Los Ídolos y Dios

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Introducción

En la revista digital se publicó el artículo “Para el mexicano ser Guadalupano es algo esencial”.
El artículo relata la historia de la prevalencia del culto a la virgen de Guadalupe entre el pueblo mexicano desde su supuesta aparición hace 493 años, en 1531.
El autor expresa una gran preocupación porque dice que aun en México cada día se pierde la devoción o conocimiento de lo que es la virgen de Guadalupe.
Explica que una de las estrategias de la ICAR en México es la formación de una asociación:
Es por ello que desde el 2017 los católicos de Guadalajara, Jalisco crearon la asociación de México Guadalupano y, desde entonces se han puesto como objetivo difundir en todo el país la devoción a la Santísima Virgen de Guadalupe a las nuevas generaciones.
Aunque el artículo dice que ha disminuido la devoción a la Virgen de Guadalupe, solo basta ver lo que sucede cada 12 de diciembre y nos damos cuenta los sacrificios que la gente hace para mostrar su devoción a la virgen de Guadalupe.
Entre los feligreses de la ICAR dicen que los protestantes / evangélicos no creen en la virgen, no quieren a la virgen, o que no respetan a la virgen.
Dios nos libre de no creer en la obra que Dios hizo en el vientre de María la virgen la madre de Jesús de Nazaret.
Dios nos libre de no sentir amor o respeto a la joven María quien se rindió a la voluntad de Dios de tal manera que su vientre fue el lugar donde se gestó aquel que algún día entregaría su vida en la cruz del calvario.
Así que no es que no creemos en lo que Dios hizo en María o mucho menos que no amemos o respetos a María la madre de Jesús; más bien la diferencia es que nosotros creemos que la idolatría está prohibida en la Palabra de Dios.
Idolatría es cuando tratamos a algo o a alguien como si fuera Dios.
Por ejemplo, nosotros oramos a Dios, adoramos a Dios, cantamos a Dios, rendimos nuestra vida a Dios, nos arrodillamos en adoración ante la presencia de Dios, etc.
No podemos dirigir ninguna de estas acciones a algo o alguien que no es Dios - si nosotros lo hacemos estamos cometiendo el pecado de idolatría.
Esto es algo tan grave que aparece como uno de los diez mandamientos:
Éxodo 20:3–5 NVI
3 »No tengas otros dioses además de mí. 4 No te hagas ninguna imagen, ni nada que guarde semejanza con lo que hay arriba en el cielo, ni con lo que hay abajo en la tierra, ni con lo que hay en las aguas debajo de la tierra. 5 No te postres delante de ellos ni los adores. Yo, el Señor tu Dios, soy un Dios celoso. Cuando los padres son malvados y me odian, yo castigo a sus hijos hasta la tercera y cuarta generación.
En Hechos 19:23-41 vemos que ocurre un disturbio en la ciudad de Éfeso que muy bien podría haber sucedido en la CDMX cerca de la calzada de Guadalupe. Hoy veremos:
La causa del disturbio
Lo absurdo de la idolatría

