LOS GLORIOSOS RESULTADOS DE SER JUSTIFICADOS EN CRISTO (Parte 2) |Romanos 5:3-11
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Introducción:
Introducción:
Vimos que todos aquellos que han sido justificados por la Fe en Cristo gozan de dos bendiciones:
Se acabó la enemistad con Dios.
Tienen acceso pleno y permanente a la Gracia.
Hoy veremos otros 4 resultados de la justificación. 4 tesoros que poseen todos los que han creído en Jesús como su Salvador y que no pretenden ir al cielo en base a sus buenas obras.
AHORA TENEMOS ESPERANZA A PESAR DE LAS PRUEBAS. (2b - 5a).
Ahora que hemos sido justificados, ademas de la paz con Dios y seguridad de nuestra salvación, los creyentes tenemos razones para gloriarnos o regocijarnos por la esperanza que ahora poseemos.
En este sentido ESPERANZA es certeza, no es querer que algo ocurra, es estar seguros de que ya es una realidad.
NOS GLORIAMOS…
“Nos gloriamos” indica que tenemos júbilo, regocijo. En lugar de temor ahora la vida del creyente está caracterizada por regocijo. Pablo dice que nos gloriamos en:
a. LA ESPERANZA DE LA GLORIA DE DIOS:
Compatiremos su Gloria. Vamos a participar de su Gloria eterna y sublime. Participaremos de su Santidad, de su eternidad. Eso cambia las cosas. Porque pase lo que pase en este mundo, no es nada que una buena resurrección en gloria no pueda curar.
La gloria de su propia santidad divina y perfección majestuosa resplandecerá en nosotros y a través de nosotros por toda la eternidad. Participaremos de la mismísima gloria de Dios porque hemos sido predestinados para ser “hechos conformes a la imagen de su Hijo” (Ro. 8:29; cp. 1 Co. 2:7. Dios nos ha predestinado de esa manera, explica Pablo más adelante en la epístola: “para hacer notorias las riquezas de su gloria, las mostró para con los vasos de misericordia que él preparó de antemano para gloria” (Ro. 9:23).
sino que hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta que, desde antes de los siglos, Dios predestinó para nuestra gloria;
Por eso la muerte deja de ser una preocupación, al menos en un un sentido: porque cuando nuestros propios cuerpos mortales y corruptibles sean resucitados un día incorruptibles e inmortales (1 Corintios 15:53–54 “Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. Pero cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Devorada ha sido la muerte en victoria.” ),
Cuando eso ocurra entinces nuestros nuevos cuerpos serán aptos para recibir y desplegar la gloria divina de la Trinidad. “Nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas” (Fil. 3:20–21).
b. EN LAS TRIBULACIONES:
Esto en dos sentidos: Las tribulaciones de este mundo son de alguna manera más llevaderos.
Venga la enfermedad (Mencionar casos); venga un fracaso laboral o sentimental. El hijo de Dios está de alguna manera lleno de esperanza aun en esos momentos de tragedia y dolor.
PERO MÁS PUNTUALMENTE en las tribulaciones que nos puedan venir por causa de nuestra fe.
Pablo dice que soportamos debido a que ese es un proceso que termina en Esperanza, la cual no averguenza.
EL AMOR DE DIOS (5b - 8).
Ahora el creyente está en una relación de amor con Dios.
no se refiere aquí a nuestro amor por Dios sino a su amor por nosotros. La verdad más abrumadora del evangelio es que Dios haya amado a la humanidad pecadora, caída y rebelde a tal punto y “de tal manera …, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Jn. 3:16).
Y como el apóstol proclama en el versículo 9 de este capítulo, si Dios nos amó con un amor tan grande antes de que nosotros fuéramos salvos, cuando todavía éramos sus enemigos, ¡cuánto más nos amará ahora que somos sus hijos!
