TRAIGAMOS EL ARCA DE DIOS
Sermon • Submitted • Presented
0 ratings
· 844 viewsNotes
Transcript
TEXTO BASE:
2 Y dijo David a toda la asamblea de Israel: Si os parece bien y si es la voluntad de Jehová nuestro Dios, enviaremos a todas partes por nuestros hermanos que han quedado en todas las tierras de Israel, y por los sacerdotes y levitas que están con ellos en sus ciudades y ejidos, para que se reúnan con nosotros;
3 y traigamos el arca de nuestro Dios a nosotros, porque desde el tiempo de Saúl no hemos hecho caso de ella.
TITULO: TRAIGAMOS EL ARCA DE DIOS
¿QUÉ ERA EL ARCA DE DIOS?
¿QUÉ ERA EL ARCA DE DIOS?
El Arca de Dios no era un objeto común; era el símbolo visible de la presencia y gloria en medio de Israel.
Dios mismo ordenó su construcción en Éxodo 25:10-22 con medidas exactas: un cofre de madera de acacia recubierto de oro puro
Con querubines esculpidos sobre el propiciatorio, el lugar donde la sangre del sacrificio era rociada una vez al año.
Dentro del Arca estaban las tablas de la ley, el maná y la vara de Aarón que reverdeció.
El Arca no era un amuleto, era el trono de Dios en la tierra. Donde estaba el Arca, había victoria, dirección y bendición, pero donde era menospreciada, seguía el juicio la destrucción y la ruina.
Oración por la predicación, por el auxilio del Señor en este tiempo.
INTRODUCCIÓN:
ILUSTRACIÓN: EL DIAMANTE QUE NADIE APROVECHÓ
I. En 1867, en lo profundo de Sudáfrica, vivía Erasmus Jacobs, un joven humilde.
Criado en una casita de barro, con una puerta de madera desgastada.
No era rico, no tenía lujos, ni soñaba con grandeza.
Su vida era simple: trabajo, polvo y sol ardiente sobre su espalda.
Nunca imaginó que la riqueza podía estar tan cerca de él.
II. Un día, caminando por la orilla del río Orange, algo llamó su atención.
Era una piedra…
Pero no cualquier piedra.
No era áspera, ni tenia la forma común de las demás.
Cuando el sol la alumbraba… brillaba de una manera especial.
IV. La recogió, la miró unos segundos…
Y sin pensarlo mucho, se la llevó a casa.
Pero No la guardó con cuidado.
No la admiró.
No preguntó por su valor.
La puso en el suelo, como un tope para asegurar su puerta de madera.
V. Por meses, aquella piedra preciosa estuvo en su casa, pero no causó ningún impacto.
No cambió su vida.
No lo hizo rico.
No lo llevó a la grandeza.
¡Porque lo que no se reconoce, no se honra!
¡Porque lo que no se reconoce, no se valora!
VI. Hasta que un día, un experto comerciante pasó por la aldea.
No era un hombre cualquiera.
Era alguien que entendía de tesoros.
Era alguien que tenia experiencia en valorar los tesoros
Era alguien que sabía mirar más allá de lo común.
Que veía lo que otros ignoraban.
VII. Al ver la piedra en el suelo, se detuvo de golpe.
Su corazón se aceleró…
Sus ojos se fijaron en ella…
Y con voz firme, preguntó:
“¿De dónde sacaron esto?”
“Ahh… ahí en el campo,” respondió con indiferencia el joven
¡No! ¡No era una simple piedra!
Era un diamante de 21.25 quilates.
Uno de los más grandes jamás encontrados en la historia.
Un tesoro incalculable… Pero despreciado porque nadie supo reconocerlo.
VIII. El joven vivió en pobreza con la riqueza bajo sus pies.
¡Y el predicador hoy pregunta hermanos… cuántas veces hemos hecho lo mismo con la presencia de Dios!
XI. Así es la presencia del Señor…
Valiosa, pero ignorada por muchos.
Poderosa, pero desperdiciada por quienes no la honran.
Hermosa, pero solo en las manos de quienes saben reconocerla.
Dios no busca gente que simplemente “tenga su presencia cerca”…
Dios busca una generación que sepa lo que tiene en sus manos.
Que entienda que la gloria de Dios no es algo común.
Que no trate su presencia como un simple objeto más en su vida.
X. Este es el día en donde muchos se darán cuenta…
Que lo que tenemos cerca no es una simple roca más…
Que la presencia, El arca del Señor esta en medio de nosotros
Este es el día en donde muchos se vuelven a la presencia del Señor!
Este es el dia en donde muchos anhelaran el arca en su vidas!
