Importancia de Recordar y Celebrar
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Introducción
Introducción
En el mundo moderno, estamos más conectados que nunca. Según un estudio reciente, el 90% de los adultos recuerda exactamente dónde estaba y qué hacía durante eventos históricos como el ataque a las Torres Gemelas en 2001. Sin embargo, ese mismo estudio reveló que el 60% de las personas no recuerda lo que desayunó hace tres días. ¿Por qué sucede esto? Porque nuestro cerebro está diseñado para retener lo que considera significativo, lo que impacta nuestra identidad y nuestro futuro.
Pero aquí hay una pregunta más profunda: ¿Qué pasaría si, como sociedad, estamos recordando muchas cosas, pero olvidando las que realmente importan? Por ejemplo, ¿cuántos de nosotros recordamos regularmente las grandes obras que Dios ha hecho en nuestras vidas? ¿O las promesas que nos ha dado? Vivimos en una época donde la gratitud y la memoria espiritual parecen desvanecerse en medio del ruido de la vida cotidiana.
Esto me recuerda a una escena de la película Coco de Pixar. En la película, los personajes solo siguen existiendo en el "más allá" mientras alguien en la tierra los recuerde. Cuando el último familiar olvida a un ser querido, esa persona desaparece para siempre. Aunque es una historia ficticia, nos deja una verdad poderosa: el olvido tiene consecuencias. Lo mismo sucede en nuestra relación con Dios. Cuando olvidamos sus obras, su fidelidad y sus promesas, nuestra fe puede debilitarse y nuestra identidad como pueblo de Dios puede desdibujarse.
Hoy, en Éxodo 13, vamos a explorar cómo Dios le enseñó a Israel a recordar. No era un simple ejercicio de memoria, sino un acto de fe, obediencia y identidad. A través de la consagración de los primogénitos y la celebración de la Fiesta de los Panes sin Levadura, Dios les estaba diciendo: "No olviden de dónde los saqué, quiénes son y hacia dónde van". Y este mensaje es tan relevante para nosotros hoy como lo fue para ellos hace miles de años.
Así que te pregunto: ¿Qué has estado olvidando en tu caminar con Dios? ¿De qué te ha liberado Él que necesitas recordar y celebrar? En esta predicación, descubriremos cómo el acto de recordar no solo nos conecta con el pasado, sino que también nos prepara para el futuro que Dios tiene para nosotros. Vamos a explorar tres temas clave: la consagración, la celebración y la transmisión de la fe. ¿Listos para comenzar?
Conmemoraciones del Éxodo
Conmemoraciones del Éxodo
Contexto Histórico y Teológico
Contexto Histórico y Teológico
Israel esta recién liberado, y se encuentra en el umbral de una nueva identidad como pueblo de Dios.
Pareciera que estos versículos son otro conjunto de reglas pero como ya hemos visto, nos vamos a dar cuenta que en ellos encontramos una forma de enseñar a Israel a vivir en relación con Dios, recordando su liberación y dependiendo de Él.
A primera vista, podría parecer que Éxodo 13:1–16 mezcla dos temas no relacionados: un conjunto de nuevas reglas sobre la consagración y el rescate de los primogénitos y una reafirmación ampliada de las reglas para la fiesta anual de los Panes sin Levadura.
Pero ambos temas están estrechamente relacionados.
Primero, recordemos que Éxodo tiene un énfasis especial en el aprendizaje religioso, ya que este se daba por medio de la transmisión de información de padre a primogénito. Es responsabilidad del padre trasmitir fielmente a su primogénito los compromisos del pacto revelado a través de Moisés. Es un tema cultural: los padres y sus hijos primogénitos tenían responsabilidades especiales en el liderazgo familiar.
Segundo, la Fiesta de los Panes sin Levadura se relaciona fuertemente el asentamiento en la tierra prometida, que en este punto, tanto Moisés como los israelitas creían que tomaría algunos meses. Los que escucharon estas palabras pensaban que en la primavera siguiente estarían atendiendo las responsabilidades de una sociedad agrícola en la tierra de Abraham y no huyendo en el desierto.
