CRECIENDO ESPIRITUALMENTE
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INTRODUCCIÓN
INTRODUCCIÓN
El mes pasado nos hemos enfocado en la Esperanza que tenemos en Dios, en medio de las dificultades que surjan. Es cierto que la situación actual nos puede llenar de temor, pero si no lo manejamos bien como pueblo de Dios, este tipo de temor puede paralizarnos.
Pero tenemos la seguridad de que Dios no nos abandona aún en los momentos más difíciles, pues estamos en la palma de su mano. (Juan 10:28) Recuerden la historia del jovencito David que se enfrentó al gigante Goliat. David no se atemorizó del hombre con impresionante estatura enfrente de él, pues tenía la mirada puesta en Dios, por encima del hombro de Goliat. Y le venció, pues confió en Dios.
Nosotros también debemos aprender a confiar en Dios, por más grandes dificultades que debamos enfrentar.
Porque Jehová me dijo de esta manera con mano fuerte, y me enseñó que no caminase por el camino de este pueblo, diciendo: No llaméis conspiración a todas las cosas que este pueblo llama conspiración; ni temáis lo que ellos temen, ni tengáis miedo. A Jehová de los ejércitos, a él santificad; sea él vuestro temor, y él sea vuestro miedo. Entonces él será por santuario;
Teniendo esto en mente, ahora debemos disponernos a crecer espiritualmente. Los que no conocen a Cristo se esfuerzan por lograr lo que llaman “superación personal”, pero sus fines son individualistas. A eso le llaman “tener éxito”.
En cambio, los cristianos estamos llamados a seguir en el proceso de santificación y dar frutos. Podemos hacer una lista de cosas o buscar métodos para crecer, tal como leer cada día y meditar la Palabra, orar, escuchar la Palabra predicada, leer buenos artículos y libros, y compartir a otros el mensaje del evangelio.
Pero realmente hay una sola cosa que tenemos que hacer para crecer espiritualmente. Y se llama: OBEDECER.
1. OBEDECER PARA CRECER
1. OBEDECER PARA CRECER
Uno de pasajes bíblicos más conocidos sobre el crecimiento espiritual está en Hebreos cap. 5. El autor de esta epístola está frustrado con los creyentes judíos por su falta de madurez, lo que le obligaba a tratar una y otra vez con los principios básicos de la fe (la leche), sin poder llegar a comer el alimento
sólido.
Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido.Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño;pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.
Una persona madura es quien tiene los sentidos ejercitados para discernir, debido a la práctica (fe puesta en acción).
Recordemos que el Apóstol Pablo había escrito a “la iglesia de Dios que está en Corinto” (1 Co 1:1–2) unos 4 años después de haber establecido la primera congregación cristiana allí. Y les reprende por su debilidad espiritual y su carnalidad. Corinto era una ciudad donde había mucha riqueza por ser un centro de comercio internacional, pero llena de inmoralidad, además del arrogante intelecto griego, que les hacía que se sintieran superiores a los demás.
Pero ¿cuál era el problema de la Iglesia en Corinto? Es que se había dejado influenciar por el mundo circundante. Se habían olvidado de OBEDECER la sana doctrina, y no estaban creciendo espiritualmente.
Se habían quedado como bebés espirituales, por negligencia, por descuido. Y eso ya les causaba problemas de celos, contiendas e inmoralidad dentro de la misma Iglesia.
2. LA NUEVA CRIATURA DEBE CRECER
2. LA NUEVA CRIATURA DEBE CRECER
Es verdad que cuando venimos a Cristo, en arrepentimiento sincero y fe, hemos dejado atrás una vida de errores y pecados.
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.
Tal como esperamos que un bebé aprenda cosas nuevas según crece, de la misma forma se espera que el cristiano crezca espiritualmente. Un bebé sano no gatea para siempre, sino que se pone de pie un día y comienza a dar pasos.
Un cristiano sano no depende de los demás para siempre. Aprende a relacionarse con Dios por sí mismo. Según madura en su fe, deja atrás comportamientos pecaminosos y comienza a actuar más
como Jesús.