Este amor maravilloso ha sido “Derramado” en nuestros corazones. La idea de “derramado” es como cuando viertes líquido en un recipiente y se rebasa. Así, dice Pablo es como el Señor nos derramó Su Amor por medio del Espíritu Santo.
Ahora entonces, en lo profundo de nuestro ser está implantado el Amor del Dios amoroso y se evidencia de varias maneras; pero la más sobresaliente es que le amamos a Él; amamos porque Él nos amó primero.
Los versos 6-8 nos ponen en perspectiva la grandeza del amor de Dios: Él nos amó siendo sus enemigos. Cristo murió por nosotros cuando aun éramos ajenos a Él; y es gracias a eso que ahora hemos sido justificados. Nadie muere por un desconocido… pero Dios entregó a su hijo no solo por desconocidos, sino por enemigos suyos.9
LIBERTAD DEFINITIVA DE LA IRA DE DIOS (9-10)
Al ser justificados por medio de la sangre de Jesucristo, el creyente recibe liberación. Liberación absoluta y definitiva de nada más y nada menos que LA IRA DE DIOS.
Es interesante que si preguntamos a la mayoría de cristianos ¿De qué te salvó Dios? tendremos muchas respuestas: de la pobreza, de la enfermedad, de la maldición de la Ley, del pecado… pero nadie o casi nadie responderá “Dios me salvó de Él mismo”. Pero es exactamente lo que ocurrió.
Por medio del sacrificio de Jesús, el Padre nos ha librado en última instancia de Él mismo. De su ira, de su santa indignación y enojo contra nosotros por nuestros pecados.
Es común escuchar que odia el pecado pero ama al pecador: bien, esto solo es cierto si tú ya eres cristiano. Sino, ya mencionamos antes, estás acumulando Ira a en tu contra. Dice el salmo que Dios tiene su arco tensado contra el impío; de la misma manera, si alguien no se arrepiente y muere en esa condición al infierno va la persona; no sus pecados. Así que para todos aquellos no arrepentidos, sí hay enojo de Dios contra tí. Recuerda que eres su enemigo. Eres contrario a Él; y es cosa horrenda caer en las manos de un Dios vivo, Santo y Justo.
La Biblia declara que sin Cristo todos somos hijos de ira:
entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.
Pero también enseña que en Él hemos sido librados de la Ira venidera. 1 Tesalonicenses 1:10
y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera.
Ahora, dice la misma carta tenemos otro propósito: alcanzar Salvación:
Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo,
Así que hermano; gózate en la maravillosa verdad de que ya no hay más ira para ti. Solo hay Salvación, bendición y Vida Nueva. Ya somos librados de la Ira de Dios y ese es otro glorioso resultado de la justificación.
Pablo dice en el verso 10 que Dios nos amó tanto que siendo enemigos nos reconcilió… y agrega ¿ cómo te atreves a creer que ahora que estamos reconciliados no nos salvará de la ira venidera por Su vida?
GOZO EN EL SEÑOR: (11).
El último eslabón que vemos en este pasaje es que el creyente vive una vida de gozo.
Este gozo es algo interno, pero no por eso menos importante:
Este es un regalo departe de Dios para la vida del cristiano. Este gozo nos ha llegado por Medio de nuestro Señor Jesucristo y está lleno de gratitud por la Salvación que nos dió.
El gozo ha sido una característica notable en aquellos que han andado en los caminos del Señor:
Engrandeced a Jehová conmigo,
Y exaltemos a una su nombre.
Por tanto, en él se alegrará nuestro corazón,
Porque en su santo nombre hemos confiado.
Entraré al altar de Dios,
Al Dios de mi alegría y de mi gozo;
Y te alabaré con arpa, oh Dios, Dios mío.
Siempre que estas seis bendiciones sean el medio por el cual el Creyente se aferre al Señor, podemos ver que hay salvación genuina, Puedes tener certeza de que eres un hijo de Dios y que gozarás del reino preparado para Su Pueblo.