Lo que une todo es un elemento de preparación, obediencia y remembranza de lo que Dios había hecho.
Consagración de los primogénitos
Consagración de los primogénitos
1 Entonces el Señor habló a Moisés y le dijo: 2 «Conságrame todo primogénito. El primer nacido de toda matriz entre los israelitas, tanto de hombre como de animal, me pertenece»
Dios reclama aquí y en otros lugares la propiedad de los primogénitos de los seres humanos y de los animales, que sus familias debían presentarle como propiedad suya. ¿Realmente quería quedarse con ellos? Su deseo era que los israelitas reconocieran su derecho a la propiedad de los primeros y mejores, en todo lo que les llegara en botín de guerra, o cosechas, o descendencia.
Es necesario y beneficioso que los seres humanos reconozcan que Dios es superior a ellos, y la exigencia de un ritual que recordara esto a cada israelita insistiendo en “recibir” de ellos a su primogénito ayudó a crear la actitud espiritual de sumisión tan importante para la salvación, la disciplina personal y la bendición.
DIOS NOS PIDE QUE NOS SOMETAMOS A ÉL, PERO DESPUES NOS OTORGA LIBERTAD EN ÉL.
Dios reclama lo primero y lo mejor como un recordatorio de su soberanía y provisión. No como un acto ritual, sino una declaración de que todo pertenece a Él. Y esto conecta con nosotros porque Dios nos llama a consagrar nuestras “primicias” (tiempo, talentos, recursos) como un acto de adoración y dependencia.
Y creo que lo que más me llama la atención es que Dios siempre nos modela lo que nos pide, Él mismo entregó a su “Primogénito”, quien fue consagrado para nuestra redención.
15 Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. 16 Porque en Él fueron creadas todas las cosas, tanto en los cielos como en la tierra, visibles e invisibles; ya sean tronos o dominios o poderes o autoridades; todo ha sido creado por medio de Él y para Él. 17 Y Él es antes de todas las cosas, y en Él todas las cosas permanecen. 18 Él es también la cabeza del cuerpo que es la iglesia. Él es el principio, el primogénito de entre los muertos, a fin de que Él tenga en todo la primacía.
Fiesta de los panes sin levadura
Fiesta de los panes sin levadura
3 Y Moisés dijo al pueblo: «Acuérdense de este día en que salieron de Egipto, de la casa de esclavitud, pues el Señor los ha sacado de este lugar con mano poderosa. No comerán en él nada leudado.
“El Señor los ha sacado de aquí” - ¿De donde te ha sacado Dios? ¿Lo recuerdas? ¿Lo tienes presente?
Llamar a Egipto la casa/lugar de la esclavitud (bēt ʿăbādı̂m) tiene el efecto de sugerir que toda la nación de Israel servía a toda la nación de Egipto igual que un esclavo individual serviría en una casa/lugar o familia individual. Igual que tu y yo servimos a nuestro pecado.
Israel fue abusado por un poder mayor; ahora estaban siendo liberados para ser los siervos felices del Poder Mayor.
4 »Van a salir hoy, en el mes de Abib. 5 »Y será que cuando el Señor te lleve a la tierra del cananeo, del hitita, del amorreo, del heveo y del jebuseo, la cual juró a tus padres que te daría, tierra que mana leche y miel, celebrarás esta ceremonia en este mes.
Así como tus hijos aprenden de la Navidad, los antiguos israelitas aprendían acerca de la Fiesta de los Panes sin Levadura. Los israelitas iban a una tierra extranjera desde una tierra extranjera; no eran ciudadanos de ninguna de las dos desde el punto de vista de los egipcios y los cananeos.
