El Árbol Genealógico Loco de Jesús
Jesús el Rey • Sermon • Submitted • Presented
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Introducción
Introducción
Los árboles genealógicos pueden ser complicados. Si alguna
vez has investigado tu propia ascendencia, tal vez hayas encontrado algunas
sorpresas inesperadas: escándalos, héroes improbables o personas que te hacen
decir: *¿De verdad?* Bueno, ¿adivina qué? ¡El árbol genealógico de Jesús está
lleno de historias sorprendentes también!
Cuando leemos la genealogía en Lk 3:23-38, es fácil pasar por alto la lista
de nombres, pero si miras más de cerca, te darás cuenta de que es un árbol
genealógico lleno de personas rotas, imperfectas y poco probables que Dios usó
para cumplir su plan de salvación. Si Dios puede usar esta familia, también
puede usar la tuya.
23 Jesús tenía unos treinta años cuando comenzó su ministerio. Era hijo, según se creía, de José, hijo de Elí, 24 hijo de Matat, hijo de Leví, hijo de Melquí, hijo de Janay, hijo de José, 25 hijo de Matatías, hijo de Amós, hijo de Nahúm, hijo de Eslí, hijo de Nagay, 26 hijo de Máat, hijo de Matatías, hijo de Semeí, hijo de Josec, hijo de Judá, 27 hijo de Yojanán, hijo de Resa, hijo de Zorobabel, hijo de Salatiel, hijo de Neri, 28 hijo de Melquí, hijo de Adí, hijo de Cosán, hijo de Elmadán, hijo de Er, 29 hijo de Josué, hijo de Eliezer, hijo de Jorín, hijo de Matat, hijo de Leví, 30 hijo de Simeón, hijo de Judá, hijo de José, hijo de Jonán, hijo de Eliaquín, 31 hijo de Melea, hijo de Mainán, hijo de Matata, hijo de Natán, hijo de David, 32 hijo de Isaí, hijo de Obed, hijo de Booz, hijo de Salmón, hijo de Naasón, 33 hijo de Aminadab, hijo de Aram, hijo de Jezrón, hijo de Fares, hijo de Judá, 34 hijo de Jacob, hijo de Isaac, hijo de Abraham, hijo de Téraj, hijo de Najor, 35 hijo de Serug, hijo de Ragau, hijo de Péleg, hijo de Éber, hijo de Selaj, 36 hijo de Cainán, hijo de Arfaxad, hijo de Sem, hijo de Noé, hijo de Lamec, 37 hijo de Matusalén, hijo de Enoc, hijo de Jared, hijo de Malalel, hijo de Cainán, 38 hijo de Enós, hijo de Set, hijo de Adán, hijo de Dios.
I. El Plan de Dios es Más Grande que Nuestros Desórdenes
I. El Plan de Dios es Más Grande que Nuestros Desórdenes
Texto clave: Lk 3:23
El árbol genealógico de Jesús incluye personajes con historias complicadas,
como David, Judá y Tamar. A pesar de sus errores, Dios los usó para cumplir su
propósito eterno. Esta genealogía nos muestra que Dios no descarta a las
personas por sus fallas, sino que las redime y las usa para su gloria.
Referencias: 1 Samuel 13:14, 2 Samuel 11–12, Ge 37:26–27, Génesis 38.
Aplicación: Tu pasado no te descalifica del plan de Dios. Dios puede usar tu
historia—con todo y sus desórdenes—para Su propósito.
26 Entonces Judá les propuso a sus hermanos: —¿Qué ganamos con matar a nuestro hermano y ocultar su muerte? 27 En vez de eliminarlo, vendámoslo a los ismaelitas; al fin de cuentas, es nuestro propio hermano. Sus hermanos estuvieron de acuerdo con él,
14 pero ahora te digo que tu reino no permanecerá. El Señor ya está buscando un hombre más de su agrado y lo ha designado gobernante de su pueblo, pues tú no has cumplido su mandato.
23 Jesús tenía unos treinta años cuando comenzó su ministerio. Era hijo, según se creía, de José, hijo de Elí,
II. La Gracia de Dios es Mayor que Nuestros Errores
II. La Gracia de Dios es Mayor que Nuestros Errores
Texto clave: Rom 8:28
La genealogía de Jesús nos recuerda que Dios trabaja a través de personas
imperfectas para cumplir su plan perfecto. Aunque fallamos, Dios sigue siendo
fiel y nunca abandona su propósito para nuestras vidas.
Referencias: Is 61:3, Phil 1:6, 2 Cor 12:9.
Aplicación: No importa cuál sea la historia de tu familia—división, adicción o
vergüenza—Dios puede redimirla. Su gracia siempre es suficiente.
9 pero él me dijo: «Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad.» Por lo tanto, gustosamente haré más bien alarde de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo.
6 Estoy convencido de esto: el que comenzó tan buena obra en ustedes la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús.
3 y a confortar a los dolientes de Sión. Me ha enviado a darles una corona en vez de cenizas, aceite de alegría en vez de luto, traje de fiesta en vez de espíritu de desaliento. Serán llamados robles de justicia, plantío del Señor, para mostrar su gloria.
28 Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito.
III. Tu Legado Familiar Puede Cambiar con Jesús
III. Tu Legado Familiar Puede Cambiar con Jesús
Texto clave: 2 Cor 5:17
Tu obediencia hoy puede ser la semilla que Dios use para transformar a tus
hijos y nietos. La genealogía de Jesús apunta a nuevos comienzos. Tú puedes ser
el punto de cambio en tu familia, el primero en romper ciclos de pecado y
proclamar la verdad de Cristo.
Referencias: Dt 6:5–7.
Aplicación: Construye un legado de fe que inspire a las generaciones futuras.
5 Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas. 6 Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando. 7 Incúlcaselas continuamente a tus hijos. Háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes.
17 Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!
IV. Jesús Vino para Todos
IV. Jesús Vino para Todos
Texto clave: Jn 3:16
Al trazar la genealogía de Jesús hasta Adán, Lucas nos muestra que Jesús no
vino solo para Israel, sino para toda la humanidad. Nadie está excluido de la
gracia de Dios, sin importar su historia o su trasfondo.
Referencias: Ep 2:13–14, Ga 3:28.
Aplicación: En Cristo, hay un lugar para ti en la familia de Dios.
28 Ya no hay judío ni griego, esclavo ni libre, hombre ni mujer, sino que todos ustedes son uno solo en Cristo Jesús.
13 Pero ahora en Cristo Jesús, a ustedes que antes estaban lejos, Dios los ha acercado mediante la sangre de Cristo. 14 Porque Cristo es nuestra paz: de los dos pueblos ha hecho uno solo, derribando mediante su sacrificio el muro de enemistad que nos separaba,
16 »Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.
Conclusión
Conclusión
Así como el árbol genealógico de Jesús estaba lleno de
personas con historias complicadas, tu familia puede tener su parte de drama,
errores y sorpresas. Pero Dios se especializa en redimir y usar a personas
improbables para hacer cosas extraordinarias.
El plan de Dios es más grande que tu desorden. Su gracia es mayor que tus
errores. Tu legado puede cambiar con Jesús.
Oración Final: Señor, gracias por recordarnos que tú eres el Dios de la
redención. Ninguna familia es demasiado complicada, ningún pasado demasiado
roto para que tú lo uses. Ayúdanos a confiar en ti y a dejar un legado de fe
para las generaciones futuras. En el nombre de Jesús, amén.
