La Guerra por la Paz

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Contextualización

En el Sermón del Monte, Jesús no solo enseñó principios morales o consejos espirituales, sino que desafió directamente la mentalidad de la época con un mensaje que parecía una contradicción total. Hablaba a un pueblo judío que vivía bajo opresión romana, bajo un sistema religioso controlado por los fariseos y saduceos, y con expectativas mesiánicas muy distintas a lo que Él vino a ofrecer.
Las Bienaventuranzas presentan una serie de paradojas que rompen con la lógica humana y los valores terrenales. Jesús dice que los pobres en espíritu poseen el Reino, que los que lloran serán consolados, que los mansos heredarán la tierra, que los perseguidos son bienaventurados. ¿Cómo podía eso tener sentido en un mundo donde la riqueza, el poder, la fuerza y la justicia inmediata eran lo más importante?
Jesús estaba usando estas declaraciones impactantes para captar la atención del pueblo y llevar su mirada hacia lo eterno. “Escúchenme. Lo que les digo no es de este mundo. No se trata de política, de poder ni de religión. Se trata del Reino de Dios.”
Cada Bienaventuranza toca un aspecto de la vida que, en lo terrenal, puede parecer una desventaja, pero que en lo celestial tiene un valor eterno. Y entre ellas, encontramos la que nos toca estudiar hoy:
📖 “Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.” (Mateo 5:9)
Aquí, Jesús no está hablando de evitar conflictos o de ser neutrales ante la injusticia. Él está llamando a sus seguidores a ser agentes activos de la paz verdadera, la paz que reconcilia al hombre con Dios y que transforma vidas. No un pacifismo pasivo, sino una misión activa de traer la paz que solo Dios puede dar.

Introducción

Es aquí donde debemos hacer dos pregunta cruciales:
Si Dios es un Dios de paz,
¿Por qué en el Antiguo Testamento se le llama “Jehová de los Ejércitos”? (Salmo 46:7)
Este título, que aparece más de 280 veces en la Biblia, no solo describe a Dios como un guerrero, sino como el líder supremo de los ejércitos celestiales, el defensor de su pueblo y el juez de las naciones. Dios no pelea por placer ni por ambición de poder, sino para cumplir su justicia y proteger su pueblo.
📖 “Jehová saldrá como gigante, y como hombre de guerra despertará celo; gritará, voceará, se esforzará sobre sus enemigos.” (Isaías 42:13)
A lo largo del Antiguo Testamento, Dios peleó las batallas de Israel contra sus enemigos, no solo físicamente, sino espiritualmente. En Éxodo 14:14, Dios le dice a Moisés:
📖 “Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos.”
¿Por qué ordenó la destrucción de naciones enteras, incluyendo niños y animales?
Muchos acusan a Dios de genocidio, pero la Biblia nos da razones claras:
1. El Juicio de Dios es Justo
📖 “Y en la cuarta generación volverán acá; porque aún no ha llegado a su colmo la maldad del amorreo hasta aquí.” (Génesis 15:16)
• Dios no destruyó naciones sin advertencias. Esperó pacientemente hasta que la maldad de los amorreos llegara a su máximo nivel.
• Estos pueblos practicaban idolatría extrema, sacrificios de niños a Moloc, incesto y bestialidad (Levítico 18:24-25).
2. Dios Defiende la Santidad
📖 “No te inclinarás a sus dioses, ni los servirás, ni harás como ellos hacen; antes los destruirás del todo.” (Éxodo 23:24)
• No era un exterminio caprichoso, sino el juicio de un Dios santo contra la corrupción absoluta.
• Así como un juez condena a criminales, Dios ejecutó justicia sobre naciones que se habían entregado completamente al pecado.
3. Dios Protegía la Promesa del Mesías
📖 “No harás alianza con ellos, ni con sus dioses.” (Éxodo 23:32)
• Estas naciones podían corromper a Israel con sus prácticas, poniendo en peligro el plan de redención.
• Dios estaba preservando su pueblo para que de él naciera Cristo, el verdadero Pacificador.
Pero aquí está lo impactante: Ese mismo Dios que peleó por su pueblo en el Antiguo Testamento es el mismo que pelea por nuestra salvación hoy. El enemigo ya no es Egipto, Asiria o Babilonia. El enemigo es el pecado, la muerte y el diablo.
Jesús no vino a traer una guerra militar, sino una guerra espiritual. Él es el verdadero Guerrero que enfrentó la muerte en la cruz y la venció.
📖 “Y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.” (Colosenses 2:15)
En el Nuevo Testamento, Dios no trae juicio inmediato, sino la oportunidad de reconciliación. Pero el juicio final vendrá (Apocalipsis 19:11-16).
Entonces, cuando Jesús dice que Él trae paz, no está hablando de una paz humana temporal, sino de la paz eterna con Dios, conseguida mediante la guerra contra el pecado.
Lo que me lleva a una pregunta igual de importante: ¿Jesús fue un hombre de paz, un pacifista o un pacificador?