Por lo tanto, no se dirigían a un lugar que fomentara lo que también era nuevo para ellos: la observancia de la Fiesta de los Panes sin Levadura; tal fiesta era completamente inédita en Canaán. Y eso es algo con lo que tu y yo podemos relacionarnos, cuando comenzamos nuestro caminar con Cristo, nos damos cuenta que el mundo no fomenta lo que Dios quiere. Por eso es importante pertenecer a una comunidad donde eso se fomente.
6 »Por siete días comerás pan sin levadura, y en el séptimo día habrá fiesta solemne al Señor. 7 »Se comerá pan sin levadura durante los siete días. Nada leudado se verá contigo, ni levadura alguna se verá en todo tu territorio.
Estos versículos reafirman y condensan lo que ya se ha tratado en 12:14–20: la fiesta de los panes sin levadura debe ser una fiesta de una semana de duración, que culmina con una celebración especial en el día de clausura, y que requiere la ausencia de levadura en todos los lugares. (Cómo ya lo vimos la ausencia de levadura representa pureza y santidad)
La fiesta no solo recordaba la salida de Egipto, sino que también apuntaba a la liberación definitiva que Cristo ofrece.
La transmisión de la fe
La transmisión de la fe
8 »Lo harás saber a tu hijo en aquel día, diciendo: “Esto es con motivo de lo que el Señor hizo por mí cuando salí de Egipto”. 9 »Y te será como una señal en tu mano, y como un recordatorio en tu frente, para que la ley del Señor esté en tu boca. Porque con mano fuerte te sacó el Señor de Egipto. 10 »Guardarás, pues, esta ordenanza a su debido tiempo de año en año.
Me encanta la traducción en primera persona, que es lo correcto, ya que Moisés le esta hablando a las personas que realmente participaron en el Éxodo. Porque cuando hablamos de Dios y de lo que Él hace debemos de hacerlo personal. ¿Qué ha hecho Dios por ti? ¿De donde te ha sacado? Ese es el testimonio que tu familia y tu circulo de influencia necesita conocer.
Los padres tiene el deber de enseñar a sus hijos las obras poderosas de Dios. No solo por tradición, sino por mantener vida la IDENTIDAD del pueblo de Dios.
Todas las generaciones de padres deben decir a sus hijos estas palabras, también en primera persona, porque todas las generaciones forman parte del continuo que experimentó el Éxodo. Porque es cierto: Juan 3:16
16 »Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, sino que tenga vida eterna.
Pero lo que el mundo necesita escuchar es como DIOS TE AMA A TI.
En la economía de Dios se espera que cada generación de su pueblo cultive una identificación con todas las experiencias de todas las generaciones, y todas las generaciones deben identificarse con los acontecimientos que han sucedido o sucederán a cualquier generación. SOMOS UNO EN CRISTO.
12 Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero, todos los miembros del cuerpo, aunque son muchos, constituyen un solo cuerpo, así también es Cristo. 13 Pues por un mismo Espíritu todos fuimos bautizados en un solo cuerpo, ya judíos o griegos, ya esclavos o libres. A todos se nos dio a beber del mismo Espíritu. 14 Porque el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos.
1 Yo, pues, prisionero del Señor, les ruego que ustedes vivan de una manera digna de la vocación con que han sido llamados. 2 Que vivan con toda humildad y mansedumbre, con paciencia, soportándose unos a otros en amor, 3 esforzándose por preservar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.
Nuestras historias individuales de redención son parte de la gran historia de salvación de Dios.
No se trata de un mero deseo de que se conserve un recuerdo importante, sino de que se mantenga un pacto que salva la vida. Cumplir con su pacto era el objetivo final porque así Israel se mantenía dentro de la salvación de Dios; cumplir con la fiesta era un medio para estar seguro de que se le recordaba que debía cumplir con el pacto.
Dios es siempre un evangelizador, que busca siempre el rescate de su pueblo de la pena del pecado y busca siempre mantenerlo consciente de su necesidad de estar correctamente relacionado con él.
