ESCLAVOS PARA SU GLORIA

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INTRODUCCIÓN

Lectura: 1 Timoteo 6:1-5.
Oración
Adorno:
Sublime gracia del Señor,
que a un infeliz salvó;
Fui ciego, mas hoy veo yo,
Perdido y Él me halló”
Éste es probablemente uno de los himnos cristianos más famosos de la historia, cantado en todas partes del mundo occidental. Fue escrito por el pastor inglés John Newton, quien tenía el gran deseo de expresar cuál había sido su experiencia de conversión. John escribió acerca de la gracia inmerecida que había recibido del Señor, quien perdonó todos su pecados, a pesar de cuán terribles estos eran.
Quizás muchos no lo saben, pero antes de ser un ministro del evangelio, él fue un temible capitán de un barco mercante de esclavos. Antes de ser pastor se ganaba la vida transportando hombres y mujeres de África que eran vendidos como esclavos. Cuenta la historia que fue un hombre tan malo que hasta su propia tripulación lo despreciaba.
Después de su conversión, Newton entendió cuán grande era su maldad delante de Dios al tratar de forma inhumana a hombres y mujeres que habían sido creados a imagen de Dios. Su conversión al cristianismo lo llevó a abandonar y a apoyar las causas abolicionistas en Europa, especialmente su apoyo a William Wilberforce, quien luchó para abolir la esclavitud.
Sin embargo, esta historia parece contradictoria para mucho, ya que la Biblia habla acerca de la esclavitud, no para condenarla sino para regularla. De hecho, una de las críticas que ha recibido la Palabra de Dios es que pareciera aprobar la esclavitud humana. Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, encontramos instrucciones sobre el trato de los esclavos así como la actitud que estos deben tener hacia sus amos.
El apóstol Pablo en varias de sus cartas escribió a los esclavos para que tuviera una actitud sumisa y servicial hacia sus amos. De hecho, escribió una carta dirigida a un creyente que era dueño de esclavos, la carta que Pablo dirige a Filemón es para que este amado hermano en la fe reciba a uno de sus esclavos que había escapado, se había convertido y ahora era enviado por Pablo de vuelta a su casa. Este esclavo era Onésimo.
En Filemón 15–16Porque quizá por esto se apartó de ti por algún tiempo, para que lo volvieras a recibir para siempre, ya no como esclavo, sino como más que un esclavo, como un hermano amado, especialmente para mí, pero cuánto más para ti, tanto en la carne como en el Señor.”
Pablo no condena el hecho de que Filemón tenga esclavos, ni tampoco encontramos esto en ninguna parte de la Escritura. Y esto es evidencia para algunos de que la Biblia promueve la injusticia social.
Sin embargo, amados hermanos, la realidad es otra, y como pretendo demostrar en esta tarde, la Biblia no promueve la injusticia, sino que ataca la verdadera raíz de la injusticia que es la corrupción moral en el corazón de los hombres.
Cuando llegamos a 1 Timoteo 6, llegamos al último capítulo de la carta, y vemos como el apóstol nuevamente da instrucciones a los esclavos, sin embargo, el propósito de estas instrucciones no es promover la injusticia sino animar a los creyentes de cualquier clase social a vivir para la gloria de Dios y el testimonio del evangelio. Por esto, mi argumento en esta tarde es Argumento: Cualquier sea nuestra condición, estamos llamados a vivir para la gloria de Dios.
Pretendo hacer esto al abordar dos puntos:
Los esclavos y la sociedad.
Los esclavos y tu llamado.
Así que te animo nuevamente a leer el pasaje conmigo: 1 Timoteo 6:1-5.

I. LOS ESCLAVOS Y LA SOCIEDAD

El texto de hoy es dirigido a los esclavos, la palabra que el apóstol Pablo utiliza es el término griego δοῦλοι (douloi), que literalmente significa esclavo, no se refiere a la actitud de servicio que alguien pueda tener, es decir a alguien que decide servir libremente, sino literalmente a un esclavo, alguien que, no solo está bajo la autoridad de otra persona sino que pertenece a esa persona.
