Los conflictos en la iglesia primitiva
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· 405 viewsA pesar del poderoso avivamiento en la iglesia primitiva, los apóstoles enfrentaron problemas de murmuración que amenazaban la unidad de la iglesia.
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Los conflictos en la iglesia primitiva
Los conflictos en la iglesia primitiva
Hechos de los Apóstoles 6:1–4
“1En aquellos días, como creciera el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que las viudas de aquéllos eran desatendidas en la distribución diaria. 2Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas. 3Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo. 4Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra.”
Introducción
Introducción
A los inicios de la iglesia, después del derramamiento del Espíritu Santo en pentecostés, el crecimiento era imparable, En el primer mensaje de Pedro aceptaron 3,000 almas, en su segundo mensaje aceptaron 5,000.
Además muchos se convertían cada día a la iglesia. Hechos de los Apóstoles 6:7 “Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe.”
El sistema organizativo de la iglesia primitiva consistía en vivir en comunidad, se reunían todos los días en las casas y en el patio del templo.
Los apóstoles tenían a su cargo la labor social y la predicación de la Palabra, así como la oración y la ministración de los enfermos.
Aunque la presencia de Dios y el poder del Espíritu Santo estaba en medio de ellos, la naturaleza de pecado del ser humano se manifestaban en la congregación. (Enemistades y pleitos, obras de la carne Gálatas 5:20)
Era mucho trabajo y no se daban abasto para atender a todos, fue una oportunidad para que el adversario causara problemas, comenzaron las murmuraciones.
Donde hay gente, siempre habrá problemas.
Es el hombre el que contamina las instituciones, las estructuras eclesiásticas, el gobierno, los sistemas educativos, económicos, políticos y sociales.
La iglesia desde sus inicios enfrenta el problema de la murmuración.
La murmuración
La murmuración
Hechos de los Apóstoles 6:1 “En aquellos días, como creciera el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que las viudas de aquéllos eran desatendidas en la distribución diaria.”
Una de las características de la iglesia primitiva fue su amor, compasión y bondad, manifestada en su ardua labor social. Hechos de los Apóstoles 4:32 “Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común.”
En aquella época el gobierno no se interesaba por la labor social, los pobres, las viudas y los huérfanos no eran atendidos.
La ley de Moisés ordenaba la ayuda a los necesitados, pero por causa de la avaricia y codicia no se realizaba.
Hoy día los gobiernos tienen programas de ayuda social. En Guatemala existe el Ministerio de desarrollo social “MIDES”.
La iglesia atendía una gran cantidad de mujeres viudas. Existían varias razones por las que habían muchas viudas, la seguridad y derechos laborales no existían, por lo que los hombres trabajaban en condiciones de poca seguridad, los judíos que vivían en otros países procuraban ir a morir a Israel, por lo que sus esposas quedaban solas en un lugar que no tenían heredad ni familia.
Los apóstoles no se daba a basto a cubrir todas las necesidades. De manera que comenzaron las murmuraciones, decían que los apóstoles tenían preferencias.
Problemas de la lengua: Santiago 3:6 “Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno.”
¿Qué es la murmuración?
Es quejarse de alguien hablando mal a sus espaldas. También lo conocemos como criticar.
Es un pecado que Dios desaprueba: 1 Corintios 10:10 “Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor.”
En la murmuración hay malas intenciones, malos deseos, rencor, enojo y amargura.
También hay injusticia porque en el caso de los apóstoles, no atendían a todas las viudas por que no se daban a basto, no por favoritismo.
Este pecado contamina la mente y el corazón de la congregación, rompe la unidad, crea discordia y división. Algunas personas se alejan de Dios porque fueron contaminadas.
El Chisme y el rumor
El Chisme y el rumor
La murmuración tiene dos hermanos gemelos: El chisme y el rumor.
El chisme consiste en divulgar algo de otra persona que no debe divulgarse, como por ejemplo: “contar a otros de la discusión del hermano Teodulfo con la hermana Eudofiona”. Esto puede ser verdad pero no tiene ningún beneficio divulgarlo, pues está dando a conocer los errores o debilidades de una persona, es como si la desnudara en público. 1 Pedro 4:8 “Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados.”
El chisme produce rumor, en el caso del pleito, muchos comenzaran a sacar conclusiones del porqué discutían sin tener la certeza. Esto es pecado porque estaremos afirmando algo que no nos consta y que puede arruinar la reputación de la otra persona. Y este rumor se divulga.
También produce murmuración porque comenzarán a quejarse y hablar mal de estas personas, creando así un ambiente de discordia y división.
Proverbios 20:19 “El que anda en chismes descubre el secreto; No te entremetas, pues, con el suelto de lengua.”
Es importante que en la iglesia se rompa con estos males y por eso oramos para que todo espíritu de chisme rumor y murmuración sea reprendido de la iglesia de Cristo.
Efesios 4:22 “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos”
La respuesta de los apóstoles
La respuesta de los apóstoles
Hechos de los Apóstoles 6:2–4 “2Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas. 3Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo. 4Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra.”
Ante la murmuración los apóstoles tomaron cartas en el asunto.
Trataron el tema con la congregación, posiblemente esto incomodó a algunos porque se sintieron aludidos. Pero era necesario hacerlo para traer sanidad.
Reconocieron que no se daban a basto a cubrir las necesidades de todos y que además estaban descuidando la oración y el ministerio de la Palabra.
Por lo tanto, guiados por El Espíritu Santo decidieron elegir a siete personas que se encargaran de los asuntos administrativos y logísticos de la labor social.
Debían ser personas capaces para el trabajo pero además debía tener:
Buen testimonio: personas ejemplares en la comunidad que no tengan queja contra ellos y que dan fruto de salvación. (Cuidaron de no tomar en cuenta a los murmuradores).
Llenos del Espíritu Santo: Personas que den fruto del Espíritu: Gálatas 5:22–23 “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.”
Sabiduría: La sabiduría es más elevada que la inteligencia porque demuestra prudencia, discreción, sobriedad y consideración, además de inteligencia.
Con la elección de estos hombres resolvieron varios problemas:
La murmuración se detuvo
El descuido de las viudas se corrigió.
Los apóstoles pudieron dedicarse a la oración y el ministerio de la Palabra.
Conclusión
Conclusión
¿Cómo vamos a resolver los conflictos?
Algunos optan por abandonar el ministerio o la iglesia, otros confrontándolos personalmente lo que provoca pleitos y discusiones, otros enemistándose con los murmuradores creando así divisiones en el cuerpo de Cristo.
La mejor manera es pedir sabiduría a Dios para que Él sea glorificado, pedirle al Señor soluciones que traigan unidad y amor en la iglesia.
Busquemos la paz y no la discordia: Mateo 5:9 “Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.”
Si has sufrido por causa de chismes, murmuraciones o rumores en tu contra, permite que El Espíritu Santo transforme este mal en un bien para beneficio de la iglesia y para la gloria de Dios.
No permitamos que Satanás salga ganando, recordemos que donde hay gente, siempre habrá murmuradores, criticones o chismosos pero no permitamos que ellos nos estorben en la carrera cristiana.
No los despreciamos porque nosotros también hemos cedido a estos males, pero procuremos que en la iglesia haya sanidad.
En lugar de alejarte involúcrate más.
El Señor necesita personas dispuestas a servir, aunque esto signifique problemas y dificultades:
El señor busca personas dispuestas a enfrentar dificultades con el objetivo de presentar el evangelio a las almas perdidas.
Mateo 9:36–38 “36Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor. 37Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. 38Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies.”
