El Vigía

Sermon  •  Submitted   •  Presented
0 ratings
· 4 views
Notes
Transcript
Ezequiel 3:10-11 Mi oración para nosotros esta mañana es que Dios nos hable, que escuchemos Su voz y “vayamos.”
En este pasaje, Dios se le apareció a Ezequiel y le dijo qué hacer. Él dijo: “Ezequiel, ve a mi pueblo de corazón endurecido, Israel, y sé quien Yo necesito que seas para ellos.” Dios le dice que no lo envió a un país lejano, donde se hable un idioma difícil que él no comprendería. Más bien, lo envió al propio pueblo de Dios.
El mismo Dios le dice a Ezequiel que Israel no le escuchará a él porque tampoco escucharán a Dios. Le dice que, si hubiera ido a otro país con otro idioma, allí lo habrían escuchado, pero a Israel no, porque no escucharán a Dios.
Ezequiel salió lleno de amargura y enojo; sin embargo, el versículo 14 nos dice que la Mano del SEÑOR estaba poderosa sobre él.
Llegó hasta los cautivos, donde se sentó en el mismo lugar que ellos durante 7 días. Sorprendido por lo que presenció durante esa semana, asombrado, Dios volvió a hablar con él y le dijo algo a lo que cada uno de nosotros debemos prestar atención y escuchar.
Ezequiel 3:16-21 Adam Patchett: Hace años asistí a una escuela en Arizona durante un año. Recuerdo que hice, más o menos, dos amigos mientras estuve allí: Marcus y Adam. Eran chicos que no tenían ningún respeto por Dios, ateos, vulgares. Una vez, cuando se enteraron de que yo creía en Dios y asistía a la iglesia, Marcus aprovechó la oportunidad para contarme un chiste un día:
“Hey Blake, ¿cuál es la diferencia entre Jesús y Santa Claus? Lloré cuando descubrí que Santa no era real.”
Así eran ellos. Día tras día, la situación era difícil. Un día, Adam Patchett me comentó lo mal que las drogas estaban afectando a quienes lo rodeaban. Me dijo: “Veo lo que le está haciendo a mi familia, a mis amigos y a todos los que me rodean. Pero simplemente no puedo detenerme.” Mencionó eso tres veces en esa conversación.
Adam había conocido el Evangelio en su vida. Sabía del amor que Jesús tenía por él. Tenía personas que lo guiaban, sin embargo, continuaba viviendo de la manera que él quería.
Aquí, en nuestro pasaje, Dios habla de esta misma situación. Dios miró a Su hombre y le dijo (versículos 17-18):
El role del vigía era crucial en aquellos días. Eran responsables de la seguridad del reino y de dar la alarma en la ciudad. Si eran perezosos o se distraían fácilmente, si decidían no tomar en serio su labor, si no eran diligentes, el enemigo podía entrar y destruir en cualquier momento.
Eran personas de las que se confiaba una tarea vital: cuidar las vidas y la seguridad del reino. Su diligencia era indispensable, pues la falta de ella podía ser la razón por la que sus familias y otros fueran asesinados. Tenían que estar alerta, sabiendo que el enemigo podía aparecer en cualquier instante.
Eran personas importantes, la primera línea de defensa. Y en nuestro pasaje, el hombre de Dios, llamado Ezequiel, asume este papel espiritual de ser vigía de las almas del pueblo de Dios.
Israel siempre ha sido una nación en la que se le ha visto sirviendo a Dios y haciendo grandes cosas, y también volviéndose en Su contra, cayendo en cautiverio solo para ser rescatada algún día y, luego, repetir las mismas grandes hazañas y pecados.
Lo que tú y yo necesitamos entender acerca de este pasaje son dos cosas:
Que a aquellos de ustedes que son líderes espirituales se les ha encomendado una tarea sumamente importante, y en un momento les hablaré al respecto; y
Que nosotros, como pueblo de Dios, debemos prestar atención a lo que la Palabra de Dios dice en este pasaje.
Líderes espirituales, su responsabilidad es, en primer lugar, vivir una vida pura ante los ojos de Dios y hacerlo con reverencia. La Palabra de Dios nos dice en Santiago 3:1-2.
¿Quieren saber cuál es su papel? Su papel es ser un hombre perfecto. Si creen que eso es imposible, permítanme recordarles algo: en nuestra naturaleza humana sí resulta imposible, pero con Dios nada será imposible. Él nos dice en 2 Timoteo 3:16-17.