2 Y dijo David a toda la asamblea de Israel: Si os parece bien y si es la voluntad de Jehová nuestro Dios, enviaremos a todas partes por nuestros hermanos que han quedado en todas las tierras de Israel, y por los sacerdotes y levitas que están con ellos en sus ciudades y ejidos, para que se reúnan con nosotros;
3 y traigamos el arca de nuestro Dios a nosotros, porque desde el tiempo de Saúl no hemos hecho caso de ella.
XI. En estos versículos encontramos a David recién coronado como rey.
Antes de su reinado, el Arca de Dios fue olvidada.
Israel no la valoró, no la buscó, ni la honró.
Pero cuando el Señor estableció a David en el trono, su prioridad fue clara.
David no pidió más soldados para fortalecer su ejército.
David no exigió riquezas para expandir su reino.
David no buscó alianzas estratégicas con otras naciones.
Lo primero que hizo David fue llamar a los sacerdotes y levitas para traer el Arca de Dios de regreso a Israel.
David entendía algo fundamental: un reino sin la presencia de Dios es un reino vacío, es una condenado al fracaso.
XII. Hoy nosotros debemos sentir ese mismo anhelo que David tuvo.
¿De qué nos sirve este templo tan hermoso?
¿De qué nos sirven estas pantallas tan grandes y costosas?
¿De qué nos sirven todas estas luces y este edificio tan caro?
Si el Arca de Dios, si la presencia de Dios no está en medio de nosotros… de nada sirve.
Oh, predicador, ¿qué me está diciendo?
Oh, hermano, lo que le estoy diciendo es que lo material no vale nada si la presencia de Dios no está aquí.
XIII. La gloria de Dios es la que transforma, no es el oro ni la plata.
Es su presencia la que cambia vidas
Es su presencia la que sana
Es su presencia la que da victorias
Es su presencia la que purifica
Es su presencia la que levanta al caido
Es su presencia la que convence al pecador
Hoy es el día de desear Su presencia más que cualquier otra cosa.
Hoy es el día de pedir como lo hizo su siervo David:
Traigamos el arca de Dios a nosotros!!!!
XIV. Sin el Arca no queremos continuar, Señor.
Seamos como Moisés en Exodo 33:15, que clamó con fervor: "Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí." .
Seamos como Gedeón Jueces 6:15, que reconoció que sin Dios no podía vencer:"Ah, Señor mío, ¿con qué salvaré yo a Israel? He aquí que mi familia es pobre en Manasés, y yo el menor en la casa de mi padre."
Seamos como Elías en el monte Carmelo 1 Reyes 18.37, quien supo que solo la presencia de Dios podía responder con fuego:"Respóndeme, Jehová, respóndeme, para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres el Dios, y que tú vuelves a ti el corazón de ellos."
Seamos como los discípulos en el camino a Emaús en Lucas 24.32, quienes después de haber estado con Jesús, reconocieron que solo Su presencia les daba vida:
"¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino y cuando nos abría las Escrituras?"
XV. Hoy es el día de pedirle al Señor que por favor nos permita tener su precensia en medio de nosotros!
CENTRO DEL SERMÓN:
I. El arca de Dios, es un símbolo de su gloria y de su presencia
Cuando el arca estaba en medio del pueblo habían grandes victorias:
En Josue 3.15-16 dice que cuando los sacerdotes que llevaban el arca tocaron el agua, la palabra dice que el agua se seco, se detuvo para que Israel pasara
En Josue 6.6-7 El pueblo rodeo la ciudad con el arca y al final de siete días los muros cayeron sobrenaturalmente
Hay muchos mas eventos que resaltan la magnificencia del arca de Dios en medio de su pueblo.
II. Pero llego un tiempo en donde Israel perdió el respeto por el Arca:
El pueblo se alejó de Dios y siguió ídolos Jueces 2:12 Dejaron a Jehová el Dios de sus padres, que los había sacado de la tierra de Egipto, y se fueron tras otros dioses, los dioses de los pueblos que estaban en sus alrededores, a los cuales adoraron; y provocaron a ira a Jehová.
El pueblo trato el Arca como un amuleto para la batalla (1 Samuel 4:3)."Traigamos el Arca del pacto de Jehová, para que viniendo entre nosotros nos salve de la mano de nuestros enemigos."
El arca tu no la puedes pedir, solo para que te haga favores, solo para que te responda tus peticiones.
El arca tiene que ser honrada, para eso pedimos que su presencia venga, para honrar su gloria!
III. Israel fue vencido por su infidelidad, por su falsedad:
Los Filisteos se llevaron el arca: 1 Samuel 4:10-11 , fue causada una gran mortandad de treinta mil hombres. Además, tomaron el Arca de Dios y mataron a Ofni y Finees, los hijos de Elí.
