Oídos par Oír
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Introducción
Introducción
1 Escribe al ángel de la iglesia en Efeso: El que tiene las siete estrellas en su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro, dice esto:
2 Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos;
3 y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado.
4 Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor.
5 Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido.
6 Pero tienes esto, que aborreces las obras de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco.
7 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios.
Con mucha frecuencia, se nos olvida ser agradecidos con Dios por la gran bendición que nos a otorgado de tener la capacidad de usar todos nuestros sentidos;
Que son (el Oído, el Olfato, la Vista, el Tacto, el Gusto)
Cada uno de nuestros sentidos, son un regalo de Dios.
El otro día vi un vídeo, donde se muestra a una bebe que había nacido con Hipoacusia que es es la dificultad o imposibilidad para usar el sentido del oído debido a una pérdida de la capacidad auditiva, se le conoce también como sordera;
Este vídeo captura el momento en que gracias a la ayuda de un dispositivo; esta bebé pudo escuchar la voz de su mama por primera vez;
Fue un momento muy tierno, Se podía ver en su rostro una gran emoción y asombro; al punto que en sus ojos se podían ver como se comenzaban a formar lagrimas por la felicidad que estaba sintiendo.
Que tan importantes son cada uno de nuestros sentidos!
que Dios nos ayude a valorarlos y a usarlos sabiamente; ya que afectan dramáticamente nuestra manera de vivir,
Incluso, se a demostrado que la SORDERA en los adultos no solo afecta la capacidad auditiva, sino que también el equilibrio de una persona,
Curiosamente esta comprobado que las personas con dificultades para oír corren un alto riesgo de lesiones o fracturas debido a que son mas propensa a caídas y tropiezos, a pesar de no tener ningún problema con su vista;
su incapacidad auditiva no solo afecta su equilibrio sino que también les impide estar totalmente conscientes de sus alrededores, ya que nuestra vista y nuestro sentido de alerta responden a los ruidos que nos rodean.
Esto no solo es verdad en un sentido físico, sino que también en un sentido espiritual, por así decirlo, muchas personas sufren de lo que podemos llamar; sordera espiritual,
físicamente son capaces de oír perfectamente, pero espiritualmente TIENEN una incapacidad;
Es por esta razón, que en este pasaje Cristo dirige esta curiosa expresión al iglesia de Efeso:
7 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios.
Esta frase se encuentra en cada uno de los mensajes que Cristo dirige a las 7 iglesias de Asia menor; No solo a la iglesia en Efeso sino también a Esmirna a Pergamo, a Tiatira, a Sardis, a Filadelfia y a Laodicea
Cristo les dice:
“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”
No debemos de menospreciar la importancia de estas palabras, a pesar de que a primera instancia nos parezca un poco extraña esta frase, contiene una gran verdad que cada uno de nosotros debe de considerar seriamente, ya que nos exige contemplar la siguiente preguntas:
¿Acaso Mi vida muestra evidencias de Sordera Espiritual? ¿Como puedo darme cuenta? ¿Hay un remedio o cura para este mal?
Desde el Antiguo Testamento, encontramos esta frase “oídos para oír”
y para poder comprender su significado, vayamos a:
1 Estas son las palabras del pacto que Jehová mandó a Moisés que celebrase con los hijos de Israel en la tierra de Moab, además del pacto que concertó con ellos en Horeb.
2 Moisés, pues, llamó a todo Israel, y les dijo: Vosotros habéis visto todo lo que Jehová ha hecho delante de vuestros ojos en la tierra de Egipto a Faraón y a todos sus siervos, y a toda su tierra,
3 las grandes pruebas que vieron vuestros ojos, las señales y las grandes maravillas.
4 Pero hasta hoy Jehová no os ha dado corazón para entender, ni ojos para ver, ni oídos para oír.
En este pasaje, Moisés se dirige a la segunda generación de Hebreos que salieron de Egipto, y ahora están por tomar posesión de la tierra prometida;
Sus padres quienes debían de haber sido los que llevaran a cabo esta misión, fracasaron debido a su rebeldía; y pagaron las consecuencias con su propia vida:
14 Y los días que anduvimos de Cades-barnea hasta cuando pasamos el arroyo de Zered fueron treinta y ocho años; hasta que se acabó toda la generación de los hombres de guerra de en medio del campamento, como Jehová les había jurado.