La práctica de la esclavitud es muy antigua y no sabemos exactamente cuándo ni cómo comenzó. Cuando llegamos a Génesis 9:25 cuando Noé proclama un juicio sobre su hijo Cam por haberlo visto desnudo y haberlo contado a sus hermanos “dijo: «Maldito sea Canaán; Siervo de siervos Será para sus hermanos».” Esto nos muestra que ya existía la idea de que algunos eran siervos o esclavos de otros.
En Génesis 12:16 vemos que Abram recibió de Abimelec entre otras cosas algunos esclavos y esclavas por causa de Sarai. “Y este trató bien a Abram por causa de ella. Le dio ovejas, vacas, asnos, siervos, siervas, asnas y camellos.” La misma Sara tenía una esclava llamada Agar.
Todo esto nos muestra que la práctica de la esclavitud era completamente común desde los tiempos más antiguos.
Lo que nos puede sorprender es que la Escritura nunca, ni en el Antiguo ni en el Nuevo Testamento condena esta práctica. La Biblia nunca condena la esclavitud ni llama a prohibirla de manera clara o directa. No encontraremos ningún pasaje que mande ni al pueblo de Israel ni a la iglesia a prohibir la esclavitud. Esto puede llenar de indignación a algunos, sin embargo, la esclavitud en los tiempos antiguos representaba la fuerza laboral de la sociedad. De hecho, la palabra esclavo en el hebreo se deriva de la palabra עָבַד (avad), que significa trabajar.
Asimismo en el Imperio Romano la esclavitud era la fuerza que impulsaba la economía. Algunos dicen que un tercio de la población en Roma eran esclavos, mientras que otros afirman que habían 2 o 3 esclavos por cada persona libre. Sin duda alguna, lo que esto nos muestra es que la esclavitud ha sido desde siempre una práctica común que la Biblia reconoce pero que no aprueba ni prohibe.
Lo que sí está muy claro en la Escritura es que el maltrato a las personas está completamente prohibido y constituye un pecado delante de Dios. Si bien la práctica de la esclavitud era la norma en todas las sociedades de la humanidad, al menos hasta el Siglo XVIII y XIX después de Cristo, esto no quiere decir que la esclavitud necesariamente era una forma de opresión. Y reconozco que esto puede sonar escandaloso en nuestros tiempos porque el único concepto de esclavitud al que estamos acostumbrados es la que tuvo lugar en Los Estados Unidos y en Europa cuando se comerciaba a hombres y mujeres procedentes de África y se les trataba de forma inhumana. Pero esa no era toda la esclavitud que tenía lugar en la sociedad antigua.
Ahora bien, que la Biblia reconozca la forma en cómo se organiza la sociedad económica y políticamente hablando, no quiere decir que la Biblia apruebe los abusos que puedan tener lugar en esas estructuras sociales. Quiero repetirlo, la Biblia puede reconocer que la sociedad se ha organizado de una determinada forma pero no significa que apruebe los abusos que puedan existir en estas organizaciones.
De hecho, la esclavitud no siempre fue para abusar y oprimir a otros. En algunas ocasiones, los esclavos tenían un buen nivel de vida, tanto así que a algunos siervos se les daba una porción de tierra como heredad para que tuviera una propiedad y así sustentar a sus familias. Muchos esclavos incluso eran profesionales. En el mundo greco-romano, no era poco común tener esclavos eran los médicos familiares, y por tanto gozaban de una buena calidad de vida. Sus amos proveían todas las cosas para ellos.
De manera que, la esclavitud en la sociedad antigua era la forma en cómo la humanidad había organizado la mayor parte de su fuerza laboral. Es decir, habían jornaleros, que trabajan para otra persona de forma libre e independiente que cobraban un salario diario, mientras que la mayor parte eran esclavos que trabajan permanentemente para su amo. En este último caso, el siervo vivía en la casa de su señor, y tenía todas sus provisiones en la casa de su señor, es decir, no le faltaba nada. No debía pagar alquiler ni comida ni vestido, incluso ni siquiera servicios médicos pues todo esto lo cubría su amo.
Ahora bien, evidentemente, había abusos. En la ley romana, por ejemplo, se permitía trata a los esclavos de manera dura hasta el punto de poder matarlos si el amo quería. Y es contra estos abusos que la Escritura se opone, tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo.
