La ambición
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Cuando usted escucha la palabra ambición que es lo primero que le viene a la mente
Cuando usted escucha la palabra ambición que es lo primero que le viene a la mente
Introducción
Introducción
La palabra "ambición" suele tener una connotación negativa en el mundo cristiano porque a menudo se asocia con egoísmo, codicia o el deseo desmedido de poder. Sin embargo, la Biblia nos muestra que la ambición no es mala en sí misma, sino que debe estar dirigida a los propósitos de Dios. La ambición cristiana es aquella que busca glorificar a Dios, servir a los demás y cumplir con la misión que Él nos ha encomendado.
Hoy reflexionaremos sobre cómo nuestra ambición debe estar alineada con los principios de Dios, según la enseñanza bíblica y la teología adventista.
1-La Diferencia Entre la Ambición Espiritual y la Ambición Egoísta
1-La Diferencia Entre la Ambición Espiritual y la Ambición Egoísta
El adventismo enfatiza que hay dos tipos de ambición:
La Ambición Espiritual: Es aquella que busca crecer en la fe, servir a Dios y ayudar a los demás. Pablo la describe en 2 Corintios 5:9: "Procuramos, pues, serle agradables..."
Por eso, tanto si vivimos en este cuerpo como si lo abandonamos, lo que deseamos es agradar al Señor
La Ambición Egoísta: Es la que busca el reconocimiento, la riqueza o el poder sin importar los valores cristianos. Esto lo vemos en el joven rico, quien prefirió sus posesiones antes que seguir a Cristo (Mateo 19:16-22).
Cita de Elena de White:
"El propósito de la vida cristiana no es la complacencia propia, sino el servicio abnegado." (El Ministerio de la Bondad, p. 10).
👉 Reflexión: ¿Estoy buscando ambiciones que glorifican a Dios o que solo benefician mi ego?
I-La Ambición Correcta: Buscar el Reino de Dios
I-La Ambición Correcta: Buscar el Reino de Dios
Texto clave: “Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” (Mateo 6:33)
Jesús nos da una clave en Mateo 6:33: la prioridad de nuestra vida debe ser buscar el reino de Dios y su justicia. Esto significa que cualquier aspiración personal, profesional o ministerial debe estar subordinada al propósito divino.
1-Ejemplo Bíblico: El Apóstol Pablo
1-Ejemplo Bíblico: El Apóstol Pablo
Pablo tenía una gran ambición antes de su conversión: era un fariseo celoso, dispuesto a perseguir cristianos con tal de defender sus creencias (Filipenses 3:4-6)
Miremos que nos dice Pablo
4 Y eso que yo tengo buenas razones, muchas más que cualquier otro, para poner mi confianza en lo humano: 5 fui circuncidado a los ocho días de nacer, soy de raza israelita, de la tribu de Benjamín, hebreo de pies a cabeza. En lo que atañe a mi actitud ante la ley, fui fariseo; 6 apasionado perseguidor de la Iglesia y del todo irreprochable en lo que se refiere al recto cumplimiento de la ley.
Sin embargo, tras su encuentro con Cristo, su ambición cambió: ahora deseaba conocer a Cristo y hacerle conocer al mundo (Filipenses 3:7-14).
Significado: deleznable: DESPRECIABLE O DE POCO VALOR
7 Pero lo que constituía para mí un motivo de gloria, lo juzgué deleznable por amor a Cristo. 8 Más aún, sigo pensando que todo es deleznable en comparación con lo sublime que es conocer a Cristo Jesús, mi Señor. Por él renuncié a todo, y todo lo estimo basura con tal de ganar a Cristo. 9 Quiero vivir unido a él, no por la rectitud que viene del cumplimiento de la ley, sino por la que nace de haber creído en Cristo, es decir, la que Dios nos concede por razón de la fe. 10 Quiero conocer a Cristo, experimentar el poder de su resurrección, compartir sus padecimientos y conformar mi muerte con la suya. 11 Espero así participar de la resurrección de entre los muertos.
EN BUSCA DEL PREMIO
12 No quiero decir que haya logrado ya ese ideal o conseguido la perfección, pero me esfuerzo en conquistar aquello para lo que yo mismo he sido conquistado por Cristo Jesús. 13 Y no me hago la ilusión, hermanos, de haberlo ya conseguido; pero eso sí, olvido lo que he dejado atrás y me lanzo hacia adelante 14 en busca de la meta, trofeo al que Dios, por medio de Cristo Jesús, nos llama desde lo alto.
2-Ejemplo Bíblico: Moisés y su Ambición por la Voluntad de Dios
2-Ejemplo Bíblico: Moisés y su Ambición por la Voluntad de Dios
Moisés tenía la posibilidad de ser un gran líder en Egipto, pero prefirió seguir el llamado de Dios y guiar a su pueblo (Hebreos 11:24-26). Su ambición no era el poder humano, sino el cumplimiento del propósito divino.
