Regocijados en el Señor (10)

Sermon  •  Submitted   •  Presented
0 ratings
· 330 views
Notes
Transcript

Es un mandato del Señor el regocijarnos

Filipenses 4:4–7 “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos! Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.”

Regocíjate en el Señor: Una Vida de Alegría Espiritual

Este sermón profundiza en el tema de regocijarse en el Señor, explorando cómo la alegría espiritual puede moldear nuestras vidas y nuestras perspectivas en medio de las luchas diarias.
Entender que el regocijo en el Señor no depende de nuestras circunstancias, sino de nuestra relación con Él. Esto puede ayudar a los cristianos a enfrentar desafíos, mantenerse firmes en la fe y compartir su alegría con los demás.
Aprendemos que el regocijo en el Señor es un mandato bíblico que no solo es una respuesta a la bondad de Dios, sino también un medio para fortalecer nuestra fe y testimonio ante el mundo.
La alegría en el Señor se completa en Cristo, quien es la fuente de nuestra alegría y esperanza. A través de Su sacrificio y resurrección, tenemos motivos profundos para regocijarnos, ya que nuestra salvación está asegurada.
La gran idea del sermón es que el regocijo en el Señor transforma nuestros corazones y nos capacita para vivir vidas de esperanza y alegría, independientemente de las circunstancias externas.
Te sugiero que examines los comentarios sobre Filipenses 4:4-7 en tu biblioteca Logos. Presta atención a las interpretaciones sobre el contexto cultural y el concepto de alegría en la comunidad paulina. Esto te ayudará a abordar las dificultades exegéticas sobre cómo el regocijo en Cristo se manifiesta en la vida del creyente, especialmente en tiempos de adversidad.

1. Celebrar Siempre en Cristo

Philippians 4:4 “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!”
Una de las luchas común de los cristianos es mantener un corazón gozoso.
La necesidad. Una vez más, Pablo encuentra necesario emitir esta instrucción de “regocijarse”. Obviamente pensó que estos cristianos de Filipos necesitaban escucharlo. ¿Pueden los cristianos ejemplares como los filipenses luchar por mantener el gozo? Sí. ¿Por qué dijo George Mueller: “El primer gran y principal asunto a resolver… cada día era tener mi alma feliz en el Señor”? Porque no siempre nos levantamos dispuestos a cantar. Cuando leamos las biografías de los cristianos, nos animará saber que algunos de nuestros más grandes héroes lucharon durante temporadas de sequedad, desesperación y desánimo.
Las causas. Sn Muchas las cosas que nos pueden robarnos el gozo. Una de ellas se menciona en el versículo 6: ¡el afán! Pero la duda, la pérdida de un ser querido, el trabajo, la enfermedad, las dificultades en las relaciones y muchos otros problemas pueden hacer que los cristianos pierdan su canto.
La solución. Pongamos atención en lo que dice Pablo sobre el gozo. No dice: “Regocíjense cuando las circunstancias vayan bien”. Dice: “Regocíjense siempre en el Señor” (énfasis añadido). La alegría viene de nuestra relación con Jesús, no de nuestras circunstancias. Pablo no está escribiendo esta carta desde una dulce casa en la playa, sino desde la cárcel. Seguramente algunos de los filipenses recordaban cuando él y Silas cantaban himnos en la cárcel a pesar de ser golpeados y maltratados. ¿Cómo puede entonces decir esto? ¿De dónde viene el gozo de Pablo? Venía del Señor Jesucristo.
En Filipenses, el hombre más feliz de Roma está en la cárcel. ¿Qué le hace regocijarse? La buena noticia de que Cristo lo rescató. Cuando consideramos lo que merecemos a causa de nuestro despreciable pecado y lo que tenemos a causa del amor redentor de Dios por medio de Cristo, esa comprensión debería dar lugar al gozo. Reflexionar sobre cómo el Salvador nos ha sacado del pozo de arena debería hacer surgir de nuestra boca “un cántico nuevo”, como dice David (e. g., Sal 40:1–3, NBLA). Regocijémonos en el Señor y Salvador, que ama redimir y perdonar a las personas despreciables.
La instrucción. Entonces, ¿cuándo y cuánto tiempo debemos regocijarnos en el Señor? Pablo nos dice: “siempre”. Carson señala que este es un mandato, no un buen consejo (Basics, 106). Se nos ordena gozarnos. Ciertamente habrá ocasiones en las que estemos afligidos y llenos de tristeza, pero incluso en esos momentos el cristiano puede decir con Pablo: “como entristecidos, pero siempre gozosos” (2Co 6:10, NBLA). Pablo no enseña que debamos ir siempre de un lado a otro, totalmente desvinculados del mundo real. Enseña que, incluso en tiempos difíciles, el cristiano puede beber profundamente del pozo de la salvación que produce gozo en medio de la lucha. Siempre debemos cantar con alegría por el Salvador, incluso en los momentos en los que es necesario cantar con lágrimas en el rostro.
El efecto. ¿Qué pasaría si viviéramos vidas de constante regocijo? Pensemos en todos los pecados que son superados por un corazón que se regocija siempre en el Señor. ¿Esta práctica no vencería pecados como la envidia, el chisme, la tacañería, la arrogancia, el descontento y la queja? Estos pecados surgen de un corazón que no encuentra gozo en Cristo. Además, cuando nos regocijamos en el Señor mientras le servimos, lo honramos. Nuestras actitudes mientras servimos al Señor le importan a Él. Así que reflexionemos regularmente sobre la gracia con la que Él nos ha tratado, y que eso nos lleve a vivir una vida de gozo.
La mayoría de la gente cree que el gozo llega cuando obtenemos lo que deseamos. Pero la verdadera alegría viene cuando somos conscientes de lo que merecemos. Ser conscientes de lo que merecíamos (el juicio) y lo que hemos recibido en su lugar (la salvación) debería llevarnos a una gran alegría. No se trata de obtener lo que deseamos, sino de estar agradecidos por todo lo que tenemos en Cristo Jesús.
 