De modo que, no es la práctica de la esclavitud como tal lo que la Biblia prohibe sino el maltrato y los abusos contra otro ser humano. Y debemos recordar, y quiero ser muy enfático en esto, que la Biblia no está tan preocupada con cómo la sociedad se organiza, sino en regular el trato que no damos unos a otros independientemente de la estructura social. De hecho, la relación amo-esclavo es equivalente a la relación jefe-empleado. Hoy en día tenemos mujeres que trabajan como internas en los hogares, esto es muy parecido a algunas formas de esclavitud que había en la sociedad antigua.
Sin embargo, a pesar de que la Biblia nunca condene ni prohiba la práctica de la esclavitud en sí misma, si fueron los principios de la Palabra de Dios los que impulsaron a hombres a luchar para abolir toda forma de esclavitud basados en el principio bíblico de que todo hombre y mujer es creado a la imagen de Dios y por tanto es libre.
Hombres como John Wesley, George Whitefield y William Wilberforce lucharon para abolir no solo los abusos sino toda forma de esclavitud en Europa. También en la America Hispana, tenemos el caso de Julio Vizcarrondo Coronado, un puertorriqueño español convertido al protestantismo y nacido de una familia hacendada que lucho para abolir la esclavitud. De modo que, aunque la Biblia no prohiba de manera explícita la práctica de la esclavitud, si fueron hombres cristianos evangélicos quienes, convencidos por la Escritura de que todo hombre y mujer es creado a imagen de Dios y por tanto tiene dignidad intrínseca, lucharon en contra de los maltratos y contra toda forma de esclavitud. Así es como nacieron los movimientos abolicionistas en el Siglo XVIII y XIX. Y en gran medida, la esclavitud fue abolida mundialmente gracias a la influencia del cristianismo.
Si esto es verdad, entonces ¿por qué Pablo constantemente escribe a los esclavos en la iglesia? Lo que debemos entender amados, es que la Biblia en general, y más específicamente el Nuevo Testamento, no regula los sistemas socio-económicos ni políticos de las naciones como si estos fueran los problemas reales del ser humano, sino que se enfoca en el corazón como la fuente de la maldad.
Es decir, la Biblia nunca pone la culpa en un sistema externo sino en la naturaleza misma del ser humano. Es decir, no es el sistema político el que genera opresión hacia los demás, sino el corazón del ser humano cuya corrupción lo lleva a oprimir y maltratar a otros. Una evidencia de ello es la existencia de los sindicatos, ¿por qué existen los sindicados? Para defender los derechos de los trabajadores, porque aunque la esclavitud está legalmente abolida en todo el mundo, el ser humano sigue expresando su corrupción por medio de las nuevas estructuras que la sociedad ha adoptado. Es posible que no tengamos amos y esclavos, pero siguen habiendo abusos en la relación jefe-empleado. De modo que, ya sean que hayan esclavos o no, la raíz del problema es el corazón del ser humano.
Así que, la corrupción no se encuentra en una determinada estructura social sino en el corazón de todo hombre.

II. LOS ESCLAVOS Y SU LLAMADO

Y esto nos lleva a nuestro segundo punto. Los esclavos y su llamado.
Porque si bien es cierto que hay quienes expresan su maldad por medio de abusos, también hay quienes ven en cualquier estructura social una forma de opresión convirtiendo a las personas en víctimas que ya no son moralmente responsables delante de Dios. Y por eso Pablo escribe a los esclavos, porque la realidad es que el problema no está en su condición social sino en su corrupción moral.
Por eso el evangelio es completamente diferente a cualquier otra cosmovisión, porque todo pensamiento de los hombres se centra en ellos y pone la responsabilidad en algo externo, mientras que el evangelio declara sin tapujos culpable de corrupción moral a todo hombre y mujer sin importar la situación social en la que se encuentre. No estamos diciendo que no haya víctimas reales de abuso, lo que sí estamos diciendo es que no todas las personas que forman parte de una determinada estructura son víctimas.
Por eso cuando Pablo habla a los esclavos, les hace un llamado conforme al evangelio y no conforme a este mundo.
1 Timoteo 6:1Todos los que están bajo yugo como esclavos, consideren a sus propios amos como dignos de todo honor, para que el nombre de Dios y nuestra doctrina no sean blasfemados.