Desarrollo

Todos hemos oído decir que Jesús es el Príncipe de Paz (Isaías 9:6). Pero también hemos leído sus palabras en Mateo 10:34:
📖 “No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada.”
¿Cómo es posible que el Príncipe de Paz traiga espada? ¿Cómo reconciliamos esto con la bienaventuranza de Mateo 5:9?
📖 “Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.”
Aquí es donde debemos entender que la paz que Jesús ofrece no es la ausencia de conflicto, sino la victoria sobre el pecado.
📖 “¿Pensáis que he venido para dar paz en la tierra? Os digo: No, sino división. Porque de ahora en adelante, cinco en una familia estarán divididos, tres contra dos, y dos contra tres.” (Lucas 12:51-53)
La espada de Cristo no es física, sino espiritual. Su mensaje divide a los que lo aceptan de los que lo rechazan. Cuando una persona recibe a Cristo, su vida cambia, y muchas veces eso genera oposición, incluso dentro de su propia familia.
📖 “Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros.” (Juan 15:18)
La paz de Cristo no significa que todo será fácil, sino que tendremos seguridad en medio del conflicto. Por eso, ser pacificadores no significa evitar los problemas, sino estar dispuestos a enfrentar la oposición por la verdad de Dios.
🔥 Jesús no nos llamó a vivir cómodos, sino a ser soldados en la batalla espiritual. No con armas, sino con la verdad.
📖 “Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.” (Mateo 5:9)
Es aquí donde debemos hacer una distinción crucial:
🔹 El pacifista evita el conflicto a toda costa, incluso si eso significa tolerar la injusticia y el pecado.
🔹 El pacificador enfrenta el conflicto con valentía, porque sabe que la verdadera paz no es simplemente la ausencia de guerra, sino la presencia de justicia y verdad.
Para entenderlo mejor, quisiera contarles la historia de Dietrich Bonhoeffer.
Historia de un Pacificador: Dietrich Bonhoeffer
📖 “El silencio ante el mal es en sí mismo mal. Dios no nos tendrá por inocentes. No hablar es hablar. No actuar es actuar.”
Durante la Segunda Guerra Mundial, la Iglesia en Alemania tenía dos opciones:
🔹 Ser pacifistas y callar ante la injusticia del nazismo.
🔹 Ser pacificadores y luchar contra el mal, aunque eso significara pagar un precio.
Bonhoeffer, un pastor luterano, escogió ser pacificador. Denunció la opresión de Hitler, trabajó en la resistencia y fue arrestado. Finalmente, fue ejecutado en 1945 por ser una amenaza para el régimen.
Él no evitó el conflicto. Se enfrentó al mal para traer la paz verdadera, la paz que solo se construye sobre la verdad.
📖 Santiago 4:17
“Y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado.”
Bonhoeffer entendió que quedarse callado no era una opción. La paz sin verdad es una mentira.
Nosotros como Pacificadores
Nosotros, como hijos de Dios, somos llamados a ser pacificadores, no pacifistas.
Pero, ¿cuál es la paz que traemos? No se trata solo de reconciliar conflictos humanos o políticos. Aunque hay quienes pueden lograr que dos naciones dejen de pelear, nuestro llamado va mucho más allá de la paz terrenal.
📖 2 Corintios 5:18
“Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación.”
Antes de hablar de paz en el mundo, primero debemos hablar de la paz con Dios.
Cuando recibimos a Cristo, somos reconciliados con Dios y entramos en paz con Él (Romanos 5:1). Ahora, como embajadores de Cristo, tenemos la misión de llevar esa paz al mundo.
🔹 No se trata solo de acabar con las guerras.
🔹 No se trata solo de traer acuerdos de paz.
🔹 Se trata de reconciliar a los hombres con Dios, porque sin esa paz, cualquier otra paz es temporal.
Muchos buscan la paz, pero pocos entienden que la paz verdadera comienza cuando el hombre es restaurado a su relación con Dios.
🔥 Dios no te ha llamado a vivir una vida cómoda. Te ha llamado a ser pacificador, a ser un agente de reconciliación en un mundo que odia la verdad.
📖 “Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.” (Mateo 5:9)
🔹 Caiga quien caiga.
🔹 Pese a quien le pese.
🔹 Duele a quien le duela.
🔥 Tú y yo somos agentes pacificadores, dispuestos a todo por la paz de Dios con los hombres. ¿Estás listo para cumplir tu llamado?
🔹 ¿Estás dispuesto a pagar el precio por la paz de Dios?
🔹 ¿Callarás ante el pecado o te levantarás como pacificador?
🔹 ¿Eres un pacifista cómodo o un pacificador valiente?

