La Persona del Espíritu Santo

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La Persona del Espíritu Santo
Hoy nos reunimos para reflexionar sobre el don maravilloso que nos ha sido dado: el Espíritu Santo.
Él es nuestra ayuda, nuestro guía y nuestro poder.
En este sermón, exploraremos en detalle cuatro aspectos fundamentales de la persona del Espíritu Santo.
Cada punto estará respaldado por la Palabra de Dios y contará con ilustraciones que nos ayudarán a comprender mejor su importancia en nuestras vidas.
En griego, el término “paraklētos” (παράκλητος) se utiliza en el Nuevo Testamento para referirse al Espíritu Santo.
Algunas precisiones sobre el término:
1. Significado: “paraklētos” se puede traducir como “Consolador”, “Abogado” o “Defensor”.
Denota la idea de alguien que viene a ayudar, consolar y defender a alguien.
Jesús promete enviar a sus discípulos al “Paraklētos”, refiriéndose al Espíritu Santo (Juan 14:16, 15:26, 16:7).
Juan 15:26 NTV
»A ustedes yo les enviaré al Abogado Defensor, el Espíritu de verdad. Él vendrá del Padre y dará testimonio acerca de mí,
Función del Paraklētos:
- Enseñar y recordar las palabras de Jesús (Juan 14:26)
- Testificar acerca de Jesús (Juan 15:26)
- Convencer al mundo de pecado, justicia y juicio (Juan 16:8-11)
- Guiar a los creyentes a toda la verdad (Juan 16:13)
El “paraklētos” en griego se refiere específicamente al Espíritu Santo y su rol de Consolador, Abogado y Defensor de los creyentes, según la enseñanza de Jesús.

1.El Espíritu Santo es nuestro Consolador

Juan 14:16–17 NTV
Y yo le pediré al Padre, y él les dará otro Abogado Defensor, quien estará con ustedes para siempre. Me refiero al Espíritu Santo, quien guía a toda la verdad. El mundo no puede recibirlo porque no lo busca ni lo reconoce; pero ustedes sí lo conocen, porque ahora él vive con ustedes y después estará en ustedes.
Jesús habla de un "Consolador", el Espíritu Santo, quien estará con nosotros de manera permanente.
Este término "Paracletos" implica alguien que está a nuestro lado para ayudarnos en nuestras necesidades.
En contextos de angustia y dolor, el Espíritu Santo es nuestro apoyo incondicional.
Ilustración:
Imaginemos a un amigo que siempre está a nuestro lado en un momento de crisis.
Piensa en un momento difícil de tu vida, cuando sentías que el mundo se venía abajo.
En esos momentos, el Espíritu Santo es ese amigo fiel que te abraza, que te escucha y que te da la fuerza para seguir adelante.
Cuando enfrentemos tribulaciones, recordemos que el Espíritu Santo está con nosotros.
En lugar de desesperarnos, busquemos su consuelo a través de la oración y la meditación en la Palabra.
Él nos acompaña en cada paso, dándonos la paz que sobrepasa todo entendimiento.

2. El Espíritu Santo es nuestra guía

Romanos 8:14 NTV
Pues todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios.
Este versículo nos enseña que ser guiados por el Espíritu es una marca de nuestra identidad como hijos de Dios.
Él nos ayuda a discernir el camino correcto, especialmente en tiempos de confusión.
Pensemos en un GPS que nos guía en un viaje. Si desactivamos el GPS, corremos el riesgo de perdernos.
Así es nuestra relación con el Espíritu Santo: si no le escuchamos, podemos desviarnos del camino que Dios tiene para nosotros. Al igual que un GPS recalcula la ruta si nos desviamos, el Espíritu Santo nos redirige cuando nos alejamos de Su voluntad.
En cada decisión que tomemos, desde lo cotidiano hasta lo trascendental, busquemos la guía del Espíritu Santo.
Oremos y estemos atentos a su voz. A veces, su guía puede venir a través de la sabiduría de otros creyentes, así que no dudemos en buscar consejo.

3.El Espíritu Santo es nuestro Maestro

Juan 14:26 NTV
Sin embargo, cuando el Padre envíe al Abogado Defensor como mi representante —es decir, al Espíritu Santo—, él les enseñará todo y les recordará cada cosa que les he dicho.
"Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que os he dicho."
Jesús enfatiza que el Espíritu Santo tiene la función de enseñarnos y recordarnos la verdad.
Él nos ayuda a entender las Escrituras y a aplicar sus enseñanzas en nuestra vida diaria.
Ilustración: Imaginemos a un maestro en un aula. El maestro explica un concepto complejo, y los estudiantes deben escuchar y aprender. El Espíritu Santo es nuestro maestro celestial, que nos ayuda a comprender la profundidad de la Palabra de Dios. Cuando leemos la Biblia, a veces podemos sentir que algunas verdades se iluminan en nuestro corazón; eso es el Espíritu enseñándonos.
Dedicar tiempo a la lectura de la Biblia es crucial.
Al estudiar las Escrituras, pidamos al Espíritu Santo que nos revele su verdad.
Creamos un hábito de oración antes de leer, pidiendo revelación y entendimiento. Él está ansioso por enseñarnos.

4. El Espíritu Santo la fuente de poder

Efesios 3:16 NTV
Pido en oración que, de sus gloriosos e inagotables recursos, los fortalezca con poder en el ser interior por medio de su Espíritu.
Hechos de los Apóstoles 1:8 NTV
pero recibirán poder cuando el Espíritu Santo descienda sobre ustedes; y serán mis testigos, y le hablarán a la gente acerca de mí en todas partes: en Jerusalén, por toda Judea, en Samaria y hasta los lugares más lejanos de la tierra.
Este pasaje resalta que el poder del Espíritu Santo es esencial para llevar a cabo la misión de ser testigos de Cristo.
Este poder no es solo para realizar milagros, sino para vivir con valentía y compartir el mensaje del evangelio.
Pensemos en un atleta que se prepara para una competencia. Sin el entrenamiento adecuado y la energía necesaria, no podrá rendir al máximo.
De igual manera, el poder del Espíritu Santo nos equipa para correr la carrera de la fe y ser efectivos en nuestro testimonio. Sin Él, nuestras fuerzas son insuficientes.
Reconocer que necesitamos el poder del Espíritu Santo en nuestra vida diaria es fundamental.
Oremos pidiendo que Él nos llene y nos use para Su gloria.
No tengamos miedo de compartir nuestra fe, porque el Espíritu Santo nos capacita y nos da la valentía que necesitamos.
Recapitulación
El Espíritu Santo como Consolador: Él está con nosotros en tiempos difíciles, brindándonos su paz (Juan 14:16-17). Buscar su consuelo en oración es esencial. El Espíritu Santo como Guía: Nos dirige en nuestras decisiones y caminos (Romanos 8:14). Debemos escuchar su voz y buscar su guía en nuestras vidas.
El Espíritu Santo como Maestro: Nos enseña y recuerda la verdad de las Escrituras (Juan 14:26). Dediquemos tiempo a estudiar la Biblia, pidiendo su revelación.
El Espíritu Santo como Dador de Poder: Nos capacita para ser testigos de Cristo (Hechos 1:8). Necesitamos depender de su poder para vivir nuestra fe y compartir el evangelio.
Hermanos, el Espíritu Santo es una presencia activa en nuestras vidas.
Abramos nuestros corazones a Su obra y permitamos que Él nos transforme y nos guíe en nuestro caminar diario. ¡Amén!
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