Ciudadanos Celestiales

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Salmo 87
Introducción
Todos los países tienen ciudadanos con derechos y deberes.
La Biblia habla de una ciudadanía celestial en la ciudad de Dios.
El Salmo 87 describe quiénes son los ciudadanos de esta ciudad y qué significa pertenecer a ella.
el Salmo 87 describe un microcosmos que Dios estableció para despertar el apetito de su pueblo por una esperanza real, pero mucho más segura que la paz mundial. Y quiere que este modelo en miniatura haga que esta esperanza resuene en nuestros oídos y quede firmemente arraigada en nuestras mentes para que nunca la olvidemos. ¿Cuál es esta esperanza? Es la metrópolis predeterminada de judíos y gentiles por igual, el lugar de la próxima conversión de los antiguos enemigos y su plena incorporación a la ciudad de Dios, el hogar espiritual para los redimidos de toda tribu, nación y lengua. Él ha establecido esta ciudad para que sea el centro eterno de su culto y la morada de sus hijos.
Con todo, el establecimiento, la estima y la exaltación por parte de Dios de la ciudad histórica y física de Jerusalén no era su objetivo final. En los cantos de Sión se alaba a la ciudad de Dios, no solo por su esplendor físico y terrenal, sino por su significado espiritual y eterno. Incluso en otros salmos el escritor es claro al equiparar el favor divino a la ciudad santa con algún lugar que está más allá del ámbito terrenal. La relaciona con el reino celestial —“El SEÑOR está en Su santo templo, el trono del SEÑOR está en los cielos” (Sal 11:4, NBLA)— y la designa como la morada de Dios para la eternidad: “Porque el SEÑOR ha escogido a Sión; La quiso para Su habitación. Este es Mi lugar de reposo para siempre; Aquí habitaré, porque la he deseado” (Sal 132:13–14).

¿Qué significa ser ciudadano de la ciudad de Dios?

I. Ser ciudadano de la ciudad de Dios significa estar establecido sobre un fundamento eterno

(vv. 1-3)
"Su cimiento está en el monte santo" (v. 1)
Dios ha elegido y establecido a Sion como Su ciudad.
En el Nuevo Testamento, Sion simboliza el Reino de Dios y la Iglesia (Hebreos 12:22-23
Hebreos 12:22–23 NBLA
22 Ustedes, en cambio, se han acercado al monte Sión y a la ciudad del Dios vivo, la Jerusalén celestial, y a miríadas de ángeles, 23 a la asamblea general e iglesia de los primogénitos que están inscritos en los cielos, y a Dios, el Juez de todos, y a los espíritus de los justos hechos ya perfectos,
La verdadera ciudadanía está basada en Cristo, el fundamento firme (Efesios 2:19-20).
Aplicación:
¿En qué estás construyendo tu vida? ¿Sobre Cristo o sobre lo temporal? (Mateo 7:24-27).
Vs. 2 ama sus puertas El objeto del amor de Dios por Jerusalén se identifica específicamente como “las puertas de Sión” (v. 2), una sustitución metafórica que representa a la ciudad en su conjunto. Las puertas de la ciudad no solo proporcionaban protección contra los enemigos, sino que también servían como vía principal de entrada, por donde accedían tanto los visitantes como los ciudadanos. Dentro de ellas solía haber una plaza donde se reunían los amigos, la gente compraba y vendía sus bienes, los funcionarios de la ciudad pronunciaban decisiones legales y se hacían los preparativos para entrar en el lugar de culto.
El cielo debe estar en ti antes de que puedas estar en el cielo.
George Swinnock
El cielo es cielo porqué allí está la presencia de Dios
Sabes por qué el cielo es cielo? No porque haya calles de oro o puertas de perlas; el cielo es cielo porque en él reina Jesucristo, y todos los que están allí hacen su voluntad.
Jorge Himitian

II. Ser ciudadano de la ciudad de Dios significa ser reconocido y registrado por Dios

(vv. 4-6)
"Jehová contará al inscribir a los pueblos: Este nació allí" (v. 6)
Dios menciona naciones extranjeras (Egipto, Babilonia, Filistea, Tiro y Etiopía), antes enemigas de Israel.
Esto profetiza la salvación de los gentiles y la inclusión de todas las naciones en el Reino de Dios (Gálatas 3:28
Gálatas 3:28 NBLA
28 No hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer, porque todos son uno en Cristo Jesús.
La verdadera ciudadanía es espiritual y está registrada en los cielos (Lucas 10:20, Filipenses 3:20).
Decimos que el cielo está muy lejos, pero para aquellos que pertenecen a él, está a buena distancia como para entablar una conversación.
Dwight Lyman Moody (Evangelista)
Con todo, el establecimiento, la estima y la exaltación por parte de Dios de la ciudad histórica y física de Jerusalén no era su objetivo final. En los cantos de Sión se alaba a la ciudad de Dios, no solo por su esplendor físico y terrenal, sino por su significado espiritual y eterno. Incluso en otros salmos el escritor es claro al equiparar el favor divino a la ciudad santa con algún lugar que está más allá del ámbito terrenal. La relaciona con el reino celestial —“El SEÑOR está en Su santo templo, el trono del SEÑOR está en los cielos” (Sal 11:4, NBLA)— y la designa como la morada de Dios para la eternidad: “Porque el SEÑOR ha escogido a Sión; La quiso para Su habitación. Este es Mi lugar de reposo para siempre; Aquí habitaré, porque la he deseado” (Sal 132:13–14).
Shaddix, J. (2023). LA CIUDAD DE DIOS (SALMO 87). En D. L. Akin, T. Merida, & D. Platt (Eds.), Exaltación de Jesús en Salmos 51–100 (Sal 87:1–3). Bellingham, WA: Editorial Tesoro Bíblico.
Aplicación:
¿Estás seguro de que tu nombre está escrito en el Libro de la Vida?

III. Ser ciudadano de la ciudad de Dios significa encontrar gozo y plenitud en Él

(v. 7)
"Todas mis fuentes están en ti" (v. 7)
La ciudad de Dios es fuente de vida, gozo y bendición para sus ciudadanos.
Jesús es la fuente de agua viva (Juan 7:37-38
Juan 7:37–38 NBLA
37 En el último día, el gran día de la fiesta, Jesús puesto en pie, exclamó en alta voz: «Si alguien tiene sed, que venga a Mí y beba. 38 »El que cree en Mí, como ha dicho la Escritura: “De lo más profundo de su ser brotarán ríos de agua viva”».
Solo en Dios encontramos satisfacción verdadera, no en lo material o pasajero.
Aplicación:
¿Dónde buscas tu alegría? ¿En el mundo o en Dios?
Llegan a ser ciudadanos del cielo. Esto quiere decir que viven para la gloria del cielo y no para la alabanza de esta tierra.
Warren Wiersbe
Ser ciudadano de la ciudad de Dios significa:Estar establecido en un fundamento eterno (Cristo).
Ser reconocido y registrado por Dios en Su Reino.
Encontrar gozo y plenitud en Dios.
Conclusión
Llamado: Si aún no eres ciudadano de la ciudad de Dios, hoy puedes recibir la ciudadanía celestial por medio de la fe en Cristo.
Filipenses 3:20 NBLA
20 Porque nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también ansiosamente esperamos a un Salvador, el Señor Jesucristo,
Lo mismo que los de las colonias romanas no se olvidan nunca de que pertenecen a Roma, vosotros no debéis olvidar nunca que sois ciudadanos del Cielo, y vuestra conducta debe corresponder a vuestra ciudadanía».
William Barclay (Erudito del Nuevo Testamento)
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