Costo de la redención
Costo de la redención
11 »Y cuando el Señor te lleve a la tierra del cananeo, como te juró a ti y a tus padres, y te la dé, 12 dedicarás al Señor todo primer nacido de la matriz. También todo primer nacido del ganado que poseas. Los machos pertenecen al Señor. 13 »Pero todo primer nacido de asno, lo redimirás con un cordero; pero si no lo redimes, quebrarás su cuello. Todo primogénito de hombre de entre tus hijos, lo redimirás.
Estos versículos anticipan lo que ocurrirá una vez que la tierra esté asentada en la tierra prometida.
Vemos como esto de forma implícita exime a los israelitas de hacerlo durante su peregrinaje en el desierto, al final ellos no sabían que iban a pasar 40 años ahí.
Moisés establece el concepto de que hay un costo para redimir a un primogénito. La explicación completa del precio de redención se encuentra en Números 18:14–17. Pero si el precio no se paga se debe destruir, esto puede parecer extraño pero estaba totalmente dentro de los principios del sistema de redención.
Un animal primogénito no podía ser simplemente guardado por Dios para uso propio, ya sea para trabajar o para comer. Pertenecía a Dios, por lo que si no era redimido, debía ser destruido. DIOS DECIDE QUÉ USAR Y QUÉ DESTRUIR DE LO QUE LE PERTENECE.
El propósito último de esta instrucción era preparar a los israelitas para la muerte de Cristo en su nombre.
Aunque la mayoría de las generaciones de israelitas solo podían anticipar vagamente este acontecimiento tan importante, ciertamente podían comprender los conceptos básicos implicados: si una vida ha de ser restaurada, debe ser comprada (redimida) mediante un pago; y ese pago suele ser la muerte sustitutiva de algo por otra cosa.
La afirmación de Pablo en 1 Co 6:20 sigue la lógica del sistema de redención del Antiguo Testamento, ya que prefigura el precio de redención pagado por Cristo con su propia sangre.
20 Porque han sido comprados por un precio. Por tanto, glorifiquen a Dios en su cuerpo y en su espíritu, los cuales son de Dios.
14 »Y cuando tu hijo te pregunte el día de mañana: “¿Qué es esto?”, le dirás: “Con mano fuerte nos sacó el Señor de Egipto, de la casa de servidumbre. 15 ”Y aconteció que cuando Faraón se obstinó en no dejarnos ir, el Señor mató a todo primogénito en la tierra de Egipto, desde el primogénito del hombre hasta el primogénito de los animales. Por esta causa yo sacrifico al Señor los machos, todo primer nacido de la matriz, pero redimo a todo primogénito de mis hijos”. 16 »Será, pues, como una señal en tu mano y como insignias entre tus ojos. Porque con mano fuerte nos sacó el Señor de Egipto».
Los niños desean conocer las razones de las prácticas que crecen observando.
Por lo tanto, era de esperar que, en su natural curiosidad, los niños israelitas preguntaran a sus padres el significado de la consagración/redención del primogénito. El hijo va a preguntar acerca de lo que ve a Su Padre celebrar y conmemorar.
Se esperaba que los padres, al responder a sus hijos, relacionaran la práctica con el éxodo, que se desencadenó con la muerte del primogénito egipcio y la preservación del primogénito israelita. En efecto, había que decirle al niño: “Nuestra identidad es la del pueblo elegido por Dios que fue rescatado de la esclavitud en Egipto y salvado de la muerte del primogénito por la fe en Yahvé. Seguimos demostrando esa fe dedicando a Dios todos los niños primogénitos y todo el ganado macho primogénito. Pero compramos de nuevo los niños y el ganado que no son apropiados para las ofrendas de Dios porque Dios es lo suficientemente generoso como para permitirnos hacerlo. Él sigue recibiendo una ofrenda, pero es una ofrenda sustitutiva de lo que quiere que conservemos. Cuando hacemos todo esto, estamos haciendo algo que nos recuerda su poderosa liberación de Egipto”.