La causa del disturbio

En Hechos 19:29-31 vemos:
Hechos de los Apóstoles 19:29–31 NVI
29 Enseguida toda la ciudad se alborotó. La turba en masa se precipitó en el teatro, arrastrando a Gayo y a Aristarco, compañeros de viaje de Pablo, que eran de Macedonia. 30 Pablo quiso presentarse ante la multitud, pero los discípulos no se lo permitieron. 31 Incluso algunas autoridades de la provincia, que eran amigos de Pablo, le enviaron un recado, rogándole que no se arriesgara a entrar en el teatro.
La ciudad está alborotada.
Buscan a Pablo y a sus compañeros - los responsables de todo lo que está ocurriendo.
Arrastran a Gayo y a Aristarco, dos cristianos compañeros de Pablo, al teatro de Éfeso.
Pablo quiere dar la cara y presentar una defensa pero los otros cristianos en Éfeso ven la situación demasiado explosiva. Ellos tal vez piensan que seguramente matarán a Pablo si lo encuentran.
¿Cómo comenzó todo esto? ¿Que ocurrió que las vidas de Gayo, Aristarco, y Pablo corren peligro?
Lucas nos dice que todo tiene que ver con la acusación que presenta un platero llamado Demetrio.
Hechos de los Apóstoles 19:23–24 NVI
23 Por aquellos días se produjo un gran disturbio a propósito del Camino. 24 Un platero llamado Demetrio, que hacía figuras en plata del templo de Artemisa, proporcionaba a los artesanos no poca ganancia.
Una de las gloria de la ciudad de Éfeso era el templo a la diosa Artemisa - la diosa de la fertilidad. En la cultura griega era conocida como Diana la cazadora.
Se dice que el templo Artemisa era una de las siete maravillas del mundo.
Dentro del templo estaba la estatua de Artemisa quienes algunos creen que era un meteorito.
Hechos de los Apóstoles 19:35 NVI
35 El secretario del concejo municipal logró calmar a la multitud y dijo: —Ciudadanos de Éfeso, ¿acaso no sabe todo el mundo que la ciudad de Éfeso es guardiana del templo de la gran Artemisa y de su estatua bajada del cielo?
Demetrio parece ser líder del ramo de artesanos que fabricaban templecillos de plata que eran copias del templo de Artemisa.
Seguramente la gente venía de tierras lejanas y compraban estos templecillos para llevarlos de recuerdo a sus casas para seguir adorando a la diosa Artemisa desde la comodidad de su hogar.
¿Pero qué tiene que ver Demetrio con Pablo?
Hechos de los Apóstoles 19:25–26 NVI
25 Los reunió con otros obreros del ramo y les dijo: —Compañeros, ustedes saben que obtenemos buenos ingresos de este oficio. 26 Les consta además que el tal Pablo ha logrado persuadir a mucha gente no solo en Éfeso, sino en casi toda la provincia de Asia. Él sostiene que no son dioses los que se hacen con las manos.
Demetrio se reúne con los obreros porque están preocupados de que sus ingresos han disminuido.
Nadie está comprando los templecillos y esto está afectando su presupuesto - su economía.
Demetrio acusa a Pablo directamente por la reducción de sus ganancias.
Pablo ha estado predicando la verdad revelada en la Biblia y uno de los mensajes que ha quedado grabado en la mente de Demetrio es: no son dioses los que se hacen con las manos.
Dios no es una estatua.
Dios no puede ser representado por una imagen.
No podemos rezar ni arrodillarnos ante una imagen.
Las imágenes o estatuas no son dioses porque un dios no puede ser hecho por manos humanas.
Así que Demetrio junto con los obreros fabricantes de estos templecillos saben que si no hacen nada quedarán en la bancarrota.
Tiene que hacer algo para correr a Pablo y a sus discípulos de Éfeso.
Tienen que expulsarlos de la ciudad.