15 Y también la mano de Jehová vino sobre ellos para destruirlos de en medio del campamento, hasta acabarlos.
40 fueron el total de años que el pueblo anduvo vagando en el desierto, hasta que cada uno de ellos murió, con la excepción de Josue, Caleb los jovenes y niños. Esto es lo que Dios había jurado: (Numeros 14:26-35)
Toda aquella generación que no obedeció a la palabra de Dios, SUFRIERON TERRIBLEMENTE las consecuencias de su rebeldía,
Ahora Moisés, que en el libro de Deuteronomio, se dirige a la segunda generación de hebreos, a todos aquellos que Dios guardó para tomar posesión de la tierra prometida,
Les exhorta para que no se OLVIDEN el pacto que Dios había hecho con su pueblo, el mismo pacto que sus padres habían quebrantado;
Por esta razón el pasaje comienza con estas palabras:
1 Estas son las palabras del pacto que Jehová mandó a Moisés que celebrase con los hijos de Israel en la tierra de Moab, además del pacto que concertó (que ya había hecho LBLA) con ellos en Horeb.
Esta generación, al igual que sus padres habían visto con sus propios ojos, las maravillas y el poder incomparable de Dios, como lo indica:
2 Moisés, pues, llamó a todo Israel, y les dijo: Vosotros habéis visto todo lo que Jehová ha hecho delante de vuestros ojos en la tierra de Egipto a Faraón y a todos sus siervos, y a toda su tierra,
No solo habían presenciado con sus propios ojos la gloria de Dios, sino que con sus propios oídos habían escuchado la voz de Dios; el Pacto que Dios había hecho con ellos; para que al escuchar y conocer la voluntad de Dios respondieran en una sincera y humilde obediencia.
Ese fue el compromiso que ellos mismos hicieron al escuchar la ley de Dios:
7 Y tomó el libro del pacto y lo leyó a oídos del pueblo, el cual dijo: Haremos todas las cosas que Jehová ha dicho, y obedeceremos.
8 Entonces Moisés tomó la sangre y roció sobre el pueblo, y dijo: He aquí la sangre del pacto que Jehová ha hecho con vosotros sobre todas estas cosas.
Pero como nosotros ya sabemos, el pueblo no fue capaz de obedecer la ley de Dios;
Y como Moisés lo explica, esto no se debió a una incapacidad física del pueblo,
ya que cada uno de ellos pudo con sus propios ojos ver el poder de Dios, y con sus propios oídos pudieron escuchar la voluntad de Dios y con sus propias bocas se comprometieron a obedecer los mandamientos de Dios;
Sin embargo, a pesar de tener la capacidad de utilizar físicamente cada uno de sus sentidos, espiritualmente hablando la realidad era distinta como lo explica el mismo Moises:
2 Moisés, pues, llamó a todo Israel, y les dijo: Vosotros habéis visto todo lo que Jehová ha hecho delante de vuestros ojos en la tierra de Egipto a Faraón y a todos sus siervos, y a toda su tierra,
3 las grandes pruebas que vieron vuestros ojos, las señales y las grandes maravillas.
4 Pero hasta hoy Jehová no os ha dado corazón para entender, ni ojos para ver, ni oídos para oír.
¿Pero que estas diciendo Moisés? Si acabas de decir que con sus propios ojos han visto el poder de Dios y luego unos versículos después dices que Jehová no les a dado:
“corazón para entender, ni ojos para ver, ni oídos para oír.”
Estas palabras nos revelan una gran verdad, la cual es la misma a la cual Cristo se refiere en el Nuevo Testamento, no solo en Apocalipsis, sino que en varios pasajes encontramos esta frase:
12 Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan.
13 Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan.
14 Y si queréis recibirlo, él es aquel Elías que había de venir.
15 El que tiene oídos para oír, oiga.
21 También les dijo: ¿Acaso se trae la luz para ponerla debajo del almud, o debajo de la cama? ¿No es para ponerla en el candelero?
22 Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de salir a luz.