Quien crece espiritualmente, ama más, perdona más, estudia más la Palabra y la pone en práctica. A medida que aumenta el crecimiento, refleja más de Jesús en su diario vivir.
Para crecer en la fe debemos poner de nuestra parte. Nadie puede crecer y madurar por nosotros, es algo personal que yo debo hacer.
Tenemos que dejar de ser niños, y ser capaces de actuar con pleno discernimiento del bien y del mal.
Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño. Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido.
3. PASOS PARA CRECER ESPIRITUALMENTE
3. PASOS PARA CRECER ESPIRITUALMENTE
2 Pedro cap. 1 nos ayuda a entender el crecimiento espiritual. Nos dice que cuando respondemos al llamado de Dios, tomamos conciencia del peligro del pecado. Esa conciencia nos lleva a dar el primer paso de fe en el crecimiento espiritual: elegir dejar atrás el pecado para seguir a Dios.
Los versículos 5 al 8 de ese capítulo, nos hacen pensar en la construcción de un edificio y la importancia de añadir los bloques adecuados para permanecer firme y soportar la adversidad.
vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento;al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad;a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor.Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo.
Los frutos del crecimiento espiritual se notan. Es cuando podemos testificar libremente de Cristo a otras personas, sean nuestros vecinos, compañeros de estudio, y de trabajo, aun los supervisores y subordinados, mostrando con nuestro testimonio personal que somos personas diferentes.
4. LLAMADOS A CRECER Y A FRUCTIFICAR
4. LLAMADOS A CRECER Y A FRUCTIFICAR
Jesús nos dice que somos fructíferos cuando permanecemos unidos a la vid. Si queremos crecer
espiritualmente y dar buen fruto, es primordial mantenernos unidos a Jesús.
Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.
Y ese fruto del Espíritu Santo se expresa en varias virtudes:
Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.
El crecimiento espiritual es un proceso de toda la vida que ocurre mientras estudiamos y aplicamos la Palabra de Dios (2 Timoteo 3:16-17), y andamos bajo la guía del Espíritu Santo.
Pero si aun no hemos procurado hacerlo, Dios mismo nos ha de guiar a esa senda de crecimiento. Solo debemos estar atentos y obedientes a Su llamado.
estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo;
5. CRECE ESTANDO EN COMUNIÓN CON LA IGLESIA
5. CRECE ESTANDO EN COMUNIÓN CON LA IGLESIA
La comunidad de la iglesia está creada para ser una familia espiritual en la cual se alienta el crecimiento espiritual.
Cuando se reúne la iglesia, los miembros se animan uno al otro a conocer mas a Dios a través de la adoración como iglesia, leyendo y escuchando la Biblia y orando, y luego participando activamente en la tarea de llevar el mensaje de Cristo a los que aún no lo conocen. Todos somos colaboradores en la obra de Cristo.
Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios. Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica. Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.
CONCLUSIÓN
CONCLUSIÓN
Personalmente creo que es importante el discipulado y la enseñanza bíblica a toda la congregación.
No podemos quedarnos solo en el nivel primario de las experiencias iniciales de fe y necesitamos ser perfeccionados con la sana doctrina. Eso evitará que seamos arrastrados por enseñanzas erróneas.
hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo,
Pero eso no es lo único que se necesita: para madurar, hay que practicar. Hay que ejercitar. Hay que OBEDECER. Hoy cada uno de nosotros, examinemos nuestra vida.
Mientras vamos leyendo las Escrituras, ¿en qué área de nuestras vidas hemos notado que no estamos siendo obedientes al Señor?
Mientras tratamos de entender algún versículo de la Palabra cuyo significado nos es difícil, ¿qué versículo sí entendemos, pero que no estamos poniendo en práctica?
Mientras oramos por mayor crecimiento y cercanía con el Señor, ¿a quién necesitamos perdonar o pedir perdón para que nuestras oraciones no sean estorbadas?
Si realmente quieres crecer espiritualmente, simplemente OBEDECE al Señor. Empieza HOY.
OREMOS.