Los filisteos no tenian conocimiento de la presencia del Señor y pensaron que el arca era un ídolo mas.
Pusieron el Arca de Dios en el templo pagano de ellos, donde estaba Dagon un falso dios de ellos
Pero Dagon amaneció postrado, la palabra en el hebreo podría traducirse “adorando”
Dagon adorando la presencia de Dios.
También amanecio sin manos y sin cabeza: “Poderosa Presencia de Dios” 1 Samuel 5.4 Y volviéndose a levantar de mañana el siguiente día, he aquí que Dagón había caído postrado en tierra delante del arca de Jehová; y la cabeza de Dagón y las dos palmas de sus manos estaban cortadas sobre el umbral, habiéndole quedado a Dagón el tronco solamente.
IV. Después de algunos sucesos en donde plagas fueron enviadas a los filisteos
Los filisteos deciden llevar de vuelta el arca a Israel
Y fue llevada a casa de un hombre llamado Abinadab
1 Vinieron los de Quiriat-jearim y llevaron el arca de Jehová, y la pusieron en casa de Abinadab, situada en el collado; y santificaron a Eleazar su hijo para que guardase el arca de Jehová.
2 Desde el día que llegó el arca a Quiriat-jearim pasaron muchos días, veinte años; y toda la casa de Israel lamentaba en pos de Jehová.
I. Abinadab tuvo el arca, pero su vida nunca cambio:
La palabra collado podría traducirse como: “patio trasero”
Abinadab No permitió que la presencia entrara a su casa.
No la puso en el centro de su hogar.
No la trató con reverencia ni con honra
II. La dejó afuera, posiblemente en un cuarto apartado.
No la integró en su vida diaria.
Fue una presencia distante, más simbólica que real.
III. En la Biblia no se registra ningún suceso durante esos 20 años.
No hubo milagros.
No hubo revelación.
No hubo transformación.
IV. Tuvo la presencia de Dios cerca, pero su vida no cambió.
No basta con tener a Dios cerca si no le damos el lugar que merece.
Abinadab tuvo la gloria en su propiedad, pero no en su corazón.
Dios estuvo allí, pero fue ignorado, fue despreciado.
Oh MILEJ, Que nos nos pase lo mismo!
V. Mientras el Arca estuvo en su casa, Israel seguía en crisis.
El pueblo lamentaba en pos de Jehová, pero no hacía nada por buscarlo.
Pasaron 20 años de espera, sin avance ni avivamiento.
VI. Hasta que David siente en su espiritu traer el arca y honrar el arca:
3 y traigamos el arca de nuestro Dios a nosotros, porque desde el tiempo de Saúl no hemos hecho caso de ella.
David dice: desde el tiempo de Saul no nos hemos recordado del arca, la hemos tenido olvidada (Dios habla Hoy)
Saúl tenía un trono, tenía ejércitos, tenía riquezas, tenía reconocimiento…
Pero nunca tuvo un anhelo por la presencia de Dios.
VII. Mientras Saúl reinaba, el Arca estaba abandonada.
Saúl tenía todo… menos a Dios.
Nunca mostró interés en buscar la gloria de Dios.
Nunca trató de traer el Arca de regreso.
Nunca restauró la adoración verdadera.
Su reinado es el ejemplo perfecto de cómo la bendición sin presencia de Dios es un fracaso.
CONCLUSIÓN:
I. David decide traer el arca, pero a su manera:
Hay un riesgo milej de querer honrar a Dios pero a nuestra manera y no a la de El.
2 Samuel 6:1-2
"David volvió a reunir a todos los escogidos de Israel, treinta mil. Y se levantó David, y partió de Baala de Judá con todo el pueblo que tenía consigo, para hacer subir de allí el Arca de Dios, sobre la cual es invocado el nombre de Jehová de los ejércitos, que mora entre los querubines."
2 Samuel 6:3
"Y pusieron el Arca de Dios sobre un carro nuevo, y la llevaron de la casa de Abinadab, que estaba en el collado; y Uza y Ahío, hijos de Abinadab, guiaban el carro nuevo."
David usó un carro nuevo para llevar el Arca, probablemente un carro hermoso, bien diseñado y majestuoso.
Pero Dios nunca ordenó que el Arca fuera transportada en un carro.
Este método fue copiado de los filisteos, quienes paseaban a sus ídolos en carros.
La Ley indicaba que el Arca debía ser llevada por los levitas sobre sus hombros con varas, como Dios lo había ordenado (Éxodo 25:14; Números 7:9).
No podemos honrar a Dios a nuestra manera. Las buenas intenciones no reemplazan la obediencia.
