DIOS PELEA POR NOSOTROS
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INTRODUCCIÓN
INTRODUCCIÓN
Soy el menor de cuatro hermanos. Con el mayor me llevaba 8 años, con mi hermana 6 y con otro hermano 5. Lamentablemente, este último ya no está con nosotros. Durante mi infancia, creí que me odiaba porque le "había quitado el trono" de ser el menor. No tenía un lugar claro en la jerarquía familiar, y por eso me hacía la vida imposible.
Sin embargo, una vez que nos mudamos de ciudad y cambiamos de colegio, me encontré en una situación inesperada. Unos abusones intentaron quitarme el dinero del almuerzo, y cuando vi a mi hermano acercarse, pensé que se les uniría. Para mi sorpresa, corrió hacia ellos y los derribó. Luego, mirándome fijamente, dijo: "Soy tu hermano mayor, y recuerda que el único que puede maltratarte soy yo". Me dejó atónito.
Te cuento esto porque, a diferencia de mi hermano, nosotros tenemos un Padre celestial que pelea por nosotros. De esto trata el mensaje de hoy: Dios pelea por nosotros. Hoy alguien necesita oír que Dios quiere acompañarte y pelear tus batallas.
Y fue dado aviso al rey de Egipto, que el pueblo huía; y el corazón de Faraón y de sus siervos se volvió contra el pueblo, y dijeron: ¿Cómo hemos hecho esto de haber dejado ir a Israel, para que no nos sirva? Y unció su carro, y tomó consigo su pueblo; y tomó seiscientos carros escogidos, y todos los carros de Egipto, y los capitanes sobre ellos. Y endureció Jehová el corazón de Faraón rey de Egipto, y él siguió a los hijos de Israel; pero los hijos de Israel habían salido con mano poderosa. Siguiéndolos, pues, los egipcios, con toda la caballería y carros de Faraón, su gente de a caballo, y todo su ejército, los alcanzaron acampados junto al mar, al lado de Pi-hahirot, delante de Baal-zefón.
Y cuando Faraón se hubo acercado, los hijos de Israel alzaron sus ojos, y he aquí que los egipcios venían tras ellos; por lo que los hijos de Israel temieron en gran manera, y clamaron a Jehová. Y dijeron a Moisés: ¿No había sepulcros en Egipto, que nos has sacado para que muramos en el desierto? ¿Por qué has hecho así con nosotros, que nos has sacado de Egipto? ¿No es esto lo que te hablamos en Egipto, diciendo: Déjanos servir a los egipcios? Porque mejor nos fuera servir a los egipcios, que morir nosotros en el desierto. Y Moisés dijo al pueblo: No temáis; estad firmes, y ved la salvación que Jehová hará hoy con vosotros; porque los egipcios que hoy habéis visto, nunca más para siempre los veréis. Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos.
El pueblo de Israel, después de 400 años en Egipto, cayó en esclavitud. Dios levantó un libertador: Moisés. Faraón resistió y su corazón se endureció hasta el punto de enfrentar 10 plagas. Finalmente, dejó salir al pueblo, pero se arrepintió y los persiguió.
Moisés y el pueblo quedaron acorralados entre el ejército egipcio y el Mar Rojo. Los israelitas se quejaron, pero Moisés los animó con estas palabras: "No temáis; estad firmes, y ved la salvación que Jehová hará hoy con vosotros... Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos" (Éxodo 14:13-14).
Cuando Dios nos saca de la esclavitud del pecado y nos llama a confiar en Él, Él pelea nuestras batallas. Así como Israel fue liberado de Egipto, Jesús nos libera del pecado.
Hoy quiero compartir tres principios para vivir libres de todo aquello que nos quiere esclavizar.
1. DESCANSAR EN DIOS.
1. DESCANSAR EN DIOS.
a) Los israelitas, al ver los carros de Faraón, se llenaron de miedo y prefirieron la esclavitud a la incertidumbre. ¿Cuántas veces nos pasa lo mismo? A veces, por temor, preferimos lo conocido aunque nos haga daño.
b) Te hago una pregunta hoy ¿Qué te esta mortificando? ¿Por qué no estas descansando en aquel que el el único que puede darte descanso? Ellos solo tenían que creerle a Dios, pero sus ojos al ver que venían los enemigos se desanimaron. ¿cuando las cosas no salen como las planeaste te desanimas? y me pregunto ¿No será acaso que Dios quiere obrar y que aprendas a confiar en ÉL?