Los creyentes que estaban bajo yugo no debían ver su condición social de esclavo como un problema sino como un medio para glorificar a Dios, y por tanto, debían tener una actitud respetuosa hacia sus amos, considerándolos como dignos de todo honor. Este es un pensamiento completamente contrario a la de este mundo, ya que comúnmente los empleados tienen a dudar de las intenciones de los jefes y dueños de empresas. En muchos países se promueve la idea de que los empresarios y los jefes son malos y son los enemigos de la clase obrera y de la gente común.
Este pensamiento lo que genera es una actitud rencillosa hacia los jefes. Éste era el caso en la iglesia de Éfeso. Lee conmigo el pasaje:
1 Timoteo 6:2–5Y los que tienen amos que son creyentes, no les falten el respeto, porque son hermanos, sino sírvanles aún mejor, ya que son creyentes y amados los que se benefician de su servicio. Enseña y predica estos principios. Si alguien enseña una doctrina diferente y no se conforma a las sanas palabras, las de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido y nada entiende, sino que tiene un interés corrompido en discusiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, y constantes rencillas entre hombres de mente depravada, que están privados de la verdad, que suponen que la piedad es un medio de ganancia.
Pablo le dice a Timoteo que debe instruir a los esclavos en la sana doctrina a fin de que vivan para glorificar a Dios por medio del servicio a sus amos, y que si alguno enseña algo diferente, entonces lo que está demostrando es que no se adhiere a las palabras de Cristo y tiene un interés corrompido que genera discusiones, malas sospechas y rencillas entre los hombres.
La falsa doctrina produce impiedad y conduce a la rencilla.
El evangelio nos llama a no ver a los hombres como nuestros enemigos. Precisamente a esta misma iglesia que Timoteo pastoreaba, Pablo les escribió sobre esto en Efesios 6:12Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las fuerzas espirituales de maldad en las regiones celestes.
De manera que la forma en cómo los esclavos debían considerar a sus amos no es como enemigos u opresores sino como dignos de todo honor.
EL OBJETIVO
El objetivo es doble:
1. Glorificar a Dios: En primer lugar, para que el nombre de Dios no reciba reproche ni sea blasfemado. Los siervos debía trabajar de manera que Dios sea glorificado por su buen trabajo. Cuando los amos pensaran en sus esclavos creyentes, deberían ser motivados a dar gloria a Dios o gracias a Dios por el buen servicio que ellos prestaban. Los cristianos en general debían vivir de una forma que trajera gloria al nombre de Dios. Amado hermano, si algo debes entender acerca de la vida cristiana es que no se trata de ti sino de la gloria de Dios. La gran diferencia entre un creyente y un no creyente es que el creyente ya no vive para sí mismo, sino que todo lo que hace lo hace para traer gloria al nombre de Dios. Hace lo que agrada a Dios. Busca la justicia de Dios y no el beneficio propio.
Conexión con el evangelio: Amado amigo, el llamado del evangelio es un llamado a vivir para la gloria de Dios. Tu gran problema no es una estructura social opresora que te convierte en víctima, sino una corrupción moral interna que te lleva a vivir para ti mismo en vez de dar gloria a tu Creador. Y al vivir para ti mismo, solamente haces aquello que te agrada a ti, siendo tú el centro de todo. Pero la realidad, es que este camino solo nos lleva a expresar el egoísmo y el orgullo que tanto domina nuestro corazón. Por eso, la Biblia nos hace un llamado a dejar este camino, a reconocer que vivir de esta manera solo produce injusticia y rencilla entre los hombres, y nos llama a vivir para la gloria de Dios. La única forma de hacer eso, es través de Cristo. Solo cuando la verdad acerca de Cristo es aplicada a nosotros, podemos ser libres de la verdadera esclavitud, que es la esclavitud al pecado, y entonces podemos ser libres para vivir para Dios y no para nosotros mismos. Éste es el llamado que te hago hoy, a que vengas a Cristo en arrepentimiento y fe para que vivas para su gloria y no para ti mismo. Si es algo que deseas hacer hoy, por favor, habla conmigo al final del culto.
De modo que, el primer llamado a los esclavos es a vivir sirviendo a sus amos de tal manera que no traiga reproche sino gloria al nombre de Dios.
