Ven y Ve

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Introducción

Durante mi tiempo en la universidad, trabajaba medio tiempo con un joven llamado Jeremías. Hablábamos sobre todo. Desarrollamos una amistad muy hermosa. Empecé a hablarle de Dios. Me escuchó bien y me preguntó también. Después de 9 meses de conocerlo por fin fue conmigo a la iglesia. Ese día después de la predica él y su novia con su infante en mano respondieron a la invitación y aceptaron a Jesús naciendo de nuevo.
En nuestro trabajó hubo tiempo para hablar, entonces hablamos. Yo era cristiano, entonces le hablé de Dios. Hubo culto especial programado en la iglesia, entonces lo invité. Los resultados fueron gloriosos. Él y su novia fueron salvos y bautizados. Con el tiempo, sus hijos también conocieron a Jesús. Una familia entera cambiada eternamente por una sencilla invitación a la iglesia.
Así se extiende el reino de Dios. Una persona que encuentra algo bueno va y cuenta a sus seres queridos y conocidos de lo que encontró para que ellos también disfruten de la bendición.

Desarrollo

La invitación es una poderosa manera de ganar gente a Cristo. Se ve por toda la Biblia.
Vemos Jehová invitando a Adán a volver a tener comunión con él después de que Adán pecó y Dios le preguntó “¿Dónde estás tú? (Gen 3:9)
Vemos a Dios invitando a Noé y su familia entrar en el arca para salvarse del juicio venidero que vendría por el diluvio. (Gen 7:1)
Vemos a Josué invitando al resto del pueblo de Israel seguir a Dios con sus familias con la invitación famosa “escogeos hoy a quién sirváis.” (Jos 24:15)
Vemos a Dios invitando a la gente por medio de su siervo Isaías ser reconciliados con él cuando dijo “Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta; si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.” (Is 1:18)
Una invitación funciona porque es personal. Funciona porque es poderosa. Dios lo hizo. Sus seguidores lo hicieron. Y nosotros también lo debemos aprovechar de nuestras conexiones personales para alcanzar a otros.
Vamos a Juan 1:35-51.

1 - Inicia la conversa

Juan el bautista les presenta a sus seguidores a Jesús (35-36)
Juan 1:35–36 RVG
35 El siguiente día otra vez estaba Juan, y dos de sus discípulos. 36 Y mirando a Jesús que andaba por allí, dijo: He aquí el Cordero de Dios.
Podemos hablar con otros sobre cualquier asunto sin problema
Pero, tenemos que lanzarnos de la comodidad y hablar de lo espiritual
Esto muchas veces genera curiosidad en otros cuando es combinado con nuestro testimonio

2 - Sigue con una invitación

Jesús invita a dos seguidores de Juan el bautista (37-40)
Juan 1:37–40 RVG
37 Y los dos discípulos le oyeron hablar, y siguieron a Jesús. 38 Entonces volviéndose Jesús, y viendo que le seguían, les dijo: ¿Qué buscáis? Y ellos le dijeron: Rabí (que se dice, si lo interpretares; Maestro), ¿dónde moras? 39 Él les dijo: Venid y ved. Vinieron y vieron dónde moraba; y se quedaron con Él aquel día, porque era como la hora décima. 40 Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan, y le habían seguido.
Ya tenían su estilo de vida
Ya creí en Dios
Todos necesitan a Jesucristo

3 - Invita a los familiares

Andrés invita a su hermano Pedro (41-42)
Juan 1:41–42 RVG
41 Éste halló primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado al Mesías (que si lo interpretares es, el Cristo). 42 Y le trajo a Jesús. Y mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón hijo de Jonás; tú serás llamado Cefas (que quiere decir, piedra).
Los primeros que debemos invitar conocer a Jesús son nuestros familiares
Nos conocen muy bien y debemos compartirles de nuestra fe y del cambio que Dios ha hecho en nuestra vida
Debemos traerlos a donde pueden escuchar más de Él

3 - Dios sigue invitando

Jesús invita a Felipe (43-44)
Juan 1:43–44 RVG
43 El siguiente día quiso Jesús ir a Galilea, y halló a Felipe, y le dijo: Sígueme. 44 Y Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y de Pedro.
Pensamos que nuestros esfuerzos terminan con nosotros
Dios continúa la obra y hace el seguimiento
Alcanza a personas en quienes no pensábamos

4 - La obra adquiere su propia fuerza

Felipe invita a Natanael (45-46)
Juan 1:45–46 RVG
45 Felipe halló a Natanael, y le dijo: Hemos hallado a Aquél de quien escribió Moisés en la ley, y los profetas: a Jesús de Nazaret, el hijo de José. 46 Y Natanael le dijo: ¿De Nazaret puede salir algo bueno? Felipe le dijo: Ven y ve.
Andrés no invitó a Natanael, Pedro no lo invitó, ni Jesús lo invitó
Cuando invitamos a otros la obra de Dios coge fuerza
De repente, hay gente llegando a Cristo y no sabemos como llegaron

Conclusión

Invitar a otros a la iglesia es una manera poderosa de evangelizar. Pero, es una táctica que poco se usa.
Según un estudio de Lifeway Research …alrededor del 82% de las personas que no van a la iglesia asistirían a ella si fueran invitadas por un amigo. Sin embargo, sólo el 2% de los que asisten a la iglesia extienden tales invitaciones.
Este fin de semana tenemos dos oportunidades de hacer exactamente esto.
Invitemos a los que ya tienen su propia creencia y los que no. Invitemos a nuestros familiares y seres queridos. Invitemos a todos los demás también.
Puede que sea lo que cambia sus vidas por toda la eternidad.
Lucas 14:23 RVG
23 Y dijo el señor al siervo: Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa.
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