LA MUERTE DE UZA: UNA LECCIÓN SOBRIA
2 Samuel 6:6-7
"Cuando llegaron a la era de Nacón, Uza extendió su mano al Arca de Dios y la sostuvo, porque los bueyes tropezaban. Y el furor de Jehová se encendió contra Uza, y lo hirió allí Dios por aquella temeridad, y cayó allí muerto junto al Arca de Dios."
El error de Uza fue tocar el Arca cuando los bueyes tropezaron, pensando que debía estabilizarla.
Dios lo hirió inmediatamente, porque nadie debía tocar el Arca (Números 4:15).
La irreverencia cuesta la vida.
Cuando un líder es irreverente a la presencia del Señor, trae consigo muerte.
Uza pensó que el polvo del suelo era más impuro que sus propias manos, pero Dios dejó en claro que lo impuro no era la tierra, sino el hombre.
2 Samuel 6:8-10
"Y se entristeció David por haber herido Jehová a Uza, y fue llamado aquel lugar Pérez-uza, hasta hoy. Y temiendo David a Jehová aquel día, dijo: ¿Cómo ha de venir a mí el Arca de Jehová? De modo que David no quiso traer para sí el Arca de Jehová a la ciudad de David, y la hizo llevar a casa de Obed-Edom geteo."
David tuvo temor de Dios. Se dio cuenta de que la presencia de Dios no puede ser manejada a la ligera.
Decidió No llevar el Arca a Jerusalén, sino dejarla en la casa de Obed-Edom, un levita de oficio.
Este hombre si tenia conocimiento de como se debía tratar la presencia de Dios!
2 Samuel 6:11
"Y estuvo el Arca de Jehová en casa de Obed-Edom geteo tres meses; y bendijo Jehová a Obed-Edom y a toda su casa."
A diferencia de Abinadab, Obed-Edom no dejó el Arca en un cuarto apartado.
Él la recibió con reverencia, con honor y con temor santo.
No trató la presencia de Dios como algo común, sino como lo más valioso.
Y en solo tres meses, su vida cambió por completo.
1 Crónicas 26:4-5
"Los hijos de Obed-Edom: Semaías el primogénito, Jozabad el segundo, Joah el tercero, Sacar el cuarto, Natanael el quinto, Ammiel el sexto, Isacar el séptimo, Peultai el octavo; porque Dios había bendecido a Obed-Edom."
I. En solo tres meses, su vida cambió por completo:
Fue prosperado: Dios bendijo su hogar y todo lo que tenía.
Su familia fue bendecida: Sus hijos crecieron fuertes, valientes y capaces.
Fue Honrado por el Señor: Fue escogido para servir en el templo.
Su Descendencia fue poderosa: Su linaje se convirtió en líderes reconocidos.
Fue un testimonio vivo: Su historia demostró que la presencia de Dios transforma vidas.
Abinadab tuvo el Arca por veinte años y nada cambió.
Obed-Edom la tuvo por tres meses y su vida fue transformada.
La diferencia no fue el tiempo, sino la actitud.
Hoy es el día de decidir cómo queremos recibir a Dios.
Si lo honramos, Su bendición alcanzará nuestra vida, nuestra familia y nuestras generaciones.
MINISTRACIÓN:
Milej ha reconocido la presencia de Dios.
Hace algunos años, nos reuníamos en un cuartito pequeño, con sillas prestadas, en medio del polvo y con unas bocinitas pequeñas.
No teníamos los recursos, no éramos ricos, tal vez no teníamos la esperanza de los humanos, pero algo sí nos enseñaron nuestros pastores: la gloria del Señor es santa y sagrada.
Nos enseñaron a reconocer la presencia de Dios en nuestras vidas.
Y aunque llegaron los desvelos, aunque llegaron las lágrimas, aunque llegaron las traiciones, aunque llegaron las decepciones, aunque el enemigo nos lanzó dardos, bombas y misiles para destruirnos, algo sabíamos con certeza: Su presencia es sagrada y santa, y no estábamos dispuestos a renunciar a ver la gloria de Dios.
Pasaron los años y seguimos creyendo en nuestro Dios. El enemigo quiso desilusionarnos. Hablaron de nosotros, se rieron, pensaron que íbamos a desaparecer, pensaron que no nos levantaríamos.
¡Pero llora, diablo! ¡Revuélcate en tu derrota! ¡Porque aquí estamos de pie!
¡Sufre, porque la iglesia santa de Dios sigue firme!
Las puertas del infierno no prevalecieron. ¡El Dios de la gloria se glorificó una vez más!
No somos cualquiera. ¡Sufre, diablo! ¡Porque somos hijos del Dios eterno!
Y ahora, más que nunca, reconocemos la presencia de Dios en nuestras vidas.