2. La evangelización de los amos: En segundo lugar, Pablo menciona a la doctrina haciendo referencia a la fe cristiana. Al ser buenos ejemplos y buenos siervos, ellos tendrían una mejor oportunidad de evangelizar a sus amos sin traer reproche sobre el mensaje del cristianismo. De nuevo, lejos de verlos como enemigos, tenían que verlos como personas que necesitaban el evangelio y lejos de verse como víctimas, debían verse como siervos de Dios por medio de los cuales Él alcanzaría a sus amos perdidos.
La ética de trabajo de los esclavos la determinaba la fe cristiana, donde los valores son la gloria de Dios y la evangelización de los no creyentes.
Pero, en tercer lugar, Pablo ataca otro problema, y era que los esclavos estaba abusando la confianza y la relación de hermandad con sus amos creyentes. 1 Timoteo 6:2Y los que tienen amos que son creyentes, no les falten el respeto, porque son hermanos, sino sírvanles aún mejor, ya que son creyentes y amados los que se benefician de su servicio. Enseña y predica estos principios.
Este era el resultado de la falsa doctrina, lejos de promover una actitud humilde y servicial, producía abusos de parte de los esclavos cristianos hacia sus amos cristianos. En vez de servir como al Señor, estos siervos tenían una mala actitud de servicio hacia sus señores.
Por eso, en su llamado Pablo les insta a servir de tal manera que procuren el bien de sus amos creyentes, éste es el mismo principio que encontramos en Gálatas 6:10Así que entonces, hagamos bien a todos según tengamos oportunidad, y especialmente a los de la familia de la fe.” Si un esclavo debía trabajar para la gloria de Dios, beneficiando a sus amos no creyentes a fin de poder evangelizarlos, cuánto mayor bien no deberá hacer a su amo quien también es su hermano en la fe.
En todo, amados el llamado de los esclavos en el Nuevo Testamento es servir para la gloria de Dios. En otras partes del Nuevo Testamento Pablo los exhorta a lo mismo:
Efesios 6:5–8Siervos, obedezcan a sus amos en la tierra, con temor y temblor, con la sinceridad de su corazón, como a Cristo; no para ser vistos, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, haciendo de corazón la voluntad de Dios. Sirvan de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres, sabiendo que cualquier cosa buena que cada uno haga, esto recibirá del Señor, sea siervo o sea libre.
Colosenses 3:22–25Siervos, obedezcan en todo a sus amos en la tierra, no para ser vistos, como los que quieren agradar a los hombres, sino con sinceridad de corazón, temiendo al Señor. Todo lo que hagan, háganlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres, sabiendo que del Señor recibirán la recompensa de la herencia. Es a Cristo el Señor a quien sirven. Porque el que procede con injusticia sufrirá las consecuencias del mal que ha cometido, y eso, sin acepción de personas.
Tito 2:9–10Exhorta a los siervos a que se sujeten a sus amos en todo, que sean complacientes, no contradiciendo, no defraudando, sino mostrando toda buena fe, para que adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador en todo respecto.
En este punto, es importante recordar nuestro argumento de hoy: Cualquier sea nuestra condición, estamos llamados a vivir para la gloria de Dios.
Éste es el argumento que Pablo hace en este texto aplicado a los esclavos, y es el mismo argumento que pretendo hacer para nosotros en día incluso a todos aquellos que están en situación de empleados.

APLICACIONES

De modo que, hemos aprendido que nuestra ética de trabajo viene determinada por el evangelio, y que esto incluye principalmente trabajar para la gloria de Dios. La pregunta es ¿cómo hacemos esto de forma práctica? Pues tengo 6 aplicaciones que quiero compartir contigo brevemente:
Recuerda que trabajas para Cristo: Somos esclavos de Cristo. Nuestro verdadero jefe no es el jefe humano que Dios ha puesto sobre nosotros, sino Dios mismo. Colosenses 3:24… Es a Cristo el Señor a quien sirven.” Este texto aplicado a los esclavos en la iglesia de Colosas les recuerda a estos siervos, y a nosotros como empleados, que nuestro verdadero jefe es el Señor Jesús. A Jesús le importa cómo haces tu trabajo. Si recuerdas esta verdad será mucho más fácil para ti hacer bien tu trabajo a pesar de cómo se comporte tu jefe. Para nosotros puede parecer que la tarea que hacemos es insignificante pero el impacto que ésta tiene en nuestra vida cristiana y en nuestra relación con Dios debe llevarnos a trabajar de una forma que demuestre nuestra fe.