23 Si alguno tiene oídos para oír, oiga.
34 Buena es la sal; mas si la sal se hiciere insípida, ¿con qué se sazonará?
35 Ni para la tierra ni para el muladar es útil; la arrojan fuera. El que tiene oídos para oír, oiga.
Estos pasajes nos ayudan a entender que una cosa es tener la habilidad física de escuchar la palabra de Dios, así como cada uno de nosotros en esta mañana, que gracias a Dios no hemos perdido nuestro sentido auditivo, somos capaces de oír,
y lo hacemos semana tras semana, oímos la palabra de Dios expuesta;
Incluso; Muchos de nosotros ya llevamos muchísimos años escuchando la palabra;
Pero como podemos apreciar,
NO ES SUFICIENTE CON SOLAMENTE SER oidores de la palabra;
Eso cualquiera lo puede hacer;
Como todos aquellos hebreos que murieron en el desierto,
No solo pudieron ver el poder de Dios con sus propios ojos, sino que oyeron la palabra de Dios y aun así fueron castigados por su DESOBEDIENCIA;
El autor de Hebreos nos explica que:
“no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron.” (Hebreos 4:2)
Judas uno de los 12 discipulos que Cristo mismo escogió, también tuvo la oportunidad de ver con sus propios ojos el poder de Cristo, escuchó repetidamente el EVANGELIO enseñado por el mejor y mas grande maestro de todos los tiempos, Cristo Jesús, pero aun así la Escritura lo llama:
El Hijo de Perdición;
Se puede decir que físicamente oyeron la palabra de Dios, repetidamente;
pero espiritualmente hablando nunca experimentaron una verdadera transformación que produce obediencia;
Es a este tipo de personas a las que se refiere Santiago en:
22 Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.
23 Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural.
24 Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era.
25 Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.
De modo que cuando Cristo se refiere a todo aquel que tenga oídos para oír,
Se esta refiriendo a los que por su Gracia hemos sido capacitados con un sentido sobrenatural,
ESTE ES UN VERDADERO DON del Espíritu Santo; dado por Dios a todo creyente;
Moisés sabía que el pueblo era incapaz de obedecer a Dios, porque hasta en ese momento como el mismo lo declaró:
“Pero hasta hoy Jehová no os ha dado corazón para entender, ni ojos para ver, ni oídos para oír.”
Sin embargo, Gracias sean dadas a Cristo, que nos a dado en su Gracia
“Oídos para Oír”
No solamente en un sentido físico, sino espiritual,
Como lo dice la Escirtura:
14 Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.
Es Solo Por medio del Espíritu Santo, que podemos no solamente oír la palabra sino entenderla de una forma que produce en nuestras vidas una sincera y verdadera obediencia a Dios;
Tener Oídos para Oir es tener su Espíritu Santo que nos redarguye, nos transforma, nos IMPULSA para que con humildad atendamos diligentemente lo que Dios nos habla, lo cual es una evidencia inevitable de nuestra salvación,
Todos aquellos que tenemos oidos para oir somos como aquel hombre al cual se refirió Jesus en:
24 Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca.
Lamentable será el fin para todos aquellos que no sean capaces de verdaderamente escuchar con fe la palabra de Dios;
en lugar de que sea de provecho, servirá solamente para Agravar su Castigo,
Es por esta razón cuando Jesús enseñaba por parábolas, que aunque muy sencillas y familiares para todas las personas, aun así no las podían entender; porque no querían entenderlas,
Su INCAPACIDAD SE DEBÍA A LA DUREZA DE SU CORAZÓN, A SU PECADO, Se resisten a la palabra de Dios, esta es la razón por la cual el hombre es incapaz de verdaderamente Oír la palabra de Dios.
como Jesús mismo respondió a sus Discípulos:
13 Por eso les hablo por parábolas: porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden.
14 De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dijo: De oído oiréis, y no entenderéis; Y viendo veréis, y no percibiréis.
15 Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, Y con los oídos oyen pesadamente, Y han cerrado sus ojos; Para que no vean con los ojos, Y oigan con los oídos, Y con el corazón entiendan, Y se conviertan, Y yo los sane.
El problema del hombre no se debe a una incapacidad o limitación física, sino mas bien su problema es interno, espiritual y solamente Cristo puede sanar la sordera espiritual con la que todos nacemos; Solamente El puede Salvar al hombre pecador;
Y en este pasaje, Cristo llama a todo aquel que tenga oídos para oir, que preste mucha atención a lo que El Espíritu Habla a las iglesias, lo cual significa que aunque cada uno de estos mensajes, esta dirigido a diferentes iglesias, en realidad son importantes para todo aquel que tenga OÍDOS PARA OIR,
Este es el llamado del buen pastor a todas sus ovejas; para que estemos atentos estas palabras y las pongamos por obra, Dios nos ayude a no solamente ser oidores sino HUMILDES HACEDORES DE SU PALABRA.
