El propósito y la extensión de la expiación

Cristología  •  Sermon  •  Submitted   •  Presented
0 ratings
· 28 views
Notes
Transcript

Introducción

¿Cuál fue el propósito original o la intención de Dios al enviar a Su Hijo al mundo?
Salvar eficazmente a todos los que fueron escogidos desde antes de la fundación del mundo?
Hacer posible la salvación de todos y cada uno de los seres humanos, pero sin salvar a nadie en particular?
A la hora de tratar con esta doctrina, es importante que nos acerquemos con humildad reconociendo en primer lugar, que es un tema que ya se ha discutido en la historia de la iglesia. Por otro lado, también debemos ser intencionales en acercarnos a estudiar esta doctrina (así como cualquier otra), no con unos lentes antropológicos, sino con un lente teológicos.
La doctrina de la expiación ha sido quizá una de las más discutidas y es sabio entonces, entrar en esta discusión conociendo los términos que se han usado en la historia y teniendo una comprensión básica sobre la misma.
Lo primero que tenemos que considerar, y en lo que creo que la mayoría de nosotros estamos de acuerdo es que la salvación es del Señor. El Padre ordenó, el Hijo la cumplió o la efectuó, y el Espiritu Santo la aplica.
No obstante, podemos entonces plantear el panorama de la discusión estableciendo las opciones que hay al abordar esta doctrina, y la diferencia entre los que creen en una expiación limitada y los que creen en una expiación ilimitada.

El problema en cuestión

Es importante que entendamos bien los términos de esta discusión. La pregunta no es si la muerte de Cristo tiene un valor infinito, ni tampoco si en realidad algunos no se salvan. La pregunta en cuestión es si la voluntad de Dios era que Cristo hiciera su sacrificio por el pecado de todas las personas sin excepción o solo por los pecados de los elegidos.
¿Es Cristo un Salvador real o solamente es un salvador “potencial”?
¿Cristo murió para expiar los pecados de cada ser humano o murió para expiar los pecados de aquellos que el Padre escogió?
Estas son las únicas opciones que tenemos, y por lógica, las dos no pueden ser verdaderas. O la expiación es limitada o es ilimitada.
La diferencia entre los que creen que la expiación es limitada (Teología reformada) y los que creen que la expiación es ilimitada (Teología arminiana) es la siguiente:
“La diferencia entre ambas no es el énfasis, sino el contenido. Una afirma que Dios salva; la otra dice que Dios capacita al hombre para que se salve a sí mismo. Una plantea los tres grandes actos de la Santa Trinidad para recuperar a la humanidad perdida: El Padre elige, el Hijo redime, el Espíritu Santo llama. Estos actos están dirigidos al mismo grupo de personas y aseguran su salvación de forma infalible. La otra le da a cada acto una referencia diferente (el objeto de la redención es toda la humanidad, el llamado, para los que oyen el evangelio, y la elección para los que oyendo responden) y niega que la salvación de alguien sea segura por alguno de estos actos. Estas dos teologías comprenden el plan de salvación de formas muy diferentes. Una plantea que la salvación depende de la obra de Dios, la otra que depende de la obra del hombre”. - J.I. Packer
También debemos reconocer que el problema en parte se encuentra porque ambas cosmovisiones teológicas se basan en la Biblia para argumentar sus premisas.