Lo absurdo de la idolatría

Me llama la atención lo que sucede en medio del disturbio porque nos permite ver lo absurdo, lo irracional que es mostrar devoción o tener fe en un ídolo. Nos damos cuenta de esto en las palabras que Demetrio a los obreros y en la respuesta del pueblo efesio.
Hechos de los Apóstoles 19:27 NVI
27 Ahora bien, no solo hay peligro de que se desprestigie nuestro oficio, sino también de que el templo de la gran diosa Artemisa sea menospreciado y que la diosa misma, a quien adoran toda la provincia de Asia y el mundo entero, sea despojada de su divina majestad.
Demetrio teme que si se dejan de producir los templecillos de la diosa Artemisa se estará menospreciando a la misma diosa Artemisa.
Aparte de eso, dice Demetrio que Artemisa es tan maravillosa que se le adora en toda la provincia y en el mundo entero - pero si la gente deja de comprar los templecillos estarían despojando a Artemisa de su divina majestad - la estarían reduciendo a una simple mortal, a una diosa ordinaria, a una diosa cualquiera.
Amados hermanos, estas ideas de Demetrio son completamente absurdas.
Si Artemisa realmente es una diosa, nadie la podrá despojar de su divina majestad. Un dios es dios ayer, ahora, y por siempre.
Si Artemisa realmente es una diosa, no necesita de la adoración de nadie porque un dios no tiene necesidad de nosotros los mortales. Un dios es todo suficiente y no depende de sus criaturas para existir.
Ellos tienen el concepto de que su diosa está en los cielos preocupada de que la gente algún día la dejará de adorar.
Ellos creen que su diosa está preocupada de que poco a poco la gente la va a abandonar.
Creen que Artemia quedará en el olvido sin que nadie se acuerde de ella ni en lo grande y gloriosa que algún día fue.
La turba está reunida en el teatro de Éfeso que tenía capacidad como para 25,000 personas. V. 29 nos dice que toda la ciudad se alborotó. Así que podemos imaginarnos a este lugar lleno.
Hechos de los Apóstoles 19:32–34 NVI
32 Había confusión en la asamblea. Cada uno gritaba una cosa distinta, y la mayoría ni siquiera sabía para qué se habían reunido. 33 Los judíos empujaron a un tal Alejandro hacia adelante, y algunos de entre la multitud lo sacaron para que tomara la palabra. Él agitó la mano para pedir silencio y presentar su defensa ante el pueblo. 34 Pero cuando se dieron cuenta de que era judío, todos se pusieron a gritar a un mismo tiempo como por dos horas: —¡Grande es Artemisa de los efesios!
Es aquí donde vemos la respuesta absurda del pueblo.
En el v. 32 vemos que la gente está confundida. Muchos de los que están allí ni siquiera saben porque están allí.
Seguramente muchos han adorado a Artemisa ya solo por costumbre.
Así que cuando ven a muchos molestos, ellos no lo toman de manera personal y no saben ni porque están allí gritando.
Unos gritan una cosa y otros otra.
En Hechos 19.28 leemos que algunos gritaban:
Hechos de los Apóstoles 19:28 NVI
28 Al oír esto, se enfurecieron y comenzaron a gritar: —¡Grande es Artemisa de los efesios!
Lo mismo vemos en el v. 34 donde vemos que gritan eso por casi dos horas sin parar.
Es un completo desenfreno religioso. Es una turba de fanáticos religiosos.
Unos están gritando defendiendo a Artemisa, otros gritan cosas que no tienen nada que ver, otros no saben ni porque están allí pero siguen la corriente.
Pero a final de cuentas termina la turba unida dando gritos por casi dos horas proclamando la grandeza de Artemisa.

Conclusión

¿Pero saben lo que no veemos?
No vemos argumentos.
No vemos una defensa racional, congruente, lógica, entendible para demostrar que los dioses hechos por manos humanas en verdad son dioses.
Muy bien podrían haber demostrado que Artemisa en verdad es una diosa y las obras que ha hecho entre ellos.
¡Pero no podían!
¿Pero, porqué no pudieron defender la dignidad de su diosa Artemisa?
No pudieron porque tenían un concepto equivocado de lo que significa ser un dios.
Un dios es eterno, todopoderoso, glorioso, omnipresente.
El verdadero Dios no tiene necesidad de sus criaturas.
El verdadero Dios ni siquiera tiene necesidad de la devoción y adoración de su creación.
El verdadero Dios es todo suficiente y existe aunque la gente no crea en él.
Dios sigue siendo glorioso, maravilloso, todopoderoso, aunque la gente le dé la espalda y no crea en él.
Y este es el Dios revelado en la Biblia.
Dios se revela a Isaías de esta manera:
Isaías 44:6–11 NVI
6 »Así dice el Señor, el Señor de los Ejércitos, Rey y Redentor de Israel: “Yo soy el Primero y el Último; fuera de mí no hay otro dios. 7 ¿Quién es como yo? Que lo diga. Que declare lo que ha ocurrido desde que establecí a mi antiguo pueblo; que exponga ante mí lo que está por venir, que anuncie lo que va a suceder. 8 No tiemblen ni se asusten. ¿Acaso no lo anuncié y predije hace tiempo? Ustedes son mis testigos. ¿Hay algún Dios fuera de mí? No, no hay otra Roca; no conozco ninguna”». 9 Los que fabrican imágenes no son nada; inútiles son sus obras más preciadas. Para su propia vergüenza, sus propios testigos no ven ni conocen. 10 ¿Quién modela una imagen o funde un ídolo, que no sirve para nada? 11 Todos sus devotos quedarán avergonzados; ¡simples mortales son los artesanos! Que todos se reúnan y comparezcan; ¡aterrados y avergonzados quedarán todos ellos!
Este es el Dios que predicaba Pablo.
Este es el Dios de los primeros cristianos.
Este es el Dios, el único digno de recibir nuestras oraciones y adoración.
…y este es el Dios que cuando uno lo conoce en verdad abandona todo lo que no es Dios al reconocer que nada ni nadie es digno de la fe y devoción de la cual solo Dios es digno.