Si están viviendo una vida que agrada a Dios, continúen. Sigan viviendo en Su Palabra, continúen sirviéndole, porque deben ser diligentes, ya que su adversario, el Diablo, como un león rugiente, busca a quién devorar.
Sus hijos no están fuera de su mortal alcance. Al Diablo no le importa de quién sean las vidas que destruye. Ustedes —papá, mamá, maestro de lose lifegroups, líder espiritual en la iglesia— deben vivir esta vida como vigías, fieles, siempre alertando contra el enemigo y siempre viviendo para su Dios.
Si ese eres tú y estás viviendo esa vida, haz lo que Dios le dijo a Ezequiel respecto a los que están en tu vida… diles: (Ezequiel 3:18-21) Cumple con tu role en sus vidas, porque existe la posibilidad de que vivan. Sí, lo sé, puede que no lo hagan. Puedan elegir endurecer su corazón. Pero, ¿quieres tener su sangre en tus manos?
Muchos hombres buenos no están de acuerdo conmigo en esto, y está bien. Pero, ¿alguna vez has oído a alguien decir: “Los amo, sé qué hacer para ayudarlos, pero no haré nada porque ellos, en primer lugar, no se acercarán a mí”? Observa la tarea asignada al líder espiritual en los versículos 20 y 21.
En ningún lugar aquí Dios le dice al líder espiritual: “Ámales, estate listo por si deciden acudir a ti en busca de ayuda…” No, les dice: “Ve a donde ellos están. Si son justos y cambian sus caminos, vivirán; pero si tú no lo haces, morirán. Lo bueno que hayan hecho no será recordado por nadie, y será tu culpa.”
Pablo dijo que está libre de la sangre de todos los hombres. Tú puedes tener esa vida, con suficiente audacia, fidelidad, amor y acción. No vayas al cielo con la sangre de los perdidos y de los santos en tus manos porque fallaste en el rol que Dios te asignó.
Piensa en esas cosas por un momento y en cómo afectan tu vida.
Ahora simplemente quiero hablar con todos. Ya he hablado con los líderes; permíteme cumplir mi rol.
Si hay alguien aquí que no ha recibido a Jesús como su Salvador… permíteme decirte algo de la manera más amable que pueda: morirás en tu pecado, y tu bien no superará tu mal. Somos pecadores.
Si alguien aquí no lo cree, o mejor aún, si piensas que eres una buena persona, permíteme recordarte que tú no posees las palabras de la vida, solo Dios las posee. Él dijo:
  “Que Dios sea verdadero y los hombres, mentirosos.” Su Palabra nos dice que todos han pecado y han quedado cortos de la gloria de Dios; que nadie puede llegar al Padre, a menos que pase por Jesús; que no vamos al cielo por las obras de justicia que hayamos hecho.
La única esperanza que tienes, pecador, es Jesucristo. No lo niegues. No endurezcas tu corazón. Ven a Él hoy. Si no lo haces, morirás y pasarás la eternidad alejado de Él. Sin embargo, si acudes a Él en arrepentimiento, creyendo que Jesucristo te salvará, creyendo que Él resucitó de entre los muertos, y si confiesas y crees en Jesús, tú… serás… salvo.
Y tú, hijo de Dios… creyente…
Tú que has recibido el perdón de tus pecados, tú que estás sin culpa ante el trono de Dios… ¿cómo es tu vida fuera de estos muros? ¿En tu lugar de trabajo? ¿En tu hogar? ¿Cómo eres cuando no hay nadie alrededor? ¿Qué haces en secreto o cuando sabes que nadie se enterará?
Cuando alguien observa tu vida, ¿ve a Jesús o ve una vida contraria a Él?
Quizás necesites conversar con quienes te conocen mejor y preguntarles: “¿Qué ves en mi vida que necesita cambiar? ¿De qué manera puedo parecerme más a Él?” Y luego, acepta esas respuestas con gracia, sabiendo que ellos confiaron en ti para darte una respuesta sincera.
Vive una vida auténtica, no una falsa. ¿Quién eres? Un hijo de Dios, una persona justa, alguien que puede llegar a ser perfeccionado por el poder del Espíritu.
Tito 2:11-12
11 Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres,
12 enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente.
Related Media
See more
Related Sermons
See more
Earn an accredited degree from Redemption Seminary with Logos.