Ten una actitud respetuosa y humilde: Las corrientes de pensamiento de este mundo llevan a las personas a tener una actitud rencillosa, creyendo que la lucha por la justicia se hace por medio de una revolución. Los trabajadores deben levantarse de manera revolucionaria contra los empresarios opresores. Si escuchas el discurso de algunos movimientos políticos verás que éste es el mensaje. El rico oprime al pobre. Esto genera en la clase obrera una actitud irreverente y de sospecha contra los jefes. Amado, el evangelio debe influencia tu ética de trabajo al producir en ti una actitud respetuosa y humilde. Es decir, nunca tener una actitud negativa hacia tu jefe, ni tener malas intenciones hacia tu jefe, sino a respetarlo en todo momento y a ser humilde.
No participes en chismes: Uno de los lugares donde más chisme hay, a parte de en la iglesia, es en el lugar de trabajo. Muchas veces nos vemos envueltos en comentarios o chismes acerca de otros compañeros o incluso acerca de los jefes o dueños del negocio. Hablamos como los demás. Nos parecemos al mundo cuando trabajamos. En vez de confrontar a nuestros compañeros o jefes, nos dedicamos al chisme y la murmuración igual que el resto. No lo hagas, refrena tu lengua en el lugar de trabajo.
Evita la queja: Una de las cosas que mayor insatisfacción produce en el ser humano es su trabajo. Nos quejamos por todo, por las condiciones de trabajo, por lo lejos que nos queda el trabajo, por tener que ir a la oficina, por el salario que nos pagan, por el jefe que nos tocó, por los problemas con los clientes, por todo, nos quejamos por todo en el trabajo. En vez de ser agradecidos con Dios y estar contentos con lo que tenemos, nos quejamos. Esto no trae gloria a Dios y tampoco muestra una ética de trabajo conforme al evangelio. Amado, deja de quejarte y agradece a Dios porque te provee por medio de tu empleo.
Procura pero no te obsesiones con el cambio de circunstancias: La actitud humilde y respetuosa no implica que no podamos procurar un cambio de circunstancias. En 1 Corintios 7:21 Pablo dice a los creyentes en la iglesia lo siguiente “¿Fuiste llamado siendo esclavo? No te preocupes. Aunque si puedes obtener tu libertad, prefiérelo. Es decir, eras esclavo cuando te convertiste al Señor, no pasa nada, intenta procurar tu libertad pero no te obsesiones con eso. Puedes vivir la vida cristiana en cualquier circunstancia. Esto no quiere decir que no podamos luchar por la justicia laboral, es decir, si un jefe es abusivo podemos bien cambiar de trabajo o confrontarlo personalmente. Las leyes de los hombres así lo regulan, y de nuevo la Biblia no procura hablar acerca de las formas de organización de la sociedad, si la sociedad ha establecido leyes para garantizar condiciones de trabajo justas, gloria a Dios por eso. Pero el cambio de circunstancias o la lucha por los derechos debe hacerse con respeto, humildad y en ningún caso es una excusa para una revolución laboral.
Ve tu lugar de trabajo como tu campo misionero: Tito 2:10no defraudando, sino mostrando toda buena fe, para que adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador en todo respecto. El objetivo de nuestro trabajo es dar gloria a Dios por medio de lo que hacemos, bendecir a los demás, y también dar a conocer el evangelio. Trabaja de una forma que tu desempeño sea una puerta a la evangelización.
Amados hermanos, cualquiera sea nuestra condición, ya seamos empleados o jefes, debemos vivir para la gloria de Dios. Sabiendo que la mayor transformación que necesitamos es la del corazón y no la del cambio de circunstancias. Que sea el evangelio lo que influencie nuestra ética de trabajo a fin de que traigamos mayor gloria a Dios y seamos un testimonio de Cristo.
Amén?
Vamos a orar.
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