La misión del Hijo de Dios
Introducción
El Prisionero que Encontró la Libertad – Luis Zamperini
I. Cumplida con la presencia del Espíritu Santo
II. Designada con un mensaje
Los “pobres” que son los receptores de estas buenas noticias no “son sólo los económicamente empobrecidos sino también todos los marginados o excluidos de la comunión humana, los parias.”21 Son los perdedores en la carrera competitiva por los recursos escasos, la seguridad económica, el honor y el poder. Su único recurso es “acudir a Dios en busca de ayuda.
III. Complementada con una labor
El enfoque evangélico tradicional ha puesto el énfasis en la proclamación verbal del evangelio, comunicando los hechos redentores fundamentales de la muerte y resurrección de Cristo, con miras a la salvación de las almas. Este enfoque considera que las palabras son suficientes para proclamar la verdad de Dios.
“Sin embargo, si vamos a ministrar en el contexto posmoderno, debemos darnos cuenta que la próxima generación está cada vez más interesada en la persona humana como una totalidad unificada. El evangelio que proclamamos debe hablar a los seres humanos en su totalidad. Esto no significa meramente colocar más énfasis sobre la emoción o sobre los aspectos afectivos de la vida junto con lo racional. Más bien, involucra integrar lo emocional-afectivo, así como lo corporal-sensual, con lo intelectual-racional dentro de la única persona humana.”
Significa romper en pedazos, quebrantado de corazón, y frecuentemente también de cuerpo. Es conmovedor pensar que Jesús sentía como su misión recomponer corazones quebrantados como trozos de vasos de barro cocido, una verdadera obra de rescate. Jesús los recompone y los libera de sus limitaciones.