Podrías considerar la exhortación de regocijarte siempre en el Señor como un recordatorio diario de que tu gozo no debe depender de las circunstancias, sino de tu vínculo constante con Cristo, quien es inmutable e inquebrantable. Este mandato nos invita a comenzar cada día centrando nuestra mente y corazón en Él, reforzando nuestra esperanza y testimonio ante quienes nos rodean, demostrando que el gozo profundo está al alcance en todo momento.

2. Moderación y Alegría Verdadera

Philippians 4:5 “Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca.”
C. Ser conocidos por la bondad (4:5)
La primera parte de la siguiente exhortación de Pablo se traduce de diversas maneras:
•    “Que tu sensatez sea conocida por todos. El Señor está cerca”. (Traducción ESV)
•    “La bondad de ustedes sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca” (NBLA).
•    “Que la gentileza de ustedes sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca” (RVC).
•    “Que todo el mundo vea que son considerados en todo lo que hacen. Recuerden que el Señor vuelve pronto” (NTV).
•    “Que su amabilidad sea evidente a todos. El Señor está cerca” (NVI).
Los eruditos nos dicen que esta palabra griega para “sensatez” (traducción de ESV), “bondad” (NBLA), “gentileza” (RVC), o “amabilidad” (NVI) no es fácil de traducir. Tener una “gentil tolerancia con los demás” es la idea (Fee, Pauline Christology, 406). Es lo contrario de ser contencioso y egoísta (Carson, Basics, 106).
Este espíritu de gracia fue evidente en la vida y el ministerio de Jesús (2Co 10:1), incluida su actitud hacia los que le injuriaban y aplastaban (1Pe 2:23). En las Epístolas Pastorales Pablo dice que esta es una cualidad de un pastor (1Ti 3:3). Aquí, Pablo dice que los creyentes deben mostrar este espíritu amable y gentil entre ellos y con el mundo que los observa. Necesitamos este espíritu cuando buscamos reconciliarnos con otras personas. Es indispensable este espíritu bondadoso y tolerante para tener la disposición a renunciar a nuestras preferencias y mostrar gracia a los demás. Este llamado a la gracia también es importante cuando nos enfrentamos a este mundo con la verdad bíblica. Lo es especialmente cuando hablamos de los temas más volátiles de la cultura en este momento, a saber, la homosexualidad y el matrimonio entre personas del mismo sexo. Nada crea más crítica e indignación en estos días que enseñar, o incluso decir, que ha habido una posición histórica sobre el matrimonio: un hombre y una mujer. Cuando adoptamos nuestra posición en estas cuestiones, necesitamos valor, pero sin olvidarnos de la gracia.
¿Nuestra bondad es evidente para nuestros amigos, nuestra familia, nuestros vecinos y nuestros compañeros de la iglesia? Tal vez una mejor pregunta sea: ¿Deseamos esta cualidad de carácter? ¿Por qué razón queremos ser conocidos: por la fama, el éxito, la belleza? Que todos aspiremos a tener una reputación, como individuos y como iglesia, de ser amables y gentiles en nuestro trato con los de dentro y los de fuera de la iglesia.