Confía en Jehovah con todo tu corazón,
y no te apoyes en tu propia inteligencia.
Reconócelo en todos tus caminos,
y él enderezará tus sendas.
c) Un niño confía plenamente en su padre. Mi hijo Jonathan no se preocupa por qué comerá, dónde dormirá o cómo se pagarán las facturas. Su única preocupación es estar con su papá. Así debemos ser con Dios: descansar en Él, porque Él pelea nuestras batallas incluso cuando no somos conscientes.
d) Lo mismo ocurre con nosotros, hoy has venido aquí y ha sido porque Dios ha peleado contra todo pronóstico para guardarte y que escuches esta palabra, se te podría haber pinchado una rueda, podrías haber tenido un accidente, en tu corazón podrías no haber tenido ni el deseo de venir, pero estas aquí porque el desea que seas libre.
2. DALE EL LUGAR QUE LE CORRESPONDE.
2. DALE EL LUGAR QUE LE CORRESPONDE.
a)A pesar de la incertidumbre, Moisés confió en Dios y le dio el lugar que le corresponde.
Entonces Jehovah dijo a Moisés:
—Extiende tu mano sobre el mar, para que las aguas vuelvan sobre los egipcios, sobre sus carros y sobre sus jinetes.
Moisés extendió su mano sobre el mar, y cuando amanecía, éste volvió a su lecho, de modo que los egipcios chocaron contra él cuando huían. Así precipitó Jehovah a los egipcios en medio del mar. Las aguas volvieron y cubrieron los carros y los jinetes, junto con todo el ejército del faraón que había entrado en el mar tras ellos. No quedó de ellos ni uno solo.
b) Hoy, muchos creyentes toman decisiones sin consultar a Dios. Pero sin oración y dirección divina, nos exponemos a consecuencias graves. Moisés no se dejó llevar por el miedo, sino que esperó en Dios.
Toda palabra de Dios es limpia;
El es escudo a los que en él esperan.
3. ACUERDATE DE CELEBRAR Y GLORIFICAR A DIOS.
3. ACUERDATE DE CELEBRAR Y GLORIFICAR A DIOS.
a) Moisés celebró junto con Maria su hermana y el capitulo 14 y glorifico a Dios.
b) Los que conocemos a Cristo podemos celebrar porque Él nos ha liberado del pecado y de la muerte.
Ahora pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús,porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Porque Dios hizo lo que era imposible para la ley, por cuanto ella era débil por la carne: Habiendo enviado a su propio Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne;
c) Nuestra salvación y victoria final están en Él. ¡Celebremos y glorifiquemos a Dios por Su fidelidad!
Conclusión
Conclusión
Dios peleó por Israel en el Mar Rojo, y sigue peleando por nosotros hoy. No importa cuán grande sea el enemigo o lo difícil que parezca la batalla, Dios nos llama a confiar, darle el primer lugar y celebrar su victoria.
Si hoy enfrentas una batalla, recuerda:
✅ Descansa en Dios
✅ Dale el control a Él
✅ Celebra su fidelidad
Dios pelea por ti. Confía en Él y verás Su salvación.
Durante la Segunda Guerra Mundial, en 1940, cientos de miles de soldados británicos y aliados quedaron atrapados en Dunkerque, Francia, rodeados por el ejército nazi. No había forma de escapar, y la derrota parecía inevitable.
El rey Jorge VI de Inglaterra pidió a toda la nación que orara y clamara a Dios. Millones de personas llenaron las iglesias pidiendo la intervención divina. Lo que ocurrió después fue conocido como el "Milagro de Dunkerque".
De repente, una espesa niebla cubrió la zona, impidiendo que la aviación nazi atacara. Además, el mar, que suele ser violento en esa región, se calmó completamente, permitiendo que una flota de barcos pequeños y civiles evacuara a más de 338,000 soldados a salvo.
Los mismos alemanes no pudieron explicar por qué no avanzaron cuando tenían la victoria asegurada. Dios peleó por ellos.
Esta historia nos recuerda que, aunque estemos rodeados y sin salida, Dios pelea por nosotros y hace lo imposible posible.
