El confiometro
Tiempo de Epifanía • Sermon • Submitted • Presented
0 ratings
· 13 viewsNotes
Transcript
Introducción
Introducción
Imaginemos que en nuestra conciencia hay una especie de termómetro para medir la confianza, algo que se pudiera llamar el “confiometro”, un aparato que tuviera la capacidad de medir los niveles de confianza sociales y personales. ¿Cómo se marcarían los niveles de confianza que tenemos?
Algunos aspectos que podría medir el confiometro son:
Instituciones Gubernamentales y la política.
Lugar de trabajo y relación con los compañeros y jefes.
Deportes y campeonatos, por ejemplo, el Super Bowl o los campeonatos de fútbol.
La iglesia.
La familia.
Nosotros mismos.
Dios.
Es muy posible que las medidas confiométricas hayan subido y dependiendo los temas mencionados. Un artículo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) del 2024 concluye que los niveles de confianza en las instituciones de América Latina han presentado un declive en los últimos años generando aislamiento social y polarización. Al respecto, es posible que el resultado de la medida de la confianza social y política haya sido baja o mu baja en comoaracion con la familia, nosotros mismos y Dios.
La confianza es la esperanza firme que se tiene en alguien o en algo y es la base para la construcción de relaciones, está comunidad no podría existir si no hubiera niveles de confianza entre todos nosotros porque la comunidad supone ser un lugar seguro para todos nosotros. La confianza provee tranquilidad y felicidad al ser humano mediante relaciones transparentes.
Desde esa perspectiva, la confianza puede verse como sinónimo de esperanza, una esperanza que se construye a través de nuestra relación con todo lo que está a nuestro alrededor. El ser humano se mueve entre dos dimensiones relacionales, el “macrocosmos” y el “microcosmos”; la relación con la política y las instituciones gubernamentales, la economía, los grandes negocios, el Estado, el gobierno y toda la maquinaria social es el “macrocosmos”, de otro lado está la iglesia y la familia, los pequeños grandes círculos en los que se desarrolla el ser humano, ese es el “microcosmos”; es justamente allí en donde podemos sanar, restablecer el equilibrio de la vida y reafirmar nuestro valor como personas, aunque habitamos en el macromundo, nuestro desarrollo personal se construye en el micromundo.
Los Textos que hoy hemos leído constituyen una interesante reflexión apropósito de la construcción de confianza, tanto el Salmo 1, como los textos de Jeremías y Lucas nos pondrán en el mismo contexto: El ser humano necesita poner su confianza en Dios quien es la fuente de toda felicidad. La visión del mundo macro y micro debería estar sustentada en la relación con Dios y la confianza que aprendemos a desarrollar en Él.
La Palabra de Dios nos enseña a desarrollar nuestra confianza:
1. El deleite en la Palabra de Dios (Salmo 1)
1. El deleite en la Palabra de Dios (Salmo 1)
Salmo 1 “Dichoso es quien no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en la senda de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los burladores, sino que en la Ley del Señor se deleita y día y noche medita en ella. Es como el árbol plantado a la orilla de un río que, cuando llega su tiempo, da fruto y sus hojas jamás se marchitan. Todo cuanto hace prospera. En cambio, los malvados son como paja arrastrada por el viento. Por eso no se sostendrán los malvados en el juicio ni los pecadores en la asamblea de los justos. Porque el Señor cuida el camino de los justos, mas la senda de los malvados lleva a la perdición.”
Deleitarse en la Palabra de Dios y meditar en ella es una fuente inagotable de confianza y alegría, la dicha y la felicidad no provienen de la relación de los diálogos que generan intriga, burla o chisme sino de la Ley del Señor, de Su Palabra, porque ella nos da refrigerio.
Nuestra relación con la Palabra debe ser constante, no para construir grandes tratados teológicos sino para desarrollar nuestra confianza en Dios, meditar en ella y descubrir las promesas que Dios tiene para todos nosotros. Conocer la Palabra de Dios, vivir en la realidad de está presente en nuestra mente y corazón nos permite vivir confiadamente aun en los momentos más complejos de la existencia.
La base de este razonamiento se encuentra en el último versículo: “El Señor cuida el camino de los justos”, ¿Cómo podríamos estar angustiados, tristes o desolados si tenemos la Palabra y las promesas del Señor?
2. El cuidado del corazón (Jer 17:5-10)
2. El cuidado del corazón (Jer 17:5-10)
Las Palabras de Jeremías son una replica del Salmo 1, no obstante, Jeremías pone en medio el corazón del ser humano, es consciente de que no hay nada más engañoso que el corazón. Confiar en otros seres humanos resulta ser una desdicha o maldición para la persona humana, ya el salmo ha puesto la relación entre el consejo de los malvados y la Palabra de Dios.
Jeremías ahora nos deja la tarea de cuidar el corazón. La única manera de cuidar el corazón es poniendo nuestra confianza en Dios porque quien pone la confianza en Dios se extiende, no teme a las inclemencias de la vida, no se angustia en la sequía y nunca deja de dar fruto (Jer 17:7-8). Un corazón sano es el que se pone en las manos de Dios porque ha encontrado en Él la perfecta paz.
Un corazón bien cuidado reconoce que sus propias fuerzas no le permitirán encontrar la paz, por el contrario, viviría en un continuo desierto, por eso mira al Señor y pone su confianza y esperanza en Él sabiendo que la fuente inagotable de vida y de paz está en Dios.