El propósito de la expiación

¿El plan divino era hacer de la redención una posibilidad o una certeza?
Si Dios deseaba redimir a todos, ¿Falló su plan?
2 Pedro 3:9 “9 El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.”
¿Qué significa este pasaje?
El primer problema es el significado de la palabra “querer”, esto hace referencia a Su voluntad.
La Escritura describe la voluntad de Dios de varias maneras:
Voluntad decretiva
También se le conoce como la voluntad soberana y eficaz de Dios, lo cual quiere decir que lo que Él decreta va a ocurrir con toda seguridad. Esta voluntad es irresistible.
Voluntad preceptiva
Se refiere a los preceptos o mandamientos de Dios, las leyes que Sus criaturas deben cumplir. Esta voluntad se puede resistir.
Voluntad de disposición
Se refiere a aquello que a Dios le complace o en lo que Él se deleita.
Apliquemos esto al pasaje de Pedro.
“No queriendo” (Su voluntad decretiva) que ninguno perezca. En este caso implicaría que cada persona será redimida, que ninguna persona perecerá.
“No queriendo” (Su voluntad preceptiva) que ninguno perezca. Esto significaría entonces que Dios prohibe, en un sentido moral, que alguien se pierda. En otras palabras, perderse sería un acto de desobediencia.
“No queriendo” (Su voluntad de disposición) que ninguno perezca. En este caso, quiere decir lo que otros pasajes de la Escritura dicen, que Dios no se deleita en la muerte del impío y describe la gracia común de Dios y Su amor general hacia la humanidad. (Esta es la que más se ajusta al contexto global de la Biblia)
Pero también debemos prestar atención a la palabra “ninguno” ya que puede referirse a:
“Ninguno” en un sentido universal.
“Ninguno” en un sentido limitado de personas.
Aparentemente el texto no hace referencia a un grupo específico de personas… Pero si leemos bien el pasaje completo, podremos ver que si hay un término que limita a la palabra ninguno.
2 Pedro 3:9 “9 El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.”
El término que limita o que define a ninguno es nosotros. A la luz de esto podemos decir entonces que Pedro está diciendo: “Ninguno de nosotros”. Ahora bien, todavía queda un problema, ya que nosotros podría referirse a todos los seres humanos en general o a un grupo específico de personas. Sin embargo, 2 Pedro fue escrita por un creyente y fue escrita a creyentes, de manera que es más probable que se refiera a los creyentes.
Acerca de esto John Owen escribió:
“Quiénes son estos de los que escribe el apóstol? Aquellos que habían recibido “preciosas y grandísimas promesas” (1:4), a quienes llama “amados” (3:1); a quienes distingue de los burladores de los últimos días (3:3); a quienes el Señor tiene en consideración al disponer aquellos días; de quienes se dicen que son “escogidos” (Mt. 24:22). Ahora bien, decir que porque Dios no permite que ninguno de ellos perezca sino que todos vengan al arrepentimiento significa que esa es Su voluntad para todos los demás en el mundo (incluso a aquellos que nunca se les revela Su voluntad, ni son llamados al arrepentimiento, y nunca oyen de la salvación) verdaderamente resulta ser poco menos que locura y necedad extremas”. - John Owen
Así pues, el texto se refiere a los escogidos de Dios ,de manera que Él no quiere que ninguno de sus elegidos perezca. En este caso, el texto estaría hablando de la voluntad de Dios decretiva. ¿Cuál es resultado final? Que el propósito de la expiación se cumple y queda asegurada. Todos los escogidos llegan al arrepentimiento, todos llegan a la fe, todos son salvos, ninguno de los elegidos perece. Dios soberanamente lleva a cabo todo lo necesario para que todos sus escogidos sean salvos.
Así que el propósito de la expiación no es hacer posible la salvación de muchos, pero sin asegurar la salvación de nadie en particular. Sino más bien, salvar eficazmente a todos aquellos que el Padre le dio. Nuestro salvador es un Salvador real, no un salvador potencial…

La extensión de la expiación

Cuando hablamos de la expiación limitada no estamos diciendo que su valor o su suficiencia sea limitada para salvar a todos los seres humanos. Es decir, la expiación en sí misma tiene el valor de salvar a toda la humanidad. Sin embargo, como acabamos de ver, ese no es el propósito de Dios al enviar a Su Hijo al mundo.
La obra redentora de Cristo tiene un valor infinito y abarca a todo el mundo. La Biblia declara que Cristo no vino a condenar al “mundo”, sino a salvarlo. Esto lo vemos en varios pasajes de la Escritura. Sin embargo, esos pasajes que hablan de un alcance universal se han malinterpredado al entenderlos como una promesa de salvación para todas las personas en todo el mundo.
En otras palabras, el alcance universal no es equivalente a una salvación universal.
1 Timoteo 2:4 “4 el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.”
Juan 1:29 “29 El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.”
Tito 2:11 “11 Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres,”
1 Juan 2:2 “2 Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.”
En primer lugar, estos pasajes no deben entenderse como si Dios quisiera que pasara algo que no pasa, sino más bien, que se refiere a una amplia diversidad de personas de todo tipo, clases y rangos.
Por otro lado, El N.T. se distingue del A.T. precisamente por la expansión de la proclamación del evangelio a todas las naciones. Con Dios no hay acepción de personas.
Hechos de los Apóstoles 10:34–35 “34 Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, 35 sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia.”
Romanos 3:29 “29 ¿Es Dios solamente Dios de los judíos? ¿No es también Dios de los gentiles? Ciertamente, también de los gentiles.”
Romanos 10:11–13 “11 Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado. 12 Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan; 13 porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.”
De modo que, las referencias a “muchos” “todos” “mundo” no señalan la extensión universal de la expiación, sino al hecho de que la muerte de Cristo es por muchos, para una gran multitud, de toda lengua, pueblo, tribu y nación.
Recordemos que estamos tratando con la voluntad revelada de Dios. Nosostros no necesitamos saber específicamente por quién murió Cristo. El llamado del Evangelio es para todos…

Conclusión

Aplicaciones

Related Media
See more
Related Sermons
See more
Earn an accredited degree from Redemption Seminary with Logos.