24 Por la fe Moisés, siendo ya mayor de edad, renunció a ser considerado hijo adoptivo de la hija del faraón, 25 prefiriendo ser maltratado junto con el pueblo de Dios a disfrutar de los efímeros placeres del pecado. 26 Consideró que compartir los sufrimientos de aquel pueblo mesiánico era mucho más valioso que todos los tesoros de Egipto, teniendo como tenía su mirada fija en la recompensa. 27 Por la fe se marchó de Egipto sin temor a la ira del rey, y se mantuvo constante en su propósito como si estuviera viendo al Invisible.
👉 Reflexión: ¿Estoy buscando un propósito mayor que mi éxito personal?
El adventismo enfatiza que nuestra mayor ambición debe ser prepararnos para la segunda venida de Cristo y ayudar a otros a hacerlo también.
II. La Ambición Egoísta: El Peligro de Buscar la Gloria Personal
II. La Ambición Egoísta: El Peligro de Buscar la Gloria Personal
Ejemplo Bíblico: La Torre de Babel (Génesis 11:4)
Ejemplo Bíblico: La Torre de Babel (Génesis 11:4)
4 Y siguieron diciendo:
— Vamos a edificar una ciudad y una torre que llegue hasta el cielo, para hacernos famosos y para no dispersarnos por toda la tierra.
Los constructores de la Torre de Babel dijeron: "Hagámonos un nombre..." Su ambición era humana y desafiaba la voluntad de Dios.
Hoy en día, muchas personas buscan éxito, fama o riqueza sin considerar si esas metas glorifican a Dios. Como adventistas, debemos recordar que nuestras ambiciones deben servir para el crecimiento del reino de Dios y no para la exaltación personal.
Advertencia de Elena de White:
Elena G. de White nos advierte sobre el peligro de la autosuficiencia y el orgullo:
"El mayor deseo de Satanás es ver a los hijos de Dios buscando su propia gloria en lugar de la gloria de Dios." (Patriarcas y Profetas, p. 123).
III. La Ambición Redentora: Servir a Dios y a los Demás
III. La Ambición Redentora: Servir a Dios y a los Demás
El verdadero éxito no se mide en riquezas o reconocimiento humano, sino en cuán fielmente seguimos la voluntad de Dios y servimos a los demás.
Ejemplo Bíblico: Jesús, el Siervo por Excelencia
Ejemplo Bíblico: Jesús, el Siervo por Excelencia
Jesús nos enseñó el camino de la verdadera grandeza: "El que quiera ser el primero, será siervo de todos." (Marcos 10:44).
La teología adventista enfatiza que somos llamados a ser mayordomos de nuestros talentos, tiempo y recursos, usándolos para la obra de Dios en la tierra.
¿Cómo aplicamos esto en nuestra vida?
En el trabajo y los estudios: Esforzarnos por la excelencia, pero con un espíritu de humildad y testimonio cristiano.
En la iglesia: Usar nuestros dones para edificar el cuerpo de Cristo.
En la sociedad: Ser luz y sal, mostrando a Cristo en nuestras acciones.
1. El Propósito de la Ambición en la Vida del Creyente
1. El Propósito de la Ambición en la Vida del Creyente
Desde la perspectiva adventista, la ambición debe estar alineada con la misión de Dios en el mundo: la proclamación del evangelio y la preparación para la segunda venida de Cristo. La Biblia nos enseña que el verdadero éxito no se mide en logros materiales, sino en el cumplimiento del propósito divino en nuestra vida.
Texto clave:
"No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo..." (Mateo 6:19-20)
👉 Desafío: Dedica tiempo esta semana para orar y pedirle a Dios que alinee tus ambiciones con su propósito divino.
¡Que nuestra mayor ambición sea conocer y reflejar a Cristo en todo lo que hacemos! 🙏✨
Conclusión: Ambicionemos lo Eterno
Conclusión: Ambicionemos lo Eterno
En 1 Corintios 9:24-25, Pablo compara la vida cristiana con una carrera y nos exhorta a correr por la corona incorruptible.
24 Bien saben ustedes que de todos los que participan en una competición atlética, sólo uno recibe el premio. ¡Corran como para ganar! 25 Y ya ven de cuántas cosas se privan los que se entrenan con vistas a una prueba deportiva. Ellos lo hacen para conseguir una corona que se marchita; nosotros, en cambio, aspiramos a un trofeo imperecedero. 26 En cuanto a mí, no corro a ciegas, ni lucho como quien da golpes al aire. 27 Si golpeo mi cuerpo con rigor y lo someto a disciplina, es porque yo, que he proclamado a otros el mensaje, no quiero quedar descalificado.
Preguntas para Reflexión:
¿Qué tipo de ambición motiva mi vida?
¿Estoy buscando primeramente el reino de Dios?
¿Estoy usando mis talentos para la gloria de Dios o para mi propia exaltación?
Querido hermano(a), que nuestra ambición sea crecer en santidad, servir a los demás y prepararnos para la segunda venida de Cristo. Que, cuando Él venga, podamos decir como Pablo:
"He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe." (2 Timoteo 4:7).
¡Dios nos ayude a vivir con una ambición santa y eterna! 🙏