Cuidar el corazón implica pasar tiempos importantes en la presencia de Dios orando, alabando, dando gracias, estudiando la Palabra y reconociendo la necesidad que tenemos de ser transformados por Cristo extendiendo nuestras raíces para ser fuente de amor e inspiración de confianza y de luz a donde sea que nosotros vayamos.
Cuidar el corazón es poner nuestra voluntad a los pies de Cristo, como hablamos el domingo pasado, dejar todo aquello que es una carga, vaciar nuestro corazón para que el amor de Dios lo llene y alimente con las virtudes del Reino de Dios, amor, paz, justicia, liberación y gozo.
Aquel que ha asegurado la esperanza y la confianza en la misericordia de Cristo, no sólo tiene la voluntad de entrar en la fe perfecta, sino que ya entró en ella. Porque la fe perfecta no es otra cosa que la esperanza y confianza seguras en la misericordia de Cristo.
Thomas Cranmer (Arzobispo de Canterbury)
3. Comprender la realidad en clave de esperanza (Lc 6:17-26)
3. Comprender la realidad en clave de esperanza (Lc 6:17-26)
El evangelio nos pone de nuevo frente a la realidad de las personas, de frente de la “multitud” que ha escuchado de Jesús y llega para oírlo, ser sanada y liberada, la multitud se refiere a la gente que descubrió Jesús estaba presente y que de Él salía poder.
Dos elementos son importantes destacar en la lectura del evangelio, en primer lugar; la multitud de personas se acercaron a Jesús porque deseaban oírlo, hay un mensaje de parte de Dios para la humanidad y ese mensaje está relacionado con lo que leímos en el Salmo y en Jeremías. El mensaje de Jesús trae esperanza a la humanidad, es la puerta para experimentar sanidad y liberación, es un mensaje transformador porque quita las viejas cadenas y los yugos que cargamos para que podamos mirarnos con dignidad como hijos de Dios.
El segundo elemento a destacar en la lectura es la mirada de Jesús, Lucas pone a la multitud en el nivel de discípulos, la multitud son los seguidores de Jesús, su mirada es la mirada de amor que contempla la realidad de las personas que le siguen y desde esa realidad trae esperanza, una esperanza que no es necesariamente escatológica sino que se convierte en el desafío de construir algo nuevo, una nueva sociedad, con seres humanos transformados que han nacido desde el amor enseñado por Jesús y manifestado en sus obras milagrosas.
La mirada de Jesús, una mirada pura, diáfana y espiritual, no le aleja de la realidad; las personas que están a su alrededor son pobres, pasan hambre, lloran y están siendo odiados, discriminados y desprestigiados por causa de Jesús y su mensaje. Para Jesús la realidad es la raíz de la esperanza, quizás para nosotros no sea lógico que en estas condiciones de pobreza, hambre, tristeza y dolor se pueda encontrar esperanza, pero para Jesús lo es porque los apropia al Reino de Dios, a la construcción de algo mejor, al privilegio de compartir el pan y de reír en medio del dolor.
La causa de Jesús es el amor, las personas que confían en sí mismas no han logrado expandir su amor, por esa razón, desde su egoísmo no pueden comprender la dicha de los que sufren. Los que sufren, por su parte, encuentran en la mínima oportunidad un motivo para reír, disipar su dolor y compartir con el otro, eso es lo más cercano al amor.
Los pobres desde su dificultad comparten lo que tienen y construyen el Reino de Dios, la comunidad de la confianza, buscan la justicia y se unen para tejer la esperanza, cuentan su historia y crean la memoria en busca de la dignidad. Esa es la historia de los judíos sobrevivientes de los campos de concentración, de las familias que vivieron la violencia y la dictadura de Franco, las violencias en América Latina, de los afroaméricanos en Estados Unidos y, seguramente, ha de ser la historia de los inmigrantes latinos perseguidos por el gobierno de turno.
La esperanza es esperanza porque viene y nosotros la podemos ver mientras nos unimos y construimos una realidad diferente, la esperanza se fundamenta en la confianza en Cristo y su palabra que nos invita a creer y no temer aun cuando pareciera que las cosas no estuvieran a nuestro favor.
Conclusión
Conclusión
Confianza es la palabra clave para nosotros hoy. La confianza que ponemos en Dios cuando nos deleitamos y meditamos en Su Palabra, la confianza cuando vacíamos nuestro corazón y lo entregamos a Dios para que él lo llene con amor y esperanza, la confianza de una realidad para la comunidad cristiana; la construcción del Reino de Dios que se fundamenta en el amor.
La base fundamental de la fe y del conocimiento es la confianza en Dios. No podemos creer ni saber nada a menos que confiemos en esas leyes de fe que Dios ha implantado en nuestra naturaleza.
Charles Hodge (Teólogo presbiteriano estadounidense)
En los tiempos difíciles debemos insistir en la confianza en Dios afianzándonos en la promesa de la Palabra: No teme al calor, no se angustia en la sequía porque se extiende, siempre esta verde y nunca deja de dar fruto (Jer 17:8).
Un faro en una tormenta salvaje no apaga su luz, sigue brillando, guiando a los barcos hacia la costa. De la misma forma la Palabra de Dios nos guía incluso cuando la tempestad de la vida nos agitan, Su promesa de esperanza es nuestra luz. Si los marineros se aferran al faro en medio de la tormenta, nosotros también podemos aferrarnos a la verdad divina. La esperanza, alimentada por nuestra confianza en Dios, puede guiarnos a través de la oscuridad, llevándonos a un lugar seguro en Su amor y cuidado.
Finalmente, si nuestro confiometro está sintonizado en la frecuencia de Dios, no puede haber factores que nos roben la esperanza aun cuando somos consientes de nuestra realidad contextual.