Pablo añade entonces: “El Señor está cerca”. Hay división sobre cómo debe recibirse esto. ¿Es temporal o espacial? Es decir, ¿se refiere Pablo al regreso del Señor (“pronto”, temporal), o a la presencia del Señor (“cerca”, espacial)? Si habla del regreso del Señor, entonces tal vez dice algo como: “Jesús está regresando, así que vive apropiadamente. ¿Quieres que Él regrese y te encuentre siendo duro y autocomplaciente?”.
Pero si se refiere a la presencia del Señor, puede estar llamando la atención sobre el hecho de que Dios está cerca de los filipenses y está dispuesto a ayudarles en su búsqueda de la semejanza de Cristo. Su cercanía debería inspirarnos a orar, como manda el siguiente versículo. Esta idea de que la presencia de Dios proporciona una dulce seguridad al creyente se encuentra en todo el Antiguo Testamento, especialmente en los Salmos, y Pablo puede estar haciéndose eco de los salmistas. Leemos pasajes como: “Cercano está el SEÑOR a los quebrantados de corazón” (Sal 34:18, NBLA).
Ambas interpretaciones —la temporal y la espacial— son teológicamente correctas, y Pablo puede tener ambas en mente (O’Brien, Epistle, 489). El regreso de Cristo debería hacernos vivir de forma diferente en el presente, y su cercanía debería animarnos y llevarnos a invocar su bendición y su ayuda en las áreas de resolución de diferencias, regocijo, amabilidad y superación de la ansiedad.
Quizás reflexiones sobre la conexión entre la moderación y el disfrute espiritual. Cultivar un espíritu templado es fundamental para mantener un corazón gozoso en el Señor. Al ser razonables y gentiles con otros, manifestamos el amor de Cristo, lo cual resulta en una alegría auténtica y compartida que trasciende las tensiones del mundo. Así, tu vida se convierte en testimonio viviente del poder transformador del gozo de Cristo.

3. Oración: Puerta al Gozo

Filipenses 4:6
Tal vez deberías considerar cómo la práctica de la oración con acción de gracias es un catalizador para cambiar la preocupación en regocijo. Al presentar tus peticiones a Dios en oración, confías en Su providencia y soberanía. Este acto de confianza libera tu corazón de cargas y te lleva a un estado de paz y alegría que solo el Señor puede proporcionar, convirtiéndote en una fuente de esperanza para otros alrededor tuyo.

4. Paz: Refugio del Gozo

Filipenses 4:7
Podrías ver cómo la paz de Dios protege tu corazón y mente, completando el ciclo de gozo en el Señor. Esta paz, que sobrepasa todo entendimiento, actúa como guardián del gozo espiritual. Al recibir esta tranquilidad divina, puedes afrontar cualquier situación con serenidad y fuerza, mostrando al mundo que en Cristo hay una felicidad profunda e inexpugnable que desafía las circunstancias del día a día.
Related Media
See more
Related Sermons
See more
Earn an accredited degree from Redemption Seminary with Logos.