Conclusión
Conclusión
¿De donde te ha liberado Dios? ¿Cómo estas recordando y celebrando Su obra en tu vida?
Así como Israel celebraba en comunidad, nosotros debemos celebrar juntos las obras de Dios. La iglesia es el lugar donde recordamos y proclamamos su redención.
Así como Israel esperaba la tierra prometida, nosotros esperamos la consumación del reino de Dios. Nuestra obediencia y celebración son una anticipación de esa realidad futura.
Quiero que te hagas estas preguntas el día de hoy
¿Qué "primicias" necesitas consagrar a Dios en esta temporada de tu vida?
¿De qué manera puedes eliminar la "levadura" de pecado en tu vida para vivir en santidad?
¿Cómo estás transmitiendo tu fe a las siguientes generaciones? ¿Qué testimonio les estás dejando?
¿Recuerdas y celebras regularmente lo que Dios ha hecho por ti? ¿Cómo puedes hacerlo más intencionalmente?
Familia, hoy hemos visto que Éxodo 13 no es solo un relato histórico o un conjunto de reglas antiguas. Es un recordatorio poderoso de que Dios nos ha liberado para que vivamos en libertad, consagrados a Él y celebrando su fidelidad. La consagración de los primogénitos nos enseña que Dios reclama lo primero y lo mejor de nuestras vidas, no porque necesite algo de nosotros, sino porque Él sabe que cuando le entregamos todo, encontramos verdadera libertad. La Fiesta de los Panes sin Levadura nos recuerda que debemos vivir en santidad, despojados del pecado que nos esclaviza. Y la transmisión de la fe a las siguientes generaciones nos desafía a ser intencionales en compartir las obras poderosas de Dios.
Pero hay algo más: todo esto apunta a Jesús. Él es el Primogénito que fue consagrado para nuestra redención. Él es el Cordero sin mancha que quitó la levadura de pecado de nuestras vidas. Y Él es la razón por la que tenemos una historia que contar, un testimonio que compartir y una esperanza que proclamar.
Llamado
Llamado
Así que hoy, te pregunto: ¿De qué te ha liberado Dios? ¿De la culpa, del miedo, de la esclavitud del pecado, de la desesperanza? ¿Lo recuerdas? ¿Lo celebras? No dejes que el ritmo acelerado de la vida te haga olvidar las grandes obras que Dios ha hecho por ti. Tómate un momento esta semana para recordar, para escribir tu testimonio, para agradecer a Dios por su fidelidad.
Y no te quedes ahí. Comparte tu historia. Habla con tus hijos, con tus amigos, con tus compañeros de trabajo. Cuéntales cómo Dios te rescató y te dio una nueva vida. Porque tu testimonio no es solo tuyo; es parte de la gran historia de redención que Dios está escribiendo en el mundo.
Finalmente, consagra lo primero y lo mejor a Dios. ¿Qué es eso que has estado guardando para ti mismo? ¿Tu tiempo, tus talentos, tus recursos? Entrégaselo a Él, porque cuando lo haces, descubres que Él no solo te libera, sino que también te llena de propósito y bendición.
Bendición y Oración
Bendición y Oración
Iglesia Identidad, que el Señor te bendiga y te guarde, que el Señor haga resplandecer Su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia, que el Señor alce sobre ti Su rostro, y te de paz, en el nombre de Jesús, Amén.
PROPÓSITO DE IDENTIDAD
“Acercar a las personas a Jesús de una manera real y práctica, dándoles las herramientas para alcanzar la madurez en Cristo y ser miembros de Su familia; con el objetivo de prepararlas para servir a la Iglesia y a la comunidad, glorificando así el nombre de Dios.”
AÑO DE LA PLENITUD
19 y de conocer el amor de Cristo que sobrepasa el conocimiento, para que sean llenos hasta la medida de toda la plenitud de Dios.