Conclusión

La Guerra en la que Estamos
Hermanos y amigos, estamos en guerra, una guerra por la paz. No es una lucha contra personas ni contra sistemas humanos. Es una guerra espiritual donde el enemigo es el pecado, el diablo y la carne.
📖 “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.” (Efesios 6:12)
No es en tiempos de paz cuando se necesitan pacificadores, sino en tiempos de guerra.
Y quizás hoy, tú mismo estás en guerra con Dios.
📖 “Porque la mente carnal es enemistad contra Dios; porque no se sujeta a la ley de Dios, ni tampoco puede.” (Romanos 8:7)
Pero hay algo que debes entender: Nunca le ganarás a Dios. No puedes vencerlo. La única opción es rendirte.
🔥 ¡Ríndete hoy!
• Arroja tus armas.
• Levanta tus manos en señal de entrega.
Dobla tu espíritu en arrepentimiento y fe ante el Vencedor: Jesucristo.
📖 “Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.” (Santiago 4:6)
Porque la guerra ya está decidida. Jesús venció en la cruz y su victoria es definitiva. Pero mientras esperamos su regreso, aún quedan batallas por pelear.
📖 “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.” (Santiago 4:7)
Cristo ganó la guerra, pero nosotros debemos mantenernos firmes en la batalla.

Aplicaciones

Nuestra Guerra Espiritual y Nuestra Misión como Pacificadores
1️⃣ Busca y ora por la paz verdadera: la paz del hombre con Dios
📖 “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.” (Romanos 5:1)
La paz más importante no es la paz entre los hombres, sino la paz de los hombres con Dios.
• No podemos conformarnos con ver a la gente en enemistad con Dios.
Nuestra mayor oración debe ser que las almas sean reconciliadas con Él a través de la salvación.
2️⃣ Sé un pacificador: intercede, predica y no te hagas de la vista gorda
📖 “A algunos que dudan, convencedlos. A otros, salvad, arrebatándolos del fuego.” (Judas 1:22-23)
• Ser pacificador no significa evitar conflictos. Significa mediar entre Dios y los hombres.
• Necesitamos interceder por otros, pero también involucrarnos en sus vidas.
A veces ser pacificador significa ensuciarnos con el pecado de otros, ayudarles a salir del lodo en el que están atrapados.
El evangelio nos llama a intervenir, no a ser espectadores.
3️⃣ No hay paz sin guerra: sin intervenir, no hay reconciliación
📖 “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir.” (Juan 10:10)
No es posible lograr la paz con Dios sin entrar en la guerra espiritual.
• La salvación no ocurre sin resistencia, sin lucha, sin conflicto espiritual.
Si queremos ser pacificadores, tenemos que pelear. No podemos ser neutrales.
4️⃣ Distingue al enemigo: nuestra pelea es contra el tiempo
📖 “Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas.” (2 Corintios 10:4)
• Nuestro enemigo no es carne ni sangre.
Nuestra pelea es contra el sistema, contra el pecado, contra el engaño de Satanás.
Cada día que pasa, almas van al infierno. La lucha es contra el tiempo.
No podemos perder el enfoque peleando con las personas en lugar de luchar por su salvación.
5️⃣ Pelea con valor contra el pecado: en tu vida y en la de otros
📖 “Porque aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado.” (Hebreos 12:4)
• No solo debemos resistir el pecado en nuestra vida, sino luchar por la santidad de los demás.
A veces, pelear contra el pecado significa perdonar a otros, recordar que Dios nos ha perdonado.
No podemos vivir en derrota cuando Cristo ya nos ha dado la victoria sobre el pecado.
6️⃣ Usa las armas de Dios y vístete con la armadura espiritual
📖 “Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.” (Efesios 6:11)
• No entres a la batalla sin protección.
• Usa la fe, la justicia, la verdad y la Palabra de Dios como armas.
No puedes predicar la paz de Dios si no vives vestido de su justicia.
7️⃣ Recuerda: ya somos victoriosos, pero debemos llevar esta victoria al mundo
📖 “Más gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.” (1 Corintios 15:57)
📖 “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.” (Romanos 8:37)
• La guerra ya fue ganada en la cruz.
• Solo nos quedan batallas por pelear hasta que Cristo regrese.
Ser pacificador no es ser pasivo, sino ser un guerrero que lucha por la reconciliación.
🔥 ¡Peleemos con valentía! Porque el Príncipe de Paz nos ha llamado a ser pacificadores en y por medio medio de la guerra.

Cierre

📖 “Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.” (Mateo 5:9)
Seremos llamados hijos de Dios, porque de Él procedemos, en Su nombre venimos, Sus propósitos buscamos y por Sus intereses velamos. Por cumplir su mayor anhelo.
Que todos sean salvos y procedan al arrepentimiento.
Y porque somos Sus hijos, vamos a la guerra por la paz. No con armas humanas, sino con la verdad, la justicia y el evangelio. Tomamos las armas, no para destruir, sino para salvar a uno más.
El hombre está en guerra con Dios. No podemos quedarnos de brazos cruzados. No podemos ser indiferentes.
🔥 Hagamos todo lo posible para ser como Cristo, mediadores de paz y reconciliación entre ellos.
🔥 No evitemos el conflicto si ese conflicto puede llevar a la salvación de un alma.
🔥 No huyamos de la batalla cuando hay vidas en juego.
Hoy, tienes dos caminos delante de ti.
💡 ¿Te irás como un pacifista espectador, indiferente a la guerra por las almas?
💡 ¿O te levantarás como un pacificador, dispuesto a todo por la paz con Dios?
🔥 ¿Qué decisión tomarás? 🔥
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