socavar los
muros de la otra casa y llevarse la arena o tierra sobre la que había sido edificada. Además, la
lluvia y el viento acabaron fácilmente con [p 399] lo que fue dejado por la inundación. Todo lo
que el viento tenía que hacer era dar un solo empujón a la tambaleante estructura
Entonces con un estruendo terrible cayó en el agua y fue arrastrada, esparciéndose los
despojos por todas partes. Su ruina fue completa.
El hombre sensato, que muestra por sus hechos que ha recibido de todo corazón las
palabras de Cristo y por lo tanto está edificando sobre la Roca, jamás será avergonzado.
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